¿Que oculta la mirada de tus ojos?
Desde que ella se fue, parece que tus ojos no existen, es como si los hubieras escondido en el fondo del pozo del dolor. Aún miras hacia la puerta desde que la viste desaparecer de tu vida, una de sus manos en tu mano, la otra en el pomo de una puerta y sus ojos desprendiendo una lágrima, pero diciéndote adiós.
Ya no habrá palabras de amor entre nosotros te dijo, sólo el recuerdo de algo hermoso y el cariño que te deja el querer como nosotros nos quisimos, pero ya no habrá mas palabras de amor., eso te dijo y tú no pudiste decir nada.
En el fondo lo esperabas, nunca tuviste suerte a la hora de enamorarte, siempre escogiste el camino tortuoso, la senda más difícil, los ojos mas profundos y eso siempre acaba pasándote factura. Y esta es una factura que tardarás en pagar, porque duele más que las otras; será mas difícil de olvidar porque las letras que lleva en su papel, son letras del dolor de las ausencias.
Y la recuerdas cerrando la puerta de tus sueños –también de los suyos en verdad – y tú mudo y quieto, sin atreverte siquiera a respirar, porque si lo hacías se te inundarían de lágrimas esos ojos que ahora no tienen mirada, porque las miradas se fueron con ella.
Ya ha pasado el tiempo, mucho tiempo, pero sigues aferrado al pomo de esa puerta, como esperando que algún día alguien llame y sea ella; aunque en el fondo de tu corazón y de tu mirada, sepas que no será, que no volverá, que no volverás a ver sus ojos, a sentir sus labios, a oír sus te quiero en tus noches y las suyas.
Es difícil afrontarlo – todos lo sabemos de una u otra manera – y a ti se te nota en esa ausencia de tus ojos, en tus labios quedos, que ya no musitan su nombre, en tus manos inertes, esas manos que antes acariciaban el viento que ella dejaba a su paso.
Todos se preguntarán que oculta esa mirada de tus ojos, pero nadie sabe con certeza – solo tu y yo – que oculta un amor que se te fue porque no podía ser, porque en este caso el destino jugaba con cartas marcadas y tu no sabías ese juego. Siempre fuiste por la vida a corazón abierto, tan grande era que te cabía todo en su poderoso latido y sin embargo ahora apenas es un suspiro abandonado en algún rincón de tu aposento.
Te han dicho una y mil veces que así es la vida, que el amor viene y se va y que es imposible retenerlo cuando emprende un nuevo o viejo camino, pero tu, en este caso, no te lo crees del todo, porque ella – no se sabe si consciente o inconscientemente – dejó un pequeño rastro de su perfume junto a tu almohada, ese perfume que aspiras cada noche, ahora que las noches no lo son para ti.
Tal vez esa ausencia de tus ojos sea debida a que necesitas defenderte de tantas cosas como te ocurrieron, os ocurrieron a los dos, y que tan felices te hicieron en tanto duraron; y te defiendes así con tu ausencia y con ella reflejada en esos ausentes ojos tuyos, que antaño relucían al calor de sus besos y sus sonrisas.
Y mudo estás desde entonces, desde aquella tarde en que se silenciaron las palabras de amor, mudos están tus ojos y tus labios, mientras tu corazón late porque no tienes el valor de hacer que deje de latir-, o tal vez porque esperas, de alguna manera, que vuelva a latir otra vez de aquella forma alocada que latía, cuando ella te regalaba sus besos y su piel.
Tus miradas son ausentes porque la ausencia es tu compañera de juegos ahora, esa ausencia que lo llena todo y que sin darte cuenta también se instaló en tus ojos y tal vez en los suyos, aunque tú eso no lo sabes. Como no sabes tantas cosas que te gustaría saber, pero que te están negadas porque la ausencia así lo decretó, sin pedirte permiso, imponiendo su voluntad porque era la de ella.
¿Que oculta la mirada de tus ojos? Solo tú y yo lo sabemos. ¿A quién más le importa? Yo se de tu mirada porque una noche dejaste caer sobre mi toda la carga de tus ojos; aquella noche todavía tenían una mirada reflejada en ellos, a partir de aquel amanecer que nos sorprendió, la ausencia de tus ojos ya fue tu mirar cotidiano.
Mudos y ocultos tus ojos que antaño reían por y para ella, quietas tus manos que en otro tiempo acariciaron la piel que te acariciaba, quedos los sonidos que antes se transformaban en palabras de amor en las noches ocultas a los ojos de todos. Así te adivino por más que verte no te veo, porque hasta tu cuerpo ocultas para que nadie perciba tu corazón herido.
Pero estoy seguro que florecerán otras primaveras y otros otoños llegarán hasta esos ojos, yo no sé cuando ni como, pero llegarán y será la hora de volver ver unos ojos con una mirada y espero que esa mirada sea la que antaño fue y eso espero verlo con estos ojos míos.
Jose (Nuberu)