Podría decirte

 

Podría decirte que creo en ti, que creo en la posibilidad de que algún día demuestres que puedes, que has conseguido ser feliz, por encima de tantas cosas y de tantos reproches y de tantas dudas; en realidad te estaría diciendo la verdad.

Antes tendrás que creértelo tú, con tus miedos a cuestas y tantas dudas en esa cabecita que no para de dar vueltas, buscando la razón del existir, del no vivir, la razón de poder seguir contra viento y marea – me recuerda alguna peli que vi hace muchos años “Sola contra el mundo” – en el farragoso trasiego de sobrevivir a tanta desdicha y tanto desencuentro.

Así me pareces, así te veo, un tanto desvalida, desconcertada porque te han dicho que no vales, que no puedes con ello, que nunca serás nada; nadie sabe nada de ti a lo que veo, porque yo creo en ti, en tu fuerza de mujer, en tu lucha por sacar adelante eso que tan difícil es de sacar adelante – y tú sabes muy bien de lo que hablo – y cada día se parece al anterior y sin embargo es distinto y diferente.

Pero te levantas, con esfuerzo eso sí, que todos los días cuesta levantarse y mirar por la ventana y percibir que algo pasará que estropee tu tranquilidad – y doy por sentado que así será, porque siempre es así – sin embargo en un esfuerzo cotidiano, te enfrentas al amanecer, recoges tus bártulos de andar por la vida y sales en busca de lo que te espera.

Algunos dirán con maldita persistencia, que no lo conseguirás, pero yo sé que si lo harás; porque todas lo hacen al fin y al cabo, y tú no eres menos que las demás – ellos no saben que eres mucho más que “los demás” que al fin y al cabo no son casi nada, no somos casi nada – y también sé que todos tus esfuerzos serán recompensados, porque se merecen una recompensa.

Y alguna vez, en alguna perdida alcoba, sonreirás porque no tendrás que justificar tu tiempo, porque unos brazos te rodearán y una sonrisa te acariciará el alma y unas manos te acariciarán la piel, entonces será el momento de tu venganza, una venganza que sólo consistirá en una sonrisa, pero que les hará mucho daño a quienes no daban un duro por ti.

Será tu tiempo, el tiempo de disfrutar de ti misma, de todos los sueños acumulados y abandonados en ese rincón de tu alma en el que nadie puede entrar, porque está cerrado hasta nueva orden, pero del que tú tienes la llave; entonces podrás decirte a ti misma que ya es hora de volver a sonreír, de volver a vivir, de volver a amar.

Si, lo tengo claro, diáfano como el agua del arroyo del tiempo; yo creo en ti, porque tus ojos me dicen que estoy en lo cierto, aunque mas de una vez, mas de lo que uno quisiera, los veo empañados de la amargura que producen ciertas lágrimas.

Pasarán las inciertas horas de no saber lo que nadie sabe, los momentos de debilidad abandonada al que ocurrirá, las inciertas tardes que se convierten en oscuras noches sin dormir, la sed de algún perdido beso que no fue para ti, la amargura de la espera de quién nada espera ya; llegará tu día y será hermoso porque tu eres hermosa, sin que nadie se aperciba de esa hermosura que da el saber que vales tanto como el que más.

Entonces me sentaré en el banco de la calle de la esperanza y te dedicaré una mirada que te envuelva y te abrigue de tantas horas amargas, de tantas noches perdidas en el caudaloso río del insomnio, oculta a las miradas de reproches injustos y esa mirada te dirá en silencio, que siempre creí en ti, porque siempre hay que creer en lo que se quiere y más si lo que se quiere es como tú.

Tal vez suene alguna canción o tal vez no, pero seguro que habrá alguna melodía perdida por algún rincón, que te pertenezca, alguna nota suelta en alguna partitura sin escribir, que te cante las horas perdidas hasta llegar a tus pupilas, entonces abrirás la puerta de tu vida y llegará el tiempo de cantar a tu sonrisa y el tiempo de hacer bailar a tu corazón.

Jose ( Nuberu)

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