El Historiador con Trascendencia
Por Eliut González Vélez
Dice Carlos López Dzur en el prólogo del mi libro La Etnia Cultural Pepiniana: «Leo con satisfacción su libro porque yo he llegado a sus mismas conclusiones, pero él, por vías de distintas terminologías y enfoques que los míos, esencialmente heideggerianos o hermenéuticos…» Esta acotación de este escritor pepiniano universal nos brinda indicios objetivos y subjetivos de quién es él, qué busca cuando investiga, qué declara cuando escribe y qué enseña cuando expone. Es decir, este escritor no puede ser leído ni menos tomado de forma liviana cuando nos trae su palabra en prosa y en verso.
Diríamos, en primer lugar, que Carlos López Dzur no es ajeno a historia del Pepino. Es producto de aquella geografía y su acervo cultural. En su interior esta forjada la filosofía de vida que hace a un pepiniano bonafide. Cuando interpreta la historia pepiniana no lo hace meramente de forma con modelos históricos dados. El conoce de primera mano la etnia, él es una ramificación de ella aunque se encuentre en la diáspora. Veinte años viviendo adentro y treinta viéndola desde afuera son suficientes para calificarlo.
Conocedor de Nietzsche, Baudelaire, Heidegger y otros de los más destacados poetas, filósofos e historiadores, Carlos, en su historiar no presenta un defecto interpretativo localista en escritos sobre San Sebastián del Pepino. Hace años que rebasó el localismo y ha dado prueba de que es un intérprete hermnéutico universal. Una mirada de cerca a su prolífico trabajo literario sobre el Pepino hace que veamos la amplitud visionaria universalista de este pepiniano.
Dentro de este apartado, no se me puede escapar, y creo que es de rigor, hablar sobre el creyente Carlos. Este literato pepiniano succionó maternalmente de los mejores pechos teologicos y prácticos que he conocido. Una mujer virtuosa sembró en él la semilla de la divinidad hecha carne. Y en su desarrollo humano se ha tropezado con este gran espíritu unviersal Y de manera silenciosa, este venero trascendente que brota de él, corre en sus escritos. Pero, les advierto, que para descubrir esta agua en sus escritos, se requiere una sed sincera, un paladar espiritual exquisito y tenacidad. Un escritor que no sea trascendente como Lopez Dzur, no tendrá motivo, inspiración, visión y finalidad para escribir. El escritor trascendente debe vivir en armonía con la divinidad y su beneplácito. El grado de armonía que tiene Carlos con la divinidad se vierte en sus escritos. Le invito a que lo explore.
En segunda instancia, López Dzur lleva en el quehacer histórico más de 30 años. Sus escritos nos indican que ha documentado rigurosamente la historia del Pepino de forma oral y escrita. Lo vemos inquiriendo con la última de los Prats, entrevistando a Doña Bisa Rodríguez Rabell, a Pedro Tomás Labayen y a otros tantos, recogiendo historia de buena tinta. También lo vemos manejando con estrictez documentos del Archivo de Indias, del Archivo General de Puerto Rico y de otras fuentes. Ha analizado las obras de los historiadores del Pepino, hasta las inéditas y ha cotizado generosamente su valor. Carlos López Dzur es un investigador científico de la historia, principalmente, la de San Sebastián de las Vegas del Pepino.
En tercer lugar, Carlos se ha percatado de que la historia del Pepino se encuentra en dondequiera haya un pepiniano o en aquellos que han vivido en su periferia de modo circunstancial. Y él ha invitado a sus lectores ha que depositen juntamente con él, en un fondo histórico que ha llamado Trece Monografías sobre San Sebastián del Pepino, toda investigación, escrito, documento, foto y objetos que contengan vivencias e historia pepinianas. Utilizando la terminología teológica, drríamos que Carlos ha visto al Pepino-organismo, no meramente el Pepino-organización. Y ha visto la amplitud de este organismo trascendiendo espacio y tiempo. Quiere decir que López Dzur, en su travesía de investigación histórica, ha ido en pos de los eventos, hechos hitos por él, hasta dar con una comunidad personalizada, la etnia pepiniana.
En cuarta instancia, Carlos es uno de los pocos escritores pepinianos(otro de los pocos es Ramón Edwin Colón Pratts) que cuando expone sobre los Tipos Folclóricos los interpreta y los presenta como paradigmas de las clases populares que han sido el producto del cultivo de valores trascendentes como los son la cultura del trabajo y la superación. Y además, al presentar trabajos biográficos sobre las clases medias y dominantes, enfatiza en paradigmas que desempeñaron su misión benefactora y humanizante. En ambos casos, la intención de López Dzur es presentar a los paradigmas como parte del tejido colectivo y no como héroes griegos individualistas. Los individuos y sus logros son para contribuir al bien común de la etnia.
Finalmente, Carlos ha decodificado (decifrado) la pepinianidad siguiéndole los pasos desde su comienzo embrionario hasta el desarrollo presente. Habiendo superado en gran medida los atropellos de La Gran Migración del 1820, la lucha de clases del Grito de Lares, la justa venganza de las Partidas Sediciosas y las pugnas sectarias del Autonomismo, quiere ver la quiere ver al Pepino de hermanos de generación en generación cristalizado. Y con su pluma rigurosa, subjetiva, visionaria y hermenéutica sigue contribuyendo a su realización.
Y nosotros lo seguimos y nos solidarizamos con este noble esfuerzo visionario.
Cuando López Dzur escribe es porque ha encontrado el sentido, la causa primigenia, lo intrínseco, lo esencial, lo inherente de un asunto. El llama y cualifica esta manera de interpretar como heidegeriana o hermenéutica. Y revisando sus escritos, principalmente sobre el tema de San Sebastián del Pepino, concluyo, que estamos de frente a un historiador con trascendencia.
12 de junio de 2003
Para adquirir el libro La formación de la etnia cultural pepiniana de Eliut González Vélez, contacte la siguiente dirección: