
Historia del Athlétic Club. Los años de la infancia.
Llegaron los
británicos a Vizcaya con intención de hacer negocio comprando mineral de
hierro y carbón para su industria siderúrgica. Otros llegaron ofreciendo sus
conocimientos profesionales en ingeniería civil y naval en una comarca que se
iba industrializando poco a poco. Y entre algunas otras cosas trajeron (a
Bilbao, a Vizcaya y a España) una afición a un deporte raro, consistente en
patear una esfera de cuero hasta que uno de los dos bandos gritaba “¡goal!”
(pronúnciese “¡gol!”). Esta cosa rara se llamaba en su lengua
“football”, castizamente adaptado a nuestra lengua como fútbol.
Corría el año
1894 cuando, el 3 de Mayo, alguien tuvo la brillante idea de celebrar un
“match” entre un equipo foráneo (de británicos) y otro de naturales (vizcaínos).
Este partido tuvo lugar en los campos de Lamiaco y acabó, según cuentan las crónicas,
en un vapuleo de los naturales frente a los foráneos. Sin embargo el deporte
debió gustarle a los naturales, porque siguieron jugando al fútbol. Hasta tal
punto creció la afición que a partir de 1898 un grupo de ellos le dieron forma
estable a su afición en forma de una sociedad que recibió el nombre de Athlétic
Club. Y siguieron jugando al fútbol.
Este grupo de
pioneros deportivos siguió en su afición, que fue creciendo y madurando, y
fruto de ello, en Febrero de 1901, en el Café García de Bilbao, se decidió
formar una comisión que diese forma asociativa y reglamentaria a la sociedad.
Tras una asamblea celebrada el 11 de junio en la que se nombró la primera
directiva, el 5 de Septiembre se aprobó definitivamente la constitución del
Athlétic Club. Eran en aquel momento 33 socios.
Paralelamente otro
grupo de pioneros constituía en 1900 la sociedad Bilbao Football Club con los
mismo fines e intereses que la del Athlétic Club. Los dos equipos se
convirtieron pronto en “eternos rivales”... hasta que dejaron de serlo por
la fusión de ambas sociedades en 1903.
Ambos equipos
disputaban sus duelos fratricidas (que son de risa comparados con los de hoy
entre “eternos rivales”) en los campos de Lamiaco.
El primer uniforme
oficial de que se tiene noticia lo vistió el Athlétic Club el 20 de Enero de
1902. La camiseta era azul y blanca.
Ambos equipos,
Athlétic Club y Bilbao F.C. se federaron para jugar dos partidos amistosos (ida
y vuelta) contra un equipo de Burdeos. Había nacido el Bizcaya. Con esta
denominación compitió en el primer torneo oficial de fútbol organizado en
España: el Trofeo Coronación de 1902, que conmemoraba la subida al trono de
Alfonso XIII. Este torneo también indica el comienzo del fútbol como fenómeno
deportivo y social, siendo antes un entretenimiento de una minoría. Aquel
trofeo fue brillantemente ganado por el Bizcaya, el primero de muchos. Venció
en los tres partidos, jugados en Mayo de 1902, en Madrid.
El 29 de Marzo de
1903 desaparecía el Bilbao F.C. por desidia de sus socios. Algunos de ellos se
dieron de alta inmediatamente en el Athlétic Club para poder seguir
desarrollando su afición al fútbol, con lo que la desaparición del Bilbao F.C.
sirvió de refuerzo para el equipo superviviente.
Decenios más
tarde el Athlétic Club refundará al Bilbao como club integrado en el esquema
de equipos de la cantera del club.
Ya sin “eternos
rivales” el Athlétic Club gana las dos siguientes Copas del Rey, las de 1903
y 1904, esta última por incomparecencia de sus rivales.
El fútbol de
entonces era de risa, mirado desde la óptica del negocio que es hoy. Los
jugadores se zurcían y lavaban en casa sus camisetas, se pagaban ellos los
viajes para jugar al fútbol, los socios no pasaban de cien... y no todos
pagaban, no tenían campo de entrenamiento y a veces ni campo de juego (porque
Lamiaco no era un estadio de fútbol sino sólo un descampado). En estas
circunstancias no es de extrañar que hubiera equipos que no pudieran jugar los
torneos. Bastante hacían con sobrevivir. Porque dinero tenían poco, pero lo
que es coraje y cariño al fútbol, tenían de sobra, afortunadamente para los
que, como yo, gracias a ellos disfrutamos hoy del fútbol. Del deporte, no del
“bussines show” que hay a su alrededor.
Pero sigamos. Tras
la Copa de 1904 el Athlétic Club está a punto de desaparecer justo por estas
mismas razones. Tanto es así que el 26 de Marzo de 1905 aparece para jugar en
Bilbao, por primera vez, el San Sebastián, y por lo visto le dieron un buen
repaso al Athlétic Club mortecino con el que se encontraron. Como consecuencia
de esta situación el Athlétic Club se federa con el Unión de Vizcaya para
resucitar al Bizcaya. Con esta denominación se juega la Copa de 1907, y aunque
se pierde la final, por lo menos la solución evita que el Athlétic Club se
vaya a pique.
En 1908 el Athlétic
decide no jugar la Copa, por primera vez. Además de los problemas organizativos
del torneo, el club seguía en fase delicada. A lo largo de 1909 el club retoma
su actividad. Se vuelven a realizar entrenamientos periódicos (tan poco
profesionales que los jugadores se los saltaban cuando quería; por cierto, el
club no tenía entrenador, hacía sus veces el capitán del equipo), se vuelven
a jugar partidos, y se vuelven a ganar. Se vuelve a la dinámica buena.
El 9 de Enero de
1910 el Athlétic juega en Irún contra el equipo local, el Sporting. Ganó el
Sporting, pero eso, decenios después, importa poco. Porque ese día, por
primera vez, el Athlétic Club lucía la camiseta a rayas rojas y blancas que
desde entonces es su uniforme. Aquel día nació el Athlétic rojiblanco. El 20
de Marzo, en San Sebastián, el Athletic gana la Copa del Rey al Vasconia
Sporting Club de San Sebastián. La primera Copa rojiblanca. La primera de
muchas.
Al año siguiente,
1911, abandona el Athlétic los campos de Lamiaco para jugar en el nuevo estadio
de Jolaseta. Si se compara este campo con los actuales, da risa. Pero en aquella
época, el que un club de fútbol tuviera un campo fijo, suyo, por así decirlo,
indicaba el grado de madurez del propio club. Lamiaco era algo casi de prestado.
De hecho, nunca hubo intento deliberado de convertir Lamiaco en un estadio.
Simplemente, se empezó a jugar allí porque había sitio, y con el tiempo se
fue adaptando el terreno para la práctica del fútbol. En cambio, Jolaseta es
el intento consciente de asentar al club dándole uno de los elementos
constitutivos: el estadio.
Ese mismo año de
1911 le corresponde al Athlétic organizar la Copa, que se celebra en Jolaseta,
inaugurado así del modo más brillante posible. ¿Qué quién ganó aquella
Copa? Adivinen. Sí, el Athlétic.
Y para rematar ese
año prodigioso de 1911 el Athlétic da otro paso hacia la madurez deportiva
contratando al primer entrenador profesional, Mr. Shepherd. Con esta contratación
el club adquiere uno de los rasgos que le haría reconocible durante años: el
estilo de juego.
Con Mr. Shepherd,
más toda la influencia británica, que el Athlétic recoge desde sus inicios,
el club adquiere un estilo de juego basado en lo que se llamó “fútbol-fuerza”
(que algunos llaman “estilo inglés” de jugar al fútbol). El fútbol-fuerza
basa el juego en la potencia física de los jugadores, en su capacidad para
correr, saltar, y golpear la pelota, en su posicionamiento sobre el terreno y en
las jugadas de estrategia. Recordemos que estamos hablando de una época en que
no había mucha variedad de sistemas de juego, ni tampoco se habían inventado
las florituras tácticas a que estamos acostumbrados hoy (tampoco habían nacido
ni los técnicos ni los jugadores que las inventarían y llevarían a la práctica).
Hoy el fútbol se basa en el movimiento de los jugadores con la pelota
controlada. En aquella época el fútbol se basaba en el movimiento de la pelota
sobre las posiciones de los jugadores. En consecuencia, este estilo de fútbol
puede parecer a los ojos modernos algo tosco y sin brillantez. Pero en aquella
época era el estilo de todos los clubes, más o menos.
La prueba del
estilo de juego se realizará ese año y los siguientes trayendo del Reino Unido
a varios clubes para jugar contra ellos. Los resultados no fueron malos (ya había
llovido mucho desde aquel “match” de 1894) y así quedó definido el estilo
de juego del club.
El año siguiente,
1912, tiene lugar algo inédito hasta entonces en los anales del fútbol español. Luego los clubes y la afición se irán acostumbrando y hoy, después
del expolio de los clubes a la Hacienda Pública (llamado Plan de Saneamiento),
después de ver que la Real Federación Española de Fútbol es una agencia de
viajes privilegiada, y otras cosillas por el estilo, ya no causaría sorpresa.
La Federación Nacional de Clubs (sic) de Football (antecedente de la actual
Liga de Fútbol Profesional) reconoce el derecho del Athlétic a celebrar la
Copa, con sede en Bilbao, pero “recomienda” que ceda sus derechos y que se
organice en Madrid. Escándalo que llega hasta el rey Alfonso XIII pero en el
que no se arregla nada. Conclusión: la Copa se organiza en Barcelona sin el
Athlétic. Por primera vez en la historia del fútbol español la fuerza
corporativa de los clubes pasa por encima de los pactos, los acuerdos, y hasta
de la Casa Real. La excusa, como muchas otras veces, evitar “males mayores”,
como si incumplir la palabra dada fuera un mal menor.
El 20 de Enero de
1913 es otro de los días históricos del Athlétic, aunque los que allí
estuvieron presentes no fueran conscientes de ello. Ese día comenzaban las
obras del estadio de San Mamés, la Catedral. El primer partido se juega allí
el 21 de Agosto de 1913, contra el Rácing de Irún. Se empató a uno. Pero, a
estas alturas del siglo XXI ¿a quién le importa?
Aquel día por
primera vez se juntaron en un partido del Athlétic dos elementos que los
aficionados tenemos asociado indisolublemente a nuestro club: la camiseta
rojiblanca y San Mamés. Aquella tarde fue la primera del Athlétic rojiblanco
en su casa, en la Catedral.
En mi particular división de la historia del club cierro el primer capítulo aquí, una vez que hemos llegado al punto en que el Athlétic ha reunido tres rasgos que le identifican como tal: el campo, la camiseta, y el estilo de jugar al fútbol.
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