Website de Carlos López Dzur /
13 Monografías de historia pepiniana
Enlaces

Indice

Indice / USA

Index / España

Cartas Recibidas

Escríbeme

Carlos López Dzur

AuthorDen

Biografía

Galería

Ateneo / por Eliut González Vélez

Ateneo / 2

Foro

Foro / 2

Epica sobre la Historia de San Sebastián del Pepino

Marcianita Echeandía Font / poema

Listado de maestros

Notas sobre el magisterio en Pepino desde principios del Siglo XIX al XX

Notas sobre el magisterio en Pepino desde principios del Siglo XIX al XX

Antología / Seleccionada por Juan Romero

Primera parte / de El hombre extendido

Santa Necesidad /
Frag. 58 /
El cuerpo /
Desde un peldaño triste /
Hemos sido gaviotas /
A nadie tengo aquí /
Te comprendo cuando chozpas /
Frag. # 63 / La existencia /
Te fundaré los ojos /
El ángel de la grasa /
Los perros /
Los perros se te vuelven amigos /
Funda el hallazgo /
Voy a crear el hombre /
Me gusta (1, 2) /
Me conocen /
Me olvidan /
Mojada la roca y el polvo /
Ahorcada en Tijuana /
Negada fue la Tula verdadera /
De vuelta al campo

Segunda parte / de Tijuana: dolor de parto

Frags. 10 al 14 /
Frag. 13 /
Prosopopeya del Juicio Final /
La gente que me gusta /
Un día se despertó el amor /
Como un barrio desolado /
Ya no quiero mi boca /
Voy a crear al hombre /
La madrugada /
La palabra más sutil /
El anochecer /
En la sombra /
6 de junio /

Tercera parte / de La Casa

A Jacinta /
La palabra amorosa /
El malecón /
El fuego /
El sótano y el exilio /
Benavito está triste /
¡Lourdes, nos besamos! /

Cuarta parte / de Tantralia

Erotización del alma /
Me gusta cómo te mueves (2) /
Marco Antonio y Cleopatra /
Vibraciones del OM/
Lo idílico /
Tus piernas /
¿Por qué no te conozco? /
Celos /
Añoranza de juventud /
Ella y yo en silencio /
Detalles de amor y deseo /
A las ganikas /
El amor existe /
Fisiología de la excitación /
Homenaje a Pan /
La muerte de la inocencia /
Amor inmundus (1) /
Amor inmundus (2) /

Quinta parte / de Heideggerianas

La caída /
Temporalidad /
Para meditar el ser /
La salud /
Dolor de parto /
Su clínica epidemia /
Heidegger y la orfandad /
Materialidad /
Dopamina /
Ontología dopaminal /
Los salvajes /
Las prostitutas /
Schickung / Destinación /
La familiaridad

Sexta parte / de Las zonas del carácter

Diga yo /
Cingulum /
Kaddish / In memoriam /
Timidez adolescente /
Frags. # 21 al 23 /
En la muerte de Chato /
Infernalis locatio /
El hombre quieto y pobre /
Los filántropos inauténticos /

Las zonas del carácter

Poeta Invitado

Séptima parte / de El libro de la guerra

A los POWs /
La guerra /
La metafísica de la guerra /
Romance de Mara /
Obediencia militar /
Los lobos /
La violencia /
Frag. # 7 /
Imploraciones en el 9/11 /
El exorcisador /
Frag. 1 / Himno a Puerto Rico /

Octava parte / de Estéticas mostrencas y vitales

Frag. # 46 /
A Narciso López /
Ahí estás pegada a la pared /
Ismael /
La muerte de Sara /
Hosarsiph el Silencioso
Frags. # 15 al 16 /

Frags. # 30 al 32 /
Frag. # 35 al 40 /

Novena parte / de Lope de Aguirre y los paraísos soñados

Diosas del amor / Ixcuiname /
De Lope de Aguirre a Crupa /
Santa Necesidad
Nitaino, busca el fruto /
Esto escuché, Valientes /
El oficio supremo /
Una fea como yo /
Quisiera ser /

ilustrados.com - Monografias, Tesis y Trabajos de Investigacion

Obra personal

Estéticas mostrencas y vitales

Estéticas mostrencas y vitales / 2

Estética práctica

Memorias de la caverna

Memorias de la contracultura

Lope de Aguirre y los paraísos perdidos

Las zonas del carácter

Elegía a mi madre

Tantralia (1)

Tantralia (2)

Tantralia (3)

Tantralia (4)

Meditar el ser

A Jan Huss

Amplificación incestuosa

Las reses

Homenaje a Hebe

Marco Antonio y Cleopatra

Las esfinges

Detalles de amor y deseo

Homenaje a Pan

Fluidez del canto

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Para despertar a Leti

Fisiología de la excitación

Los senos cósmicos

El hombre extendido (1)

Jacinta

www.ilustrados.com

Foro

Palavreiros

He visto a los ángeles

El ladrón / 2

Lo idílico / 1 y 2

Behaviorismo

El amor existe

La niña del deseo

La pasión terrenal

La fruta saboreada

¿Dónde está la vida?

El árbol de la vida

Cit y Kali

Ontología dopaminal

Nostalgia del árbol

La eternidad presente

Los peces

La tea encendida

La orientación objetiva

El nihilista pasivo

Uno es un zorro viejo

No lo dejaron ser

Santa Necesidad

Ven a mí, Moab

Desde un peldaño triste

Hosarsiph el Silencioso

Pelagia en Antioquia

Jacob ante Esaú

Vibraciones del OM

Memorias de la caverna

Desocultamiento

Jacinta

Homenaje a Hebe

Nihilismo nocturno

La dicha ardua

La selva oscura

Las prostitutas

A Merecedes / Apartamentos prestados

Te comprendo cuando chozpas

Santa Necesidad

Consolaciones de Agar

¿Quién habitará el canto?

Nuevo paradigma

Bíos

La mujer está aquí

El caldero

Cingulum

La última fase

Kaddish

En la muerte de Chato, mi hermano

Los peces

Bendición de la zorreada

Drácula

La muerte

El hombre quieto y pobre

Destinación

Antología / Heideggerianas

Axona

Prisa

Amor inmundus

La piedra de unción

Fisiología de la excitación

Monografías

Cabreros

Cartas a la Web de Historia Pepiniana

Foro / 2

Foro / Propuesta

Literatos del Pepino

Indice / Comevacas y Tiznaos

La literatura pepiniana y el folclor

Bibliografía / La literatura pepiniana y el folclor

Los Tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica

Tipos Populares / Folclor en Pepino

El Zorro Viejo y sus muchas carlancas

Oriente

Bitácora de la Utopía

R. L. Cardé / Caminante solitario

Notes On Counter culture

Prefacio

Unionismo

Literatos y poetas de San Sebastián

Pintores de San Sebastián del Pepino

La esclavitud en PR

Foro / Academia de la Historia Pepiniana

9. Los juegos del gato y el ratón
8. La Proclama Miles y las esperanzas
7. El país en la incertidumbre
6. Revanchismo y confrontación
5. Una oportunidad de romper con el pasado
4. La guerra hispanoamericana
3. La simpatía por Cuba
2. Un tema ignorado y censurado
1. Introducción
Indice / Partidas

Poesía

Detalles de amor y deseo

Transformación infantil

Tijuana

Las zonas del carácter (2)

Heideggerianas (1)

Heideggerianas (2)

Heideggerianas (3)

Los parásitos

La fruta saboreada

¿Dónde está la vida?

Cit y Kali

Ontología dopaminal

Nostalgia del árbol

La eternidad presente

Heideggerianas (4)

Semele

Pajarracos

Lunaridad

Orientación

La ira

Libro de la Guerra (2)

Libro de la Guerra (3)

Libro de la Guerra (4)

Libro de la Guerra (5)

Semele

Pajarracos

Lunaridad

El mercader

Primacía

Las esfinges

Lo idílico

Lamentaciones de Agar

A Lord Shelburne

A Enrique Octavo

El amor existe

El diosito

Testimonio de la separación

Tus piernas

El vacío

La casa donde llegas

Esfuerzo

Láctame

Endopatía

Meditar el ser

¿Qué es el ser?

El ser

La familiaridad

Nosotros, los impuros

Eigentlichkeith

Cuesta mucho dolor

La caída

Lupercales

Los salvajes

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Intemerata

Besorge

Para más puro darse

Heideggerianas (1)

Los días

Orientación

La ira

31 de marzo de 1282

Bendición de la zorreada

Zorro viejo

3 Poemas en Blinda

Doxología

El amor existe Zerstreuung / Dispersión

La alegría

Zu-sein / Habérselas

Los niños de la concha

Numerata pecunia

Fiereza

Echarse al mundo

Las prostitutas

Pertenencia

La tea encendida

La posibilidad del amor

Don Nadie y su modorra

Soñar despierto

La palabra malvestida

Los mentirosos (1)

Originariedad

El lenguaje como hembra

El qué del aquí

La pubertad de la palabra

La gente que me gusta

Intemerata

Cuentos

Guillé el Loro

Mantillita

El guabá

Crucito, el Feo

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

El filósofo machista

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Memoria del ultraje de Floris

Crucito el feo

$365 a la mano

Evaristo

Las goteras

Arnold Schawerzenegger


Carlos López Dzur

Críticas a López Dzur

La Casa / por Luis Cariño Preciado

Interview

Tantralia / Mitopoética del placer / por Magda del C. Iñiguez

Tantralia / Mitopoética del placer / 2

Tantralia / Mitopoética del placer / 3

El hombre extendido / por David Páez

El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine

El poeta vendido

Roxane Aristy

Consolaciones para Agar

Fisiología de la excitación

Putamen

Dopamina

Jarra de cilios

Homenaje a Pan

Homenaje a Hebe

A Jan Huss

Oir

Nihilismo nocturno

Serás luz y dulzura

Infernalis locatio

Gaitiana

Meditar el ser

Homenaje a Hebe

Mimado desde tu vientre

Letralia

El mercader

Jacinta

Las nalgas de Maruxa

La magia del besoLas esfinges

Lo idílico

Tus piernas

El vacío

Las siete almas

La casa donde llegas

Diosas del amor / Ixcuiname

El libro de la vida

El verso

El ritmo

El proceso femenino

Detalles de amor y deseo

La sustancia

Carlos López Dzurp> Antología del Erotismo Poetas / Escritores

Escritores y poetas de San Sebastián del Pepino

Lcdo. Ramón Edwin Colón Pratts / Estilete

Joaquín Torres Feliciano

Ramón M. Estrada Linares / Caminos

La literatura en San Sebastián / Aportación de Ramón Luis Cardé Serrano

Pintores de San Sebastián del Pepino

Entrevista a Carlos López Dzue / por Clotilde Dávila

AuthorDen

Obra personal

Meditar el ser

Homenaje a Hebe

Letralia

Jacinta

Las esfinges

Lo idílico

Tus piernas

El vacío

La casa donde llegas

Elegía a mi madre

www.ilustrados.com

Palavreiros

Unionismo

He visto a los ángeles

El ladrón / 2

Lo idílico / 1 y 2

Behaviorismo

La niña del deseo

La pasión terrenal

La fruta saboreada

¿Dónde está la vida?

El árbol de la vida

Cit y Kali

Ontología dopaminal

Nostalgia del árbol

La eternidad presente

Los peces

La tea encendida

La orientación objetiva

Estética práctica

El nihilista pasivo

Uno es un zorro viejo

No lo dejaron ser

Santa Necesidad

Santa Necesidad

Ven a mí, Moab

Desde un peldaño triste

Hosarsiph el Silencioso

Pelagia en Antioquia

Jacob ante Esaú

Vibraciones del OM

Memorias de la caverna

Desocultamiento

Unió-Yaj

El terrorismo

Jacinta

Nihilismo nocturno

Las nalgas de Maruxa

El filósofo machista

Elegía a mi madre

El guabá

Crucito el Feo

Homenaje a Hebe

Consejos kantianos para el flaco

Tijuana

Heideggerianas (1)

Heideggerianas (2)

Heideggerianas (3)

Heideggerianas (4)

Mantillita

Tantralia (1)

El hombre extendido

Las goteras

Heidegger (6)

Un niño se devora

La dicha ardua

La selva oscura

Genoma inverso

Nabi Kalu

Es más fiel mi perro

Uno es un zorro viejo

Baila, hombre tristep> La palabra amorosa

Gaitiana

Axona

Prisa

Amor inmundus

La piedra de unción

Los peludos

Tedium vitae

Consejos para la traición perfecta

Hijificación de la nada

El solitario que inventaba el ser

Milicias cristianas

El hombre extendido

A Juan Mari Bras

El pez ígneo

El obediente

Bitácora de la Utopía

Fisiología de la excitación

$365.00 a la mano / cuento

Evaristo y la Trevi

Heidegger (6)

Poemarios

Libro de la Guerra

Libro de la Guerra (2)

Libro de la Guerra (3)

Libro de la Guerra (5)

El hombre extendido (1)

Nabi Kalu

Es más fiel mi perro

Uno es un zorro viejo

Baila, hombre tristep> La palabra amorosa

Gaitiana

Axona

Prisa

Amor inmundus

La piedra de unción

Los peludos

Tedium vitae

Consejos para la traición perfecta

Hijificación de la nada

El solitario que inventaba el ser

Otras críticas

Milicias cristianas

El hombre extendido

A Juan Mari Bras

El pez ígneo

El obediente

Bitácora de la Utopía

Fisiología de la excitación

Más cuentos

Mantillita

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

El guabá

Crucito, el Feo

El filósofo machista

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Evaristo

Las goteras

Crucito el feo

$365 a la mano

C. López Dzur

Críticas a López Dzur

La Casa / por Luis Cariño Preciado

Interview

El hombre extendido / por David Páez

El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine

El poeta vendido

Fisiología de la excitación

Putamen

Dopamina

Tallo embriónico

Vayamos al Cingulum

La noche de la maya

Homenaje a Hebe

Mutuamente competitivo

Corinna Harney / Ilustración

A Tonina

Conductas incontrolables

Ansiedad anticipatoria

Homenaje a Pan

Homenaje a Hebe

Oir

La sustancia

Nihilismo nocturno

El amor existe

Gaitiana

A Angel Ganivet

Detalles de amor y deseo

Desocultamiento

Arnold Benedict, el traidor

Pascual Cervera

Reverendo William Drake

El trabajo El látigo del tiempo

Antología del Erotismo

Otros Textos

] Mantillita

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

El guabá

Crucito, el Feo

Las goteras

Consejos kantianos para el flaco

$365 a la mano

El filósofo machista

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Direcciones

Escríbeme

AuthorDen

Biografía

Del Unionismo al Anexionismo

Unionismo y Anexionismo

Indice / Obra Literaria de Carlos López Dzur

Heideggerianas (1) / Libro completo de Carlos López Dzur

Tercera parte

Los peces

Carlos López Dzur

CAL

Marco Antonio y Cleopatra

Sobre Jaime Sabines

Los parásitos

La sustancia

RELIM

Mondo de Kronhela

Listado de autores

Semele

De Heideggerianas

Pajarracos

Lunaridad

Orientación

La ira

31 de marzo de 1282

Bendición de la zorreada

Zorro viejo

Zerstreuung / Dispersión

La alegría

Zu-sein / Habérselas

Los niños de la concha

Numerata pecunia

Fiereza

Echarse al mundo

Las prostitutas

Pertenencia

La tea encendida

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Intemerata

Besorge

Para más puro darse

Ante la seguridad y la expectativa

Autenticidad

El lenguaje nos bautiza

Materialidad / Sachheit

El parto

Desove ontológico

El parto de la sustancia

Utiles a la mano

Eurídice

Temporalidad

Historicidad

Los madrugadores

El Uno que no sirve para nada

Mangelhaftigkeit (1)

Mangelhaftigkeit (2)

Realidades momentáneas

No lo dejaron ser

Geschreibe

Los días de angustia

Los fanáticos

Los entorpecedores

Náusea

La violencia

En la sombra

En aguas profundas

A gatas

Don Nadie y su modorra

Soñar despierto

La palabra malvestida

Los mentirosos (1)

Originariedad

El lenguaje como hembra

El qué del aquí

La pubertad de la palabra

Para salvar el canto

Los lockeanos

La palabra amorosa

Contrato social

Serse por anticipado

El fondo oscuro del vacío

La canción angustiada

Schickung / Destinación

Novelería

Percepción óntica

Aquelarre

El gorgojo vibrátil

El acaecer

Estética práctica

El arte

El poeta que nadie quería

Romance de Mara

Heidegger y la historia

Madre Ibris

Arbol nutricio

La existencia es libertad

El preguntante

Existenzialität

Un-Zunhause / No-en-su-casa

Un-Zunhause / Frag. 9

Verfallen / El Decaer

Ladrón de mis secretos El canto invocativo

El mercader

Primacía

Esfuerzo

Láctame

Endopatía

Meditar el ser

¿Qué es el ser?

El ser

La familiaridad

Nosotros, los impuros

Eigentlichkeith

Cuesta mucho dolor

La caída

Lupercales

Los salvajes

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Intemerata

Besorge

Para más puro darse

Heideggerianas (1)

Los días

Obra poética Voy a crear al hombre

A los POWs

Los condecorados

La caída

Las hienas

Los taimados

Diga yo

La guerra

Terrorismo (2)

Los obedientes

Los lobos

El regreso del héroe

Los días

Frags. del 17 al 21

Padre Nuestro

Texto #49

Un cazador silencioso

Solicitud

Los violentos de la Tierra

# 85 / de (EHE)

Terrorismo (1)

# 2 / El ser es asesino (EHE)

# 5 / El asesino reventó su antojo (EHE)

Que en nuestro nombre no vengan

# 3 / Dílo de una vez (EHE)

# 12 / Llegaste al vilo (EHE)

El cazador que cruza

Entre ellos y yo

Se excluyeron del abrazo

Terrorismo (2)

Hombre Extendido

Antologías

No te llamo, Carlos

3 Poemas en Blinda

Doxología

El amor existe

El hombre extendido

El hombre extendido (2)

El hombre extendido (3)

El hombre extendido (4)

El hombre extendido (5)

El hombre extendido (6)

San Sebastián del Pepino: Convocatoria al estudio de su historia

Sobre la obra de Carlos López Dzur

Escríbeme a:

Carlos A. López Dzur

13 Monografías de historia pepiniana /
de Carlos López Dzur / Foro


Pepiniano sí, etnocentrista no, o Carta Abierta a Eliut González Vélez

Por Carlos López Dzur

No sé si es una buena señal o, por el contrario, mala, la carta abierta que circula en Pepino con una propuesta de revisiones a la terminología, ejemplos de situaciones e interpretaciones que Eliut González Vélez utiliza y expresa en su libro La formación de la etnia cultural pepiniana (2002). Al libro de Eliut lo juzgo como la primera piedra para un diálogo o construcción intelectual que los pepinianos nos debemos (o sea, que tendremos que patrocinar) a fin de que podamos conocernos mejor en idiosincracia, historia colectiva y devenir hacia un destino, individual o común.

La Carta Abierta, con todo y esa útil noción sobre lo que se define sociológicamente e implicaría el término etnocentrismo para una praxis político-cultural, está escrita de modo personalista, irrespetuoso y anónimo. Eso no es valiente ni es responsable cuando ya hay un Foro de temas sobre Pepino en la Internet y que ha sido propuesto para el análisis, crítico, inteligente y de ideas. De hecho, quien lo propuso fue Eliut mismo.

El autor de la Carta Abierta admite que Eliut González, si bien está equivocado en algunas de sus interpretaciones de su libro, «creo que no tuvíste malas intenciones» (sic., p. 2). La pasión y el enojo resta a una carta que pudo ser una pieza motivadora de análisis y que habría publicado en el Foro, si careciera de todo lo que la desluce su propio autor.

No creo que exponer una idea en un libro ni convidar a una comunidad a participar en un Ateneo o una Academia sea para nadie inteligente un intento de «imponer a todos nosotros», a los pepinianos en general, ni etnocentrismo ni ninguna otra idea, sea malsana o buena. Reunirse para intercambiar ideas es y debe ser un acto voluntario y, de ese seno organizativo, pueden o no surgir ideas clarificadoras, el genuino debate. A nadie él (González Vélez) ha puesto un puñal en el pecho con la orden: «Hazte miembro y créeme». O es requisito que te guste mi libro, o lo aplaudas en todos sus detalles... Mas, por favor, hagamos el debate con decoro.

La definición de lo que es ser pepiniano, no que me pareciera un atrevimiento o una agenda prematura de su parte, pero bien que habría esperado un intercambio y diálogo de ideas más amplio antes de exponerla, o concluirla con juicios tan generosos como hizo Eliut. El se aprovecha de juicios sociológicos; pero los reelabora en el plano semántico, menos objetivo, de los valores. Es lo que sucede con el uso que hace de los términos etnias y etnocentrismo. El uso de tales términos por Eliut y el desarrollo concreto que quiso hacer de los mismos, así como de algunos otros, requirió unas clarificaciones que no están en sus ensayos; pero, para el buen entendedor, las redefiniciones suyas son, aunque académicamente heterodoxas, también suficientemente precisas para que identifiquemos su intención positiva, conciliadora y espiritualizante.

No se puede apreciar lo bueno que hay en el libro de Eliut, La formación de la etnia cultural pepiniana, si sólo queremos extraer de una definición académica (y utilizarla como dogma absoluto) la razón para repudiar el libro y su persona, insinuándola como lo que él no es, ni racista ni colonialista. Ni lo que implica la frase final de esa carta de 5 páginas: «Incendiario de m...» Esa diatraba no es justa.

Su libro es una propuesta bona fide de comenzar a filosofar, historiar y proyectar sobre la noción de un Pepino mejor que el que tenemos. Y, en esa tarea, debemos estar todos, ¿si no quién es el elitista? Todos los pepinianos, con inquietudes culturales, deben ayudarse unos a otros, compartiendo información e ideas, y hacerlo por amor al pueblo, sin actitudes etnofóbicas ni homofóbicas, porque ahí si que realmente comienza el prejuicio cultural y la altanería ideológica.

En mi prólogo a su libro, es obvio que lo advertí de mi visión y el peligro de hablar de la pepinianidad como una hermandad de sentimientos comunes, cuajada ya por la trascendencia. Porque, en primer lugar, ¿qué trascendencia y qué espiritualidad tuvo un pueblo que hasta mediados de los años 1930 al '50 vivía del chantaje político, el pistolerismo siquitrillado, la venta del voto por hambre y un encono por experiencias antes vividas colectivamente?

No obstante, el pueblo del Pepino que yo estudio, cuyos orígenes me interesan, surje con bastante claridad de una época histórica en que la hegemonía del grupo social se adhería a una fase del desarrollo del Estado que podría llamarse «económico-corporativa», sin un consentimiento hegemónico activo, donde la hegemonía real estaba disgregada en la base. Gramsci llama a ésto la fijación del momento catártico, es decir, «el paso del momento económico (o egoísta pasional) al momento ético-político» [Gramsci, p. 68)] durante el cual, como sociedad, ese Pepino que fue antes del arribo de los nuevos inmigrantes de la Cédula de Gracias no quiso desaparecer antes de haber expresado todo su contenido potencial [Gramsci, ibid].

Este será un momento de superior y mayor elaboración de la estructura (mayor progreso y recursos materiales); pero también de mayor superestructura en la conciencia. Es un paso en que la etnia visualiza que las nuevas fuerzas económicas que lo asimilan para volverlo pasivo pueden transformarse en formas ético-políticas, en medios de libertad, en condiciones necesarias y eficientes para un desarrollo.

Eliut González no menciona este momento catártico con la misma terminología de Gramsci; pero yo sobreentiendo los términos de su invención o preferencia, más antropológicos que sociológicos, instinto preservador / vínculo aglutinante. ¿Quién puede estar en contra de este postulado? Que no haya un instinto preservador ni vínculos aglutinates son el verdadero genocidio y el apoyo a la destructividad.

Las comunidades naturales, con identidad propia y conciencia de sí mismas, acuden al instinto de preservación contra los atropellos elitistas, [Eliut, p. 32], las fuerzas exteriores de las que hablara Gramsci.

Dice el autor de la Carta abierta, citando a M. Roberto Morales, en su artículo La función social del etnocentrismo y el prejuicio cultural que el etnocentrismo es el origen del racismo y que el prejuicio es el resultado directo del etnocentrismo. Cita a Tzvetan Todorv cuando dice que el etnocentrista es la caricatura del universalista; al Dr. Diego Márquez cuando alega que el etnocentrismo «es la creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas, hermosas e importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de forma diferente, viven según patrones salvajes, inhumanos, repugnantes e irracionales».

En el marco de estas definiciones académicas, se puede comenzar un buen análisis relacionado a las conductas históricas de muchos funcionarios y grupos de gente del Pepino histórico y del por qué es importante que el concepto de pepinianidad resulte de una base realmente conciliadora, y, ciertamente, en varios pasajes de su libro, Eliut González hace alusión a tal base al referirse a un Pepino de hermanos. Habría que remontarse a la noción más general de etnocentrismo y cómo las etnias reaccionan a otras que buscan la aniquilación de las más débiles, para entender después por qué Eliut González redefine el reagrupamiento como la resultante de un instinto de preservación:

... un instinto natural, legítimo y positivo de defensa y preservación del patrimonio material y cultural. Este, de ninguna manera, rivaliza, con las otras comunidades étnico-culturales de Puerto Rico. (p. 132)

En mi opinión personal, todas las criaturas humanas de la Tierra son etnias. Y han sido tratadas como tales por alguna otra etnia, que suele ser una con mayor habilidad para difundir su autopercepción de superioridad. Como las etnias surgen de la fragmentación de las razas, de su movilidad social y sus peregrinajes, forzados o necesarios, éxodo y liberación son todo un paradigma. Hay una Madre (la Eva mitocóndrica, genética), la Madre común a toda la Humanidad, que ya es sólo símbolo: todos los pueblos nacieron de un tronco común, pero esa hermandad universal ya sólo existe como utopía, leyendas y mitos.

El análisis antropológico y social-histórico es más propio, siendo que como pueblo de la historia moderna, en Pepino precisamos saber qué fuimos / somos con respecto a tantos otros pueblos que han impactado nuestras vidas e ideas de pertenencia y lealtad. Un hecho es que, con un libro como el de Eliut, se reconceptualizan las relaciones entre lo que se llaman «putative cultural centers», «sus márgenes» y su corriente principal (el «mainstream» suele ser más peligroso), pues, con el poder de estos centros excluyentes se mantiene en aislamiento y en discriminativa anonimia lo que su mercado no quiere ni puede mercadear de su periferia. Una cultura no puede reducirse a «producción cultural», pues además requiere de una «visión del mundo, la concepción de la sociedad, la idea de lo sagrado, la particular manera de entender la relación entre el hombre y el mundo» [J. J. Esparza, El etnocidio contra los pueblos: Mecánica y consecuencias del neocolonialismo cultural]. Suele ser el exclusivismo monolítico de las sociedades coloniales las que forzan en las etnias un sentimiento de aislamiento y supervivencia. En el mejor de los casos, la etnia ultrajada se decide, «como acto previo» por el bien de su causa, a «señalar a su enemigo: el enemigo en esta dinámica, es el etnocidio»: [Esparza]

Puede que, en base a definiciones académicas y sociológicas, nos sintamos incómodos con el concepto de etnocentrismo más que con etnia, porque, antropológicamente dicho, cada pueblo supone una etnia y/o combinación de etnias por sus modalidades físicas, genéticas, culturales y lingüísticas. Cuando se nos pregunta el origen étnico, ya sabemos reconocer que somos parte de una larga y accidentada distribución etnológica de las razas de la humanidad, sus idiomas, organización y costumbres.

Bien. Somos una etnia todavía. Lo que ha ocurrido, por evolución histórica, es que ya no estamos dividimos en clanes ni somos esclavos de lo endogámico; ya no somos tribus, aunque a veces nos portamos como tales.

... pero, como las viejas etnias, preservamos la familia como estructura social básica y seguimos teniendo las mismas apetencias por causa de las necesidades elementales: alimento, vivienda, vestido y protección. En adición, estamos sujetos a la formación de motivaciones, actitudes, valores y ego. Nunca ésto va a cambiar.

Al estudiar las etnias hay que tomar en cuenta, muy sistemáticamente, la visión personal de individuos que ascienden a estructuras de poder, cómo manejan su liderazgo personal y si hacen de éste un liderazgo colaborativo. Por esta razón, la misma evolución de la noción de pepinianidad necesita del análisis político de las bases materiales donde esos liderazgos se ejercen. Para el liderazgo personal es propio un análisis sicológico al que suelo llamar sicológico-existencial; para el desarrollo o arribo al liderazgo colaborativo es más propio el análisis sociológico-político.

Mi problema con algunos análisis de Eliut González al plantear la formación de la etnia pepiniana y los valores que la sustentan es su concidencia con la idea de los tipos ideales de Weber. Es decir, González Vélez idealiza a los pepinianos originarios, no en cuanto son canarios o jíbaro-hispánicos, «como elogio de lo propio y desprecio de lo ajeno» [J. J. Esparza], sino porque hay para Eliut González una idea que es lo más propiamente humano y espiritual que el hombre ha creado, su sistema de valores, o guías morales y, si vamos a ver de qué valores él nos habla tan entusiamadamente, se refiere a los valores trascendentes (Eliut González, ps. 123-24). A mí, esos valores me parecen sublimes, preciosos, maravillosos, aún para ser creídos. El yankee suele decir en estos casos: Too good to be true!

¿Hay valores trascendentes?

Esta es una pregunta señera que difícilmente la sociología la pueda manejar a cabalidad. Sí podemos decir que los valores son aquellas nociones o convicciones a las que apostamos en plenitud el ser y todas las energías de la psiquis. Los valores trascendentes, o no, los valores como valores, alimentan la idea de lo sagrado más allá de los instintos programados (Lorenz) y la dinámica homogeneizadora de la cultura que se dispara contra la diversidad cultural.

Se infiere que González Vélez establece la idea de lo sagrado como parte de la visión sobre el mundo y la sociedad de la etnia originaria del Pepino y lo hace sobre la base de los valores trascendentes; yo sólo pido que se repase cuidadosamente lo que él califica de ese modo. Se puede diferir de Eliut por idealizar a los pepinianos, como portadores de esos valores, por no explicar el proceso del cómo los adquirieron, respetaron o sirvieron, en el proceso de la interacción social, pero, de hecho, no hay valores más altos e indispensables que los que él ha propuesto como teoría de los valores desde este libro.

C. Levy-Strauss ha teorizado lo que puede ser útil en la clarificación del por qué el uso del término etnocentrismo por Eliut González y la incomprensión de la que parte el autor de la Carta abierta, hecho que observé cuando escribí mi prólogo al libro de Eliut. Etnocentrismo no es término que se debe confundir con alterofobia, odio al Otro, que es el extremo peligroso del etnocentrismo. Levy-Strauss explica (subrayados míos):

(el) etnocentrismo es un fenómeno natural... Todos los pueblos son etnocentristas... Una dosis de etnocentrismo es imprescindible para el equilibrio de la comunidad porque refuerza su autoconcepto, es decir, dignifica la imagen que la comunidad hace de sí misma...

No digo que Eliut González, con su libro La formación de la etnia pepiniana, sea del todo hábil al reiterar el etnocentrismo como defensa contra el elitismo homogeneizador y al vacunar el término ante el modelo de una filosofía lineal de la historia que se centra en crear, hasta destruir al hombre marginal, es decir, «el que no se encuentra a sí mismo y ya no siente los vínculos con la comunidad de su origen»; pero obviamente, es valiente al defender esa dignidad esencial y opositiva que da el etnocentrismo como desafío inicial y momento catártico, en el sentido gramsciano. Hay un ensayo de Daniel Kalpokas, titulado Etnocentrismo, Liberalismo y Educación sentimental que posee interesantes ideas sobre cómo abordar un análisis sobre un libro como el que ha escrito González Vélez y que rebate algunas de las teorías de Richard Rorty que el autor de la Carta Abierta utiliza contra Eliut. Kalpokas dice que «no tenemos más remedio que razonar a partir de la red de creencias y deseos que somos, de la comunidad con la que nos identificamos» y con tal idea rebate la idea relativista de que cualquier comunidad es tan buena o racional como cualquier otra.

Aún el indígena y el negro, ante el pretendido civilizador peninsular, supo y lo sufrió en carne que, con todos sus valores evangelizadores y humanísticos, el europeo no fue ni racional ni generoso con su cultura; que no toda racionalidad es justicia. Rorty, por su parte, defensor de cierto tipo de etnocentrismo racional, arguyó que «la propia cultura o lenguaje» funciona «como punto de partida de todo entendimiento e indagación» y que «aceptar las creencias sugeridas por otras culturas», sean pues la del peninsular conservador y extranjerizante (el vasco frente a los canarios acriollados y al jíbaro y los mestizos y mulatos), «deben ser testeadas, intentando retejearlas con las que ya poseemos», «con la identidad moral del 'nosotros'» (Daniel Kalpokas).

Como vemos, el etnocentrismo tal como lo plantea Eliut González no necesariamente es una invitación al racismo, al prejuicio y a la xenofobia, sino que es un concepto sociológico de una complejidad que hay que estudiar en situaciones concretas y que, como dice el teórico Rorty, «puede cumplir con todos los propósitos morales universalistas de nuestra cultura, pero sin proponer metafísica alguna».

Creo yo que la preocupación principal del escritor de la carta es pedir clarificaciones en torno al asunto de si es válido describirnos en algún sentido como etnocéntricos. Algo más complejo es investigar cuándo comenzamos a ser realmente pepinianos. Lo advertí cuando dije a Eliut González en el prólogo que «la solidaridad y pertenencia» han pasado, a partir del tronco étnico originario del viejo Pepino por periodos de gravísimas crisis; la «calidad de ser» que él llama la «pepinianidad», lo que que permite una forma de pensar y actuar «conforme a un legado cultural particular creado y desarrollado dentro de sus límites territoriales por sus antecesores» (ps. 132-33) ha sido más divisiva que integradora. Mencioné, por tanto, los mismos hechos que en la Carta abierta de este autor se mencionan y que son la evidencia histórica de lo que estuvo viviéndose entonces: unos miembros de la comunidad fueron sujetos al estigma físico y cultural por su condición de negros y esclavos (en Pepino no se habla sobre ellos y no se les escriben versos todavía); el trato injusto no sólo lo vivió el negro y el mulato, sino el arrimado blanco; a ese Pepino se le llegó a llamar el Pepino del «tú y el usté, del tenga y toma», tú y toma para el pobre; usted y el tenga, como trato para la clase señorial, la élite.

La mujer tuvo estatus adscrito a la esfera del servicio hogareño, casi sierva del varón, en casi todo ámbito excluída y sin derechos políticos; la ausencia de solidaridad que, en Pepino, casi siempre fue más estructural que ideológico-emocional, provino porque Puerto Rico como colonia supuso un Estado y un municipio cuya institucionalización frágil y recursos económicos escasos empujó a las minorías ricas, de origen peninsular en general a compensar la debilidad de su legitimidad política (y la de su remuneración material) con la búsqueda de recursos económicos externos, sea la España metropolítica o, después de 1898, los EE.UU. y sólo así satisfacería sus necesidades materiales y simbólicas, la imagen de los ricos que merecen y los pobres que deben obedecer. A los ricos del Pepino les gustaba vivir beneficiados de lo que, en economía, ha sido llamado el Estado de las prebendas (Darbon, 1990), o con otros términos neo-patrimonialismo (Médard, 1993), Estado de rapiña, o la política del pesebrismo (Bayart, 1989). El poeta de las Partidas Sediciosas, Carmelo Cruz, sin ser economista ni sociólogo, se lo decía los personeros de esos sistemas de dominación económica con la frase que utilizó en una décima contra los «botellas» municipales y los mangoneadores de la vida cultural y civil del Pepino de finales del siglo pasado: «Ya se les acabó el Belén»

Carlos López Dzur

Orange County, California
22 de septiembre de 2004

_______________

Direcciones

Escríbeme

AuthorDen

Carlos A. López Dzur

Correo

MILESPLUS ID #1766 - Miles de Visitas Gratis

Sign My Guestbook

Guestbook by GuestWorld
View My Guestbook


Motor de búsqueda en Español

Derechos reservados por el autor Carlos López Dzur. Citas y reproducciones del trabajo son autorizadas, previa notificación y acreditación al autor.

1