No habrá nada

(J.M.I)

 

No habrá amante, nocturno o vespertino,

que calme la sed que hay en tu alma

por mucho ardor que tengan sus abrazos,

si al separaros no hay dolor en tu mirada.

 

No habrá ni sexo, ni pasión desenfrenada,

que alivie los males que te aquejan

si no llevas en el corazón un velo

que de tu propia soledad te proteja.

 

No hay dolor, sin dolor que lo consuele

cuando no hay amor al lado de tu cama,

ni gemido de satisfacción que ahogue

el grito que acompaña a tus nostalgias.

 

No habrá nunca luz en torno a tu mirada

por mucho pasión que desborden tus sentidos,

ni siquiera el sudor depositado en tu almohada

aliviará la ausencia de los te quiero dedicados.

 

No habrá amante que te deje una nostalgia

en las cicatrices que plaguen tus heridas

ni habrá calor en ninguno de los besos de su boca

si el amor y el cariño no presiden sus caricias.

 

No habrá amor, amor, tan sólo un ligero recelo,

por mucho ardor que se desprenda de tu cuerpo,

no habrá silencio en tu vida, ni cariño, ni consuelo,

si tan sólo queda un poco de sudor sobre tu lecho.

 

Y cuando en tu cama vacía se despierten tus ojos

no habrá ni siquiera el roce de una caricia

ni mirada que te diga, con pausados murmullos,

una palabra de amor que te arranque una sonrisa.

 

Después de mil noches con sus madrugadas

después de los gemidos fingidos y las caricias pactadas,

no habrá color en tus ojos, ni suspiros en tu mirada,

después de todo amor, después de todo, no habrá nada.

 

 

 

 

1