Mi amante está de vacaciones

 

Estás empeñada en que escriba algo y te juro que uno lo intenta todos los días: se pone, el que suscribe, delante de un papel en blanco, lo mira – a veces con odio lo reconozco – pone los ojos de soñar, la música que le gusta, pero ni por esas, no hay nada que escribir, nada que contar, nada que poner en la cuartilla.

Que sepas que mi más querida amiga, la inspiración, se ha largado de vacaciones – puestos a suponer, habrá encontrado un amante mejor que yo – y me ha dejado en la estacada; encima y para acabar de fastidiarme me ha dejado de carabina a la vieja melancolía, empeñada ella en tirarme los tejos - pero tranquila que resisto – así que ya te puedes imaginar el panorama que me rodea estos días.

Tengo que reconocer que antes de su partida me dejó algunas historias, pero era tal el revoltijo de las susodichas y encima todas hablando a la vez que uno no se enteró de nada; si sumas  a eso que ando mal de oído te imaginarás lo poco que me quedó en el cajón de las ideas.

Es cierto que haciendo un esfuerzo recuerdo algo sobre un hombre que está enamorado de una mujer, pero no lo reconoce; también creo recordar las palabras de una mujer enamorada de un hombre, pero tampoco lo reconoce – claro así no hay manera de contar nada.

Había, en el revoltijo de marras, una tristeza en busca de alguna sonrisa que le alegrara el corazón, la mencionada melancolía empeñada en salir conmigo – pero lo tiene claro – unos ojos en busca de una mirada, alguien persiguiendo un sueño que nunca alcanza, un brote de amor que aún no está maduro; en resumen, un sinfín de historias mezcladas unas con otras y hablándome a la vez.

Y en esas estoy; en medio de un guirigay de mil demonios, con mi amante – la inspiración, no te pongas a hacer cábalas extrañas - de vacaciones, o peor aún, pegándomela con otro y este que suscribe sin una mala frase que llevarse al tintero de las historias sin contar.

Yo creo que esta se ha largado buscando algún clima más cálido, donde poner a trabajar sus inconfesados deseos de historias con mucho morbo, algo de sexo – es lo que se lleva esta temporada, lo reconozco – y mucha acción;  y claro si comparamos eso con la insípida vida de este aprendiz de contador de historias, en el fondo la entiendo, yo haría lo mismo.

De todas formas  formas antes de largarse me dejó encima de la mesa algunas notas sueltas sobre mujeres que añoran lo que no tienen, hombres que suspiran por las mujeres que nunca están donde ellos quieren que estén - y que se olvidan de las que si están - desatinos varios, deseos mas o menos confesables - otros no tanto - encuentros y desencuentros, sueños pendientes de realizar; o sea, que me dejó trabajo para una temporada, eso sí, sin su inestimable ayuda a la hora de organizar tamaña mezcolanza.

Así que aquí me tienes, con un lío tremendo de papeles, todos revueltos, algunos con letra que ni los médicos se atreverían a reclamar como suya, con mi amante de vacaciones - o vete a saber tú donde y con quién- y encima se me acabó el tabaco, ese amigo que te ayuda a concentrarte, aunque luego te haga la putadita de ponerlo todo perdido de ceniza; porque ya sabrás que cuando más concentrado estás ¡Zas, te das cuenta que tienes el teclado todo lleno de ceniza! Y te cabreas, claro que te cabreas.

No sé si dejarlo todo como está y largarme yo también; en el fondo me lo está pidiendo el cuerpo, pero trabajo me cuesta llegar a casa y encontrar tamaño revoltijo, con las ideas campando a sus anchas, descontroladas del todo y la casa como unos zorros. Si al menos me llamara para decirme algo, me quedaría un poco más tranquilo y de paso aprovecharía para pedirle una pequeña ayuda, pero me da que no está por la labor, así que tendré que apañármelas sin ella.

Pensaré seriamente en la posibilidad de cambiar de amante  - ya sé que uno  tiene unas amantes muy raras - y ahora que está casi todo el mundo de vacaciones y con los cuerpos serranos al aire, pensaré en instalarme en los lugares habituales en estas fechas, observar el panorama desde una buena terraza y dedicarme a soñar con los ojos abiertos. De todas formas olvídate de que te lo  cuente, que con el verano llega la ropa insinuante, las mujeres estáis aún más hermosas y la imaginación se dispara,  así que te quedarás con las ganas de saber lo que pasa por mi cabeza.

Y ya no me enrollo más, que supongo que tendrás que ir a la pelu y poner tu guardarropía al día - y las medidas de ciertas partes que siempre tienden a desmadrarse - elegir los bikinis mas adecuados para cada ocasión, etc…que seguro que se te avecinan tiempos interesantes por esas playas; entretanto, yo seguiré esperando noticias de la fugada y te prometo tenerte informada de lo que acontezca.

Jose (Nuberu)

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