Prohibido soñar (Si lo que quieres es vivir cien años no pruebes los licores del placer... Si eres alérgico a los desengaños olvídate de esa mujer......) Pastillas para no soñar – Joaquin Sabina

Acabo de enterarme que ayer fuiste al médico y te han recetado pastillas para no soñar, me han dicho que tu rostro, en los últimos días, estaba presidido por las ojeras del exceso, de las ausencias de sueños imposibles, de marcas de lágrimas, por no tener aquello que siempre quisiste tener y no te dejaron y me pregunto si te tomarás la ración diaria de esas pastillas que no te dejarán soñar más.

En los tiempos que corren, parece que hay recetas para todo, lo que nunca pude imaginar es que te dejaras arrastrar por tamaña modernidad y estés dispuesta a tomar una ración de pastillas de mil colores que te impidan hacer lo que siempre te gustó hacer, soñar con imposibles, con paseos que sólo existen en tu imaginación, con besos que nunca te dieron, si es cierto lo que me han contado, creo que ni el propio Sabina te sacará de tu desgana y eso es mucho decir.

De todas formas y sabiendo como eres, espero que no hagas caso de tal matasanos de sueños; no se puede andar por este mundo que corre a lo loco, sin un sueño que llevarse a la cama vacía, sin una ilusión que reconforte de tanto desatino, no puede uno a renunciar a una fantasía, por muy fantasía que sea, sólo porque alguien piense que vives en otro  mundo. Que hay de malo vivir en otro mundo, si es el que te complace?

Siempre te guiaste por tu instinto, siempre hiciste caso a tu cabeza, esa que ahora alguien te dice que no está en su sitio, nunca dejaste que el corazón mandara en tu corazón y ahora me cuentan que le haces caso al primero que te recete algo contra los sueños - tú, que tenías tantos por cumplir – y no acabo de verte tomándote tu ración de pastillas para todo, sobre todo teniendo en cuenta que eres adicta a ciertas horas nocturnas y que no duermes porque te faltan noches para dormir.

Alguna vez te vi merodeando por las esquinas del arrepentimiento, con un ramito de violetas esperando destinatario, alguna vez te oí llorar porque no llorabas nunca, de vez en cuando se te escapó un suspiro sin dedicar y eso me decía que no eras tan dura como aparentabas, sin embargo ahora te pones en manos de cualquier medicucho y te tomas pastillas para no soñar y me pregunto cuando soñabas tú, que te reías de todos los que sueños tenían.

Todo el mundo tiene secretos en el bolsillo, cosas que nadie sabe, sueños que con nadie comparte por temor, todo el mundo tiene algo que contar y mucho que ocultar y sin embargo tú, que parecía que las heridas habían nacido contigo, nunca dejaste ver ni un ápice de tu pasado, a pesar de lo mucho que contabas de ti,  ahora resulta que tenías sueños y encima se entera uno que te estás curando la adicción, porque te hacen daño en el corazón.

Tenían que prohibir esos mejunjes que le impiden a uno ver más allá de donde ven los demás, que no le dejan a uno elevar la cabeza por encima de los pesares y las desdichas, tenían que estar prohibidas esas recetas que le impiden a uno volver donde nunca estuvo, viajar a lugares que no existen, vivir vidas que nadie puede vivir; sin embargo, a las primeras de cambio te dejan encima de la mesa esas malditas pastillas que te obligan a transitar los caminos que transitan los demás.

Todo lo que algún día perseguiste se te escapa por los dedos de la vida, todo lo que algún día soñaste se hace viejo a fuerza de dejar de pensar en ello, todo lo que amaste no está y lo que amas aún no lo has encontrado y sin embargo te empeñas en tomar pastillas para no soñar, como si ese fuera el remedio para tus ausencias, para tus tardes monótonas, para tus noches apagadas y oscuras.

Yo lo que tú, me daría un garbeo por el bulevar de los sueños, me agarraría a la esquina de los deseos y me fumaría un cigarro en compañía de la soledad mientras la despido con el pañuelo; decir adiós es duro, decir hola es banal si no está acompañado de una sonrisa, decir te quiero cuesta porque igual te ata, así que la mayor parte del tu tiempo transcurre en el silencio de suspiros  solitarios.

Yo creo que todos los sueños son pequeños recuerdos del pasado vivido, del presente deseado, del futuro imaginario y por lo tanto dignos de experimentar y de guardar, para los tiempos en que no hay nada que vivir; para la terapia sería bueno que te dejaras llevar por esa música que te gusta y abandonar tu cuerpo a la brisa de la marea de vida, cerrar los ojos y oír tu respiración.

Si de vez en cuando se te agotan los pasados, si alguna vez dejas de pensar en el futuro, cuando estés a punto de renunciar al presente, date una vuelta por tus ideas, púlelas y déjalas relucientes, seguro que alguien sabrá apreciarlas en lo que valen y te regale un sueño que merezca la pena.

Jose ( Nuberu )

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