CURIOSIDADES


 

 

Penas y Torturas

Los romanos tuvieron una gran imaginación a la hora de desarrollar la violencia contra sus semejantes. Imaginación que modela la variedad de las penas recogidas que hemos agrupado en 6 grupos:

Las quemaduras, que pueden ser a su vez de cuatro tipos:

  • aquellas practicadas a lo largo de todo el cuerpo con láminas incandescentes de hierro,
  • aquellas provocadas en una parte del cuerpo por la llama de una lámpara,
  • aquellas sufridas como resultado de la abrasión del reo en una pira ya fuese de fonna individual o colectiva, o
  • aquellas que se aplicaban sobre la cabeza del difunto una vez decapitado.

La fustigación, que a su vez pudo ser realizada, siempre sobre el cuerpo desnudo:

  • con frustas y correas,
  • a golpe de espada, o
  • con sarmientos o con varas dependiendo de la nacionalidad del sujeto (o sea, fuera ciudadano romano o extranjero) sujetándosela la cabeza con un yugo para que no se moviera demasiado.

La decapitación, que también sufrió una serie de variantes:

  • tras ella se ponía en venta la cabeza del reo pero no a sus familiares,
  • o se exponía, cual trofeo, en los rostra, para ser vilipendiada y brutalmente ultrajada.
  • el desnudarmiento forzoso,
  • las ataduras de manos y pies,
  • el arrastre de los cuerpos tirados por carros,
  • los distintos golpes y befas con los que los acompañaban,
  • los tirones de la barba y de las cejas,
  • el abrirse las venas,
  • la crucifixión, y
  • el apuñalamiento.

La humillación del cadáver, que consistió en:

  • arrojarlos al mar cosidos a un pellejo de cuero o al Tiber,
  • arrojarlos a las cloacas,
  • arrastrar los cadáveres por la plaza con un garfio,
  • arrojarlos al rio pero de forma colectiva, como por ejemplo, encadenados de 10 en 10, o
  • arrojarlos de la roca Tarpeya.

La amputación de miembros:

  • a los tránsfugas y escritores se les cortaban las manos,
  • a los desertores se les amputaban las piernas y las rodillas, o
  • cortando los nervios de los dedos de la mano.

La axfísia:

  • por estrangulamiento
  • axfisiados por el humo de las hogueras (de forma individual o colectiva).
  • atar los pies a las copas de dos árboles doblados para que al soltarlos el reo se quedara rajado en dos mitades,
  • atar personas vivas a cadáveres, conocido como el suplicio de Mezencio,
  • encerrar y amontonar hombres vivos todos a la vez y atados,
  • enterrar a hombres vivos en los vientres de bueyes, con la cabeza fuera,
  • arrastrar el cuerpo, primero vivo y después muerto, atado a la parte interior de un carro
  • sacar la lengua de una cabeza decapitada y expuesta al público en los rostra, para perforársela con alfileres,
  • forzar a parientes y amigos a luchar como gladiador,
  • lo que se conoce como el suplicio de A. Cassius: en un poste se ataba a los condenados desde la parte superior a la inferior, luego se prendía fuego, de tal modo que unos morían abrasados, otros axfisiados por el humo y otros por el tormento o el terror.
  • Y por último, tras ser desnudado y azotado, se le atan los brazos a una pareja de caballos y los pies a otra, para que se desgarre y que cada pareja arrastre su parte destrozada.

 


 

HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad masculina en la antigua Grecia y Roma se demuestra en la literatura y en la representaciones en paredes, vajillas y adornos encontrados en las excavaciones arqueológicas.

Los poetas latinos dan por hecho lo que estaba mas que asumido en su época: que todos los hombres siente deseo homosexual en algún momento u otro. (Virgilio, Horacio, Tibulo, Cátulo, Marcial).

No era la homosexualidad o la heterosexualidad lo que implicaba connotaciones preocupantes para los antiguos romanos. Los romanos no condenaban la homosexualidad como tal, siendo el adulterio dentro del matrimonio mucho mas preocupante y reprobable. Asimismo un hombre era mas criticado por dar un beso en publico a su esposa que por admitir haber tenido relaciones sexuales con un hombre.

A decir verdad, pocas culturas han condenado el sexo entre hombres, y parecería que la cultura occidental moderna es un poco excepción. Típicamente, la mayoría de los hombres romanos sentían deseo tanto hacia los cuerpos femeninos como masculinos y mantenían relaciones con ambos géneros.

Es interesante señalar que esta tradición tuvo un período de resurgimiento en el Renacimiento algunos cientos de años mas tarde, como sucedió en Florencia o Venecia. Y ciertamente no tardó en aparecer la represión como el ejemplo del sacerdote Savonarola que fustigaba a los florentinos asimilándolos a ciudadanos de Sodoma y Gomorra (creando una referencia tan clásica como falsa que con el tiempo pasó a ser un tópico indiscutido) y poco menos que condenándoles a la hoguera.

Hay que tener en cuenta que el Renacimiento no era solamente un renacer de las artes, la cultura, la arquitectura, sino también un resurgir de un estilo de vida.

La identidad masculina en la antigua Roma representaba un alto nivel de consideración social. En oposición a la mujer, a los jóvenes y a los esclavos, que estaban en la zona mas baja.

Pero si un hombre romano quería asumir un papel inferior debía hacerlo en la intimidad y a puerta cerrada y en secreto. De otra manera sería criticado, aunque no castigado físicamente.

Aun hoy, en la sociedad actual, muchos hombres "heterosexuales" que desean tener relaciones sexuales con otros hombres muestran determinados comportamientos que les alejan de un sentido de afeminamiento o perversión (según su propio entender, claro)

Como aquellos ciudadanos romanos, para sentirse hombres reales, no debían: ser penetrados, practicar felaciones, jamás besar y no mostrar afeminamiento exagerado.

Pero hoy es posible ver a jóvenes musculosos disfrutando tanto estando encima como debajo en cuanto a posturas. Lo mismo que hacia Julio Cesar hace dos mil años. Julio Cesar, que era mas que conocido como "hombre para mil mujeres y mujer para mil hombres". Esto no era lo normal y lo aceptado socialmente en general, habida cuenta que para los romanos (y para muchos "heterosexuales" en la actualidad) la masculinidad es lo mismo que la dominación


Ser esposa tenia mas que ver con el estatus social que con el placer. La relación lésbica, el amor de mujer a mujer era una posibilidad inimaginable (aunque existiese obviamente). Los esposos tenían libertad para tener sexo con otros hombres o con prostitutos, dentro de una cantidad razonable (para la época)

 


 

GARUM

El garum, aunque tuvo su gran apogeo en el mundo romano, procede del mundo griego del que toma su nombre: garos o garon, por el nombre del pez del que se adquirían sus instestinos para la fabricación. Esta salsa se hacía por maceración y fermentación en salmuera de restos viscerales y despojos de diferentes peces como el atún, la morena, esturión y hallex, este último utilizado para la fabricación del garum medieval.

Todavía hoy se puede ver una factoría de fabricación de garum romano en la ciudad de Claudio Baello en las proximidades de Zahara de los Atunes (Cádiz), allí podemos ver cerca del foro grandes ánforas metidas en tierra cerca de la playa donde se fabricaba el garum que luego se exportaba a Roma, el cual tenía gran prestigio.

Fue Roma quién la convirtió en la salsa más importante del Imperio, aunque ya tenían conocimiento de ella los pueblos mediterráneos por los fenicios, los cuales comerciaban con diferentes tipos de garum, del que destacaba el "garioflos" de procedencia persa. No obstante, el comensal romano la degustaba como una verdadera delicia gastronómica, no sólo por sus connotaciones organolépticas sino por su alto precio en el mercado. Según Plinio, tenía un valor comparable al perfume.

Existía una importante industria alrededor de este liquamen, como también denominaban al garum. Fundamentalmente, se fabricaba en aquellos lugares donde se producían salazones, puesto que se aprovechaban las vísceras de los pescados que se sometían a salazón. El garum hispano adquirió gran renombre, especialmente el procedente de la Hispania meridional (garum sociorum): Cartagena, Málaga y Cádiz, que se hacía del esturión y del atún; mientras que el de Bizancio se fabricaba casi exclusivamente de atún.

Igualmente tuvo fama el garum pompeyano y, concretamente, el que fabricaba Umbricius Scaurus que se comercializaba como garum Scaurus, un tipo especial de garum, muy aromático.

En la época medieval siguió consumiéndose como salsa o mezclado con vino (vinogarón), con aceite (oloegarón), con agua (hidrogarón) o con vinagre (oxygarón), y tuvo una gran aceptación en el al-Andalus, donde se utilizaba el garum extraído de diferentes pescados al que llamaban morri, y el "garum macerado o nabateo" fabricado a partir de la fermentación de cebada amasada en bolas o jamajim, harina de trigo salado y aromatizado con anís, cilantro seco, arañuela y orégano. Este garum también se podía hacer con algarrobas machacadas y miel.

Hacia el siglo XV se conoce aún el garum procedente de pescados al que se le da el nombre de allex , y el procedente de macerados al estilo árabe se le da el nombre de aloxa. En el siglo XVII aún existía en Argelia un garum al trigo y a la cebada.

El garum, durante toda su existencia, no sólo ha sido una salsa utilizada en todas las clases de platos y bebidas, presente en las mesas de los cortesanos y de los ricos hombres de una sociedad sofisticada que buscaban los placeres culinarios, también se utilizaba por sus propiedades salutíferas, aconsejado por los físicos de la época.

Llegó a ser recomendado en el siglo X por el porpio Ibn Razi para devolver al hombre la euforia y luchar contra la variola, llegándose a llamar "leche artificial" (allex) por su gran riqueza nutricional.

 

 

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