Quemadura
Es
toda lesión producida por el calor en cualquiera de sus formas. Los
factores que determinan la gravedad de una quemadura son:
-
Profundidad:
condiciona la cicatrización.
-
Extensión:
el peligro de muerte es directamente proporcional a la
superficie quemada.
-
Localización:
cara, manos, orificios naturales, genitales, etc.
-
Edad:
niños y ancianos.
-
Riesgos
de infección: se produce
siempre por la pérdida de la piel.
Según
la profundidad se clasifican en tres grados:
-
Primer
grado o eritema:
es el enrojecimiento de la piel. Afecta a la epidermis.
-
Segundo
grado: afecta a la
epidermis y dermis. Aparecen ampollas que contienen plasma en su
interior.
-
Tercer
grado: afecta a la
hipodermis, dermis y epidermis y pueden afectar a músculos,
nervios, vasos sanguíneos, etc. Se caracteriza por una escara
de color negruzco o castaño oscuro. No son dolorosas, por
la destrucción de las terminaciones nerviosas del dolor.
Por
su extensión puede existir gravedad. Una forma rápida de calcular
la superficie quemada, consiste en utilizar como unidad de medida la
palma de la mano de la víctima, que equivale al 1% de su superficie
corporal.
Consideraremos
grave a toda aquella quemadura que afecte a más del 1% de la
superficie corporal, excepto si es de primer grado.
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Primeros auxilios en caso de quemaduras:
-
Valorar
el estado general de la víctima (evaluación inicial) y
asegurar las constantes vitales.
-
Enfriar
la quemadura inmediatamente, poniendo la zona afectada bajo un
chorro de agua fría, por lo menos durante 10 minutos o incluso
más, si no desaparece el dolor. En caso de quemaduras químicas,
ampliar el intervalo a 15 ó 20 minutos bajo el chorro de agua
abundante.
-
Cubrir
la zona afectada con apósitos estériles o en su defecto muy
limpios (sábanas, fundas de almohadas, etc.) y humedecidos.
-
NO
aplicar cremas, pomadas o cualquier otro medicamento o producto.
-
NO
quitar, como norma general, la ropa a la víctima, sobre todo si
está adherida a la piel. Solamente quitaremos la ropa en caso
de que esté impregnada en productos cáusticos o hirvientes.
-
NO
dar nada de beber. Si tiene sed, humedeced sus labios.
-
NO
pinchar las ampollas.
-
Retirar
los anillos, relojes, pulseras, etc.
-
Si
la persona está ardiendo, impedir que corra. Apagar las llamas
cubriéndola con una manta o similar, o haciéndola rodar en el
suelo.
-
Si
la quemadura es extensa, prevenir la aparición del shock.
Trasladar a la víctima
a un centro especializado cuanto antes. Allí se valorará, entre
otras cosas la administración de líquidos
Congelación
La
congelación no debe confundirse con el proceso inicial a
ella: la hipotermia o disminución de la temperatura del
cuerpo por exposición prolongada a la baja temperatura ambiente,
que se tratará más adelante.
Cuando
una persona está helada por excesiva exposición al frío presenta
los siguientes síntomas:
-
Entumecimiento,
tiritones (mecanismo de defensa para producir calor).
-
Somnolencia;
pérdida de visión.
-
Tambaleo.
-
Aturdimiento
o semiinconsciencia.
Momentos
antes de declararse la congelación, es posible que la piel de la víctima
tenga el aspecto normal, pero a medida que la congelación progresa
la piel se vuelve blanca o gris-amarillenta, hay entumecimiento,
hormigueos, excesivo sueño. Es posible que haya dolor pero también
puede ser que no. Pueden aparecer ampollas. Las zonas más afectadas
suelen ser las orejas, la nariz y los dedos, aunque puede haber una
congelación generalizada.
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Como norma general, ante una congelación:
-
NO realizar fricciones locales (tampoco con nieve). Las zonas
congeladas se vuelven frágiles y pueden partirse.
-
Cubrir
la zona afectada con mantas o ropa de abrigo.
-
NO
debe aplicarse bolsas de agua caliente ni compresas calientes ni
colocar a la víctima cerca de una estufa. El calor excesivo
aumenta el daño de los tejidos por una brusca vasodilatación.
Si la congelación está generalizada, proceder así:
-
Colocar
a la víctima en una habitación a la que se la irá aumentando
la temperatura paulatinamente, a razón de 2 grados por hora. O
bien:
-
Bañar
a la víctima en agua tibia (23 a 27 grados), a la que se la irá
aumentando la temperatura a razón de 4 grados a la hora.
-
Aplicar
una cura de urgencia en caso de haber heridas (ampollas,
escamas, etc.)
-
Si
el individuo está consciente se le deben dar bebidas calientes
muy azucaradas pero no alcohólicas: té, café, caldo, etc.
Cuando haya entrado
en calor, hay que animarle a que haga ejercicio con los miembros
afectados.
Los traumatismos articulares
Evidentemente son los traumatismos que
provocan lesiones en las articulaciones óseas o en los elementos
que las componen:
Esguince:
es la separación momentánea de las superficies articulares, que
producen la distensión de los ligamentos.
Se
caracterizan por:
·
Dolor intenso.
·
Inflamación de la zona.
·
Impotencia funcional más o
menos manifiesta; imposibilidad de realizar movimientos habituales
de esa articulación.
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Primeros auxilios en caso de esguince:
·
Inmovilizar la articulación
afectada mediante un vendaje compresivo.
·
Elevar el miembro afectado y
mantenerlo en reposo.
·
Aplicar frío local.
·
Valoración de la lesión
por personal facultativo.
Luxación:
es la separación permanente de las superficies articulares. Sus
síntomas son:
·
Dolor muy agudo.
·
Deformidad (comparar con el
miembro sano), debida a la pérdida de las relaciones normales de la
articulación.
·
Impotencia funcional muy
manifiesta.
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Primeros auxilios en caso de luxaciones:
·
Inmovilizar la
articulación afectada tal y como se encuentre.
·
NO reducir la luxación.
·
Traslado a un centro
sanitario para su reducción y tratamiento definitivo por personal
facultativo.
Los traumatismos óseos
Fractura:
es la pérdida de continuidad en el hueso. Es importante tener en
cuenta algunos factores:
·
Según su gravedad:
·
Cerradas:
la piel permanece intacta (no hay herida).
·
Abiertas:
originan rotura de la piel (hay herida próxima al foco de la
fractura).
·
De cara a su posterior
inmovilización:
·
Alineadas:
los fragmentos óseos no se han movido.
·
Desplazadas:
los fragmentos óseos se desvían por las tensiones musculares.
·
Dolor que aumenta con la
movilización de la zona.
·
Deformidad, desdibujo,
(según el grado de desviación de los fragmentos), acortamiento,
etc.
·
Inflamación y amoratamiento.
·
Impotencia funcional
acusada.
·
Posibilidad de lesión en
las partes blandas adyacentes: vasos sanguíneos, nervios, etc.
·
Hemorragia y shock
hipovolémico, por la lesión de los vasos.
·
Infección (fracturas
abiertas) por la herida.
Mucha atención: Las personas
mayores suelen caer al suelo sin causa aparente. Siempre debe
sospecharse de que la existencia de una fractura de pelvis (cadera)
ó del fémur es la causante de la caída. Por lo tanto, antes
de incorporarla inmediatamente, debemos asegurarnos de la
existencia de dicha lesión. A veces, sus síntomas son difusos,
pudiendo aparecer dolor en la rodilla, en la ingle, o, simplemente,
no hay dolor inicial. La fractura se detecta mediante dolor en la
palpación profunda del glúteo.
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Primeros auxilios en caso de fracturas:
·
NO movilizar al accidentado
si no es absolutamente necesario (riesgo de incendio, etc.) para
evitar agravar la fractura.
·
Retirar anillos, pulseras y
relojes (en caso de afectar la extremidad superior).
·
Explorar la movilidad,
sensibilidad y pulso dístales.
·
Inmovilizar el foco de la
fractura (sin reducirla), incluyendo las articulaciones adyacentes,
con férulas rígidas, evitando siempre movimientos bruscos de la
zona afectada o moviéndola, de ser necesario, en bloque y bajo
tracción.
·
Traslado a un centro
sanitario para su tratamiento definitivo, con las extremidades
elevadas (si han sido afectadas), una vez inmovilizadas.
·
Cubrir la herida con
apósitos estériles en el caso de las fracturas abiertas, antes de
proceder a su inmovilización y cohibir la hemorragia (en su caso).
Principales
inmovilizaciones
·
En la extremidad
superior:
·
En cabestrillo, con
pañuelos triangulares o la ropa de la propia víctima.
·
Con soportes rígidos.
·
Con ambos sistemas.

·
En la tibia y peroné:
·
Con férulas rígidas a
ambos lados y acolchamiento de los laterales.
·
Con la otra pierna y
acolchamiento intermedi

·
De rótula:
·
Con una férula rígida
situada en la parte posterior y acolchamiento.
·
De fémur:
·
Con férulas rígidas a
ambos lados y acolchamiento de los laterales. La férula externa ha
de llegar más arriba de la cintura que permita atarla en la pelvis
y en el abdomen.
Traumatismos de la columna vertebral
Son
lesiones traumáticas que afectan a uno o varios de los huesos o
articulaciones que componen la columna vertebral implicando a la
médula espinal.
Los
mecanismos de producción más frecuentes son:
-
Caídas
sobre los pies desde gran altura.
-
Caídas
sobre los glúteos o sentado.
-
Golpes
directos sobre la columna vertebral.
-
Movimientos
violentos del cuello ("latigazo").
Su
importancia radica en que pueden originar la compresión (parcial o
total) de la médula espinal.
-
Dolor
de nuca, hombros, espalda (según localización de la lesión).
-
Deformidad.
(Difícil de apreciar).
-
Contractura
muscular.
-
Imposibilidad
de mover uno o varios miembros, (explorar).
-
Falta
(parcial o total) de sensibilidad en uno o varios miembros,
(explorarlo).
-
Hormigueos
o picores en los dedos (manos y/o pies).
-
Incontinencia
de esfínteres (heces, orina).
-
Falta
de reflejos. Priapismo en el hombre.
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Primeros auxilios:
-
NO
mover al paciente; en caso de ser necesario, mantener en bloque
el eje cabeza-cuello-tronco (esta maniobra requiere muchísima
experiencia y debe realizarse entre varias personas).
-
Inmovilizar
al paciente antes de proceder a su traslado.
-
Trasladar
sobre una superficie rígida y plana.
Vigilar
las constantes vitales periódicamente.
APARATO RESPIRATORIO
Para
que el cuerpo utilice la energía que obtiene de los alimentos es
necesario el oxígeno, que se encuentra en el aire mezclado con
otros gases.
El
aparato respiratorio es el conjunto de estructuras cuya función es
la de abastecer de oxígeno al organismo, principalmente al cerebro,
mediante la incorporación de aire rico en oxígeno y la
expulsión de aire enrarecido por el anhídrido carbónico.
Consta
de dos partes: las vías aéreas, con las fosas nasales
y los conductos, y los pulmones:
·
Fosas nasales (filtra,
humedece y calienta el aire).
·
Conductos
·
Faringe, laringe (cuerdas
vocales), tráquea.
·
Pulmones
·
Bronquios, bronquiolos,
alvéolos pulmonares.
·
Pleura, lóbulos.
·
Diafragma.
Los
pulmones son órganos pares y ocupan ambas mitades de la cavidad
torácica; están separados por un espacio en el que se alojan el
corazón y los grandes vasos sanguíneos (situados ligeramente en el
lado izquierdo) por lo que el pulmón izquierdo tiene sólo dos lóbulos
mientras que el derecho tiene tres.
La
ventilación pulmonar, que consiste en la entrada y salida de
aire en los pulmones, se realiza merced a los movimientos
respiratorios de inspiración y espiración que suelen
ser de 15 a 20 veces por minuto, en una persona adulta en
condiciones normales, inhalando una cantidad aproximada de 500 cm3
en cada inspiración.
Lesiones
respiratorias

Las
causas de accidentes respiratorios pueden ser:
·
Obstrucción de las vías
respiratorias.
·
Empobrecimiento del aire.
·
Dificultad para realizar
movimientos respiratorios (aplastamientos, fuertes golpes o heridas
en el tórax).
·
Parálisis de los centros
nerviosos que regulan la respiración.
·
Daños que afectan a la
sangre y a la circulación.
Cualquiera
de las causas indicadas, de persistir, podrían provocar la parada
respiratoria, haciéndose necesario realizar la maniobra de
reanimación pulmonar, denominada boca a boca, cuyo tratamiento y
técnica se desarrolla en el tema de la Reanimación Cardiopulmonar
(RCP).
Si
el cerebro no recibe oxígeno (anoxia) con prontitud, se
pueden destruir el 60% de sus funciones en 4 minutos (muerte
clínica) y cerca del 100% a los 10 minutos (muerte cerebral o
biológica).
El
signo más característico de la falta de respiración es la
coloración azul de la piel y labios denominada cianosis.
Obstrucción de las vías respiratorias
Entre
las diversas causas que pueden producir dificultad respiratoria (disnea)
e incluso la parada respiratoria (apnea), las más comunes
suelen ser las obstrucciones de las vías aéreas o respiratorias:
·
Pacientes conscientes:
·
Atragantamientos. (Suele
agarrar con sus manos la garganta).
·
Enclavamiento de cuerpos
extraños.
·
Pacientes inconscientes:
·
Lengua caída de la sobre la
pared posterior de la faringe.
·
Vómitos, secreciones.
·
Pacientes con
dentaduras postizas.
·
Dilatación o flato
del estómago.
·
Vómitos,
regurgitación, flemas, secreciones.
»
Primeros auxilios en pacientes con dificultad respiratoria por
obstrucción:
Para
mantener la permeabilidad de la vía aérea es necesario que no
exista nada en los conductos respiratorios que obstaculice el paso
del aire:
·
Paciente consciente con
obstrucción incompleta:
·
Animarle a toser. No golpear
en la espalda.
·
Si es un niño, colocar boca
abajo y golpear entre los omoplatos.
·
Paciente consciente con
obstrucción completa:
Maniobra de desobstrucción
o de Heimlich.
Aplicar
dos insuflaciones y
maniobra de Heimlich con el paciente en decúbito supino y con la
cabeza ladeada.