111.
Oír es entrar
al laberinto óseo,
al caracol que nos da altares
y tambores y martillos y túneles.
Oír es saludar al profeta
y al veedor tubular de los sonidos
en la Cóclea sagrada, tan oscura.
El navega en las aguas interiores.
Está abriendo los flujos de potasio.
Está llevando las axonas
del desierto
a la mágica alquimia
de los olivares.
Oyéndola
A usted le parecerá
que yo no hablo mucho.
Me gusta estar callado
si no tengo un verso
que decir o un beso que soñar.
Para mí, ¡venga la mujer
y diga sus secretos
desde esa heredad neocortical
del lenguaje donde está su jardín!
Yo voy a ser la mariposa más silenciosa
que bese a cada canto de sus flores.
Oyéndola, la intimidad social
está siendo creada, se preserva.
Y también seré obrero,
construiré puentes al habla
y como para un mosaico
traeré mi pieza de júcaro
y crearé la empalizada contra
los invasores sangrientos
que gozan los culebrazos
de la mofa y el suspenso.
Voy a buscar la juba de trigo
de esa niña de ojos claros;
peinaré sus pasos,
voy a seguirla hasta
donde oigo su alegría,
los arroyuelos,
porque en ellos aprendió
a cantar y yo, oyéndola,
me asomé como el gibón
y juego y canto.
9-14-1980
Indice
Oyéndola (2)
A los charcos voy,
a Guajataca, a los pozos
del Culebrinas como jigüe
de raíces y juba de trigo
me baño y tan sólo por verla
que llega y mete su cuerpo
en el canto de las aguas
y del viento.
Me baño en su lenguaje burbujeante
y humedezco con mis manos
su pétalo rosado de alegría,
su piel que tiene verbos,
su pelo al que le sobran adjetivos.
Oyéndola, sus ojos siguen siendo
menos míos, se transforman
ignescentemente esquivos,
se pueblan de pajarillos
y miradas furtivas;
pero ya estoy aprendiendo
su secreto: ¡vocalizar
lo que ella diga, sin lamento!
Querer las destrezas motoras
de sus pies ágiles y pequeños,
seguir el acervo de sus manos
que hilan y tejen, ¡qué artesanos!
Ganaré así el derecho de besarla
y seguirla con mi corazón
pendido de un hilo.
El beso será mi puerta.
Abriré mis labios y los suyos.
Aunque sé más que ella,
pues tengo mi búsqueda visual
de los espacios, yo me quedaré
donde ella diga,
seré poco a poco sedentario;
el beso me hará casa
allí, donde me diga, y viviré
en su covacha de lenguaje
y me bañaré en los besos
que me ofrezca
y me salpicaré de limo
por su causa.
9-17-1980
112.
Te fundaré los ojos
como dos capangos
duros
en apariencia de cristal
porque la luz se olvida
y los ciegos taimados y brutales
por engaño, la arrebatan y encubren.
Haré tus ojos blandos, por igual.
Y una dulzura insertaré en tus ojos,
bellotas diminutas
en las estrías secretasbr>
de su corteza blanda.
Filtros de luz serán
que a veces
en la disparidad biocular
y por información insuficiente
del fenómeno
Si hay miseria visual en la fovea
no será la culpa de tus ojos.
Como blinda tu horizonte será.
Con fino material de oxidasa citocrómica
te haré las córneas,
los músculos ciliares y los nervios,
¡y unas pestañas largas,
peludicas, bien soñadas!
Con lluvia de axonas que proceden
de tu corteza estriada,
con conos y bastonzuelos,
haldearán tus gestos de pupilas,
dilatadas en la penumbra,
casi diminutas
y por luz, deslumbradas.
Tus miradas tendrán filo de espadas;
quietos secretos de tumba.
9-2-1979
Háblame
Con esos ojos dulces
que parecen avellanas
por la mar, cristalizados y maduros,
dos aves que, por azules, navegan
en el bosque, con esos labios
que los besos transforman en carne
para lo que sólo ha sido sueño,
dispersa una palabra,
pionera de la voz, suéltala
y que se acune con ella
mi por qué y mi cómo.
Este quién
sabe únicamente
mirarte.
Fisiología de la excitación
114.
Como creador te celaré.
Que me busque tu mirada, mi deseo.
Por algo hice la córnea
como ventana transparente
y al iris dí policromías
las demandas y complacencias
de muchas multitudes.
Orgullosamente, sensible
al movimiento de mi boca,
buscarás mi beso
hasta en el punto ciego
y en la lente cristalina
del fantasma lujurioso y cambiadizo.
Me encantará la niña de tus ojos,
tu alma que ríe, tu emoción
que llora y humece el azul
del firmamento.
19-9-1980
115.
Por lo que nunca obtuve,
invoco el ser más puro: el fuego de los ojos.
Clamo a mis anhelos, transeúntes perdidos
que, aún en demora, anticipan
la angustia en las esquinas.
Inventaré las palabras que más se parezcan
al recuerdo de las imágenes visuales
olvidadas,
aquellas que fueron sonoras
aunque apenas táctiles.
Tan a prisa se fueron de la mirada;
lo sé, pero se quedaron
soñadas bajo mis párpados
con forma de belleza y misterio.
19-9-1983
116.
¡Abriré la gran mano!
La mano del pre-aviso; la que ofrenda
después de su abundancia
y se queda vacía.
La siempre pordiosera mano del abismo.
Antes, innecesariamente, la llené
de lo que me abundara, consumo necio
del eco y la réplica;
tener sin de veras desearlo no consuela.
Por eso hoy... ¡jala hasta sí
la presencia de objetos innominados,
extrañamente perdidos o ignorados!
Házlo. Yo también lo intento.
¡El gemido declara lo que nunca obtuvo!
Ay, la pertinente mano, accidentada,
dice su yo, define, al fin...
El corazón no está surtido.
Y volverse a estar vacío
no ha sido su sueño.
Hoy se inventa el quiero poderoso.
Da la primera ofrenda
por los destituídos...
19-9-1983
Fisiología de la excitación
117.
Ser extenso y extenderse
es tan simple como desocultarse.
Salir de los sarmientos,
llamarte Madre, mordisco.
En tu boca, evamadrearse, Memoria.
Las peras no pedirlas al olmo.
¿Quién tiene, sino tú,
la pulpa y la semilla,
quién se desbruja en tierra
como causalidad objetiva?
¿Quién que sea burbuja e hilandera
y nos tenga como gota de sed
que hilvanara en redes
y parches y células
con el hilo de su aguja
lA maternal, gregaria, remota virtud?
La que es pálpito y latido causante
a la oreja que escucha en el origen
y aprende a gritar, por la leche social
con sed de tribu, la que enseña
a extenderse, ¿quién sino tú, madre?
Tú, la raíz, el óvulo necesario,
las concatenaciones intrísecas,
el beso del conexo, tú
originador de la súbita exterioridad,
y quien heredas el proceso.
La consciencia no es anterior
a la Naturaleza
aunque batas la masa y produzcas el pan.
Todo está en tu guiso.
¡Madre!
5-15-1980
Para meditar el ser
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118.
La madre es la presencia.
Y aún tu propia sombra.
Luna en la penumbra.
El sol neutrónico.
La estrella del destino.
Con su primer bocado
nos destina al latido.
El primer alimento la madre es.
El primer pan y la última semilla.
El primer sorbo lácteo
y el futuro mitocóndrico del beso
en tersa grasa, almacenado.
Madre, amaste el placer
y el sacrificio, lo heroico
y lo tiernamente trágico.
Vino contigo la vida y la promesa
¡y va por tí la muerte
y no lo entiendo!
Presencia de misterio,
no te vayas sin desocultarme.
Tampoco olvides mi consuelo.
5-17-1980
Yo sé que los ríos cantan
Como un río eres,
pez de juba castaña,
azalea con colores de alga,
rosado y exquisito.
Yo río y no tengo el flujo
de tu sílaba; me complazco
en mirar tus pasos.
Al querer tus chapoteos
y los gritos con que invocas
volver a estar en cueras en las aguas
y echar el júbilo en la cuna de las ovas
desde los fondos del océano, tus cantos,
yo heretico, me inquieto y te imito.
Yo sé que los arrotyos arrastran
tu innata lucidez y no te llevan,
permaneces, y tu linda desnudez
es el templo de los arrecifes.
Yo si voy a buscarte, me pierdo
en las fosas siniestras de lo oscuro,
pero allá, por fortuna, es un faro
tu canto, sirena de esperanza.
Ayer, en la cañada,
al pie de una cascada de tu ritmo,
tallé una flauta que imita la nostalgia
con tu sabiduría.
12-3-1979 / De EHE
Ha nacido esta lujuria gratamente
119.
En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.
Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres
el ibris, la riqueza visible
y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.
¿Ves por qué sólo a tí pido?
Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos,
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.
¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso
más bello y luminoso;
eres niña y mujer y madre
y autora de los años y las sabias tormentas
¡por eso se te invoca como vírgen!
por ser tan poderosa,
bruja, salvaje,
independiente.
¡Ojalá yo pueda ser,
extendido a los senderos
de todas tus memorias
y dar el fruto
de tu paz misteriosa!
Entonces, morderé del fruto
entenderé a la infinita serpiente:
¡la sabiduría tentadora, tu esencia!
4-11-1983
Hot Yellow
120.
a Mercedes Carreño
El alma hay que extraerla
de la mina, de algún hueco
isobólico y profundo.
Una niña solicita el corazón
y ser jalona y tener de las guedejas
al tigrillo que se esconde.
Es la coja de Yembé que pide polla,
la señal silvícola del mundo,
áspid que muerde desde el fondo.
Voy a exprimir sus pezones por dulzura.
Voy por meche barba,
por carreño en pozo,
por jalea de abejas machiegas
y jimbal, tan timbalero voy
que gozo como mialma.
Comevacas y Tiznaos en 1898
100.
El alma hay que extraerla sin carencia.
Por eso voy por Coatlicue.
Quizás a la casa de Celeo.
¡Que salga ese kakón y la despierte!
y sobreviva esa ansiedad de mexitin
en las noches y Baubo por nodriza
y la perturbe
en la ausencia de istacoate
de la estera vacía,
y que a flor de carne amanezca
la serpiente rolliza de alegría.
Que la niña sea una estrella:
y la bragueta sea la cuna
y ella vivaracha, lasciva, selerosa.
101.
Está seguramente buscándome
en el odio, en lo feo,
en lo desesperado;
pero la voy a amar aunque me cueste.
La coyunda que me trincha
como a un asno
no impedirá que la disfrute
y la haga mía.
¡Está doliendo en mí!
como mijarra,
pero es la mística mirada
del dueño del molino.
Está doliendo
con todos sus rebenques
pero la ví desnuda y ya la quiero.
¡Todo lo que roba
es movimiento de mi impulso!
Y soy libre electrónicamente
en este instante;
el sable está cargado de mis ansias.
Voy a estallar en orgasmo por su nombre.
La voy a poseer;
me está chupando el hierro de la sangre;
la palabra se ioniza con potasio.
Es la palabra amor, deseo, vampiro
que lleva al oído interno de sus ubicaciones.
¡Acabamos de convertirnos en magnetos!
La frecuencia de mis ondas ha llamado.
Y una memoria compleja y mitificadora.
La perdono en la covacha que me brinda
por refugio y por migaja;
pero yo quiero más.
¡La quiero a ella!
Y estoy haciendo el gesto
más sucio de la cara, encorajinado:
con la mueca del odio más fecundo
la haré mía.
Estoy haciendo el feo desde lo más salvaje,
digo a ella que la quiero
y que venga a mis brazos.
21-3-1980
102.
Voy a crear al hombre
como al riachuelo cerca de la riba,
con la piel jamás latigada con rebenque.
Con mirada por ningún motivo
cansada y revejida.
El hombre de raíz nacido para el gozo
por entero, romeriego en la senda
de la libertad y la alegría,
bienquistado por su mujer,
sus hijos, mi pueblo.
21-3-1980
911 Hits
103.
¡Que me sepa a rosquillas
llevar dentro del quipe
el pez de rumantela y de futuro!
¡Que conozca la nava
entre montañas!
Mi querer querido,
el beso de revuelo,
¡la gana del amor por la mañana!
y su llanura que es la piel
y de paso, yo,
el creador del hombre,
te diré mi querer, te quiero,
y mi beso sin olvido, zorrocloca,
y que sea el amor que viva
en tu cuerpo, sustanciado.
29-6-1979
104.
Fabricaré a la mujer.
Yo, el creador,
descubridor del maiz.
La pondré en las milpas
como una mialma, alma mía.
¡Sí, serás la flor más blanca
del nabaco, mi alegría!
No echará a su rostro
la ceniza
¡puño del sol, jamás!
Será luna arrebol
la mujer de mis manos.
De rato a rato, verdaderamente,
en sus muslos, el día de Inti
gozará a sus mollejas
y será dulce lo que antes fue amargo.
¡Voy a crearla para que no muera!
como alimaña atrapada en el mocuño,
para que nadie la ofenda!
Y quien se atreva a hacerlo
desde cualquier sentido objetivo
de sustancia: ¡que rompa y pague
porque será más luminosa en la noche!
13-5-1979
Indice
105.
¡Que sea! Dejadme oirlo.
Que sea el canto y el habla.
El órgano de Corti reciba
para mi ser
lo más señero:
la esperanza, la utopía de lo vivo
en libertad, lo vibrante
en ternura,
lo que va al oído.
13-5-1979
FFA
106.
Un objeto halló su amor concreto
y vibra y chifla y retoza.
El aire se condensa, se esparce
y a todas partes
sus ondas llevan la alegría.
Tan lejos el tañido de campana,
el címbalo del verso, avanza
(700 millas por hora)
que los senderos se extienden
por el pedazo más dulce
del tañido:
¡el regocijo!
11-9-1981
107.
El amor vibrante de las cosas
se llama regocijo
y se percibe
sonoramente transmutado
por la célula y la onda vibratoria
que sobrepasa las 20,000 dimensiones
de amplitud que la condensan
por su expansión intensiva por los aires.
El amor galopa en hertzios
en plenas ancas,
con frecuencia vibrante
y timbra la complejidad del conjunto.
Es su estímulo para hacerse un beso
y levantar su polvo entre los ecos.
O un abrazo.
El encuentro cuaja en los vientos.
¡Yo escucho el trote dulcemente!
19-6-1977
Monografía
108.
Hay un velo o lienzo maravilloso.
Vibra con el sonido.
Tal parece que ondea como bandera
y amasa el pan con aire.
Por su causa
detecto a los amantes,
a los componentes individuales
de mi mundo.
El tímpano me da pluralidades.
Del lamento rescato los gemidos.
Del bullicio informativo
escarbo lo que quiero
y lo distingo.
Cada voz me entrega su pureza
individuada.
Desde todos los rincones
bajo el cielo, lo que entra
en la pinna, tras el velo,
será mi sacerdocio: lo divido.
Lo consagro dentro del hueco
de mi shekinah vibratorio
y hago migas de pan a martillazos
sobre el altar de hueso
y es mi gloria del sendero de Incus
y la ventana oval al Infinito.
2-19-1981
Ilustres
109.
Nada está en silencio en esta vida.
En el aire crujen las moléculas
y la pena de saberlas
chocando unas con otras
está en secreto.
Hay llantos minerales, alaridos
y es mejor ignorarlos.
¡Pero tu voz, Eurídices,
tu voz que es mi alegría,
voy a rescatarla del silencio!
Entraré como un gato
a la ventana de octavas tenebrosas,
a sordos mundos, a sequedales,
a charcas de agonía,
a las frecuencias más bajas
del mundo vibratorio.
¡Espárame!
Comenzaré a buscarte
en la puerta de los tímpanos
a salvo del cerumen y el polvo
en duermevela del silencio.
Con un nervio coclear por esperanza
y una antorcha encendida como yunque
bajaré hasta el estribo de lo incierto.
¡Te hallaré en espirales
de renuevo
porque me iré a los fondos
del abismo!
3-12-1980
FFA Net / Vehículos
110.
Una escalera vestibular
me lleva a tu voz,
a pisadas sonoras.
Tú regresas.
Me susurras. Me despiertas.
Cuando tocas en la puerta
levanto el velo, te miro.
Ven conmigo, te imploro.
No dormiré en silencio.
El infierno es el sequedal
de vibraciones.
Eres mi novia, el sonido.
¿Quién cree que arrebatará mi lira
para siempre, en este túnel?
No sé, pero chapotearé
en axonas bipolares y eferentes
porque iremos al pabellón más puro:
la concha iluminada de tu eco.
En chispas de potasio
voy a descubrirte, equilibrado
sobre cilios mielinosos.
Me colgaré del pelo transductivo.
¡Tanto te quiero, Eurídice!
Por oírte, ya verás, seré
martillo, yunque, estribo
e iré caracoleando,
por células ciliadas y perdido
pero cantando amor entre 20,000 estalactitas de las grutas,
por oírte,
por hallarte,
por quererte.
A la ventana oval
juntos llegaremos.
Escucharé las notas más tenues.
y más altas de tu canto.
¡Irás a mi cerebro, fluyendo,
misteriosa, y yo al tuyo,
tú y yo, gloriosamente, en el mío!
2-15-1980
Tantralia

Carlos A. López Dzur
Pintores de San Sebastián del Pepino
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