Humed飥te sobre mi cuerpo.
Viaja en mis riesgos, no en lgas selvas.
D骡me mirarte, iniciar el regreso
que es meta de mi gozo.
Voy a ir donde jam᳦#060;BR>
me permita olerte de este modo.
Con la curiosidad de una serpiente
morder en lo prohibido.
Me gustarᠳi hay escamas.
Mi tacto serᠣomo otros ojos
en lo desconocido.
Cuando digas ser馣060;BR>
te habr頴omado en cuenta.
Fundar᳠mi lenguaje.
Me dar᳠otros solos.
Sabr頭᳠los colores, los sonidos.
Investigaremos tejidos de limo.
Sabr頳i eres de cristal
como las aguas,
si hay t que te proh
si te alcanzo,
si eres lo bello
(por mdesconocido).
¡Te sabr頴anto!
Me ser᳠todo
porque tu belleza cimenta
mi ser en t#060;P>
El cuerpo es homicida de caprichos.
Nada quiere que los ojos no vean.
El sonido, inextenso como es,
por el cuerpo y para el cuerpo escucha.
La sensaciregunta sus ras.
Se olfatea, se vibra en su latido,
se desplaza desde un aqu060;br>
hasta su allᠳecuencial
de acervo causativo.
Hemos sido gaviotas en pos de reposo.
Giramos volᦵgos, peregrinamente;
pero llega el dque nos falta permanencia
y cuando, por no verte, Reposo, regresamos.
Aparentemente se lo han llevado todo.
Apenas como rastro de vuelta
queda tu recuerdo.
Tus ras parecen clavadas en los s᭡gos.
A veces llegaste como tentaci060;BR>
y herida abierta, deseosa de sexo
con nuevo amor y tuve celos,
y jalamos la llaga, por m᳠que duela,
volvercontigo porque vale la pena
llevar por corazsa eleg
Que te perdor los siglos
y nos quedcho por vivir.
a Roc#060;/blockquote>
Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa y una noche y me encantas.
Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo
y la armaze huesos
relajados y flus.
Tu esto cubrirᠭi piel
como arcilla que se lava en barranqueras,
o cascada que baulcemente,
aunque huelas a yagrumo a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.
No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro es m᳠breve
que el silencio y menos duradero que la aurora.
... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.
Te surtes con vestidos de lujo
y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada
o cice, del orgasmo ajeno.
Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo,
te enciendes como motor de sexo, talonera.
¿Pero d, mujer, ser᳠ts amada?
Me gustas, nulra, y no quiero pagarte
porque en tstᠥscondido todo lo que quiero
primariamente m hormonalmente santo,
tus cr con su lenguaje puro
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.
Te hallar頣omo el zorro
que no vende ni compra su presa.
La persigue.
Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia,
tu fuego-amor e instinto,
tu pez eo de lealtad
en los montes sagrados de los d.
No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos del salvaje, que 鬠no paga;
鬠muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni es el escarnio;
no pagarᠬas deudas no debidas
ni fundamentadas,
menos al nac060;/i> de las monedas.
Como el salvaje, satisfecho del rito
pezuclavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.
Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra t tus pareceres,
voy a zorrearte
con colmillos debajo de tu ombligo,
vencer頬a urdimbrada de tus noches.
Con hocico agudo lamer頤e tus tetas.
Donde tengas un corral, destender馣060;br>
tu cama, rasgar頴us m᳣aras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.
Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huir᳠de mque no querr᳠aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de t퍊y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.
13-4-1975
Frag. # 63. / La existencia
El ser se durmir un instante
y la voz muda de los ojos
se acercmo un quejido
y dijo Existo,
tlanihuic, hacia abajo
como teja golpeada
y desafa los pu#060;BR>
que escarban todaven cielos
que mi pie no pisa.
Oigo pues la hojarasca y el barrujo.
Y, claro estᬠme voy a los pinares
de la ira, milico del tacto,
ministro defraudado
por los entes perdidos.
Combatirtoda abstracci#060;BR>
de realidad y mundo,
su reducci concepto.
¡Soy un puerco matrero con mi vida!
La nocie existencia
que tenga fundamento.
Y que el timel trillo
sean los ojos y el tacto.
2-18-1981
*
Frag. 112
Te fundar頬os ojos
como dos capangos duros
en apariencia de cristal
porque la luz se olvida
y los ciegos taimados y brutales,
por engala arrebatan.
La encubren.
Har頴us ojos blandos, por igual.
Y la dulzura insertar頥n ellos,
bellotas diminutas
con estr secretas
por su corteza blanda.
Filtros de luz serᮮ
A veces, en la disparidad biocular
y por informacinsuficiente
del feno, serᮠcomo quieren,
caprichosos, desafiantes.
Si hay miseria visual en la fovea
no serᠬa culpa de tus ojos.
¡Yo los quise astentadores!
Como blinda serᠴu horizonte.
Con fino material
de oxidasa citocra
te har頬as cas,
sus mlos ciliares y nervios,
¡y tus pestalargas,
peludicas, bien sos!
Con lluvia de axonas que proceden
de tu corteza estriada,
con conos y bastonzuelos,
haldearᮠtus gestos de pupilas,
dilatadas en la penumbra,
casi diminutas
y por luz, deslumbradas.
Tus miradas tendrᮠfilos de espadas;
quietos secretos, alfileres de tumba.
9-2-1979
*
Frag. 71
... the third important class of molecules of life: the lipids...:
James Trefill
Mientras buscabas t60;BR>
al Padre Cco
no s頥n qu頡lmiares absolutos
de lo inmanifestado,
me hundn el almizcle de la bestia.
Mi boca libl pozo inmundo de la grasa
porque yo creo en hacer redes
y membranas y cortezas
y en acariciar grosuras circulares
del olivo y cavar como topo
hasta encontrarlas.
Entre mis cuatro tribus,
almacenadoras de vida,
tepejuas en las colmenas de la muerte,
el m᳠grasiento soy.
Order del ldo,
autor de los aceites, terrno
que atersa la piel y sus caricias.
Yo soy el que vive sedoso,
ponchado en la manteca, obeso
en mero mole, mofletudo,
sucio en verdad, en galer subterrᮥas,
pero con el cuerpo cilrico
en los ruedos, roedor en tornijas.
Soy el ᮧel de la grasa.
7-13-1980
*
Frag. 75.
Los perros se parecen al hombre.
Ya sladran a la campa,
a fantasmas que van,
quejumbrosos,
sin las ninfas,
sin encinos,
sin la caricia de las cosas amadas.
En la campa, sin Ტoles,
no hay quien siegue ni esparza
las canciones de trilla.
El olor del arroz falta en el balay.
El guiso dentro de la olla.
No hay un hueso que roer
ni leescocada por el fuego baladrero.
Falta todo, ente y ser,
la esencia y el hallarse.
Madriguera y callejones faltan.
Como al hombre,
que la chavisca arda y cruja
a los perros les gusta, lo demandan.
El perro que asoma su cabeza
sobre el barandal en La Habana
se irgui sus dos patas
A mi nombre es que ladra.
Cotejo entre la balaustrada
que me espera.
Que su cola me llama.
Que no quiere peinar canas
y verse solo,
carcamal de sus a#060;BR>
y nostalgia.
4-11-1983
*
Frag. 77.
Los perros se te vuelven amigos
con ssu agitar de cola.
Uno los imagina en su pasado
de carcunda y se estremece;
pero irrumpen dulcemente
y se echan a tus pies y los perdonas.
Te olfatean el coraztan des
y sin razlguna.
Por eso se les ama
porque el pasado de sus pulgas
ya no importa.
Han vencido por el hueso que tiras
su karma de mordiscos atroces.
Se conforman hoy con lamer
el silencio de tu mano extendida.
Cosas hay que los dedos desatan
y que se caen de suyo para quien
olfatea el corazjeno
y sus cinco dtos de mundo.
¡Nadie es tan sensual!
lamiendo al vilo, ¡qu頭iseria!
sin dar sus cabezadas como uno.
Los perros aceptan lo que das.
Ni m᳠ni menos.
Quiere ser obediente a su modo.
Haya paz o tengas una guerra
en el bandullo, estᮠcontigo.
Se echan sobre tu vientre
y te escuchan el hambre
con que amas.
O los enojos.
Se acurrucan a tus pies
y sueal unno que puedes irte,
o vas a desafiar la vida huracanada.
Entonces te lloran como nadie.
Es que los perros
se te vuelven amigos
y se les caen las babas
cuando vas con los ojos
bravos y carde
como dos piedrecillas en llamas
y el pelo crespo de calungo.
Los perros, m᳠que un rabo
y un hocico y unos ojos
(que se parezcan a los tuyos)
tienen una antena.
Son tu propia sombra que te clama.
14-7-1980
*
Funda el hallazgo
La sustancia m᳠propia del mundo
es que te quedes junto a m#060;BR>
Si has caminado triste, sin saber
que te amo, si no vo
todo lo bien que amaste, bme.
Amor y rumbos son hallazgos.
Rompe la sombra; yo, el silencio.
¡Hall魯nos porque hay
una entidad que nos invoca!
Seamos en el encuentro
que es posible:
uno, el triste de ayer
con el feliz de ma;
otro, el triste de hoy
con el amor fugado.
Esta es la sesis m᳠plena:
¡el hallazgo aqusiendo finitos!
9-2-1979
*
Frag. 102.
Voy a crear al hombre
como al riachuelo cerca de la riba,
con la piel jam᳠latigada con rebenque.
Con mirada por ningotivo
cansada y revejida.
El hombre de ranacido para el gozo
por entero, romeriego en la senda
de la libertad y la alegr
bienquistado por su mujer,
sus hijos, mi pueblo.
1980
*
Me gusta (1, 2)
Me gusta saltar,
aunque no lo quiera,
sobre esta mejana de la angustia
y dejar el fango, chapotear
en desquite y contra la agon
ir densamente hasta el r#060;BR>
y lavar mi reposo
y cantar mi salmo.
(2)
Me gusta ser el hombre
que se extiende
una frontera mᳬ
allende la tristeza.
La sinceridad es el canto
m᳠puro, el perde los r.
La savia del sublime Ტol,
la ram᳠valiente,
el heroo callado.
*
Me conocen
Me conocen los que me llaman
y se arman de amor en las costillas
para ser la redenciel abrazo que me salva.
Me conocen, si conocer es
tener aztlanes en la sangre,
como un filero con gritos emergentes,
los madrugadores de El Paso y la Mesa de Otay
y en refritos de temblores y fuego y fr#060;BR>
tiritan y sobrepujan lo que el sol
tras la frontera, a medio cruce, pone.
Me conocen.
En lescriben mi nombre.
Llevan agua; pero falta a mitad de camino.
Elevan mis silencios en alturas
de cᣴus y nopales
y se r de las pis invisibles
que dejan mis olores y reciben
mis dulces agradecimientos.
Me conocen y me sepultan
(porque no les queda otra cuando muero).
Les duele el coyote que me explota.
Saben que me voy, ilusionado y pobre,
fracasado, al final, mas ya no hambriento.
Mis ojos se comieron las ganas
de salirse del rancho de los solos,
heridos, oprimidos y chingados.
Me conocen y es tan lindo,
tan conmovedor que nos entiendan
que yo invento un corazesde la muerte
y echo aguas al que viene tras m060;BR>
y le canto y divierto, espanto al tecolote,
para que nada chueco y cobarde
finja sus ganas de humillarlo.
1986. Tijuana
*
Me olvidan
Me olvidan, si es que olvidar es
dejar la raque estuvo a flote
y pasaron de largo, traidoramente,
quien si te veo o no te conozco...
Soy un viajero con documentos
de Nadie, de Olvido, de Temores.
Hoy no tengo una tumba
que yo diga que es m
Ni nada tengo que, por una c餵la
de amor, sepa que quedarᠣonmigo.
Me olvidan.
Mi dolor es para ellos, in.
Okay, no importa tanto.
Un nombre es lo de menos.
La green-card, the bus-pass,
una tarjeta ID, chueca o verdadera,
verga me vale asi desando mis pasos.
1986. San Diego
*
Mojada la roca y su polvo
Y es mojada la roca y su polvo,
moles cocidos de cal o de mis huesos.
Y gotas sudas, criadas flas
de creencias que a todos dan el gataso
de pobladas costumbres de los signos
cuando las huellas de Aztlᮠsalen al paso.
Tijuas puede ser lo mismo
y las burbujas son como escenas
de agon o de esperanza.
Viento indocumentado que revienta
los ojos y escarcea en nuestra carne.
Las ilusiones mueren muchas veces
en franjas de frontera, muros o alambradas,
En el RGrande, tormentoso, se ahogan.
La faena del pollero es el primer
puque abre la carne, que es cartera
de fe, de pis gozosas, tan cateadas
por el lenguaje gabacho del lujo
y las lujurias cres al ensue#060;BR>
Al EnSuemericano.
1986. Tijuana
*
Ahorcada en Tijuana
Toda la m鮤iga noche te esperaba.
Un parque que la chota lleva al asco
fue testigo: vorrachos de pocas,
prostitutas, transas
de todos los calibres y colores
y la jaina, la reina de mi barrio,
fue a Los Angeles.
Un suee Hollywood la enamoraba.
Su coraze perdir esa filfa
y ase la torcieron, churuvuscos de ventaja.
La pocha volvi nido.
Tijuas no la condena.
Mugrosa y derrotada, ¡qu頢ien!
la aceptarcuando llegara.
Y la esper頮i modo
porque amamos
y hora tras hora me cost60;br>
saber qu頳upe: en la prisia Mesa
se hizo un vilo, se colg una soga
y quederta.
Y nadie la reclam060;br>
Ni yo.
Nadie.
1986. Tijuana.
(Callilizado: Tijuas, diminutivo de Tijuana; chota: polic de pocas: ; la jaina: la honey, la novia; transas: tretas; la torcieron: la apresaron, la mataron).
*
Negada fue la Tula verdadera
Levantaron su huipil porque lloraba.
Ella buscaba la Tula verdadera.
Un lugar sin hambre y sin congoja.
Un para con los suyos, sin traidores.
Pero el pochteca estuvo all#060;BR>
La vendicho
despu鳠de coyotearla por los montes,
trazᮤole la ruta del escarnio.
En la casa de Calm飡c,
el tarado del ᴬatl dio su golpe.
Un cafre fayuquero, por dinero, la entregaba.
La roba dejla. La cedi60;BR>
a un monte oscuro de salvajes, sin patrullas.
Un migra mexicano, deseᮤola,
comenzchupar su piel como una fruta.
Y aquel huipil cayn la deshonra
y del polvo naci escarabajo.
En la casa de Calm飡c,
su sangre inspira el luto.
Bajo la tierra de un patio la enterraron.
Ahorita ya hasta un macegual canta.
Un azade sangre en su hombro gime.
Y en la tierra donde la calaca virginal
se irᠳecando, ya nadie tiene hambre
ni congoja ni ilusiona un para
con los suyos: ¡la olvidarᮡ
1986. Tijuana
*
De vuelta al campo
Dice los viejos del rancho
que el futuro es de jes
y como a dioses se les recibe,
La rurallos espera
... a estos chaparros que se fueron,
¡y que enviarᮠremesas!
su o de gracia,
h鲯es son que vencieron la muerte
agazapada en cruces
y, vestida de coyote en los cerros.
Como miel de las ferias
se nombra a los migrantes.
En los palenques
son cumbiangos y gallones
y las chavas los buscan
como al oro perdido y la esperanza
y por el Santo Patr el Niristo,
son flor y venero y se les busca.
Y la esposa lo sabe y la madre y la hija,
y les gusta escucharlos, deslumbrᮤose
porque bien que se jactan
los que oyeron campanas
y no supieron d... que TSam
les hizo los mandados
y que al Norte, vencida la cruzada
y el riesgo del coyote, han metido en cintura
(¡ay, sue son chingones!)
Con la pizca en fields de Utah,
OregWashington State, California,
se aprende un resto y un poco m᳠
y ya son americanos,
triunfadores y poco menos,
suerte mal restada,
cadᶥres y pasto de los buitres
y sin la Mitad de M鸩co,
historia en el suspenso.
Pero llegaron, obsequiosos,
con ricas galas, al panz060;BR>
de pos oaxaque al flaco,
cabezyucateco, el de ojitos chinos
y el pito, morrongudo.
¡Qu頢ien! duro trabajan
los espaldas mojadas y deslumbradas
las chicas les persiguen... y serᮠdue#060;BR>
de su parcela y madres al fin...
Al bracero que cumple, tiene para el regreso
y cumplirᠭuchos sue#060;BR>
como el Rey del Tomate
(¡ay, pero que no se sepa
sobre las noches parranderas con los jotos
y las hembras de los bares,
y la semilla mala que se meti su sangre...
ay, que no sepa, del SIDA de la muerte,
*
Negada fue la Tula verdadera
Ella buscaba la Tula verdadera.
Un lugar sin hambre y sin congoja.
Un para con los suyos, sin traidores.
Pero el pochteca estuvo all#060;BR>
La vendicho
despu鳠de coyotearla por los montes,
trazᮤole la ruta del escarnio.
En la casa de Calm飡c,
el tarado del ᴬatl dio su golpe.
Un cafre fayuquero, por dinero, la entregaba.
La roba dejla. La cedi60;BR>
a un monte oscuro de salvajes, sin patrullas.
Un migra mexicano, deseᮤola,
comenzchupar su piel como una fruta.
Y aquel huipil cayn la deshonra
y del polvo naci escarabajo.
En la casa de Calm飡c,
su sangre inspira el luto.
Bajo la tierra de un patio la enterraron.
Ahorita ya hasta un macegual canta.
Un azade sangre en su hombro gime.
Y en la tierra donde la calaca virginal
se irᠳecando, ya nadie tiene hambre
ni congoja ni ilusiona un para
con los suyos: ¡la olvidarᮡ
1986. Tijuana
Contin Segunda parte
Tijuana: dolor de parto
_______________
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