Ensayo
Iglesia Católica de San Sebastián
Notas bibliográficas y documentales
1 José A. Franco Soto (1875-1959), Juan recuerda su pasado (1949), novela autobiográfica, prólogo Dr. Berríos Verdecía, págs. 208 y 209. Véase: Dr. Salvador Arana Soto, Diccionario de médicos puertorriqueños que se han distinguido fuera de la medicina (San Juan, 1963), ps. 123-124. Véase informes con los genealogistas de la familia Franco, Milagros López Reyes y Juan Franco, en SAS: DM / franco@nuestravoz.net
2 Entrevista con Dolores Prat-Prat Vda. de Alicea, realizada en Mirabales (San Sebastián), del 10 al 18 de diciembre de 1972. Notas y transcripciones. En torno a cómo surgieron las «acusaciones y morticaciones a Prat», ella explicó que su madre (Eulalia), con el apoyo de su padre, creó una escuelita en el barrio Cidral que no tuvo el visto bueno del inmigrante Orfila, quien fue nombrado por el Gobernador a la Junta de Educación; también dijo que no se comprendía cómo en verdad Manuel Prat-Ayats pensaba acerca de la política y que cuando «se hizo costumbre cantarse los desacuerdos por la tierra con trovitas» a él le llamaron el Maestre de Serrallonga. Con tal apelativo se aludía a Juan de Serrallonga (1587-1634), defensor de los derechos señoriales, con el apoyo del Conde Enrill y los nyerros de la comarca de Vich y del norte de Cataluña. La comparación de este personaje con Prat pareció adecuada debido a su reacción durante los años del General O'Donell como jefe de los conservadores del Partido Unión Liberal (1858 a 1863) y las leyes desamortizadoras de Madoz.
En entrevista con Pablo Arvelo Latorre (20-10-1970), éste aludió a un marco de explicaciones mucho más concreto que el consabido devaneo de Eulalia Prat, la maestrita de Mirabales, con un hombre de color y los desplantes que Manuel Prat hacía a los políticos de Pepino que le suponían todavía un liberal conservador, menos justificador de acciones represivas como las comúnmente iniciadas por los generales Espartero y Narváez. «Además de que era un creyente de que la reina tenía que dar ejemplo de virtud (nota del autor: e Isabel no fue el ejemplo), mi abuelo quiso hacer una familia que rompiera el viejo molde de iglesia, mar o casa real; él quería artesanos y comerciantes en su casa y salieron una recua de burros pa' la tierra y unas niñas pa' la costura, comenzando con mi mare que si bien tenía buena cabeza, así también de buena para meterse en líos» (D. Prat).
Las desavenencias de los Prat durante la administración alcaldicia de Pedro A. Perea en cuanto a sustituir y nombrar nuevos Comisaríos de Barrios y un Propagador de Vacunas fue el caso más sonado que, al sacarle de sus casillas, lo ponía a presumir que cuando llegó a Pepino él «(fue) la única persona que podía escribir más que su nombre y que, ya habiéndose aferrado y tomado la olla la cabrerada y los haitianos, piensan que en los campos se hallan las reses solamente». Con estas mismas quejas, en Sonador «se ponía de palabras» con José Ruperto Cabrero del Campo y éste, «para que no siguiera haciendo tratos con piratas», lo puso en contacto con Manuel Liciaga y los Carbonell Amell, para que comenzara a vender a comerciantes y «entrara al comercio con las buenas familias», refiriéndose a las que participaban en el juego político de los ayuntamientos, los censos de producción y los enlaces con el comercio mayorista.
Acceder a estas voces no cambió el carácter de Manuel Prat. Ni evitó que confeccionara como estilo una antipatía grande ante el servilismo, los militares, los funcionarios incumplidos y los represores de lo que llamó la Nova Catalunya de Mirabales. Uno de sujetos de su encono fue Juan B. Pérez del Río, quien apeló su relevo como comisario el 18 de diciembre de 1854, con una nota justificativa.
Para 1855, un amigo de los Prat (Bernardino López de Victoria, sucedor de Perea en la Alcaldía de Pepino), ignoró las quejas de Del Río sobre malos tratos recibidos por él y efectuados por los peones armados de Prat y Francisco José Vélez.
Con la complacencia de estos hacendados de Mirabales, se nombró también Comisario de Magos y Mirabales a Marcelino Luciano y se documentó que «... debe accederse a la solicitud (del candidato Luciano) puesto que carece Pérez del Río de la responsabilidad necesaria para seguir desempeñando el cargo». A Bernardo López le correspondió aceptar la renuncia de otro rival de Prat, cuyo nombre fue el farmacéutico Avelino Leguer, a quien el Dr. Pedro Arroyo disputara la vacante de Propagador de Vacunas.
Los únicos documentos oficiales de la época, alusivos a esta rivalidad, evitan la alusión a una fiebre de viruelas en varias fincas de Mirabales, razón para la presión ejercida por los hacendados ya que las visitas del Dr. Arroyo y Legier no se realizaban. Aún así, al Alcalde López de Victoria se le instruye: «Téngase presente el proceder del Dr. Arroyo en Pepino y Lares para si en lo sucesivo se presentáse en otro pueblo á desempeñar otro servicio, acordar lo que más convenga a su importancia, puesto que se ha observado que no busca el bien público, sino el suyo en particular», A.G.H.P.R., 12 de noviembre de 1855, San Sebastián, Caja 217, Años 1824 a 1905. El ofreció como justificación, según otro legajo en el Archivo Histórico: «por circunstancias particulares de mi familia, residente en Mayagüez, y no pudiendo atender, como es debido, me veo en el indispensable extremo de renunciar».
Aunque no hay confirmación actual de que sucediera lo último, según alegara Arvelo Latorre, la desesperación de Manuel Prat y Francisco J. Vélez por las pérdidas de reses y el brote de viruelas entre algunos peones, por medidas de sanidad, Prat separó a varios contagiados y, «viendo que no recuperaron y ardían con fiebre, a dos pequeños (don Manuel ) los baleó, quizás por piedad, y los enterró el mismo». (Arvelo Latorre) Como sus hombres de confianza eran tan temidos como él, ninguno de quienes sabían que separó a los enfermos cerca de una charca que llamaban Los Uverillos decía nada y «podía más el miedo que querer saber, porque si él echaba a los comisarios con sus miñones, a filo de machete y empujones, ¿qué no haría con los negros de su propiedad?»
Arvelo adujo que, aunque la escuelita de Cidral estaba abierta a negros y mulatos, «el miedo llegó a ser tanto que ellos (los jornaleros negros) no enviaban a los niños por causas de esas muertes y por lo que se decía de él». Según el testimonio de Arvelo, el nuevo procurador de vacunas (Legier) también se hizo de rogar. Dolores Prat alegaría «que (Legier) estaba comprado por los Cabrero y Alers», por razones de la rivalidad alegada; también asintiría con el hecho de que «puede que por esas muertes por la viruela se fueron los esclavitos del abuelo y los padres de ellos» (D. Prat).
Ambos indicaron que, por buscar alternativas a la situación, Manuel Prat envió a Barcelona a Dominga (1825-1867), su hija, quien ya tenía varios hijos, nacidos en Pepino y quien se había casado aquí, el 5 de julio de 1851, a que motivara el regreso y su graduación como médico de su esposo, Fermín Alicea Güemes i Britapaja. La familia Prat lo llamaba «El Cartero de Furnias». El asunto más penoso fue que, aún llevándose sus hijos que eran la adoración de la familia Prat, ninguno de ellos regresó a Pepino, aunque por años se carteaban y daban noticias de los periódicos que informaban sobre la crisis económica y la bancarrota de Europa desde 1857, al tiempo que le informaban que «obligue a los peones a lavar bien sus alimentos, hervir las aguas y leche, jamás beber aguas directamente de estanques, hervirlo todo y apartarse de pantanos».
Informado de las quejas sobre epidemias y muy influído por los principios antisépticos y la esterilización instrumental que el barón y médico Joseph Lister introdujo a la cirugía y por la teoría de que las infecciones son ocasionadas por bacterias, al menos, Fermín adelantó a su padre (Lisandro) y suegro (Manuel Prat) algunas recomendaciones. De hecho, durante los años de tales preocupaciones, Barcelona sufrió por igual una epidemia de cólera y pasaba por las transformaciones económicas que originaron las leyes desamortizadoras que, tras la Revuelta del Bienio Progresista, aplicó Pascual Madoz.
Este pariente ingrato (Fermín, sic. D. Prat) se desentendió de los campos y hacendados que en Pepino y Mayagüez pagaron sus estudios porque le absorbió la vida científica de Barcelona y París. Fermín acompañó al Dr. José de Letamendiz y Monjarréz a París. Conocería personalmente a Louis Pasteur y colaboraría en la gestión de divulgar y traducir sus tesis, intercambiar ideas. El Dr. Letamendi fue catedrático de Anatomía de la Universidad de Barcelona y el Dr. Fermín Alicea colaboraba con él, así con sus colegas Roax y Chamberland, en estrecho contacto con Pasteur.
Entre los hijos de Dominga y Fermín, se hallaban Salvador (n. 1857) y Rita Eulalia Prat (1852-1917).
Patricia Schilling escribe en GenForum, donde tengo mi foro abierto sobre los Prat en Puerto Rico, que su bisabuelo Ventura Prat es oriundo de Arenya de Mar, la misma provincia catalana donde se criaron los hijos de Dominga Prat, una vez casados.
3 Dra. Loida Figueroa, Breve historia de Puerto Rico, tomo II, págs. 317-18.
4 Cristóbal Berry Cabán, 28 de mayo de 1999, en: Puerto Rico Query Forum) y Carta de Marie-Cècile Boujou, 19 de junio de 1998. Ella es bisnieta de Carlos Alers, hijo de Eugenio Alers e Isabel del Río. En la carta, me informaron que Eugenio Alers se casó con la francesa Octavie Saussine, en París, en 1854, y que vivió por un tiempo en Isabela, Puerto Rico. También efectuando una investigación sobre la familia Alers se halla Víctor M. Colón Bonilla y Guzmán, según me informó en carta personal, el 13 de novimbre del 2001.
5 Citas textuales de la Entrevista con el Lcdo. Pedro A. Echeandía Font (1900-1979), realizada en su hogar en San Sebastián (Puerto Rico), 10 julio de 1975, Entrevista con Doña María L. Rodríguez Rabell Vda. de Negrón, realizada en su hogar durante el mes de agosto de 1974 y Entrevista con Pablo Arvelo Latorre, hijo del hacendado de barrio Pozas, Juan Francisco Arvelo, realizada el 20 de octubre de 1977.
Transcripciones de grabaciones en San Sebastián del Pepino.
Es en 1851, según anotara Ramón Vargas Pérez, en Antología de poetas de San Sebastián (Pepinianos) (Barcelona, 1977) que «se publicó el primer periódico y se hizo clandestino. Sus redactores fueron arrestados y obligados a pagar diez pesos cada uno», pág. 13.
5 Entrevista con Doña María L. Rodríguez Rabell, loc. cit. Notas y grabaciones. Ella fue conocida cariñosamente como Doña Bisa.
Las estadísticas sobre la población de esclavos y mulatos en Puerto Rico fueron tomadas del artículo La conspiración de esclavos de 1821 en Bayamón, escrito por Fray Mario A. Rodríguez León, O. P., y también citadas por Pedro Tomás Córdavo, Memorias de la isla de Puerto Rico, tomo III (Editorial Coquí, San Juan, 1968), p. 462.
6 Entrevista con el Lcdo. Pedro A. Echeandía Font, loc. cit., Notas y grabaciones. Existe un libro de Cecilio R. Font (n. 1947), publicado en 1987, titulado Primera aproximación a las familias Font, Etxandía, según me informara en carta personal el historidor y genealogista Frank Lago, primo de Rafael y Zaida Echeandía, copia del cual se halla en la Biblioteca del Congreso (Washington, D.C.). Según me explicara en su carta del 10 de mayo del 2000, «estoy esperando un libro, hecho a pedido interbibliotecario, Orígenes de Ospino, escrito por María Nectario» que trata sobre la fundación de un pueblo que el Marqués de Traspaso y Pumar fundó en Venezuela. Véase tambien: Dr. Gualberto Rabell Fernández, Nuestros Antepasados Echeandía y Cabrero, que cito en mis trabajos, fragmentos de los cuales Frank Lago ha traducido al inglés. Lago me informa que «ya había leido (mi página en la Internet y notas en Hispanic Genealogy), que son interesante por las tantas anécdotas que escribió durante sus entrevistas». También artículos interesantes sobre los Cabrero tiene el genealogista Luis J. Cabrero. En Genealogía de Puerto Rico, véase, la carta suya del 15 de marzo de 1978 sobre los Echeandía Arteaga y el capitán Francisco de Paula Arteaga Gamarza y Josefina Lucía del Pumar y Callejo.
Una biografía sobre un ilustre Echeandía (nacido en Guarandá, Ecuador, en 1783 y fallecido en Caracas,Venezuela, en 1850) se encuentra en:
Manuel Echandía
En un fragmento sobre Manuel Echandía se explica:
... He went to Spain in 1789 and entered the College of Vergara. He became clerck in the Royal Treasury at Caracas in 1800, and by succesive promotions rose the chief clerk in 1810, but resigned in that year to join revolutionist. He served the republic in many important positions till 1814, when he was comptroller of the Treasury. The disaster of that year obliged him to emigrate with the army, and he served in the battles which followed... He became captain of the Guard of Cartagena, and afterward adjustant Major. In 1815 the republicans were obliged to surrender Cartagena, and Echeandía went to West Indies to join the expedition preparing to invade Venezula. He arrived too late, but followed with supplies in 1816. Hearing of the disasters, which had befallen the invaders, he stopped the Iland of Curazao, where he suffered from a long sickness and the privations of extreme poverty, he Spaniards having confiscated his possessions in Venezuela. He rejoined the republican army of Bolívar in the victorious campaign of 1819, becoming quartermaster and afterward colonel. He took n active part in the organization of the treasure of Venezuela in 1830, and in the passage of fiscal laws. In 1842 the government accorded him a pension in considerations of his important services.
Un "site" en la internet para aprender sobre la genealogía de los antepasados de la familia Echeandía de la región oeste de la isla de Puerto Rico ha sido preparado por María de Jesús Rodríguez Trigo y José Javier Muñiz Quiñones en: http://www.earthlink.net/-ourancestors/wc01/we01_253.html
6 Echeandía Font, loc. cit.
7
8 Carta personal del Dr. German Delgado Pasapera, 6 de marzo de 1974
9 Entrevista con Dolores Prat-Prat, loc. cit. Cuando la Ley de la Libreta para jornaleros se aplicó en la hacienda Los Vélez, de Mirabales, los propietarios se sorprendían sobre el hecho de «cuanta gente buena y leal preguntaba si habrían los mentados repartos» y, según Prat contara, «mi abuelo Manuel lo que hizo fue dar la tierra, en heredad y en vida, porque pensaba que eran sus hijos que así lo pedían; pero no, esa idea bailaba en la cabeza de mucha gente, de la que vino cuando la segunda guerra carlista».
10 Con su esposa legítima, Pedro Ortiz procreó a los siguientes: Nepomuceno (n. 1854), Cristóbal Sebastián (n. 1854), Clementina (n. 1859) y Blanco (n. 1878). Después de la muerte de Francisco José, Emilio Vélez y Manuel Prat, quienes, según testimonios, lo «amenazaban de muerte» a Ortiz si seguía fugándose para hacer vida marital con Bernarda Aurelia Alers, reconoció con el apellido Ortiz a Bernarda (n. 1868), Pedro José (n. 1870) y Guillermina (n. 1871).
11 Frank Moya Pons
12 Diego Marín, La civilización española (Holt, Rinehart & Winston, Inc., New York, 1969), pág. 191.
13 Ibid.
14 Entrevista con Pablo Arvelo Latorre, realizada el 20 de octubre de 1977. Notas. Aunque las nociones de Arvelo son vagas y poco específicas, la alusión a las tendencias del liberalismo y la lucha a muerte entre liberales y absolutistas apostólicos no lo es. «Dentro del campo liberal aparece la división entre los elementos radicales o progresistas, que quieren un gobierno plenamente parlamentario como expresión de la soberanía suprema de la nación, y los moderados que desean armonizar los derechos de la corona con los del Parlamento como medio de asegurar la estabilidad política y evitar los abusos de un sistema parlamentario para el que las masas todavía no estaban preparadas. Este antagonismo domina la escena hasta la Revolución de 1868 en un contínuo oscilar del péndulo político producido generalmente por pronunciamientos militares» (Marín, loc. cit., pág. 189).
Una afirmación de Arvelo parece aludir a una época en que, durante el reinado de Fernando, se formó un partido fanático y clerical, el de los Apostólicos y que creara sociedades secretas y terroristas, como la de El Angel Exterminador, presidida por un Obispo. Otro grupo llamado ultramundanos pide a este mismo rey «una mayor sumisión a la Iglesia» y cuando éste rechazara el reestablecimiento de la Inquisición lo llaman «liberal y ateo» (Marín, pág. 187).
15 Sagrario Arnaut Bravo, Memorias de una guerra: el Marqués de La Habana en Cuba (1874-1875) (Hispania Nova, Revista de Historia Contemporánea (Universidad Pública de Navarra). «Un buen ejemplo de la existencia de distintos grupos de poder dentro del propio ejército y de las propias tensiones personales nos lo proporcionan los comentarios de Gutiérrez de la Concha sobre el Conde Valmaseda» (pág.11).
16 Entrevista con Dolores Prat, loc. cit. Varias familias del barrio Mirabales, San Sebastián y que yo consultara para este trabajo, son considerables como las conciencias memorantes acerca de la reacción a lo que es llamado «las infamias de carretero» (D. Dolores Prat), y es posible ver que ese hombre aludido, por sus actos y consecuencias, fue conocido por la política puertorriqueña como Baldomero Espartero.
17 Maury
18 Ramón Luis Cardé Serrano, De cómo los poetas pepinianos le han cantado a su patria chica, inédito, s.f., citado del poema de Carmelo Aponte Feliciano, San Sebastián del Pepino, publicado originalmente en el AFP, en 1990, p. 7
19 Dolores Prat-Prat, loc. cit.
20 Luis López Ballesteros, Ministro de Hacienda al restablecerse el absolutismo en 1818, creó la Junta de Aranceles y el gran Libro de la Deuda, que fue considerado una biblia del proteccionismo español. Organizó los centros administrativos, la Junta de Fomento de la riqueza pública y la Caja de Amortización de la Deuda, pero ésto sería el germen de males mayores. J. Alvarez Mendizábal, Ministro de Hacienda en 1835, apelaría a recursos extraordinarios de amortización y ventas de los bienes de las comunidades religiosas que tienen, como las previas iniciativas de López Ballesteros, efectos negativos en Cataluña, por ejemplo, las insurrecciones entre moderados y republicanos.
Vea también: Diego Marín, La civilización española (Holt, Rinehart & Winston, Inc., New York, 1969), donde explica que, debido a la desarmortización, «aumentó también la masa de campesinos sin tierra, haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Los campesinos no tenían medios para adquirir las tierras expropiadas y crear así una clase de pequeños propietarios, por lo que quedaban convertidos en jornaleros de los nuevos propitarios, que les pagaban lo menos posible para sacar el máximo provecho de su inversión de capital. Al mismo tiempo, la venta de bienes comunales en los municipios habían permitido aumentar sus haciendas a los grandes propietarios, privando a los campesinos del uso de los bosques y prados comunes; mientras que los municipios se ven forzados a imponer nuevas contribuciones indirectas, más gravosas siempre para los pobres, a fin de compensar la pérdida de las rentas que obtenían arrendando sus propiedades» (pág. 191).
Del producto de la venta de los bienes poseídos por las entonces llamadas «manos muertas», un quinto se reservaba para el Estado y el resto pasaba a propiedad de los Ayuntamientos. Con muy escasa excepción, se sacaron a subasta los predios rústicos y urbanos, o las propiedades pertenecientes al Estado, al clero, a las Ordenes Militares y cofradías.
21 Dolores Prat-Prat, loc. cit. Según ella, en Mirabales, residió la más antigua familia de Pepino, la familia fundadora que fue Cristóbal González de la Cruz y alega que los Ortiz de (la) Peña son parientes de los Vélez, llegados de Vinarós, familia que es la descencia de Josep Vélez y su mujer, y por tanto parte de la genealogía de Prat y Cadafalch. «Esta es la gente huyó tras las persecuciones».
22 Joseph Campbell, The Power of Myth (Doubleday Dell Publishing Group, Inc., 1988, Belly Sue Flower, editor, Bill Moyer, entrevistador), ps. 22 y 85.
23 Carlos Castañeda, al citar al brujo Juan, dice que la más grave incredulidad del hombre es no creer «que los sueños son parte de nuestro ser consciente» (p. 52) ni que el ensoñar es sólo «el arte de templar el cuerpo energético, de hacerlo coherente y flexible, ejercitándolo gradualmente» hasta que adquiera el poder de «transportarse en un instante a los confines del universo» (p. 47). «Ensoñar abre las puertas a otros aspectos de lo que es real» (p. 119). «Los sueños , sino no son una puerta, son una compuerta a otros mundos», donde quien ensueña activa «un proceso de despertar, de adquirir control» (p. 44). En el flujo energético general del universo, hay entradas y salidas, siete compuertas que el brujo abrirá de una en una y ésta será su tarea de conducta alternativa para tratar con el mundo diario con «una conducta mucho más directa y efectiva que la conducta usual» (p. 49). Castañeda, El arte de ensoñar (Harper Collins Publishing, Inc., New York, 1995).
24 Pinkola, op. cit., p. 271.
25 I. M. Bochenski, La filosofía contemporánea (Fondo de Cultura Económica, México, 1997), ps. 180-191. El ente que es Existencia («ser-ahí», o ente Hombre (Dasein), es uno a quien le va en juego su ser mismo y cuya esencia sólo puede ser comprendida en una relación con el mundo que es llamada la Solicitud («Fürsorge»), referencia a otras existencias y a la posibilidad que ha sido echada a esta relación de co-mundanalidad («Mitdasein»), «ser-uno-con-otros».
26 Federico Nietzche
27 Cardé Serrano, De cómo los poetas pepinianos le han cantado a su patria chica, antología de 35 autores y 62 poemas, inédita, copia de 106 páginas proporcionada al autor de este ensayo. Op. cit., pág. 21
28 Cardé, op. cit. Del poema de José A. Cardona Soto, p. 5. Como la lágrima que quema es el «presentimiento» que Aponte Feliciano define en su poema San Sebastián del Pepino, publicado en 1990, en que dice: «¡Sin honor, sin laureles ni victorias / presentir en las alturas el destino / quemadas ya, las alas de la gloria!», cit., p. 7.
29 Campbell, op. cit., p. 85. Vea también: Introduction to Myth, p. 19, en:Curriculum Materials: World Mythology (se puede consultar en la red en http://www. artsmia.org/mythology/introduction.html); Heymann Steinthal, quien desarrolló una «metafísica del lenguaje» en su libro El origen de la lengua en relación con la cuestión ulterior de la ciencia en general (1851).
30 Clarissa Pinkola, Women who Run With the Wolves: Myths and Stories of the Wild Woman Archetye (Ballantine Books, New York, 1992), p. 15. Veáse, además: A las márgenes del Culebrinas, en: Anuario de las Fiestas al Patrón (AFP, 1983) o en: Cardé, op. cit., poema de Mariana Robles de Cardona, p. 25. La Dra. Robles (1906-1985) tiene una importantísima obra ensayística y el único poemario que publicó se titula Y el resto es slencio (1977).
31 Cardé, ibid. Del poema de Casilda Cruz Méndez, p. 39. Cruz Méndez es autora de los poemarios Pensamiento inconclusos (1996), al que pertenece el texto, y De espuma y cielo (2001). Del poema Recuerdos de Detrés Figueroa, p. 14.
32Ibid. Cruz Méndez, p. 39. De Eliut González Vélez citamos los poemas Pepinianidad, y el ensayo ¿Qué es la pepinianidad?, que se publican en su página personal de la internet.
33 La Plaza del Pueblo, plácida o lúcida, según amerite la ocasión, el artículo se puede leer en la internet.
34 La historiografía explica que el nombre de Sebastián está mencionado junto a San Fabián en la Letanía de los Santos y que es uno de los primeros mártires durante el cruel dominio del Emperador Dioclesiano, cuyo reinado duró de 284 a 302. Antes de su conversión al cristianismo, Sebastián fue un oficial de la Guardia Pretoriana Romana, nacido en Narbona en el año 250 dJC y fallecido en Roma en 288. El llevó el credo a personajes importantes de su época, por lo que Dioclesiano lo martirizó e hizo asaetar. En el escudo del pueblo, se representa con tres flechas al Santo Patrón. Estas se dan como su atributo simbólico porque fue herido a flechazos por sus persiguidores y después morficado hasta la muerte.
Su fiesta se celebra en el 20 de enero, el mismo día que la de San Fabián, quien fue el vigésimo primer Papa y quien sufrió también el martirio.
35 Miguel T. Laurnaga Sagardía, nacido en Navarra, se casó con la pepiniana Margarita Orfila Pons. Ambos vivían en número 12, Calle de la Plaza, en el sector Urréjola. Aquí, en Pepino tuvo uno de sus seis hijos, Fermín (n. el 11 de octubre de 1886). Según Marga Zabalza Laurnaga, una de sus biznietas, hijas de Fermín, Miguel Tomás regresó a la provincia de Guipúzcoa con él después de los episodios sangrientos de las Partidas Sediciosas. En carta fechada el 6 de diciembre del 2000, ella me comunica que Margarita Orfila fue hija Lorenzo Orfila Cardona y Agueda Pons Orfila. Miguel Tomás escribió unas memorias, publicadas en 1913.
36 Entrevista con D. Dolores Prat-Prat, loc. cit. Los pasquines que se pegaban al cuartel de las Milicias en Pepino son, probablemente, la primera Proclama de la Revolución, con los Diez Mandamientos de los Hombres Libres, donde propone la abolición de la esclavitud, el derecho a votar todos los impuestos, libertades de culto, palabra, reunión, imprenta, comercio, los derechos de poseer armas, a elegir autoridades y la inviolabilidad del ciudadano. Lo que más parece impresionar a Eulalia Prat, quien conoció el documento, y por lo que pensaba que el Dr. Ramón E. Betances, es el siguiente fragmento de la Proclama: «Si España se siente capaz de darnos, y nos da estos derechos y estas libertades, podrá entonces mandarnos un Capitán General o un gobernador... de paja, que ahorcaremos y haremos quemar en los días de Carnestolendas, en conmemoración de todos los Judas que hasta hoy nos han vendido... Así seremos españoles si no, No. Si no, Puertorriqueños, ¡paciencia! ¡os juro que seréis libres! Dr. Betances, Saint Thomas, noviembre de 1867».
37 Jordi Corominas, La universalidad de la reflexión ética mesoamericana (el artículo puede leerse en la internet en: http://www.uca.ni/ellacuria/univer.htm, ps. 13 y 14.
A menudo los esquemas intencionales (Jordi Corominas) de la moral hegemónica (que invoca a su propio universalismo ético) evalúan al folclor, no como sabiduría popular ni como actitud de reafirmación de pueblos oprimidos ante el temor de perder su identidad, sino como el derecho de los pueblos del Primer Mundo, las naciones industriales y poderosas, a organizar política, moral y materialmente, sus aspiraciones de neocolonización y llevar sus ideologías de penetración cultural hasta los pueblos étnicos y subdesarrollados, forzándoles a una perspectiva de nuevos valores, a la admisión del propio/ajeno universalismo ético, completándose así la propuesta de un nuevo orden cosmopolita universal.
A partir de estas ideologías, se pierde el respeto intercultural, se juega políticamente con tales comunidades y el mundo del subdesarrollo económico y la cultura folclórica tradicional es juzgada como reactiva, anacrónica y primitiva.
38 Bochenski, op. cit., p. 186.
39 Cardé, op. cit., citado del poema de Cruz Méndez, Tablastilla, p. 30.
40 Ibid. De los poemas de Angel L. González Méndez, p. 29, y de Víctor López Nieves, p. 72.
41 Cardé, op. cit. Del poema Mariana R. de Rivera, p. 25.
42 Ibid. Del poema Mirada ausente / Canto a Pepino, de Francisco Alberty Orona, p. 22.
43 Martin Heidegger consideró que «ser sujeto significa existir en cuanto trascendencia»; Ortega y Gasset planteó que al hombre o persona le caracteriza un querer «adelantar su destino a la manera de un proyecto de vida», siendo la raíz del ser trascendencia y «ser (es) trascender», el «proyecto» de vida se vuelve factible e imprescindible. A ésto agregaría Romero que el hombre en su búsqueda de sentido y participación en la historia y la sociabilidad se «enmascara», «se justifica» y «adquiere consciencia» de su persona, es decir, de su «individuo espiritual».
44 Ibid. Del poema Pepino, pueblo con alma y magia, de Angel Alemán Cardona, p. 75.
45 Heidegger, El ser y el tiempo

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