Robando lunas
Mientras
yo diseccionaba la Luna, tú me hablabas de tus botas de piel y tu perfume caro;
pero eras tú, estabas ahí y todo lo que me decías lo metía en ese trozo de
luna que acababa de robar para ti, olía tu perfume caro, y me ruborizaba
reconocer que me gustabas, te imaginaba con tus botas y parecías una diosa
mientras yo, humilde, solo poseía la visión de tus ojos, y robaba lunas para
meterlos dentro.
Lo
malo es que no me miras muy a menudo, te haces la esquiva y despareces de mis
sueños a la primera de cambio, aprovechando que miro hacia todos lados con la
preocupación de que me pillen robando algo; en realidad mas que lunas me gustaría
robarte besos, pero hasta eso me lo pones difícil.
Así
que solo me queda la visión de esas botas de piel – tengo que reconocer que
te sientan bien – y el olor de un perfume que penetra en mi olfato y me hace
sentir mil sensaciones que no te voy a contar por no ponerte en un aprieto.
Robando
sueños para ti me tienes, apretada la mandíbula mientras me rompo los sesos
intentando adivinar como poder llegar hasta tu corazón y adueñarme de uno de
sus trocitos – yo con poco me conformo que
soy poco gastizo – pensando palabras que me abran las puertas de tus
misterios, escudriñando tus alrededores por robar una de tus miradas.
No lo sabes, pero estoy preparando un acuerdo con la Luna para que no me regañe cuando me acerco a ella y le robo uno de sus destellos, con el fin de regalártelo, de decirte de esa forma tan sutil – y arriesgada, que la Luna tiene malas pulgas - que me has cautivado con tus botas de piel, tu caro perfume y esos ojos que hacen que uno desvíe la mirada.
Así, mientras tu duermes soñando con quién sabe que abrazos, yo estoy encaramado en una ilusión, esperando que la Luna tenga un despiste para robarle algo que entregarte a cambio de una de tus sonrisas, a cambio de uno de tus perdidos besos de colores, a cambio de uno de tus suspiros.
Dicen que la perseverancia siempre tiene premio, así que me convertiré en tu perseverante ladrón de lunas y sueños, en tu trovador desde la misteriosa oscuridad de tu aposento, en la caricia que te acaricie cuando duermes, en el beso que te acompañe en tus sueños pasados y futuros.
El ladrón de lunas, así acabarán llamándome y todo por unos ojos como los tuyos, por unas botas de piel, por un perfume que embriaga porque deja retazos de todo lo que tu cuerpo ofrece - y a la vista está que puede ofrecer muchas cosas – de unas manos que destilarán mil sensaciones en la piel que acaricien.
Y mientras yo me juego el pellejo robando lunas para ti, tú te instalas cómodamente en tu cama de diseño – de Ikea ya lo sé – rodeada de tus acogedores cojines y viendo tu programa favorito en la tele. ¡Eso no es justo coño! Al menos podías disimular un poco y mirarme de vez en cuando, aunque sólo fuera para animarme en mis periplos en busca de algo que ofrecerte.
No pierdo la esperanza de pillarte algún día en un descuido y robarte algo a ti, robarte una esperanza, un sueño de los que te sobren, un beso de esos que tienes guardados para no se sabe quién, una caricia que se te fugue de las manos; no pierdo la esperanza de que los destellos que le robo a la Luna ablanden un día tu corazón y me dejes instalarme en él, aunque sea un ratito.
Al final y por tu culpa acabaré en cualquier cárcel – porque me han dicho que a todos los ladrones los encarcelan – y sin poder leer tus ojos, ni rozar tus labios y eso si que sería un doloroso tormento después de tantos esfuerzos, después de tantas aventuras nocturnas, con tal de estar un minuto a tu lado.
Después de tantas cavilaciones me entra la duda si no seré mejor seguir el método tradicional – dicen que a veces funciona – de enviarte esas flores que tanto te gustan, escribirte poemas de encendido amor e invitarte a cenar con velas y todo, pero me da que contigo uno se puede encontrar con mas de una sorpresa en ese terreno.
Así que seguiré haciendo lo que mejor sé, pintar palabras en cualquier sitio y robar lunas para regalarte sus destellos y esperar esa mirada que se me clave en el corazón; por eso tengo puesto el cartelito a la entrada de mis sueños ¡No molesten, estamos robando lunas!
Jose ( Nuberu)