Una llamada de madrugada
Algunas veces, sólo algunas veces, me arrepiento de haber puesto como melodía de mi móvil la canción de Alejandro Sanz, Ella y os explico porqué; porque cuando suena el móvil a las tres de la mañana es ¡ella!, cuando oyes una voz que te dice – a esas horas, con los ojos llenos de legañas y con tu boca seca –tenemos que hablar, necesito hablar contigo, es ¡ella! cuando se te viene el mundo abajo porque te piden una explicación de algo tan complejo como que el amor no es correspondido y que es una desgraciada por haberse enamorado de un hombre casado, es que es ¡ella!
Y todo esto a que viene te preguntarás.............pues porque son las tres de la madrugada, porque claro, la gente que trabaja suele madrugar – es decir se levanta, nos levantamos, cuando cantan los gallos para decirles a las gallinas que es hora de que empiecen a poner huevos – porque normalmente la gente que trabaja y encima madruga, a esas horas suele tener sueños eróticos con alguien que está lejos pero cerca, vestido/a o desnudo/a – lo mas habitual es que esté soñando con una primitiva que le libere de todos sus males - y por lo general en su rostro dormido, se masca una especie de sonrisa maliciosa y feliz.
Pero ¡ella! te llama a esas horas para soltarte frases rotundas ¡Me ha dejado, él me ha dejado! y claro le preguntas lo tópico – pero........donde te ha dejado esta vez???’ – y oyes una voz que te llama idiota..............? Estás tonto? pues eso ¡Que Mateo me ha dejado! y tu pones cara de circunstancias y le contestas....pues eso ya me lo imaginaba, pero como la última vez que te dejó lo hizo a las diez de la noche en el aparcamiento del Carrefour ese, porque su mujer le necesitaba para ir a una cena con sus amistades de toda la vida, pensé que la cosa iba por ahí.
A ver, dime, esta vez donde te ha dejado tirada ¡Es que eres un memo, no te enteras de nada! Que me ha dejado para siempre, que me ha dicho que está enamorado de una chica de su bufete que tiene 27 años y claro, estoy destrozada y no sé que hacer. La verdad es que yo tampoco sé que hacer contigo, pero eso me lo callo por simple fraternidad.
Bueno imaginaros la cara de gilipollas que le queda a uno cuando le sueltan estas cosas a las tres de la madrugada, encima que te llamen memo y por si fuera poco que te lo llame ¡ella! Y claro la pregunta se te escapa de los labios, casi sin darte cuenta..........Este Mateo es que tiene fijación por el número siete???? ¡A que viene eso me pregunta ¡ella! Pues teniendo en cuenta que él tiene 57 años, su mujer – magnífica y atractiva mujer – tiene 47 años; tú, que yo sepa y siempre que no me hayas mentido, tienes 37 años y vas y me dices que se ha enamorado de una chica diez años mas joven que tú, es decir que tendrá unos 27 años.
Si es que el siete es un número cabalístico, o eso me parece, porque ya me dirás, todas acabáis en siete, hasta él que acaba en siete y encima está acabado. No te riño porque a estas horas de la madrugada uno está para otras cosas, pero si te diré que me tienes hasta las bolas; cuando conociste al tal Mateo sabías que estaba casado, con el paso del tiempo supiste que era muy feliz con su familia, sus hijos, sus Direcciones de dos multinacionales –como ves de aquella ya tenía dos amantes – sus perros, sus gatos, sus hortensias de los domingos y sus partidas de mus de los jueves.
Resumiendo que tenías todos los datos en tu cabeza para saber con quién te jugabas los cuartos y con quién te metías en la cama – por llamarlo de alguna manera, porque la mayor parte de las veces que tuvisteis relaciones sexuales fueron en su mercedes de no se cuantos millones, con asientos de cuero blanco, calefacción incluida y todos esos artilugios modernos – pero eso sí, casado y bien casado y encima feliz; porque siempre te dijo – y en eso no te mentía – que era muy feliz con la vida que llevaba.
Yo creo que lo que te pasa es que no puedes asumir que estás haciéndote lo que en el mundo moderno y pijoteril se llama una mujer madura –claro que a ti para madurar del todo aún te faltan dos o tres amantes – y en el fondo te jode que te dejen por una mujer más joven – no sé si más atractiva que tú, que lo eres y mucho – y que te abandonen en cualquier aparcamiento por una mujer mas “madura que tu” pero que encierra como tesoro y como atractivo, unos hijos, unos perros – de pura raza, eso sí – y una cuenta corriente en el banco de no te menees y la llave para retener a su lado a tu amante, a tu querido y adorado Mateo, como tú le llamabas cuando le conociste – ahora le llamas de otra forma, pero eso no puedo reproducirlo aquí que me castigan – y me vienes a llorar a las tres de la madrigada, como si yo tuviera la mágica fórmula para curarte tus males.
¡Pues sabes lo que te digo??? Que te den! La próxima vez que te enamores hazlo de un hombre normal y corriente – eso sí, libre de compromisos maritales – un hombre de esos que te regalan flores por tu cumple, o que te las regalan sin más, por el puro placer de hacerlo y ver la sonrisa que se le dibuja a quién sea cuando le regalan flores . Enamórate de un hombre que no te diga a las once la noche que te que quiere pero que tiene que irse echando leches porque su mujer es muy suya y no le deja llegar a casa mas tarde de esa hora.
Enamórate de un hombre que te quiera por todo lo que tu eres y no por ese pedazo de cuerpo que llevas contigo a todas partes: ilusiónate con alguien que se fije en tus ojos y no en tus tetas; y si por un casual, es un tío de esos que no tiene reparos en pasar contigo una noche, un día, una semana o casi toda una vida a tu lado, pues mejor que mejor.
Y otra cosa ¡No me vuelvas a llamar a las tres de la madrugada para decirme que Mateo te ha dejado en cualquier aparcamiento, o que te ha dejado para toda la vida! Simplemente llámame para decirme que eres feliz, pero que lo eres de verdad.
Jose (Nuberu)