Pretérito pluscuamperfecto

 

Yo había pensado que las cosas entre ella y tú  se resolverían de otro modo, al fin y al cabo el amor hace que lo imposible se vuelva duradero y lo banal cotidiano, que podrías llegar a un pacto de no agresión en lo que respecta a vuestros sentimientos, pero ya veo que no.

Y es que eres como el título de esta historia, un pretérito pluscuamperfecto, es decir un dejado de imperfecciones que piensan y sienten en tiempo pasado, porque tú siempre te refieres al pasado cuando hablas de las mujeres, me refiero claro a las mujeres que han pululado por tu vida.

De todas formas muy rara no es la situación, ella va a su bola, tiene ideas propias – algo que no soportas en las mujeres, aunque presumas de feminista porque está de moda -  es feliz como es, sin ataduras ni miedos de por medio y si está contigo es porque le gustas, sin más; tú eres igual, pero en masculino por decirlo de forma suave, no te gusta que te controlen, pero te encanta controlar los sentimientos y las idas y venidas de tu pareja de turno y cuando das con una mujer con afán de independencia emocional te armas un lío mental.

Como ibas a suponer tú que las mujeres – atractivas o no – tenían cerebro y pensaban por ellas mismas; quién se encargó de explicarte que hacen vida propia, toman sus propias decisiones y lo que es peor no necesitan a ningún hombre para hacer lo que realmente quieren hacer, incluyendo en el lote el sexo, eso que tanto te trae de cabeza.

Yo lo que tú dedicaría más tiempo a leer los periódicos y revistas de turno para ver lo que se mueve en el mundo, sobre todo en el que más directamente te afecta, es decir en el de las mujeres, seguro que te encontrarás con mas de una sorpresa – aunque sabiendo como eres sé que el comentario será “las mujeres no son lo que eran” – y es que la evolución existe colega y ellas lo hacen a doble velocidad que nosotros que para eso son más inteligentes.

Tú “ habías sido” un rompe corazones – te das cuenta como encajas en lo de pretérito – ahora el corazón te lo rompen a ti a la primera de cambio, lo que no acabas de comprender es que te lo rompes tú mismo por seguir en tus trece de Don Juan pasado por agua, de macho trasnochado, de ligón de verbena noctámbula.

Si es que no puede ser hombre de poca fe, las cosas han cambiado para ellas – afortunadamente y para mejor – y somos nosotros los que no nos hemos movido, mas bien por comodidad diría yo, y así te va;  como no des tu brazo a torcer y reconozcas que el peso y la decisión de tu relación actual lo lleva ella lo tienes algo más que crudo.

Pero no desesperes, si no caes de la burra ella te hará ver la cruda realidad que para eso es mujer, hermosa, inteligente y con las ideas bien puestas, así que prepárate para la que se te avecina, que no es moco de pavo; sabiendo que esta vez si te has enamorado en serio, ya te veo con cara de sufrimiento por las esquinas y el atribulario aspecto de alma en pena, así sabrás como se sintieron tus conquistas pretéritas – lo ves? ya estamos otra vez con el pluscuamperfecto – algo en lo que nunca te paraste a pensar.

Digo yo que al menos algo aprenderás de todo esto – no confío mucho en ello, pero bueno – porque si no, ya te veo en plan furtivo, expiando a tu actual pareja por si se compadece y te concede una mirada de vez en cuando; así y todo no te hagas muchas ilusiones por si acaso, que por lo que sé, no está el horno para bollos y hombres más guapos e interesantes que tú los hay por doquier.

No sé si existirá un manual sobre como estar enamorado sin molestar mucho, pero de haberlo, yo que tú,  me lo compraría y me pondría a estudiar como un poseso, claro está si es que ella te interesa tanto como nos quieres dar a entender, que tampoco me fío mucho de tal aseveración.

De entrada y para variar, yo iría eliminando esas referencias tuyas a tu pasado mujeriego y castigador, al relato de tus pasadas “batallitas”, a mirarte más en el espejo y no tanto el ombligo – que no sé si lo tienes guapo o no, pero que poco importa – y hacer de la modestia virtud y de la discreción agradable compañía.

Seguro que te estarás preguntando como sé tantas cosas que tú no sabes, yo que no me como una rosca en ese mundillo y además estoy siempre paseando por las nubes, pero uno además de ser curioso  procura aprender de los defectos de los demás y de los tuyos he aprendido cantidubi, créeme.

¡Una última cosa! Si de verdad la quieres pídele perdón –si es de rodillas mejor, que eso sigue gustando – demuéstrale con tu practica cotidiana que ella es lo más importante para ti, respeta su espacio pero deja el tuyo abierto – no te ahogarás, tranquilo – y sobre todo quiérela como es, no como te gustaría a ti que fuera y lo más importante, cuando le hables mírala a los ojos sin ponerte colorado, porque si te pones, será la señal de que mientes y si mientes estás perdido.

Ahora te dejo mi estimado “pretérito pluscuamperfecto” que yo voy a seguir estudiando el manual – por si algún día me toca -  mientras oteo los alrededores, que siempre hay algo que aprender en el loco mundillo de conquistar a una mujer – mal empezamos con mis expresiones, teniendo en cuenta que son ellas las que llevan el gato al agua – y estar preparado para cuando sea menester, que nunca se sabe.

Jose  (Nuberu)

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