Sueños encerrados en un papel
Esta noche me dormí entre los besos abandonados en tu cintura, rodeado del calor de tus brazos y envuelto en la vorágine de tus pechos. Me viene a la mente una canción “ amo tanto tanto la vida.......que de ti me enamoré y ahora espero impaciente......ver contigo amanecer”
Esta noche ha sido una noche hermosa porque tu estabas en ella, en mis sueños de papel y mientras la locura de tus ojos me dejaba un sabor a despedida, los míos estaban diciéndote que te querían, mientras tu dormías ajena a todo lo que sentí.
Un regalo me llevo conmigo, algo que guardaré en mi corazón oscuro, entre pétalos de jazmín y hierbabuena, para que nunca se separe de mí; esta noche me acompañará en mis horas muertas y solitarias para recordarme que alguna vez exististe y te tuve una noche, aunque fuera encerrada en un trozo de papel.
Ese papel que me acompaña donde quiera que voy y que es testigo mudo de todo lo que vivo y siento, ese trozo en blanco que esta vez será el notario de una noche en que me dejaste abandonarme en tus caderas, mientras mis manos recorrían tu cintura y mis ojos sabían a ti.
Entre el cantar de mis labios sedientos de tus besos y saboreando el calor de tus manos recorriéndome con placer, desnudo de versos, pero pleno de ti; encerrado en los dedos de tu mojado pelo y sonriendo a la fortuna por regalarme una noche así.
Y entre cantares me abandoné esta noche, entre notas marchitas, también encerradas en papeles oscuros, plagados de líneas que escondían la melodía de tantos besos que te di, que nos dimos esta noche, entre las sábanas de tu lujuria y la mía, entre el encerrado deseo de tu cuerpo y la alas de mi pasión.
Y el cantar de esa melodía se queda prendado de las palabras que brotan entre mis desgastados dedos “se acaba este milagro y se consume mi voz......en que calle moriré yo....” y el murmullo del viento en tus cortinas, me dice que la noche se acaba y debo de apurar el último sorbo de tu delicada piel antes de que se desvanezca entre los surcos de la vida.
Así que cierro los ojos para verte entre las bruma de esos sueños que se quedarán encerrados en mi gastado y viejo papel; pero ellas, las palabras, serán mudos testigos de que te soñé esta noche y que me perdí entre tus besos, abandonándome al estío de mi cuerpo mientras el tuyo florecía entre mis brazos.
La despedida sólo fue un susurro en mis oídos y en los tuyos una caracola marina te traía todo el sabor del mar. Luego abandoné tu estancia entre los sigilos nocturnos, pero antes, en tus cerradas pupilas, dejé las notas de una melodía “ estás tan bonita esta noche.......te sienta el pelo recogido...tan bien...pídeme cualquier deseo.....poco te puedo ofrecer”
En mi calle, en esa que es cualquier calle, miré la bruma del amanecer y recordé todo lo que esa noche soñé, porque soñé contigo y de ello es testigo este trozo de papel, este que lleva encerrado el relato de la noche en que me dejaste perderme en los huecos de tu vientre, mientras tus manos me acariciaban la desnuda espalda.
Esta noche me dormí entre los besos abandonados en tu cintura y te robé el sabor amargo de un beso que me llevé conmigo cuando me fui de allí, para que fuera el mudo compañero de un sueño encerrado en un trozo de papel.
Jose (Nuberu)