Estéticas mostrencas y vitales /
Poemario de Carlos López Dzur
Enlaces

Indice

Indice / USA

Index / España

Cartas Recibidas

Escríbeme

AuthorDen

Biografía

Brevísima carta abierta a la nueva literatura puertorriqueña

Obra personal

Introducción a la Antología de Carlos López Dzur / por Juan Romero

Prefacio / Estéticas mostrencas y vitales

Estéticas mostrencas y vitales

Memorias de la contracultura

Las zonas del carácter

Amplificación incestuosa

Las reses

Marco Antonio y Cleopatra

Las esfinges

Detalles de amor y deseo

Homenaje a Pan

Fluidez del canto

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Para despertar a Leti

Fisiología de la excitación

Los senos cósmicos

El Zorro Viejo y sus muchas carlancas

The Book of War

El hombre extendido (1)

Monografías

Comevacas y Tiznaos / Partidas Campesinas Armadas en Pepino en 1898

Indice / Comevacas y Tiznaos

Maestros en San Sebastián (1900-1950)

La literatura pepiniana y el folclor

Bibliografía / La literatura pepiniana y el folclor

Los Tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica

Tipos Populares / Folclor en Pepino

Literatos y poetas de San Sebastián

Pintores de San Sebastián del Pepino

Poesía

Estéticas mostrencas y vitales / Primera parte

Tantralia (1)

Tantralia (2)

Tantralia (3)

Tantralia (4)

Tijuana

Las zonas del carácter (2)

Heideggerianas (1)

Heideggerianas (2)

Heideggerianas (3)

Heideggerianas (4)

Libro de la Guerra (2)

Libro de la Guerra (3)

Libro de la Guerra (4)

Libro de la Guerra (5)

Cuentos

Guillé el Loro

Mantillita

El Guabá

Crucito, el Feo

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Evaristo

Las goteras

Críticas a López Dzur

La Casa / por Luis Cariño Preciado

Interview

El hombre extendido / por David Páez

El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine

El poeta vendido

Fisiología de la excitación

Putamen

Dopamina

Homenaje a Pan

Homenaje a Hebe

Oir

Nihilismo nocturno

El amor existe

Gaitiana

Meditar el ser

Homenaje a Hebe

Letralia

Jacinta

Las esfinges

Lo idílico

Tus piernas

El vacío

La casa donde llegas

Arnold Benedict, el traidor

Pascual Cervera

Reverendo William Drake

El trabajo

El látigo del tiempo

Antología del Erotismo

TERCERA PARTE

Consolaciones para Agar

1.

a Jan Huss, quemado en la hoguera en 1415

El fue un zorro
al que dieron candilazo.
Un intelectual comprometido
que ardió en la hoguera
sin otro grito que Jesús,
eres el único maestro.

Lo dijo muchas veces en las universidades
de Checoslovaquia; lo dijo voz en cuello
desde las catedrales; lo gritó en la rectoría
de Praga; lo dijo ante ancianos y niños,
para beneficio de rameras con fe
pese a sus vidas desorganizadas
y para beatas, príncipes,
pordioseros, enfermos, plañideras.

El fue un intelectual comprometido,
casi guerrillero, por cuanto fue excomulgado.
Y el Papa desde Roma lo sabía.
Los zorros como Huss son peligrosos.
Hay que matarlos.

Para hacerlo le tendieron una trampa.
No valió para salvarlo el salvoconducto
del viejo Wenceslao ni el aval
del poderoso Emperador Segismundo.
A título de hereje lo llevaron
al Concilio de Constanza,
lo juzgaron y lo quemaron vivo.

Entonces, con su muerte, se armaron
los hussitas desde Praga y los austríacos
a su vez por defender al Papa
y las oraciones se cambiaron
por absurdas y viles matazones.

Ni el fantasma de Huss se quedó
con las patas cruzadas:
el zorro se fue armando de garras
y colmillos filudos y dientes devorantes.
Y otros pueblos y villas enfrentaron
al ejército del Papa,
a la Cabeza de la Iglesia y del Estado,
a los pontificados de verdades y absolutos.

Sabrosa ha sido la palabra
del Compañero Zorro
y se comió en la hostia
como blanda carnecilla de jutía.
Se fue a la muerte, sin embargo,
como tocino o morcilla en la brasa,
pero sus ojos quedaron abiertos
ante el mundo y dieron profecía...

5-2-1980

2.

This conflict, known as the Thirty Years War,
ended in 1648... Thus in a sea of blood they
earned the right to freedom. of religion, speech,
and press which we all enjoy to this day:

Frederick Heese Eaton

Para proteger el soluto del poema, la cura
de serme anticipado y jurar que soy libre,
ser-posible, para hablar hoy y mañana
y creer, o pretender saber que tengo
templo, madriguera, casa en-el-ser
donde soy guardián, pastor, maestro,
alumno o visitante, para escribir
y publicar mi alarido o dejar
un pedazo de paz en el pan
de otras bocas: el derecho a opinar,
a reunirse en la fe, a imprimir
libremente, o pasquinar la calle,
en un mar de sangre he navegado.

De las olas del fanatismo estuve huyendo.
A mi cabeza ancha y mi hocico agudo
negué muchas cosas. Los contuve;
pero he vencido el hambre, el miedo
y las persecuciones.

En treinta años de guerra,
mis batallas dí por santos primitivos
y, en 1648, la paz vino, Wesfalia,
y lité en una roca, pero también maldije
a los oligarcas de Venecia, a su usura
que dio finanzas a los sinarcas
del imperialismo,
a los rudos normandos,
a la alianza de suizos y franceses
contra España, a Carlos I,
a Holanda y Portugal, caza-africanos,
y al esclavismo que se mudara
del Viejo al Nuevo Mundo.

3.

a Enrique VIII, de Inglaterra

Algo, sino todo, estará mal
si eres tú santo.
Yo no quiero tu grey ni como sombra.
Tu hediente santidad, Gordo maldito,
es mi cadalso y antes prefiero
ser egipcio, o cirenaico, o zorro,
ardilla con el rabo largo, o rata
o mudo escarabajo bajo estiércol.

Te observé como tus seis esposas.
Todo es preferible a verte cara a cara
y a oírte disertar contra Lutero
y tomar jactaciosamente en serio
que el Papa te llamara Defensor de la Fe
porque fuíste un panfletista teologal
y un metemiedo, sinarquista
con fueros absolutos.

Santo te declaró la Iglesia,
¿cómo es éso? ¿A tí...
que eres un sicópata asesino,
bestia que parece formada por Hume
con parches de escepticismo
y capricho mostrenco,
engendro frankensteniano construído
con desperdicios del fenomenismo absoluto?

Eres lo más desagradable
de la Abundancia Trivial:
gula, eructo, mal aliento,
la sarna más perfecta, macacoa.
Donde se fija tu sombra la plaga asoma
y el escándalo procede a tu presencia.

¡Qué fea es tu corpulencia, marrano!
Encima de la hembra, la queja brota,
misógino, santo sanguinario, traicionero.

4.

... A well-ordered state required religious toleration and a fully soveraign monarch: Jean Bodin

Cónyuges, tal por cuales,
hijos y herederos, todos
sin bienaventuranza,
entre adulteros nacidos,
sin quedar uno en la Corte...

De un parto convulsivo y butiondo
nacía el hombre, nacía
(no el hombre nuevo del Deténte,
no el justo dueño del Hacha segadora
y la Tizona, orgullo de entes
puros y leales, ¡ah Tierra mía!)
... no, todavía no, a bichos y bichazas
aún semigestados en las olas
de los ríos uterinos
y las naves placentarias de lo histórico,
nació el monstruo, lo teratológico.

¡El hombre-bestia!
El hijo deseado de Enrique
navegaba en la escoria medieval
de Europa, apenas avizorando
la visión de los estados-nacionales,
libres, soberanos, heroicos.

Estos tiranosaurios de la mofa
aún besaron la mano de los Papas
y dieron sus buzcoronas
a quien menos lo esperaba.
Con puñal trapero y cabezadas
se burlaron de todo: la mujer del marido
en adulterio, el rey de los santos
y las hembras, el absoluto poder
de vida, justicia y hombre nuevo.
Y con la Mano Invisible
(¡ay, del neocátaro Manotas)
hurtaron y perfeccionaron la usura
y tradujeron al inglés la Biblia
y supo el lego y el letrado entonces
cómo se han de burlar los Mandamientos.

Herederos del Partido Veneciano,
cónyuges tal por cuales, compinches
de brutalidad normando-veneciana,
se acostaron con las golfas tochas
de la calle, con reinas matreras
del castillo pasaron la noche;
pero a las pulgas de la rata
a la casa atrajeron,
a la piel se les pegó como ácaros
en busca de alimento.

Y dicen que la Corte de Enrique
fue centro de cultura y teología
(hasta con mártires relacionaron
las vidas mentirosas y a asesinos).

Un día el magnífico monstruo del Cretáceo
dijo: Quiero un hijo y un divorcio
y una vieja caliente, tocha,
toda tetas, con las patas peludas
de una loba y la boca mamadora,
¡Ana Bolena, toda bolas!

El mismísimo Clemente, el Papa,
con asombro, espeluznado, dijo:
¿Qué monstruo quieres, Enrique?
Y a Catalina de Aragón la reprendía:
¿Te importa el Gordo? ¿un simulacro
de cristiano y persona?

... porque él fue dueño de robustas patas
para mover el trasero y darse en retroceso
y tuvo cortas patas delanteras
(para moverse al porvenir con dicha)
para tan grande corpulencia
y concha moral y mandíbulas
hasta renqueaba, asaz trepidatorio,
y el Papa de Roma lo temía
como a Huss en otros tiempos
del inmundo Imperio.

Tal para cual, parásitos de sangre
y tofo, vómitos sobre la arcilla blanca
y toga holgada y piel escandalosa.
Carlos V de España resistió la demanda,
la burla a la pobre Catalina.
Y a Enrique no importó.
Se buscó otra mujer,
una más digna de sí, mostrenca.
Nadie lo dudó, se habló en silencio.

Ana Bolena tuvo como mote
La Bruja en la Corte de Enrique
y en el Arzobispado de Canterbury
se sabía: tuvo un pezón extra
en sus palomas, seis dedos en cada pie,
seis dedos en cada mano,
lunares en las nalgas y en el culo.
Bruja tocha se acostó con su hermano.
Y, en 1536, él rey-Papa, jefe
de la Iglesia de Inglaterra, la acusó
de adulterio; le cortó la cabeza,
después de ella parir una hija suya.

Elizabeth I, futura Reina Vírgen,
nació con genitalia deformada
y un diente pudrido asomado
a su boca y el mal aliento
de su padre, Enrique, como cédula
y pecosa fue en los pechos y las nalgas
como la reina puta y bruja, La Bolena.

Y queriendo aún al hijo-varón,
su deseado, clon-posible
del Hombre Nuevo de San Pablo,
a diez días de haber matado
a la putísima se casó
con Jane Seymour
quien le dio el hijo del misterio.

Antes de echar el hacha asesina
al cuello de Catherine Howard,
aborreció a Ana de Cleves, ejecutó
a Cromwell, su Primer Ministro.
Howard tuvo dos amantes,
tal para cuales, antes de casarse
con el Papa anglicano y Defensor de la Fe
en los tiempos de Wolsey.

5.

Catherine Howard, te uniste
al Hombre-Bestia sin saberlo.
El tercer Duque de Norfolk
no movió un dedo por salvarte
del ultraje; no tuvo tiempo de evitar
que te devore y tendiera
sobre sus lechos sangrientos
y ejecutara en tu nombre
sus abominaciones.

6.

al pueblo sudanés

Yo aún los veo y los escucho.
Los ayes de sus hambres
y desgracias me visitan.
Los animistas y cristianos del Sur
tienen secos los huesos.
Es la hambruna, otra hambruna
violenta como miseria etíope.
Sesenta mil murieron en la sombra
y la meningitis, este año (1999)
es otro jinete que galopa
con la muerte
y para dolor los juzga.

Agar, a tí misma te escucho
como el eco más lejano de la cueva;
aún sé de memoria qué preguntas,
cuál angustia te escinde y te circunda:
Ismael... él es mi hijo también...
pero tú le díste vientre
y lloraste al perder el odre
y no darlo a sus labios por mamila
y no poder arrullarlo con el techo
y las caricia de una propia
y segura madriguera...

Hijos de Nubia, ví a corta distancia
cómo el genocidio los acosa;
ví a sus torturadores,
a Gaafar al-Nimeiry y Abdul Rahman,
a teócratas del Norte, invocadores
de sangre y fuego y de Sharía;
ví el socialismo falso
y vomitable, venenosos dátiles
y mijo pudrido y habría dicho:
Hijos míos, de esos frutos no coman...

Les ví y disputaban entonces
con egipcios sus minas
de fosfato y manganeso en Halaib;
supe al grupo Nasir, habitantes
iracundos del norte y, desde cuevas
en el Sur zorruno, entre el Ejército Popular
reconocí a mis hijos de ayer
(que son los rebeldes de Bhor)
y les dije: ¡No dejen su tierra
a los sinarcas ni a los perros;
beban del Nilo Azul, cuídense
de las tormentas de arena
y tolvaneras de vecinos
codiciosos e imperialistas!

7.

The enslavement of the Dinkas in southern Sudan
may be the most horrific and well-known example
of contemporary slavery... Physical mutilation is
practiced upon these slaves not only to prevent
escape, but to enforce the owners' ideologies:

Charles Jacobs
Hijos míos, los ví
a corta distancia en el sur del Sudán,
rumbo al norte de Arabia,
vendidos a $15 por cabeza,
traficados por milicias
como baratijas...

... y pensé en tí, Agar.
Recordé la ajada toba que vestías.
El desierto te dio vestidura
y la maldición que heredara tu prole.
Una vez aprendida, creída, introyectada
fue ideología, simulacro, degradación,
saber oscuro, autotormento.

En suma, los convencieron
de que sólo saben matar, sufrir
sin remorderse, calcular su ventaja
a expensa ajena, que vivirán
en resentimiento por los siglos,
que vestirán harapos y su castigo
verán en márgenes sangrientas,
sus propias jerarquías... y recordé
al ángel que te dijo con mi voz:
¡Cónsuelate!
Tus hijos forjarán naciones.
¡Ismael será bendito!
Vén y llena el odre de esperanza
ya que no quieres ver
que tu crío muera...

Ví a miles de Dinkas atados del tobillo,
con rasguños en su piel, mareados,
vomitados, afligidos a morir,
heridos en espíritu y sustancia.

... ¿pero qué culpa tienen ellos?
con apenas la edad de cinco años,
el mundo cavernario los maldice.
Se los roban de sus villas,
hieren sus tendones y no hay escapatoria.
Los llevan a las ricas casas
de los mercaderes, los explotan,
los humillan, los malnutren...

¿Qué culpa tienen las niñas ultrajadas,
prostituídas, vendidas a sultanes
y califas, a nuevos jeques del petróleo
o de piedras preciosas o a pargos
de prostíbulos, viejos verdes y turistas?

¿Qué culpa el padre, cuya cabeza
no rodó a los ruedos de la arena,
al seco Moriah del escarnio,
cuando lo ataca la caterva de pillaje?
El va por ellos con su daga silenciosa
y se vuelve sañudo guerrillero;
como otros padres, él va con su fusil
que dispara dolor y lo llaman
ateo, animista, comunista, hijodeputa...

¿Qué harán con los ladrones y esclavistas?
¡Matarlos, Agar, matarlos!
Vengar a hijos e hijas, restaurar orgullo.
A bendecir va, sin saberlo.
a las semillas alejadas de su tierra santa,
a recobrar va, corazones sin risa, no todavía,
a niños esclavos, a jornaleros
sin gloria en su mañana
ni dicha en su noche.

Son tus hijos, Agar-Nubia, vieja esclava, y los míos...
¿Qué haremos, Agar,
si estamos en cuevas lapidarias
y todavía con loncos sin mañana?
¿Qué merecen los nómadas de asalto,
hombres bestiales de tan mala calaña?
Con los que te robaron y aún nos roban,
¿qué haremos?
¡Matarlos, Agar, matarlos!

8.

In India, as well in other countries, the issue
of slavery is exacerbated by a rigid caste
system... Accounts of human beings as modern
slaves extended beyond those described here,
and include young girls sold into prostitutions
in Thailand and slave chattels in Mauritania:

Charles Jacobs

Te traicionaron, Kali

problema en India de esclavitud)

9.

a Lord Shelburne,
director de British East India Co.
en 1780, el perfecto imperialista

¿Donde te habrá conocido
la hoz segadora, el hacha de Abram:
si eres la bestia más temible
de los tiempos, la Fiera Corruptia
encarnada en la Historia?

¿Dónde, me pregunto yo,
que no sé tu nombre y te llamo
Lord Shelburne?
... yo que sé que tus siervos afanosos
conspiran para preorganizar
la bancarrota de la Francia monárquica
con la Revolución jacobina
y con levadura de tu ideología.

Tus filósofos protervos están
en todo continente, en la Vieja Europa,
en el Nuevo Mundo, en el Africa,
en la India, en cada cueva y averno,
y tú como fantasma llegas, Lord Shelburne.

Imperialista perfecto,
Satán de los sinarcas, ilustre gestor
de pesadillas financieras y desastres,
tu fin se adivinó por los valientes,
zorros de agudo olfato
y de mañas ante el Don Nadie
tremebundo, traicionero.
Tú no duerme hasta adormecer
a todos en sepulcros de mansedumbre
rancia, venenosa, impura.

¿Dónde te habrá conocido el que oye
y clama a su conciencia, muy adentro,
en aras de la palabra cimera
que vence a talismanes,
a falsas expectativas, a los arcanos?
Dicen, se dice, que una mansión
habitas en Bowood y un Taller
de conspiradores se reúne y todos
beben de tus vinos deliciosos
(tu riqueza fascina, tienta, seduce).

Y tú les obsequias, Lord Shelburne,
tú les incubas como a ciegos ácaros.
A escritores radicales, a perseguidos,
conduces a Tu Vientre
tan cebado con abundancia y hartazgo.
A panfletarios en cálculo de placer
y dolor, recondicionas y salen ya
como profetas turbios
por el doblez de labios
y la intención oscura.

La dictadura constitucional justifican.
La discursan, la proponen.
Del trabajo esclavo se declaran amigos.
Y por complicidad, con Bentham,
del control social del utilitarismo.

Dicen, se dice, que en el esfuerzo
de bloquear la libertad
(de las colonias en América)
se te encuentra,
que educaste a Jeremy Benthan
para que sea tu sombra,
tu voz entre los hombres,
porque eres Invisible
como la Providencia y la Fortuna
que sólo sirve al electo por los dioses.

Dicen, se dice, que Phillipe Egalité
y Jacques Necker son tus altoparlantes
y que Dantón y Marat obedecen
tus órdenes, que te gustan
las logias masónico-libertarias
y los gestos del martinismo
místico-cabalístico, esoterizado.

Pero el hacha que tira el lonco
y descabeza y reprende,
hoz que separa la paja del grano,
sabe mucho más, aunque pregunta
con más rigor que el SE DICE
del Don Nadie en la plaza de las moscas.

10.

La Fiera corruptora quiso jugar
al animal de presa y subir
a los árboles sagrados de los hombres
y ver en la oscuridad como tigre
y ser zorra astuta y brincar cobarde,
saguinaria, depredatoriamente,
sobre la esencia de cada madriguera.

¡Pero ya no es posible!
¡Ya clamó el que tenía que clamar
desde milenios: nació el espíritu del hacha,
la cabeza encendida en el fósfero neuronal
del cimiento, nació el clamor del Clamante!
¡La venganza feliz de la esperanza!
¡Job / Abram / ya están muy consolados!

¡Nació la Anacaona en los versos de Urayoán

¡Nació Narciso López en la Mina de la Rosa!
¡Nació José Martí en el viacrus de Dos Ríos!

Se mete en Togo

a Simon Bolivar
como daño a Miranda y O' Higgin
dictadura centralizada

que practica el librecambismo

de la Compañía de las Indias Orientales

11.

a Abraham Lincoln

Zorro Abraham, viejo Whig,
a banqueros del Noreste
y hacendados y esclavistas del Sur,
tu presencia provoca agudo encono.

El Partido Demócrata te odia en bloque.
Te odia desde las primeras horas
del régimen de Jackson;
te odia porque Inglaterra existe
y en Wall Street, New York,
estuvo Augusto Belmont
creando el semillero de pólvora
donde podrías morirte
y contigo, los zorros verdaderos
de este mundo y, en especial,
de nuestra frontera
México-estadounidense.

John Quincy Adams inspiró
tu zorrería: Gran Bretaña es el rival
del lecho propio, el cazador
que esquilma cada madriguera,
el asesino divisor de ajenos territorios.
A los ingleses hay que sacarlos
por completo de América,
de norte a sur y de Este a Oeste.

Decirlo como él y como tú,
valiente escándalo, motivo es
de la ira y la venganza.

Si has creído así, Abraham,
eres como Clay, nacionalista
y te odiarán, te odiarán odios
que rebosan las almas y se van
a los dientes armados,
a la conspiracióm secreta.
Los que defienden ataques navales
a tus costas, los pro-británicos,
son los mismos que instigaron
las guerras contra el indígena nativo
y los recortes presupuestarios
de Jefferson y Madison;
arruinaron tu armada, te dejaron
a merced de nuevos herederos
del Comité Secreto de Lord Shelburne
y del City Bank de Londres
y del Baring Bank, de Rothschild
y oligarcas en boga.

La campaña de Polk fue financiada
con el dinero inglés, sí, por colonialistas
de ayer, la mafia financiera
(la Asociación de Libre Cambio).
La pandilla banquero-esclavista
de Polk ganó la presidencia
y miente al mundo al proferir:
México invadió Texas,
México es el enemigo.

Pero tú eras sutil, viejo Whig,
te sobró olfato; te uníste a Adams y Clay
como una sola voz para decir:
¡Mentirosos! politicastros de la rapiña
y el despojo, ¡qué mala leche!

La ofensiva contra México
fue agresión insultante,
y la voz inglesa defendía
la rapacidad cometida
con su apuesta a los mercados.

El sinarquismo existe para ésto
para humillar al zorro de Benito
(que es más valiente que los redentores
debajo de cobijas y los revolucionarios
que se vuelven dictadores).
¡Qué bueno que olías la mala sombra
de banqueros de Wall Street
y los Morgan del mundo, Abraham!
¡Qué bueno que supíste oir
a Matías Romero, a Olaguíbel y Benito!

Todo lo que dices, Abraham,
y, por lo que abogas, fue notado,
escrito en Lista de Negra de enemigos,
en epitafio de lujo por escarnecedores.

Cuando una bala te visite los sesos,
recuerda al cazador, al sinarquismo,
a la influencia de Wall Street
que festeja que la Confederación esclavista
y el Norte se anulen una a otra
para que pueda llegar el inglés
a reeditar rapiñas, a morder en lo ajeno.

22-6-1999

12.

El régimen de Polk de inmediato hizo
un acuerdo secreto con la Gran Bretaña
para cederle lo que hoy es la Columbia
Británica, parte del territorio de Oregón
que estaba entonces en disputa, a cambio
de apoyar la guera contra México:

Anton Chaitkin

Viejo Abraham, eres valiente.
Tu «Resolución de Sitio» pidió la prueba
a James Polk, el esclavista y sinarca mentiroso.
Como a él, a muchos has expuesto
tal cual son: canallas, colonialistas,
exponentes de expansionismo territorial,
blasfemia, retroceso, fuego de traición
y operación antifraternal con tus vecinos.

Zorro Lincoln, la Secesión en marcha
te duele y el destino, como la guerra,
es duro... ahora somos, en parte,
fraticidas con Constitución,
hijos perversos del Congreso
y del modelo de Sistema Americano...

¿Mañana, qué seremos
si ya perdimos el respeto a la patria
que en Filadelfia se gestara?
Cómplices de las turbas del Terror jacobino,
agentes a sueldo de la Corona Británica
o la Compañía de las Islas Orientales
o de una Confederación esclavista...

Y, porque te opones al empeño,
te odiará Buchanan y su gente,
lacra traicionera, mala leche.
Todos son agentes de Lord Palmerston
y la Reina Victoria I, matronaza
de viles codicias de la Historia.

Te odiarán, Abraham, por el bloqueo
arancelario a la importación
de bienes británicos hechos
con mano de obra barata,
te odiarán por dar tierras gratis
a los labriegos pobres, por emitir
crédito público y abrir universidades
al pueblo que la Guerra Civil
separó como enemigos, llenándoles
con resentimiento, segregación y miseria.

7-17-1999

13.

(Lincoln) me preguntó cual era la condición
de los peones... pues había oído decir que
estaban en una verdadera esclavitud y quedó
muy complacido cuando le dije que los abusos
sólo existían en poco lugares y eran contrarios
a la ley... Me dijo entonces que su administración
procurará hacer todo lo que esté a su alcance en
favor de los intereses de México... y que se le
considerará como un nación amiga y hermana:

Matías Romero, Embajador de México, en
reunión con Abraham Lincoln, en Illinois

Al sur de tu sur está Benito,
un zorro justo, el mejor de México.
¡No lo olvides, Lincoln!
Los habsburgos creyeron quebrarlo
en sus rodillas, pero su pueblo
pobre y laborioso con él clama
y no se rinde, aunque la lucha es cruenta.

Es Benito el más hábil de los indios
y su visión es libertad y progreso
en amistad contigo, viejo Abraham.
En Benito se encarnó la esperanza
del mundo sin colonias,
sin gestos napoleónicos
de exterminio y sabotaje y vicio.
Anda con él, como Dios con Abram
en los viejos días de cielos abiertos.

Los zorros desconfiaron
del sistema malthusiano y Bentham
es la escuela de canallas
y de cuevas preclaras y asesinos;
los zorros olfatearon a Adam Smith
y lo mordieron porque sigue
fisiócrata en el fondo
como doctrinario del laissez-faire
bestializante de Quesnay,
Turgot y los lockeanos.

... y más al sur del sur, malviven
los paraguayos, en genocidio orquestado
en Inglaterra; sus agentes intrigantes,
metededos, lo lograron
con su Triple Alianza de exterminio
y todos los que sangran sin medida
sombra y figura son
de Jeremy Benthan
y James Mill
y Lord Shelburne.

Pero tú no puedes ver ya
sus procederes, buen Abraham.
Después de tu homicidio se dieron gusto
los corruptores de Buchanan.
Se mofan de tu obra y tu legado.
Tus predecesores de Casa Blanca
sabotean el Sistema Americano.
No miran hacia el Sur.
Explotan al obrero en cada rincón
de América, la hermosa.

Quienes triunfaron para sustituirte
se vendieron, olvidaron a vecinos
que quisiste y llenaste de promesas
y de abrazos y aún de ferrocarriles...
La pandilla esclavista, bancaria,
sinarquista, el fantasma de Shelburne,
entró por puerta grande con tu muerte.
Con la Gran Ramera de Mamón
van a festines, fornican, se amanecen.

... pero, mira; el desastre,
voy a decirlo a tu oído mágico-sagrado:
J. P. Morgan, de Wall Street,
llevó a la quiebra el gran sueño
de Ferrocarriles Nacionales Mexicanos,
tal como soñaba Juárez y Romero
y William Palmer; se apropió de la industria
y se fundó el fracaso,
la bancarrota, el lamento;
Perú está a merced del saqueo
de una oligarquía directa de banqueros
de Londres y las líneas ferroviarias
de Meiggs, por tí, recomendadas,
apenas entraron a los Andes;
todo sueño de progreso está en suspenso
de México a Perú, de Brasil a los Andes
y, ¿qué quedó, viejo zorro?
ataques financieros del imperialismo,
desequilibro económico
y un escupido final de Teddy Roosevelt
en tu cadáver Zorro santo.

A J. P. Morgan dio
el monopolio de las industrias
del acero, los ferrocarriles
y las plantas eléctricas
y, peor aún, el Corolario
de la Doctrina Monroe:
la democracia del dólar,
el derecho a invadir cada nación
del hemisferio a voluntad
y cobrar deudas y vidas...
sí, Viejo Abraham,
y matar a los zorros...

3-2-1999

FALTAN TEXTOS

Fragmentos 5 al 8 A G. E. Lessing

«La idea de un solo dios omnipotente, humilde y benevolente sobre los seres humanos, no existe, porque no puede todo y, si puede, no quiere y, si no quiere, no es humilde y, si no es humilde, mucho menos es benevolente»: En Paradojas

Tal como él los vio: los sitiadores aqueos
son los mismos dragones que saltan
desde el oceánico poder de la neurosis
y se comen al ser, al ente vivo.

Que no haya revelación a las naciones
ni educación del ego individuante.
La iniciativa del ser por su consciencia
que se quede en lo profundo de las aguas,
en el vientre del mar ya custodiado
por los navegantes de la Nada.

Tal como Laocoonte sostuvo: La treta audaz
con que engañan los que huyen a la vida
(lo mismo que a la Muerte) es decir Sí y decir No al mismo tiempo, en discurso circular,
que la Nada comunica, el «a priori» de los sinsentidos.

Un dios hay que no sabe qué hacer, o tiene miedo,
o rabia. O echa marometas, surtido de paradojas,
pues no sabe si ser bueno o ser perverso.

Tal como el sacerdote / poeta / el hacedor
del paradigma humano, que admite la búsqueda de mujer,
Antiopa, hijos, su pueblo, desafiando a los dioses,
tal como Laocoonte presupuso, en Troya pudo serlo.

El romperá lo Incomensurable del sofisma, el En-Sí,
el canon de las hordas, al mirar más allá de las narices.

Los violentos son recursivos a las puertas de Ilión
y los troyanos, crédulos, víctimas de lo pretendidamente
claro y evidente del Engaño, ciegos son para no ver
la retirada falsa del aqueo, el Caballo de Palo
de sus concupiscencias, sordos para evadir
el ruido de la guerra, los relinchos enemigos
sobre ruedas. El sí predijo la traición. Avanza
contra la Ciudad. Viene con máscaras.
La ciudad: ilusoria resistencia equina
y la madera paradójica, hecatombe irremisible.

Por eso lanzó palos en llamas contra el monstruo
y el Caballo fue más que apariencia y sacrilegio.
Se edificó por el silencio que no soporta ya sus emociones
y los miedos que lo cargan sobre ruedas como vientre
repleto de rivales ocultos, como potro sin heno
que comerá los contenidos significativos y más finos del discurso: el comunicar concreto, el sentido común,
la voluntad del pueblo. Laocoonte bajó del templo
sin la propuesta cósmica; en soledad será el único guerrero.

Peleará por la especificidad de su Troya invadida
por caprichos deificados (Febos que vuelan en la Nada), Timbreos apolíneos y tiranos con la forma de serpientes.
Lo supuso: han de matar al hombre y condenarlo,
asfixiarlo con las temidas fuerzas del Abismo.

6.

Que te trague la Casa en el Espejo
y una mujer se pierda en el Quién
de soñarreras, en los ensueños.
Bajarán los insectos al Jardín de Flores vivas
y en Juego de Ajedrez se verá la derrota
del Sueño Americano. ¡Que arda Troya,
que salgan las culebras de venganza!
Porce y Chamboea ya se perviven.
El objeto del gusto entretuvo
a muertas generaciones de Laocoonte.

7.

Que el lenguaje de Apolo, tan ambiguo
nos conviene, me dijeron los custodios del Secreto.
Se resume en un Ser de atributos ideales
que impera y guarda el silencio de las cosas,
el «Aguántate, pón los hígados».

Será más tarde o más «a priori» que vendrán
los mundos idílicos, al fin por la venganza
olímpico-cósmica-trascendente
(hay dioses que no quieren que los entes revienten
y la carga emocional del sentido se abra por ahora,
se penetre in facto, que el himen de las vírgenes
al pie de los altares se preserve ad infinitum)
so pena de que venga ese asesino cósmico, caprichoso,
imponderable y se ufane por mandar las serpientes
de los mares y las asfixias de sus sacerdotes.
So pena que a sus hijos en las playas troyanas
los muerda un aguijón con ponzoña
de avatares extratemporales.

Avanzan sucesivamente los corceles de la ira
y la Ciudad del falismo equino, con lanzas
y adarbas en el vientre; avanzan, ciertamente,
por arcaicas faunalias cuando el hombre es calmo.
O triste y honesto. O tonto.

8.

Aqueos que son los artilugios de ayer y hoy
son suplidores de falsa autonomía... el Yo falso,
y en ficción desmedida aún elaboran el obús,
las catapultas, las dagas. Con armamento y tribalismo
se perfecciona su creciente alegoría, su magia audaz
de hitos, desfigurantes, en vías de percepciones subjetivas,
más mentiras, más mitos, más injurias: filosofemas.

Aqueos, retrógrados, armados del paisaje
bueno o malo de realidades empíricas,
te clavan, te sangran, te abandonan; así culminan
su fetichismo pragmático, inconsecuente,
su estética de marras, apremios con puñales.

Son asaltantes que hablan de ternura, sin embargo,
aqueos / aquellos son, adornados del objeto
del gusto, objeto internalizado, proceso depredatorio
que a la víctima ultima, para que se aplauda
el simulacro resultante, la victoria,
la satisfacción criminal de haberla completado
con la miseria del en-sí, con el rico purismo del No.

Que haya un cadáver más, ¿qué importa al mundo?
La tumba es el final de la jornada
porque la tumba es donde queda muerta
la llama de nuestro espíritu encerrada:
Manuel Acuña

Aquí han llegado a ejercer
su pésame a la vida,
su hurra por la muerte,
los que fueron como tú, Manuel Acuña:
aquellos que se admiran
del desgarramiento feliz con que te matas
y el suicidio tan vil que te elimina.
Tu autocondena la aplaude
Paolo Sarpi, Thomas Hobbes,
David Hume, Sócrates mismo,
empiristas y kantianos mentirosos.

Harán tertulia junto
al hueso en llamas de tu incertidumbre
muchos de los que odias, pocos
de los que amaste mucho, vastamente.

Al clarín de la bala que truena tus cabellos
se levantan tan jóvenes, tan cansados,
los que no toleran ser testigos
de tus hondas tristezas y temores.
Los que urdir contigo no quisieran profecía
a pesar del repudio a las lentas soluciones.
Se mueren por quererlo, gente buena,
soñadores cansados de la vida.

Por voluntad propia se matan,
se envenenan, se lanzan
desde los puentes a los ríos,
se ahorcan, se consumen en alcohol
o en barbitúricos... y yo, desde la cueva,
les ví, les llamaba con mi luz
y era la sombra porque sé de los días
y las eternas noches de hastío
como ayer que la muerte les vio,
por igual, desesperados,
creyéndole a los torpes empiristas,
a los que dicen que el mundo
es el triunfo del más fuerte, el salvaje;
el hombre es un sabueso en la jauría.
Y un rebaño manso otros, los muchos
que, en certeza sensoria,
sufren y se encuitan.

Oriente / 5 | Roxane Aristy | Las zonas del carácter

13.

Y así es la vida en incesante vuelo...
cuando el duelo asoma en lontananza
... no puede reflejar ni la esperanza:

Manuel Acuña

Están ahí, mamacallos
con sus bocas abiertas de alegría
y postín y antojo, burlones,
Manuel Acuña, de tu muerte.
Sátrapas, sin respeto
por las escépticas maniobras
de tu vida atormentada.

Se mofan, genocidas, codiciosos,
cuando el prójimo desgasta
los tejidos del deseo, sus prepucios
en la cueva, sin delicia.

Los que son como tú, tiernos,
pequeños, sin madurez todavía
y con manos frías de bala y de suicidio
caen, se eliminan ex profeso,
no vencen el olvido.
En lástima, unas horas perduran.
No ha de extrañarlos nadie.

Se alegran los prevaricadores,
el canalla al mando,
el migajero de luces.

Dejaste en la cueva, tu cadáver
sin ninguna gloria, Manuel.
La muerte es neutra y vacía.
Quien se mata, como animal,
o fiera sin descanso
se pretende.

Tijuana

|Index | Literatos

14.

Era yo, era yo.
No fue Novalis con sus flores azules.
No fue adelanto en llanto o dulce profecía;
no fue la reverencia a las noches románticas
de bohemia y tragos y poemas;
era yo, echándote la biga,
recordándote que el rebaño es invención
de los canallas y adaptarse, manipulación
de John Locke y doctrinas bestialistas,
alimañas thomas hobbeanas,
ácaros inmundos de sensorial certeza;
pero estabas tú,
gozosamente entretenido con la angustia,
atento al gargajo que te tiran,
aún idealistas del descreimiento
y junto a tí el coro
de tuberculosos de la fe perdida.

Un funeral propusieron
con rito de congojas
y amor friolento
y volví a pedir: reacciona, Manuel,
acuña la alegría, tú amaste a Lola,
«bella, cariñosa, anhelante»,
amaste a Elvira, a Laura, a Rosario,
a Merced adorada, Manuel,
poeta de nocturnos.

¿Valdrán ellas un poco más de vida?

El hombre extendido

15.

Echa a esta sierva y a su hijo,
porque el hijo de esta sierva
no ha de heredar con Isaac mi hijo:

Génesis 21: 11

¿Cómo decirte que te vayas, Agar,
si tu cuerpo ha sido como una guitarra
de péndola en la que hallé regocijo?
Amé tus caderas y en tu color pajizo
de ceniza te navegué, emociondo,
como góndola
que descansa el aliento en tus aguas
y humedece el alma en tus haldeares?

Yo busqué en tus ojos
unas piedras de rayo y los hallé
fijos en los míos,
y eran dos hachas, siervos listos
a cuidar mis pupilas y dividir
mi piel sobre tus pechos.

¿Cómo decirte que te vayas
si un relámpago vive en la fuerza
con que miras y en el dolor de tu parto?

16.

Como oblicuos cristales de prasio
y verdes silicatos, con pestañas,
me descubrí en tu carne
y te hice el amor, macaria,
sierva ceniza, en tu mirada tendido.
Quise lodo de tu lodo
y que herederas mi tierra, mis bardomas
con las alas de mis ángeles solares.

¡Qué triste es vivir solo, corito,
terebeco, equivocado, en las cavernas,
como bobalicón que ignora
tus alcances heroicos en la alcoba!

Esclava en tu gruta milenaria,
hija de sombras fuíste
y fiel a mis palabras y mandato
y me acosté en tus ojos, pejina
y la noche de Santander
fue lechiga que me dio otros desiertos,
soledades dulces, con destino ingrato.

Entonces me dijeron que no doblarás
el arco de mi siglo
ni cinturón de mi delicia
llevarás en tus caderas
de sabrusura magna;
qué triste paparrote el alma
que así crece y da
su primer hijo al dolor,
el que se va contigo y llora
por los caminos del desierto,
el hambre y el despojo.

17.

Y el ángel de Dios llamó a Agar
desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar?
No temas, porque Dios ha oído la voz
del muchacho en donde está:
Génesis 21: 17

Ahí estás pegada a la pared,
con Beerseba quemándote el aliento;
en desierto de dolor, huyendo con tu hijo,
voz de los abandonos, crío
sediento, pobre,
como si huyera también
la fuente cuando el odre está sin agua.

Avergonzada estás en tierras de Neguev,
deslucida entre Cades y Shur,
forastera en las grutas ingratas de Gerar.

Ahí estás como parte de las cuevas
del conocimiento que se apaga
en el frío, como hija de las mujeres
en miseria, ausente de besos y el pan
de las manos que te amasaron un día,
hija en las noches
de los Cuatro Dones que al cielo
examinaron como base y rudimento
del Gran Conocimiento.

Ahí estás, mujer del yugo y el arado,
mujer del hacha de guerra,
mujer de las pruebas de Escites,
todo se iba de tí, hasta el agua del odre,
hasta la vida del crío debajo del arbusto;
todo se va de tí, menos el lloro
del niño de tu vientre, Ismael,
y la voz del Pozo Viviente que nos ve.

18.

No veré cuando el muchacho muera:
Lamento de Agar

Tirador de arco, cazador, indio mío,
pequeño de piel de ébano, yo te escucho
en la angustia de mi cueva.
Tu padre soy en la esclava
y en las arenas de Parán
a tu madre bendigo;
yo en la distancia te levanto,
te persigo debajo del arbusto
y de las zarzas inmundas
de los cinco sentidos te rescato;
es que te quiero, Ismael,
aunque hayan sido serpientes
tus primeros arrullos;
aún los héroes del futuro
no siempre de princesas nacen
(ni el oro de los cielos
a sus dedos es frío).

De mujeres, medio bestias,
zorras, simias, culebraicas,
camaleónicas, harpías
nace el hombre y, abiertos ya
los ojos de la bestia, la fuente
del principio nooético fluye
y te dan a beber las paradojas
y la profecía.

19.

...en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta: Génesis 23: 6

Por tus ciento ventisiete años,
te lloro, amada mía,
y Quiriat-arba para las albas
de tu suelo te quiere, te recibe
y el Hebrón es hebra de luz
por tus caminos.

En laberinto oscuro, por tí
teje Ariadne e hila céfiros luminosos
como yesca delante de tus pasos
y son sus sigilos a hurtadillas.

En noosferas te dio ruta y radiancia
y en hadrones, fortaleza fértil
para que subas y bajes
y, en lo profundo, permanezcas
en los días séptimos del ser.

Te lloro, Princesa,
entre los hijos de Het y las sombras,
hitos de sus creencias al oriente de Mamre.

Te lloro y te sepulto,
vagina precámbrica,
eva-profetizada por amor
a los hijos cuaternarios.

Te lloro cuando te guardas
en la cueva de Macpela
y mis ojos no volverán a verte.
Quedaron solos con el sueño
de su antiguo fundamento.
Cuencas amargas, en lloro, son hoy;
pero el pedestal es tu aurora.

Me consuelo por la heredad de tu concurso
(unido a tu cuerpo conocí la alegría).
La misma muerte que me aguarda
en la tierra de Canáan
es parte de tu apoyo.

En tu confianza fundo el tribunal
y cavo mis certidumbres, sustento el ser
(no por 400 siclos de plata que dí a Efrón,
digo que existo, no por los hijos
de las cuevas milenarias, digo:
Tengo amparo).
Es por tí que digo: Soy.
Por lo que díste a la vejez de mis días.

20.

Cavaré mis ojos en mares estelares.
Creeré a los peces
que a mis pies depositas,
ágiles para aguas dulces.
Les buscaré nidos, lechos
que no sean de arena ardiente
ni páramo con viento tormentoso.

Alejado del lodo y las mofetas
de las sombras, alejado del calcio
de las grutas, te amaré
con recuerdos, esposa mía.

A las aves que víste tú en lo ignoto,
en altas bamas, en lo eterno,
las llamaré, voz entre voces,
espíritu, principios eternos,
físico-cognoscibles.

Separado ha sido el trigo de la parva
gracias a tus risas, tus paradojas,
tu alivio oportuno a mi vejez.
Ha quedado, al fin, tierra y cielo
separados, y me abandonas
con tu deber cumplido, Sara.

5-12-89

21.

Te hallaré una vulva, pequeño mío.
Ahora que el Hacha se cayó de mi mano
y soy dueño de todas las delicias
otrora negadas por la sombra
y los cinco custodios digitales
del Manotas.

Te juro por este negocio, amado crío:
¡Eres dueño del coño y de la pija!

La casa de tu ser, nuestro ser,
prójimo mío, necesitará
una vulva compañera,
el Pozo del Viviente
que nos ve.

Te hallaré vulva, porque es
la tierna morronga, tu capullo
(templo nuestro en el proceso de la vida)
y el pétalo contemplará el rocío
y el beso del sol escapó
de la sombra.

Una vulva, con vellos abundantes
bajo su ombligo y vientre,
que sea valle de tersura, ella tiene.
La niña, quien vírgen permanece, será tuya.

Son sus apretados labios intravulvares,
hazaña deliciosa y es su vagina
aún más dulce que su boca,
y te espera con los poros
excitados y la esperanza pura.

Una flor en calpelos es en la alta rama.
Con sonrisa de mujer, allá en la fuente,
te dará a oler su aroma grato,
te dará el agua, te abrigará en su casa.

Y su clítoris, a tus dedos será sensitivo,
a tu tacto, duro; a tu sexo,
impregnación aceitosa.
Untará a tu cuerpo jalea de su alegría.

Cubiertos de mantilla están sus hombros
y el rostro, con un velo, se cuida de codicia.
Bajo las bragas, está empero
un cántaro que gime, hijo mío...

22.

CUARTA PARTE

Nuevo paradigma

Esta época es el tango
del asalto cuchillero, proletario,
la cañona en la esquina
que ninguno esperaba.
Agarrón al cuello,
soez palabra de la filantropía.

Un puñal a la espalda
se apresura para amarte / fornicarte
o malquererte sobre la calle fría.

El ladrón es la energía inmoral
de los misiles, la bomba atómica
que reorganiza su maña
y finge la ternura protectiva.
Al progreso va gritando canalladas.
Vitupera, cuece alardes, justifica.
Dicta multitudes de proclamas.

Quien engorda su blasfemia
en los sentidos lleva prisa.
Tiene hambre, como siempre,
la muchedumbre que calla.
¡Pero ahora (¡qué ironía!)
todos hablan obscenamente
y al garete, todos hablan!

Ninguno escucha, o medita.
¡Simplemente gritan,
alborotan y marchan!

El Gran Concurso

2.

El paradigma cultural de los '60
ha colocado su torta en plena plaza:
es la convocatoria cachonda
del rock lleno de flor
y escarnio y sexo y amenaza.

La sociedad productiva,
remordida, se transforma
y, parturienta, aterriza con dolor
sobre la plaza post-industrial de la cultura.
(De su placenta hediente, egoico-narcisista,
obsequia todo, aún sangre, y sida)
y se abre el escote y con leche de utopía
amamanta a la plebe consumista
y a las hienas que son parasitarias
y a los perros decadentes,
sueltos, realengos, ebrios de saliva.

El nuevo paradigma del ladrón colectivo no es Prometeo, ni ángel alguno
del topós uranus que entre noosferas
o paradójicas nociones del mundo,
fuera alojado, malnutrido,
desde ese ayer injusto
pero siendo que son buitres
del empirismo más lockeano,
los que comen por vicio
sus entrañas todavía,
maldito sea el futuro,
sólo el tuyo, hombre maldito.

Es el hombre-bestia
de la post-Missiles Crisis
ese que geometriza
desde sus torres de marfil
y sensualismo, pro-euclidiano.

Es el atolondrado que con miedo
se dispara, reduccionista, umbrosamente,
siquitrillado, accionado al fin
por sus axiomas de percepción-sensoria
y certidumbre, migajas estadísticas
y aparente regularidad de los fenómenos.

Pobladores de San Sebastián del Pepino

3.

... the paradoxical existence of efficient principles which can not be observed by the senses, if not by those principles themselves...

Yo estuve en una Cueva.
Era mi casa; creyente platónico fui
(y aún lo soy y siempre espero serlo).
Amaba todas las luces que las estrellas guardan;
yo era el niño que soñaba la hipótesis del cielo.

Y tú eras Prometeo, ladrón sublime,
tú, Platón, eras mi dios que entrega paradojas
y juntos, tal vez en lo oscuro del sótano
o la cueva de Ideas organizadas,
añoramos juntos los principios universales,
físicos, por igual,
no sólo axiomas
de espejismos de fuego.

El hombre extendido

4.

Yo escapé de la Cueva.
Yo hallé el hallarse ante objetos invisibles
en las sombras, chispas encendidas
son en lo eterno; yo entré, por las puertas
más anchas del principio, la Idea,
no gracias a los dioses fantasmales,
oscuros, entelequias, sin cuerpo.
Por la puerta anti-entrópica
me dí el camino
a la eficiente hipótesis de ser.

Estéticas mostrencas | Foro | Lope de Aguirre / Comentario de Roxane Aristy | El libro de la guerra | Colaboración de Eliut González Vélez

5.

Yo hallé la endura en Albi,
en el norte cátaro-albigense.
En Francia.
El rito suicida, faquírico,
de aquellos Puros y Perfectos,
me sorprendió de estampia.

Los ví. Soy testigo
conmovido, apesadumbrado,
de santurrones de huesos mortecinos,
colorados, seducidos en sus sombras
por teóricos caprichos, teologales.

Se mortificaron en el hambre con gozo.
Ojos más salvajes, despiadados,
que los míos me mostraron.
Se flagelaban con látigos el cuerpo.

Tenían pupilas ralas, las pestañas
vencidas, torturadas, almas predefinidas
por su más allá del dios que aplaude.
Ojos que jamás serían como mis ojos
pues no creo en la prisión de la carne,
ni que lujuria exista que tenga
que ser vencida en ascetismo.

Conmigo estaban en la Cueva que dejé:
los suicidas que comen peces,
los que no fuman, los que no fornican,
los vegetarianos, los krisnas transmutados
como nuevos maniqueos,
aunque de puta y maricona carne
hayan nacido, hijos de la pandereta
bien sonada y renacidos del Cristo nazareo,
hijos del falso Cristo que te ama
en el supermercado,
o que en su calle mezquina
te llama de lejitos, que en paseo,
o encuentro fortuito, ni te abraza
ni te besa ni bendice
ni te entrega su espíritu...

Me dijeron en la cueva y en las aulas
que me amaban y ninguno me amó
(no dieron nada y yo, en cuera esperanza,
esperándolos, esperándolos).

Sólo querían mi rezo
de memoria, mi Amén desesperado;
más bien, me huyeron, a fin de cuentas
se espantaron;
mintieron al predecir que hablaría
con lenguas angélicas en templos,
pero ninguno vino a escuchar
mis poemas, mi silencio.

Antología

6.

A todos Babel amenazó desde telenovelas.
Conspiró con discursos de Quesnay,
Adam Smith, Lord Shelburne,
Gibbon, Kruschev, Kennedy's family,
the Liberal physiocrats, revival meetings,
Elmer Gantry Edward and feral creatures...

discursos que yo llamé
los preaugurios nixonianos
y voces de grandes asesinos, la hoguera
en la Acdemia que a cada alumno espera
al pie del monte del Establecimento.

Oriente 5 | Libro de la guerra (7) | El hombre extendido

7.

Fue cierto; pero, además, yo supe
que a ellos mismos les encantaron
las sombras, la Caverna,
y que no son chispas eternamente ardientes
que yo espero, no son la Zarza mosaica
del que busca la hipótesis de Salem,
la luz pura del amor que ya habla al hombre
para que Abram dejase las pocilgas de Ur
y holocaustos de ingrato aroma de caldeos.

A fundar sus ciudades,
nuevas torres de réprobos,
a encender la cizaña,
escaleras y pisos de amarga aversión
a la verdad, al acto cognitivo de la Idea,
llegaron de una Sión perversa
por usura y puerco vivalismo
los hermanos / hijos falsos,
simientes del rechazo,
gusanos de Jacob en tierras palestinas,
Heidegger's cronies, ateos protervos,
sartreanos, existencialistas, jasperianos
sin mosaicos principios, lesbianas
de los templos de Pitón, chupavirgos
de la Madre Tierra, sacerdotes de Apolo
y de Dioniso, carceleros,
judas de beso impuro al santo Prometeo,
negadores del hombre cuyos poderes
son la dialéctica pura y cognitiva.

Familias pepinianas | Músicos de San Sebastián del Pepino

8.

A fundar ciudades en Babel
llegaron los comunicadores del Olimpo,
sacerdotes odiosos y solemnes
del Templo de Apolo,
el círculo de bestias perfumadas
y usureros, putarracas,
délficas santidades
sin moral decoro
que a la tiranía dan senderos de paga
hasta las tumbas sacras;
a escupir sobre el hombre prometeico
vino el dialecto sofístico,
el engaño retórico, artificio,
el Apolo pitónico, la palabra de poder
que parodia al lenguaje
personal, colectivo, igualitario.
El creador y su producto,
al fin de la jornada, se han amado.
Andan desnudos, cómplices,
orgullosamente hermanados,
eróticos, fecundos.

3-12-1992 | De Estéticas

Vea colaboración de Ramón Luis Cardé | El hombre extendido

9.

A fundar a Babel como desorden,
caos de opinión popular manipulada,
llegaron los creadores de postulado deductivos,
los lógico-románticos de magia maniquea,
los especialistas de juicios apriorísticos,
los asalariados de profesión erudita
que, a cada paso dicen:
¡ah tú, no salgas,
la represión social pateará tus impulsos,
tu esperanza, tu negación
con otras negaciones!

Sirve a las ilusiones axiomáticas:
no tengas fe en la verdad, no te ausentes
del redil, refugiáte en las cuevas

(el fuego negador todo lo quema;
en las cuencas de Garona y Ródano
ya nada existe, sólo llamas
y la Mano Invisible
(que es verdugo, Dios desconocido
en escena de colapso cultural autoinducido;
Kant dice: no salgas, habitante,
que la razón pura es camino sin salida;
el mundo es práctico puñete
lanzado a las mejillas,
rotura sangrante de narices.

No creas en la razón
ni en verdad cognoscible.
Arde en la sombra moral de tu rebaño.
Sé tibio, moralmente congruente
con el impulso a la mano
de la ofrenda quemada.
Obedece tu imperativo categórico
en la Babilonia de Baltazar
que es tu destino.

Antología / 4 | El hombre extendido

10.

continua

1.

En la naturaleza viva,
en el tiempo que se extingue,
en sus cenizas que al desarrollo madrugan,
la historia se abre nuevamente,
el ahí-con-agonía,
con cantos y clamores adviene.
Las causas artificiales se estremecen.

El nuevo ser subvierte, calcifica,
para que bajo sospecha, sin el prestigio
del ayer, la mentira de siglos se comprenda.
La contradicción es innovadora.
Es el rebenque de rebenques,
el látigo que duele y no perdona.

2.

Un proceso de reconversión el No tiene.
Bendito sea el gesto-incitador
del No burlón, incrédulo, caníbal,
Un No que reelabora
y concierne su dialéctica
con las permisividades del autócrata cochino
y sus perpetuadores; bendito Don Simplicio,
el pepianiano, que a todo dice

¡Me opongo!

desde su hastío venenoso, histórico,
epocalmente predictivo;
él sí que azota las calles infecundas,
a hordas de paisanos tan conformes;
bendito los locos que maldicen,
«el mar siempre ha sabido
que antes fue muchos ríos»,

decía así el poeta Samuel R. Quiñones.

3.

Vamos a buscar los muchos mares
cuyos fondos son profundos in principium.
Las olas en superficies son lluvias azules
aunque hayan sido blanco abismo de reposo.

Bendito sea, ay bendito,
el que sufre el huracán
y se levanta, sin maldecir los mares,
sólo al rayo y al trueno, al cielo raso.

Bendito sea Spinoza ante el monismo
y no por su determinismo metafísico.
El que ve la tierra seca, infértil,
y madruga al trabajo en su conuco,
bendito sea junto al que no tiene
ni escuelas ni alimento
y sigue creyendo en el poder de la palabra
y el trabajo, y la décima con que aclara,
melódico en la lira de lo erótico,
que hay mucho que aprender,
por aras de esperanza y de futuro.

4.

La música enfatiza que no nació del viento:
Samuel R. Quiñones

Encontrar un futuro civilizado
en el transcurso de vuelos de mariposas
(cuando ya se olvidaron que antes fueron orugas,
perlas en lo oscuro del cimento), ¡qué difícil es!
Aún la mariposa danza y se sonroja;
pero es en el fondo de lo viejo,
en sus fueros internos, donde nace
la contradicción y, tras ella, lo nuevo.

Mutuamente competitivo

5.

Los que comen lotos
de la tierra donde Odiseo, el perdido,
se hallara tendrán hambre por siempre.
Como víboras se moverán en las palabras.
Con lengua de escorpión dirán sus sinrazones.
Olvidarán la patria y por camino
hallarán las Moradas del Amenti
y los jueces carcelarios, las cadenas
a la ruta del regreso.

6.

No hay generaciones sin futuro.
El futuro viene como Segador insobornable
y no por el místico teísmo, metemiedo
o la hyène enragè del fascismo rutinario.
El futuro avanza con el paso del mentor
que no miente, no va golpeando
su pecho; no es coaccionador, hipócrita,
egoico, ocultador de agendas
de avieza vanagloria
y canibalismo cultural
siquitrillado.

No se engañen, hijos del '68.
Lo verdaderamente humano ya gravita.
Refulge en su momento, leibniziano,
como la acción de lo mínimo, efectivo,
sobre un foco heliocéntrico del cosmos,
como la órbita que Képler rescata
para el hombre
en la elipse planetaria de este mundo;
lo humano se presenta libre, indeteniblemente,
como principio universal, físico,
cualitativo, demostrable,
pese al empirismo sensorial de los incrédulos.

Se distribuye como campana de corazón
que sigue su patrón natural de tañido
para no ser el residuo del engaño,
sino flujo algebraico en lo Eterno.

7.

Los gallinazos con sus propias doctrinas
se desploman, hieden como huevos pudridos.
Se graban en euclidianas geometrías,
en engranajes de Euler y Langrage,
matemáticas deductivas y falseantes
por las que han decapitado en guillotinas,
dogmas armados por sus trampas y empirismos,
a los sabios verdaderos del mundo.

8.

Y los gusanos niegan nacer de algún cadáver:
Samuel R. Quiñones

No sufran, polacos, hijos de la matanza,
vecinos de Katyn; llegó la Nueva Era
del hombre que sonríe; el universo
que ha parecido frágil, caótico,
miserable y siniestro,
a esos asesinos alemanes,
a esos cómplices rusos del ultraje,
les mostrará sus tumbas, sin coronas.
Desde este año de 1943 ya quedaron malditos.

Y entonces:
Que con su pan se coman los cadáveres.
Que las fosas en Smolensk les devuelvan
sus crímenes, que para ser humanos
tengan que leer la desilusión de los vencidos,
los poemas de esta generación que los ofende.
Los panfletos de iracundia,
la estética mostrenca.
Que el odio de los sobrevivientes
conste en acta.

Sí, ya les odiarán, sin olvidarlos,
los hombres y mujeres que, con vergüenza,
han visto el por qué debe vivirse
y tenerse un poco de congoja antes de llamarse
herederos del triunfo y de su siglo:
los Happy Fifties, los Civilizadores.

Sepan pues por qué hay bohemios ambulantes
yendo por todos los caminos, acusándolos,
maldiciéndolos en nombre de esos diez mil
oficiales del impune exterminio.
Son muchísimos más
los muertos de las guerras sin sentido.

Las gentes miserables, en los barrios pobres,
cantan con los beatniks
los blues de las ciudades,
la vergüenza de las aldeas perdidas,
dolor americano y europeo;
cantan y cantan
los ángeles de las desolaciones.

Vagabundos del Dharma, no desmayen.
Viajeros solitarios, soñadores,
por los muertos de Katyn, sigan aún tristes;
pero crean en el mañana aunque la decadencia
se haya transformado en norma y triunfalismo.
La guerra aún no se va de la Tierra
ni los desarraigados han salido de la muerte,
pero es un crimen dejar ese saldo de amargura
en insepulta evidencia y abominaciones.

9.

Un pordiosero viene
vestido con las galas del harapo.
Hombre de la guerra asqueado,
armado está con muchos desafíos
más largos que sus años.
En soledad hambriento, tentado,
si acaso por raíces de alimento
muerde de su nostalgia, traga
del desencanto y el acecho.

Un segador es que abrazará a su hijo.
Será el mentor, el guía y tendrá
que inventar el horizonte
y el ocaso que cuelga de las catenarias
(hasta el amor de Penélope, tan sola,
que rehilvana los días, la espera,
que destruye en la noche del tormento).

Un pordiosero viene.
Llegó cuando los truhanes y parásitos
comen a sus anchas, se multiplican
suciamente como ácaros.
Dilapidan los tesoros, enferman
su mundo y quieren a una reina
que los acaricie y patria, con aplauso.

Pero el NO es más auténtico
que las causas prestigiosas del banquete.
El NO tiene la fuerza de la flecha y el arco.

El pordiosero entró a la casa.
Vino a limpiar la barrumbamba.
El orden es subjetivo en su fuero,
mostrenco, poderoso, necesario.
No tuvo otra alternativa que advenir
cuando nadie lo esperaba.

Es Odiseo, camino de regreso inaplazable.
Los parásitos no pertenecen al futuro.
Ha tenido de plano que matarlos.

3-5-1985

10.

Las poesías ocultan que fueron tinta negra:
Samuel R. Quiñones

Juan Pasquino, sál de la purria
como el mal aliento y sé el Lampoon
que los burle y retuerza en sus catingas.
Que por primera vez conozcan
el lamento y moscas en sus orejas gachas;
díles que los vigilas en la plaza
desde tus escondrijos, dále de tu caldo
estética de pueblo...

Que son impuros, publícalo
en paredes de letrinas,
en los altares públicos
frente a palacios y congresos.
Que no estarán impunes para siempre
las reputaciones de sus canallerías.

Sé implacable con los hijos de Marforio,
gentuza cascarete
de salones y foros y congresos.

Háblales con tu lenguaje de barbero.
Afila tu navaja y que dé miedo
y con tu lengua carretonera
menciónalos a todos, gran curriche;
cóseles el capotillo de dos faldas
si tan buen sastre eres como dicen.

En la Piazza Navona, surte ingenio,
porque son peor chusma
que todos tus libelos, todos ellos:
los proxonetas del Duque de Olivares,
los Conti que se esconden en la Iglesia,
los sepulcros blanqueados,
los Ortes, Grandi, Casanova,
Cagliostro y Capodistria.
Juntos, purria, como porra,
pasquinemos.

6-12-1980

11.

... Any Neptunian activity, whether meditation, drinking alcohol or the development of a vivid fantasy life, can be used as an escape route from experiencing pain, boredom or disillusionment in our daily life. When used in this way these activities lose their creative, transformational qualities and act to numb us from reality: Lindsay River

Mari, con túnica azul vestida,
gesto de tus aguas primordiales,
con collar de perlas
a besos colocado a tu cuello,
te ví cuando Neptuno,
cameleón del cimiento,
apareció en los cielos y fue zarpaso
al mundo empobrecido,
hundido en sed de la esperanza
sino en trance.

Te ví en América
cuando The Gold Rush
forjó el Salvaje Oeste del minero,
el borracho, la buscona en la cantina
del vaquero, cuando todos decían:
Una mejor vida es lo que quiero,
excepto tú que, con voz profunda
de Tiamat y Kali, pronunciaste:
Yo quiero la Mar, lo azul intenso.
Cansada estoy del naturalismo
que evoca la miseria; lo mismo
es el tedio ante las parnasianas ínfulas
del mundo aristocrático,
donde abundan como fósiles arcaicos
lo egoico, lo sensual y lo siniestro.

De tu oceáno neptuniano, refluyeron
los espacios incógnitos,
que no tienen fronteras
ni tiempos ni formas
ni ataduras personales con el ego.

Te llamé entonces Karuna
y caritas del Tantra
y Ramera Sagrada
y te ví en flores del mal, baudeleriana,
y en iluminaciones, te busqué
en el éxtasis del vino,
en libre afán de amor y conexos.
A mi imaginación entrabas
cuando yo lo pedía,
te he querido tanto, Diosa Mari,
que a veces, vulnerable, en tí pierdo
mi sentido de individualidad.

6-11-1982

12.

With the discovery of Uranus a new concept of the cosmos began to emerge: Sally Gillispie

El Segador es frío como el airado dios
que fue castrado, y es hoy la roca original
del disturbio; se ha metido en el mundo
y dice, vengo por Gaia y lo objetivo.
La mujer que lo ama está consigo.

El fundará el realismo, lo práctico,
el genio, la rebelión, lo excéntrico y pertinente
a las órbitas históricas, ejes rotatorios
en lo humanitario.
Es quien tendría que venir, el perjurado,
y las cosas facilitan su presencia
y las ideas se deben a las cosas
porque el Segador mismo fue segado
y ya no hay quien lo burle con los gatos
por liebres y el temor a la muerte.

Aquí está quien dijera
que la materia nunca fue inventada;
existió siempre y con la Revolución Industrial
retomará el trabajo, oponiéndose a la autoridad
de los que oprimen; aquí está el que bendice
a Francia y Norteamérica
y a la Revolución exhorta: ¡Adelante!
Urano, adolescente, el que desafía el ser,
con voluntad de independencia
e individualidad, se fugó
del reposo y el silencio.

13.

Campesina es la doncella de Orleáns,
pedacito de luna con sed de pertenencia,
Venus que amar quiere y ser amada.
Francia la ha llamado
desde una trinchera de gloria
que no se confina a las expectativas
del mundo externo del oprobio;
habla como una loca lunar
de las estrellas, se baña
en las octavas de Mercurio.
Juana / Gaia / en el arco de la aurora...

14.

Abre la boca, ceramo de luz viva.
Sacia tus sedes en la arcilla.
Apura tu copa de dolor. Hoy llueve.
Revelado fue lo que has de amar,
hijo de epher.
La utopía progresa
con Dam y con marah.

Tu polvo es tiempo.
Tu sangre es congoja.
Pégate al ánfora, acaricia el cuello largo
que es mujer Gaia / Juana / jarra y vassu
que humedece el desierto como a labios
y es como Venus, placer
que perfecciona las pasiones.

Pide tu cuartillo de la Gran Vasija,
crece en el espacio, tu rincón en la farra
pues es también tu victoria sobre Keres.

15.

Quien haya olvidado su corona de espinas
(porque no quiere existencialismos a su paso),
quien en su frente ceñida por los siglos,
la tuvo, venga.
Imprégnese en Acuarius,
Era del Soluto y el acceso
por Urano regida.
De su Siervo más fiel,
pida los vasos del Atica.
Aprenda a morir por su canción
y por su geografía
y por su vino
y por su ninfa.

Aún el Delfín más estúpido de Francia,
oyó a la campesina,
la vio llovida sobre el campo,
porque Urano dice
lo que se debe amar concretamente.

16.

Hijo de Adama, tu silueta es un casco hiperboloide
y tu hueso en el Monte Moriah, urna cineraria
donde echarás el fénix invisible de las cosas
y ofrendarás tu ser con fuego
como aroma de holocausto.

No tengas pues miedo a la Misa Mayor;
sin existenciales nos quedamos
en el rasero de Don Nadie.

Sopla, vomita con las gárgaras de vino
alpiste de tu llama, chispa y semilla
de tu vuelo; chupa de los vasos del Arezzo
las gotas rojas, la infinita sangre del deseo.

Isograma es tu memoria,
zoomorfas sístulas etruscas
y ánforas corintias.

A todo ha dicho SI, Urano el loco,
el genio en el eje rotatorio y excéntrico.
Los normales del mundo no son cuerdos;
los criminales, ni héroes ni felices.

17.

Abre tu cuerpo, hija del bosque babilonio.
Libra las tapaderas del bronce y el escudo
y hallarás que son tus muslos,
dos curvas secantoides, belleza de Agma,
harina de los prados vírgenes.

¿Y qué con los ríos y cisternas escondidas,
si antes fueron la roca del ovario, tu clotis?
Juana / aún pura y doncella / en el arco
de las libertades, te dará manantiales.
Subirán a tu vientre como soles
los pranas de los silfos
y verás el agua tibia del Mañana.

18.

Ceramista de la boca viva, sácame
de la matriz, yo soy el niño del futuro,
pez de tus formas, flor
de los partos más dulces que la miel.
Pónme en la canción libertaria del cáliz.
Canta mi primer latido
como anticipo que mi crátera te brinda
y prueba el agua.
Fluye, con esperanza dialéctica,
en los cambios; combate por la Urania.

19.

Conventional society does not easily tolerate eccentricity in the genius or in the misfit: Lindsay River

En el ombligo del mundo,
todas las voces de la tierra y el agua
serán mías y en liturgia de amor,
te seré antena, niño del '68.
Mi raíz más que la tuya estuvo sedienta
de cariño; pero yo soy existencial
donde las verdades crudas se ignoran
y maldicen; soy el Shocking Outsider,
el Niño uránico del Cosmos.

Abriré mi boca y buscaré tu sonrisa,
tu obediencia voluntaria, te diré
de veras Hijo, Hermano, Amigo...
yo te daré de beber cuando más lo quieras,
yo no vendo el agua, la doy, la regalo.

20.

Los alfareros de Dam,
los árabes de Tassa,
los ceremistas de Marah,
griegos de la Arríbala,
etruscos de Sístula,
todos vendereches son,
calculadores de agonía.
Malos coperos,
homicidas del acto solidario.

Llamaré, si la angustia me forzara,
si decayera a ese nivel, mejor a lavatazas,
a botelleros ambulantes, al que pinta
sus potes y sus frascos,
en la esquina más humilde de lo triste,
al vasijero, mucarero, jarronero,
al que restaura cráteras y cálices quebrados,
al que descalzo sobre terracota anduvo
y aprendió con calabazas a hacerse
soplapote, mendicante del vidrio.
aprendiz que aún lo es
en la tómbola universal de los sedientos.

Yo serviré de la Copa de la Gracia,
debo dar y compartir, Ceramo de luz viva,
de los vasos de elección a los humildes
y de éstos, lo juro, no beberán
labios mentirosos, calculadores,
necios de vísceras apuradas
que no ampararon jamás
la cósmica canope,
a los hijos de la Urania / Gaia.

21.

Bendita sea la taza
que con sus asas nos convida,
el tarro que se rebosa, subjetivo y real,
porque creyó la abundancia deliciosa
para el gusto y maldito el dolor
que injustamente a los sentidos prohíbe.
Bendita la boca que besa el borde
de las copas, la gruta de menstruo
que es el vaso femenino,
el más hermoso al labio y al aliento.

Benditos los abrevaderos
donde van a saciarse soñadores,
que han sido ardientes y creadores
y con amor, por igual bendicen.

Que la Jarra les convoque
cuando más sed se cunda sobre el mundo
y abramos bocas y almas con contento,
pegándonos al ánfora de gloria.
Que llenemos pocillos y aún llevemos
y que, a sorbos plenos, disfrutemos del pan
con el cuartillo del epher.

Venid, bebamos.

23-3-1990

22.

Ved ahora que yo soy yo y no hay dioses conmigo:
Deuteronomio 33: 39

Ayer vinieron a verme los compasivos,
los analistas de la misericordia,
los bondadosos tiernos y profundos.
Les ví las caras. Rezaban, al parecer.
¡Pero fueron mis acusadores!

Yo estaba en cualquier lugar del fracaso.
El frío, el hambre y la crujía se elevaron
en banderas, se desflecaron en cenizas.
Estuvo mi vestido, roto y apestoso;
mi alma, como hilachas de un harapo.

Había mordido mis zapatos
porque, seco el estómago, se desgastan
y la rabia crece; es mucha más.

Uno siente el recuerdo más ausente
que el norte y la brújula inmantada
sin dulzura, sin carborihidrato.

En cualquier lugar del vacío me tiré
para salvarme; sin fe, sin proteína,
y ante el quebranto de mis péptidos
me dijeron:

¡Trabaja, vago, mendigo!

Pálido, desvencijado, me sumí
en mis flacuras y la yerba del parque
fue mi único consuelo; la banca
de la calle, el parquecillo público, mis látigos.

Esquivé mi presencia de los ojos
de un hombre en uniforme y bien armado
y encontré que hay otros como yo,
similares gorgojos entre vándalos.
A ninguno temí más que a mí mismo.

23.

Y ellos y el Consolador de consoladores
me vieron, Dios y el mundo, ¡qué banquete!
Me vieron y me odiaron.
Les ocupé el espacio.
Hedía yo en el aire de la noche.
Cuidaron de no pisar mis pasos.

Cada vez que el asqueroso
revienta en pánico
y desmiente que Dios es cajeta de miel,
sea en la noche o sea en el día,
se inventa al monstruo.
Se teme a la demencia y al estrago.
Lo comprendo, yo sí...

Pero yo no era nada de eso...
sólo fui la piedra que no mana
el agua de los vasos, el ánfora sin gloria,
la sangre sin espíritu, caña
al golpear las aguas no endulzan
los estanques de Mara,
ojos que, sin ser fascinerosos,
están con tinieblas en sus días.

Los tiernos como ellos,
árbitros del viacrucis, no tocan
al leproso, se van a la otra orilla.
A veces es inmunda la imagen del Soluto.

24.

De ninguno, sí, de ninguno...
imaginé ni esperé que me comprendan;
no me convencieron con las palabras

te amamos,

eran acusadores con dios puro,
amadores del apriori con los puños cerrados.
Ellos, con pretexto de amar, perfeccionan
aspavientos, misericordia del sábado
... porque redimir es todavía
su gesto vanidoso, fementido,
el orgullo, la insolencia perfecta
del Señor y del amo.

Ninguno ya me podrá redimir
(les escupí, a diez pulgadas del zapato,
al mencionar a Nietzsche y Sartre y Buber).
¡Eso bastaba para que no me llevasen a su lado!
No dirán, no lo espero,te doy todo mi reposo
y aún lo que merezco y no me sobra
y aún lo que no mereciéndolo, lo ansiamos.

No acabaré de gustarles
ni espero que se pueda todavía.
El muerto, a los dos días, apesta.

Estoy solo en el odio
lo mismo que en el desamparo
y me atrevo a decirlo ante sus caras y a llorar a solas.

25.

Ayer un atorrante, encobartado,
predicaba en la esquina el Evangelio.
Me vio y, con el colmo de su bíblica jactancia,
me dijo, al mirar a mis ojos:
Eres la vulnerabilidad triunfante
por causa del pecado, hijo del Demonio.
Dios está pateándote los güevos.
El cielo te cerró las puertas.
El Verbo en tu boca se enmudece
porque no hay en tí arrepentimiento.

Y yo preguntaba: ¿qué crees, en fin,
jarro cerrado, que hice yo
para verme sin Mesías tan conjurado,
a qué unidad del destrozo pertenezco
que voy al Caos y el pez divino
se escapa de mi cuerpo?

Yo soy causalidad, cautiva de tristeza.
No he cometido el crimen, me acusaste.
Yo siquiera vivir he pedido.

26.

¿Con qué me consolaré si la angustia es así de descarada? ¡Más cabrona que macabra! Se encarna para exhibirse en público, tan poco arquetípica o jungiana y es más sombra que sustento.

Cuando se apodera de corazones como el mío, la vida es tan sincera y tan cruel, se traga lo sublime, muestra el Caos afilopátrico, lo irracional sin catenarias.

27.

Una tarde se acercaron a mí.
Vinieron a verme.
Comí y me supo el dolor a corazón odiado,
a fruta ya mordida por gusanos.
Un asesino traicionero da su rencor a todo
y cree que sólo debe devorarse.

Temí que alguno me abrazara
(quería saberme amado, ¿lo hará alguno de ellos?)
No. Eran máscaras,
con palabras vanas,
oraciones que no tenían sentido;
tenían asco por mí y me dejaron
tendido en una estera con mi rostro,
postrado en la vergüenza propia
como labio roto que si hablara
más duele y maldice.

Cada detalle de humillación
se hundió más en mi pecho
y mi orgullo era miedo.
Que desmintieran que es consuelo morir.
Que no hay piadosos, en rigor.
Que hay que aprender a sufrir,
desengañar a otros
y no penar por paz
ni por dulzura
ni habitación de gracia
más allá de la muerte
ni sublime canto
ni milagro
ni ángel
ni espíritu.

28.

Dobla tus rodillas ahora, hijo de la abundancia.
Dáte el lujo de la alabanza y del golpe de pecho
y anuncia al mundo:

Yo soy, yo creo, yo comulgo,
yo el feliz, yo el triunfador, yo el planificado...

Házlo mientras te sobra la hornilla
y una torta sobre otra y un bocado
y saliva, discurso, viento en popa,
y producción y víveres, padre y madre,
hijos y hermanos, mujer, familia,
orgullo y pueblo, bandera, ideologías,
pertenencia, autojustificaciones...

... porque, hijo del acomodo,
hoy comes, te vístes, te relajas,
defecas a gusto y en secreto
y te llamas decente, ejemplar ciudadano,
pero también el poder
deja de poder, subvierte;
peñas quebrantan las dádivas
y el codeado en su legitimidad
como en ruleta pierde.

Hoy que te jactas de la nalga que te comes
y la amante que tienes escondida,
bendice los placeres servidos a tu cama,
sin olvidar que, a pesar del mérito,
el cerebro claudica, traiciona el alma
y aún la suerte se va por las ventanas.

Bien planificadas están tus causas hoy;
mañana puede que parezcan un caos,
sin esperanza y será duro hablar
sobre creencias, sentimientos y virtudes
cuando todo apunta al riesgo, lo impuro,
y a las normas violadas.

29.

Lo que te rota en el éxito / dharma
como un eje en el cosmos,
¿será normal por siempre?
El burgués de sensitiva escuela,
favorito en los templos,
un día virtuoso se proclama;
pero en secreto aplaude al vilote y al ulema;
héroe cuyas éticas ha sido matar como alimaña,
obedecer como el cobarde, condenar
al que a la hoguera y el cadalso
eluden por justicia e inocencia.

Héroes del narcisismo pragmático
su alimento cosechan del chantaje,
el azar, el tecnicismo, el aplauso
y el parasitismo condonado,
sus almas de garduños.

Los realistas con Maquiavelo tienen su sinagoga:
el oro de la tenacidad al mediocre supera,
mil veces se levanta la torpeza del fracaso
y la cara dura vale más que el derecho.

¡Alabados sean Calvino y Lutero,
los mátalas callando, los curriches
que pasan por expertos, los comandantes de butaca,
los duques, los plenipotenciarios!

¿Y por qué no?

... la Mafia y la lujuria del poder
y el encanto de la beautiful people, alabados!

En la fragancia de lo célebre
bendita seas, coquetona que mueves las caderas,
ninfa de calendarios,
muñeca de retorsiones hormonales.

Cuando, ajenos a la faena de lo cualitativo,
se cumpla el proyecto más logrero,
transformar la miseria en cantidades,
venga la visión, sistematizada y apoyada por expertos:
el mundo enloquecido y miserable es normal.

Sólo los tontos sufren; sólo los malditos
piensan en la muerte,
en el hastío glorifican su acervo
y abandonan a Dios, los miserables...

30.

Hijo de la creciente lunar,
dechado de virtudes,
tú que hambres jamás has conocido
y a Maat en tus cautelas tienes, sé prudente.
No digas que eres la reoca.
Regocíjate del triunfo sobre el dolor
y da limosna sin mirar a quien.

Hijo de la risa, afortunada vasija
que a las oligarquías cumples sus mandados,
días hay que no son causalmente amados,
espiritualmente bienvenidos.

Medita el día postrero con celo del cercano.
El lamento viene; el Segador es insobornable.
Cuando se traga hiel, nos cagamos
hasta en la madre que nos parió.

31.

a Saddam Hussein

En los días del quebranto,
la fe no sirve de nada.
La caricia es insulto.
La civilización, blasfemia.

Pájaros de mal agüero son los horóscopos
y las coqueterías, los místicos esquemas
y las revelaciones, vengan de infieles,
mongoles o turanios, turcos vendidos
a Occidente, o creyentes
del Nuevo Imperio Romano.
A británicos se venderán tus propios fedayines.
El futuro es espada y el evangelio,
operación homicida de misiles,
las Cruzadas reditándose
con Rumsfeld y el mentiroso Powell.

En los días del quebranto, ninguno será
suficientemente bueno
ni fiel ni solidario,
ni sutil en su trato.
Sacrílegos se vuelven los ulemas.
Putazas se harán las ursulinas,
las dueñas del recato.
No se verá mujer ni hermanos.

Cuerpo hermoso y desnudo, ficción,
puñetería, alucinamiento zoolátrico.
La moral también será espejismo
porque a pan duro, diente agudo,
y a repulgo dime tonto, o te mueres...
La piedad, mercadería, simulacro
de ayudas filantrópicas, pose
que tapa un ojo al macho.
La verdad, ruleta rusa,
y el mal, día de la inocencia
y el sol que quema
mucho.

32.

En los días del quebranto,
el amor se quita la máscara del Justo
y la misericordia se viste de celo
y riñe como amante caprichosa.

Con el amor no se llena un estómago
ni se calma la angustia
ni la epidemia acaba
ni la sed ni la sangre.

El místico se muere igual que los más viles.
Los niños que, por edades, han sido
verdaderos inocentes, vuelan en pedazos,
cercenados por las bombas de cobardes.
Los mentirosos se abrazan con los asesinos.
Los santos se acarician con explotadores
y juegan a bugarrones por siquismo
de sus internos y matoides lupanares.

Cada demonio salta a los bateyes
a danzar de seguro las Danzas de la Muerte:
católicos al son de sarracenos,
calvinistas y luteranos con marranos.
El griego y el judío, el chino y el carabalí,
cómplices acaban, abanderizados:
el autor de los cohechos toma el mando.

La purria, gentuza de ojos torvos y burlones,
entre los pertrechos, claman sus cadáveres.
Con cañones y con fotos se distraen
sus vástagos hambrientos,
lelos en la matanza;
aún quisieran repetir lo ya pasado:
en abrir y cerrar de sus ojos:
matarse con cuchillos de palos en el polvo,
con armas de plástico en el viento caliente.
O compartir los sueños de la gente pedante
que discursa en la radio y en la tele
¡vamos a quitarles el hambre
y bendecirles!

Quieren ser los primeros, agresivos
de aliento en ser alimentados,
en las filas del consumo,
la foto de prensa del jodido agradecido
gracias a misericordias liberantes
y publicidades
arteras del imperialismo.

En el peor de los casos,
cuando las ganas de llorar han terminado
(y el honesto ante la angustia se ha vencido),
ya sólo queda que se invoque
a los ejércitos jehovíticos
y, ¿qué importa que acabe la Creación?
¿la humanidad, la cultura,
el comienzo de todo?

Si no la inventa Dios
con amén de segundos,
nuevamente, Bush se la inventa.
Total, la creación en el quebranto,
está de la chingada.

5-3-2003

33.

Comteanamente, sin otra aportación
que dejar que fluya el agua
(ya que Tales de Mileto la pensó
sagrada, esencia subyacente,
principio unificador de todos los fenómenos),
Augusto se orilló, buscó los vados secos.
Como helecho flaturiento en la corriente,
se descolgó sobre el Sena
y al agua dijo adiós.

Su muerte aún se derrama y...
¿qué suicidio de intelecto es peor que sociologizar en el vacío,
ignorando las fuerzas productivas:
las reales condiciones sociales de trabajo?
(Otros como él aún lo creen, oh eres Eterna Diosa,
burguesía
y, en Tu Misericordia
y por piedad, Todo lo organizas).

Victor Cousin, filósofo oficial
de los burgueses,
en nombre de lo Bello, verdadero y virtuoso,
hizo las cosas de otro modo:

justificó opresiones;

fusilamientos en masa.
¡El sí fue hiel sobre hojuelas!

Tú fuíste triste, Augusto.
Te llevaste tus mentiras con tu muerte
y al menos díste tu pitaso:
Que del agua gocen
los humildes, ignorantes, desgraciados,
dejaste... intactos el paisaje y la vejez
y la esperanza y la Necesidad
y lo dialéctico.

1-7-1985

34.

Lástima que te hayas muerto así
como si fueras el ombligo polvoriento
de Petrarca, o la sangre que no lava
sus honores, o el Cónsul de las Tullerías.

Te venció el impulso suicida del cansancio.
Dijeron que no hay orden sin progreso
ni progreso sin orden y lo creíste.
Del culto a la razón, sin ateísmo,
te cuidaste; eres pesimista, vulnerable.
y terminaste siendo reformista valepoco.

A los amotinados por la falta de pan,
habrías dado la espalda y traicionado,
como a campesinos rebeldes en Vendeé.
Ni en los barrios de Montpellier,
donde nacíste, se preguntó por tí.

Profeta Comte, fue mejor que saltaras
a las aguas y dejara que fluyera en historia
el movimiento, sus obreros.
Movido, al fin, por la escoria
hasta tu riba pertinente, te orillaste.

3-7-1985

35.

Por eso tu muerte parece una ironía.
Un capítulo oscuro de tu Curso de Filosofía.
No faltan evidencias a tu inflado bagaje
de pulmones (la agonía se viste
a veces como algas de colores en el fango,
raíces que parecen oscuramente azules).

¿Qué lección seminal es la que dejas?
Haz muerto con tu religión positiva,
humanitaria; otros más venenosos,
asesinos, tras el Cisma de Aviñón,
se han multiplicado y eso sí
es más triste que el que mueras.

8-7-1985

36.

a Horacio Quiroga

Porque eres insociable y solitario
como un pato cuchero, admiro tu cabellera gris,
oscura y el color sangre del resto de tu cuerpo.
Como gallina degollada, aleteas
(es que un cáncer te come).

Una anaconda arrastra consigo tu cianuro
y vas como vendaval, en tupinampa compañía.
Para tus callosas manos, han aparecido
lombrices, gusanillos que lamerán
tus dígitos y rastros, el mapa de tus huellas.
De tus piernas se antojará el cayopollín,
masurpialesco, colgador, arborícola.

Tus ojos arderán como llamas.
En tus pupilas se anidaron piróforos noctílucos
y vuelan como arpías en busca de socorro.
Ya no hay niñas que llevarse con sus garras
a la selva donde alucinas, a los alcoholes,
a las rimas con la muerte, al sexo.

II.

Bajo la tierra, juguete de roedores y caprichos,
mucho tiempo tendrás de fraguar
el relato del más brusco homicidio,
el canto del misterio, ¿lo has pensado?

Chejov criollo, no te preocupes.
Kipling eres del barrio.
A tu muerte te vas por cuenta propia,
con fantasmas y ucronías.

Has delirado en bruto antes de subir
al ave, o arrastrar tu ser con las culebras
y el deseo y el dolor y lo infinito.
Has visto todo desde las cumbres
y aún, desde lo más hondo, el abismo.

III.

¿Algo que prefieras de París
para enterrar contigo?
¿Alguna novedad montevideana
que merezca que se eche a tus bolsillos?
¿Alguna prenda que añadir como mortaja?
¿Es tu féretro de madera tintórea?

¡Qué vano es preguntar!
Te prefieres miserablemente tendido
sobre lianas y orquídeas.
Desearás que te despidan canarios cantadores.
Ninguno más excéntrico que tú sabrá llorarte.
Nadie más fino que el canario pía
para imitar tus bandoniones.

Un fuerte pensamiento te cantará sin lástima
y dirás tú la última historia de amor turbio,
las sacrificadas, por ejemplo;
exaltarás, con el dejo romántico
Petrus in cunctis,
alcahuete y anglófilo,
el imperialismo británico,
la voz de Kipling, apenas fallecido.
En su India biografiada la selva, comunica
all its heat, strife, and ennui.

IV.

Asciende ahora, Horacio.
Sepulta tus recuerdos de la senda de Misiones.
Cosecha un relámpago para tu boca que truena.
Aparta la anaconda de tu lado, no observes
al lagarto que muerde los huesos
de viejas mulas reventadas
a besos por mosquitos.

Los ojos de los perros están tristes,
quizás porque te mueres, o porque también
ya están viejos, enfermos y curtidos.
Sobre un manglar, al pie de los helechos
y arborescentes andamiajes, la lluvia cae;
escampará en tus nervios; te jodés
cuando piensas en Poe y Maupassant,
te achantás de modo lastimero...

Asciende ya. Déjalo todo
a las piramheiras, en pau-amarelo,
a orillas de estos ríos, légalo
a cuchumbíes, fastiados y hambrientos.

5-8-1988

37.

Abrimos túneles en la carne
(únicos paraísos e infiernos
que podemos brindarte, Azul).
Todo el azul del cielo no puede ocultarse
bajo nubes terrenales de la muerte
como si fuese el asqueroso seno
de mares traicionados, la vida.

Es imposible envejecer
tan de golpe si no se prostituyen
por igual las horas de la aldea,
el rincón en la riba, el azul en pleno,
todo el azul que es guardado
en el hombre y sus anhelos.

Radunica, belleza robusta y travieza,
por 30 años al hombro cargo el cadáver
(que hoy me quita el libro de mis horas);
me pesa, me fatiga, no puedo
hacerlo vivir un poco más.

A orillas del río, ya dejé de ver mi fuerza
y no que esté desencantado con el campo.
Ni con la aldea que amo por sus silencios y colores.
Sucede que, entre aldeanos, veo a los tuberculosos,
tiritan al amparo de la leña y la chavisca.

Azul, esta tarde, me asfixias.
Me desangras. No volveré a mirarte
desde el cielo ni lo lagos, Radunica.

7-2-1980

38. / Lamento de Dafnis

Me castigas con praderas,
con verdes montañas, horizontes cantados.
Los tupidos bosques se extienden sin consuelo.
En mi voz hay sílabas de valles y lejanías,
barrancos por donde mi sangre pende, alucinada.
Dos ovejas en el risco son mis pupilas
y se encuentran enamoradas del vacío.

Una sombra / Equinais coquetea con mis lágrimas.
Huyo por veredas, entre madreselvas
y mis rodillas son flechadas por cansancio.
Yo soy quien lamento en los riachuelos
y caiga sobre hermitas de musgo.

Cuando atardece, el Fantes reelabora
sus espectros de mujer; el deseo me enfebrece.
Un pastor solitario soy por causa del rebaño
de las mentiras incorpóreas
y las ansias reales, verdaderas.

II.

Me castigas, creador del viento,
con brisa, remolinos y alboradas
y pasan sin detenerse las sonrisas,
las sensuales hojas,
las cautivantes hembras.

Yo quiero llamarlas, quererlas,
detenerlas, cuando descanso entre árboles;
pero prohibido me ha sido el torso suave
de las niñas, la fruta del Arbol del Deseo,
la juventud que cercada por los sotos
es presidio, tabú, brañales espinosos.

Sin acceso a la delicia, dios de los castos,
me dejaste, con églogas de estética dormida,
con la selva por prisión y soledades.

Llévame a la llanura de las ninfas,
al gregario monte de sus cantos.
Acuéstame sobre el vientre de otras flores
y házme chupar en arroyuelos
dulces bocas, sin llorar
la soledad
en los montes.

1-9-1978

Ver comienzo del libro


Motor de búsqueda en Español

1