Tantralia / poemario
de Carlos López Dzur

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Cartas Recibidas

Indice / Tantralia

Devoción / Prajnaparamita / Etica

Homenaje a Pan
Homenaje a Epicuro
Homenaje a la Flor de Loto
Para despertar a Leti
La raíz
Los senos cósmicos
Meditación sobre el deleite
Justo encima del ombligo
Romance de Corinna Hartney
Unión-Yuj
Del shakta a su deidad
Lila / danza entre las gopis
El proceso femenino
Ante un tatuaje
Fisiología de la excitación
El gozo
La cerradura / bandha
¡Sál de mí!
Ha nacido esta lujuria gratamente
Alegrémonos
Kalu
Los sátiros (Frag. #7)
Prisa
Vayu

La creación del mundo / Nirmankaya
Axona
Me gustas cómo te mueves (1)
Me gustas cómo te mueves (2)
Siva
No es con mis ojos
Serás luz y dulzura
A una chica de Veracruz
El origen del beso
Me sonreirá
Ometeótl
Uterino río
La puerta
Ixchel, diosa luna
Levanta tu piernita
La flor de cuatro pétalos
Voz proteiforme
Ostra
Yoni

Los tres cuerpos (kayas) del Sambhoga
Marco Antonio y Cleopatra
Detalles de amor y deseo
Las nalgas de Maruxa
Le voy a decir al mundo
La ninfa (1)
La ninfa (2)
A una muchacha iraní
La maya
El gran guerrero / Ksatriya
La mujer está aquí
La cita
La magia del beso
La palabra amorosa
Mahadeva
El tronco
Tu nombre
Me olvidas
Detalles para más desearte
Homenaje a Hebe
La lluvia es nueva hoy
Tu voz, tu mito
Cit y Kali
Lo que yo adoro en tí
Los filósofos del agua
Sadhana
Eva (Frag. 3)
Madre de las aguas
Las siete almas
El aliado infiel
Ahamkara
Invocación del amor
Dhiana / Interiorzación
El libro de la vida
Ritmo
Lo idílico (1)
Lo idílico (2)
Lo idílico (3)
Kama
Coatlicue
Putamen
El ser
La eternidad presente
El hallazgo tántrico

Los poderes sensibles
Eternidad
Iré
El caldero
Lienzo maravilloso
Audición tántrica
Teoría del OM
Aprendizaje visual
Voy a mirarte dos veces
He visto a los ángeles
Habla el lenguaje del tejido
Las ideologías
Acuérdate
¿Dónde está la vida?
El árbol de la vida
Erotización del alma
Un quark que habla a los mortales
Nucleosíntesis
Bíos
Gota de amor
Interferones
El agua tiene pies ligeros
El perro manso
Mutuamente competitivo
Ven a mí, Moab
En la Cueva de Zoar
Tallo embriónico
A tu árbol
El ángel
Nostalgia del árbol
El árbol de la vida
El originador
Varón
El primer fauno
Soledad
Cleopatra
Discurso aceptatorio

De lo ilusorio y lo kármico
Testimonio de la separación
Amor inmundus (1)
Amor inmundus (2)
Ella y yo en silencio
El amor existe
Sin ellas (1)
Celos y autenticidad
Nuestra hija
Por una hija que me díste
Gata caprichosa
Romance de Rocío
Soy tu amante (1)
Soy tu amante (2)
Las prostitutas
La niña que abre las piernas
Habitación de Prakriti
Romance de Mara
Decadencia
Endimión
Las voces del karma
El viejillo iluminado
El maestro feo
El hablador

*

Monografías

Convocatoria al Estudio de la Historia Municipal

El independentismo en San Sebastian del Pepino (1848-1978)

Heideggerianas / 3

Heideggerianas en carlos92701

Enfoque Heideggeriano a la Historia Oral del Pepino

El comercio y la industria en Pepino, 1776-1970

La Familia Segarra, López de Victoria y Su Conexión Histórica Pepiniana

Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 1)

Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 2)

Convocatoria al Estudio de la Historia Pepiniana

Los tipos folclóricos pepinianos

Maestros de los decenios 1920-30

Poetas y Literatos de San Sebastián del Pepino

La poesía pepiniana y el folclor: Enfoque Heideggeriano

Del Unionismo al Anexionismo

«Raíces: historias familiares» (2004), libro de Horacio Hernández Campán

A Marcianita Echeandía Font (1885-1968)

El último adiós / a Marcianita

Indice / Carlos 92701

Tijuana: Dolor de Parto / Libro de poemas de Carlos López Dzur

La pintura y las bellas artes en San Sebastián del Pepino

Libros

Heideggerianas / Libro Completo / Tercera Parte

Heideggerianas / Libro Completo / Cuarta Parte

El Hombre Extendido / Poemario premiado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine

El Hombre Extendido

Antología del Erotismo

Memorias de la contracultura

Para despertar a Leti

Memorial Day

Etnocentrismo

Para meditar el ser

Monografías

Monografía #1

Convocatoria al Estudio de la Historia Pepiniana

La literatura pepiniana / Monografía / por Profesor Ramón Luis Cardé Serrano

Los tipos folclóricos del Pepino

El corazón del monstruo / Adquirir

Cartas Recibidas

Cuentos

La Carlita

La capitaleña

Como una amazona

El asesinato

Megillah de la ovación

El último adiós

El acto de Cobita

La coleguita

Marco el Loco

Fray Juan y el reloj orgánico

Kim clin clin

La vellonera y la verja

Mi araña predilecta en el congal

El deseo del reo

Crucito el feo

El filósofo machista

El muerto

La vulva mística

Cheo el oso

El masoncito arrastra'o

La bruja de la torre

Heideggerianas / 3

Heideggerianas en carlos92701

Indice / Carlos 92701

Mantillita

El guabá

La paliza

Se llamaba Federico

El azote de los españoles

El loro Guillé

Como una amazona

El acto de Cobita

Fray Juan y el reloj

Obra poética

Tercera parte: Los tres cuerpos (kayas) del Sambhoga

Marco Antonio y Cleopatra

(Receta del suicidio sabroso y perfecto)

Al despertarse en la mañana
(porque ha sudado el luto de la noche),
mire a todos lados, dice Marco Antonio.
Los ojos de Cleopatra
tendrán que ser sus lámparas.

Añore, adivine, busque ese olor
que en la cocina del mar navega
como si anunciara al apetito
el caldo más gustoso,
el plato de la honra.

Desvista a tal deleite,
dice Marco Antonio.
A la nariz, desposítela
bajo el mismo descanso
que la boca disfruta,
llenándose de pelos.

Sepa que es ella que sale
hacia los deltas más ricos en aras
de sus sueños más escondidos e inéditos,
peregrina entre pirámides de la mar.

2.

Cleopatra hierve, condimentada,
con la espesa y sólida carne,
grata de aroma, dulce a los labios.
Sumérjase en el hambre de probarla,
dice Marco Antonio;
hágasela de desayuno y cena.

No se detenga. Cocínela.
Subviértala en sazón bajo sus costillas
y cíñala al gesto de sus manos, con gusto de canela.

Que aprenda la ternura con que su boca la quiere
y el rigor de la vara que manda en el apremio;
su vientre es femenino y no tiene sequedales
sino traviesas barranqueras
para el cordero que se niega al degüello.

Ella es el gneis, lo más profundo,
gaia que hierve en el plato fecundo de la tierra...
(¡que no se enfríe, dice Marco Antonio,
ni cese su empeño de comerla!)

3.

Encímesele para cortarle a besos todas sus venas
y chupar las leches de sus misterios juveniles.
Que ese guisado exótico se quede consigo
cleopatriándole en su nueva patria de delicia.
Para mi plato se hicieron sus caderas,
dice Marco Antonio.

Ella es la nalga que salva.
El Lobo que habría de venir.
La prometida Vulva Celestial.

No hay otro paraíso que dejarse oprimir el vientre,
llenándose epicúreamente de ella y de su ombligo.
El banquete de sus huesos
sobre nuestros hombros,
rechupados tobillos,
salados por nuestra boca
y pantorrillas en alto, convertidas en cielos...

Ponga una cucharadita de malicia
a esa fusión de algas y olas,
a esa entrega de maromas marinas.
No es tanto una guerra la que lucha.
No es una venganza.
No es una agresiva avanzada de la adrenalina
para sembrar telarañas en la sangre
y vergüenza en los nervios.

¡Es un regreso a la patria de Cleo,
un consumo, un banquete,
el repartimiento de secretos callados
que la carne tiene y que, con amor, despiertan!
¡Pero no la pierda, dice Marco Antonio:
Cleopatra no aparece de ordinario!
No se le tiene siempre.

4.

Ella no se tienta con el primer baboso que la invoque,
ella no pide la mirada prestada ni se mira en cualquiera.
Los ojos que ella trae, borrachos de ahínco,
tienen ganas de salvarse
de la estúpida obviedad que la circunda.

Son rivales del falso amor
y del diseñado sub-comportamiento
y por eso son dos lámparas quemantes,
y por eso son las rutas al suicidio
y a la redención incomprensible.

Cuando Cleopatra ilumine su mañana
y el hambre le torture, con ansias de bocados
apasionadamente nuevos y emergentes,
sedúzcala sobre las alfombras,
dice Marco Antonio,
en los pasillos de las oficinas,
en los estacionamientos,
en los ascensores o en los parques públicos
del ansia, en la privacidad de las torres
del anhelo que se pinta imposible,
a los cuatro vientos de los mares...
y ésto será delicia en la boca del áspid
y, sin duda, complicidad de amantes,
que han hallado, por fortuna,
la forma más perfecta y sabrosa de matarse.

Publicado el Abril 20, 2006,
en General, VozalMundo.com

*

Detalles de amor y deseo

Aprenderé tu misterio de kutasha
que todavía olvido,
soy impuro y celoso...

Yo no sé cuál es tu nombre;
pero tú eres lo más valioso dentro de mi alforja,
tesoro en oro dentro y fuera de la morondanga.

Nos conocimos en Catalunya nova
donde el cuerpo es tan sagrado
como negarlo en ciclo eterno de renacimientos.
Creí que estaba en el paraíso porque te ví...

Mencionaré otros recuerdos de mixoscopía
porque yo sé que fuiste virgen
y hay que sangrarte cada día
para que haya un manantial,
si hoy no lo eres.

En mi carne, sudaste las hebras de plata.
Zanjaste sequedales y de tus laberintos
echaste las aguas de la inercia, uniéndolas
a las aguas de mi bulbo raquídeo
y así nos conocimos bajo una tormenta de meralgia.

Antes de irte con tu mugrero de sílabas sacras,
¿qué hicíste sobre mi ombligo y mis escrotos,
qué marunga bailaste sobre el pene?

¿Con qué trozos de ajenos relámpagos me llenaste
las pupilas de luz, o diluvios, o viscosas madejas?

Garras me sobran... pero yo amo
este vestido que te quitas
cuando me robas la piel.

Me estremecen tus comportamientos
de sattva y de oogonio
y tus gemidos cuando rajas al Tat
y no se sabe quién es madre e hijo
cuando te mueres a plazos
debajo o encima del meteco,
mientras comes el akasha al mataperro.

Tú cuelgas milagros a las ramas,
atrapas energía del sol y te dedeas,
te abres, te excitas, te mojas
y fuera de las bragas,
me complicas en el mundo
de dos macuaches malvezados.

*

Las nalgas de Maruxa

... la Shakti de Bhairava dijo: Si se mira fijamente,
sin parpadear, cualquier objeto físico como si fuese
la primera vez,
privando al pensamiento de todo apoyo,
pronto se alcanza el estado de Shiva:
Vijñana Bhairava Tantra, frag. 57

Como si nunca te hubiera conocido me gustas.
Mucha belleza se esparce sobre el mundo
en forma de mujer y comienzo a quererte
por causa de tus nalgas.

¡Es terrible confesarlo y por eso te quiero!
Pienso sobre la tersura de los pétalos
y doy con la almohada de esos muros
con ilusión de arcilla y manos de mis manos!
Pienso en nubes redondas y nimbos
y esos círculos me llevan a tu carne!

Resbalaste en mis párpados, camino al baño,
y hallé tu hermosura en jardín
cuyas rosas me aroman.

Un abismo de colores me
entrega sus tibios arcoiris,
donde puedo en lo más alto
de la espuma, oleaje cósmico de cielos,
palpar densas sensaciones
tu indescriptible encanto.

Entonces, juego con dimensiones serpentinas
y soy escama
que a tu piel se adhiere, siendo tú
lo más terso que experimenta mi beso
y mi abrazo...

Voy al tiempo de tus rastros.
Me coloco en tus márgenes,
con densidad que no tienes.
Fluyo del agua a tu fuego más sabroso,
hallo mi piel en la tuya
y resbalo en tu barro delicioso.

Me visto con el desnudo de tus formas
y siento el peso que te falta;
te metes aromada en mi cama
y no despierto; amanezco contigo
y no recuerdo las horas
sino que estoy absorbido
por tus nalgas,
tus jadeos,
tu aroma,
tu piel.
No existo.
Me has robado.

2-5-1989

*

Le voy a decir al mundo

Le voy a decir al mundo que ví al sol.
Y es una bola de fuego,
brillante como los ojillos de un niño
lleno de energía.

Una adolescente parece
que, al besar su primavera,
ensaya la noche con que sueña
para su amor vibrante.

Al mundo informaré que una nube
ha jugado con la tarde y se inventó
el crespúsculo cuando ellos
no se habían cansado todavía.

Aún sol y primavera están llenos
de colores... y yo estaba presente,
sediento de alcoiris y paisaje
y el niño, la mozuela y el crespúsculo
saltaban en mis ojos.

8-6-1989

*

La ninfa (1)

La ninfa que me gusta dialoga
en autobuses. Vive en la esquina.
Deja su rastro en mi puerta
y todos la quieren por su apariencia
de ficción en carne viva,
ojos grandes y labios rojos
que llaman a lujuria.

Tiene las piernas
como frondoso tallo
y sus muslos sin dueño
pero ella descansaría
sobre la estrofa que yo escribo. Ella me gusta.

Cuando la veo navegar de un lado
para el otro, yo sé que me presiente.
Sus aguas pueden compartirse
como parte del camino que ambos seguiremos;
pero ella no sabe de qué predio del viento
mi voz llega...
y yo la llamo igual,
viéndola o no,
haya calma en la mar
o haya tormenta,
como en violentos celos
y ansiedad de unir al fin ambos destinos.

Otros, como yo, la desean.
La tientan, la atacan.
El mar es violento
y en los bosques,
hay bestias.
Pero yo
la amo;
¿y ella
a mí?

*

La ninfa (2)

¿Qué hogar esconde, qué amparo,
qué ciudad de refugio,
a ese cuerpo con colores de alcoiris
y desnudez que deslumbra a las pupilas?

¿Con qué viste la ninfa, poseedora
de todas las edades y provocadora
síntesis y plexo de atracciones
para el hombre que sueña?

¿Quién hila con tela del decoro
para tal hembra
seductora y nínfica
el himatión?

¿Dónde está ella, tan amada:
la mesera,
secretaria, hadas de los teatros,
criatura del aire y la mar,
la que pisca en los campos, la agraria,
la que vende en puertos y mercados,
la que hilvana en telares
y remienda con aguja su dolor de cosmos,
su tiempo, sus desafíos y ocios?
¿Dónde está, con su quehacer, la obrera?

*

A una muchacha iraní

Alguien, yo me ofrezco,
deberá seducirla, entrar a su cueva, sacarla,
convencerla, robar si es necesario
lo que oculte bajo su chador.

Ella es la bestia rica
y su casa está llena de esplendores.
¡Su caverna es muy secreta
y está transfigurada a pesar del acoso!

En lo profundo es tierna,
comprensiva, jamás mezquina
como somos. Ella es fértil, luminosa.
¡como la esperanza! ¡la felicidad!

Su verdad estructurada es arisca.
Los animalitos se parecen
a las niñas, dulces siempre
y, sin embargo, acorraladas
por dialécticas causales
de la rivalidad.

Bajo el chador a quien ama lo verá
y lo echará como su manto de sí
para quedar visible cuando su corazón
se evada en escapada
y quiera unirse al hombre que merezca,
sin el gesto obligatorio de la vil sharía.

Por eso es que, con ella,
sin mañas agresoras, celoso soy
en la tarea de quererla y buscar
(porque no es un fantasma
por tules negros cubierta)
su virtud, su alegría.

Es la necesidad viviente
del gozo y la raíz, su magia.
Sin embargo, tras el luto
de una cueva indeseable
del Oriente, cautiva está.

*

La Maya

Maya: energía material regida por las severas leyes
del Universo, ataduras kármicas y el ego falso («anankara»)
Literalmente, Maya significa «aquello que no es»:

Swami Prabhupada

Se te emboza la raja, yo sé,
como si te llovieran
los besos desde los cielos
o de las copas de los árboles.

Relampaguea su clorofila
la piel que te obtuvo, o que fundas
al romperse en los dolores de tu colcha
tu lumia de muchos velos,
la fenoménica sed de destino
y de tiempo, aquí y ahora,
toda la Maya, toda la Maya.

2.

Los ilusionados. con desórdenes interiores,
se conforman. Con mapas carcomidos
y desorientadores accesan la memoria.

En las rajas de sus cuerpos, en la madera
cortada de sus vidas, esconden la ceniza
y la sangre menstrual envenenada.

Ningún dinamismo les permite ir contra el miedo
de ser desposeídos y nunca tener nada.
Tímidos son quienes desvalorizados se perviven.

Y con temor se acuestan en cama que es
la zona más insegura de sus gozos.
Búsqueda fracasada del Deleite.

Los ilusorios son los hijos de hilanderas
sin hilo; cosen los cursos normales sin aguja
y sin tino; despliegan muchas formas de capricho.

Quienes hilan de ese modo nunca entretejen
lo verdadero y hermoso; pero se les llenan
los dedos de agujeros y se pinchan y sangran.

Los ilusorios ni manipuras ni puros de alma.
No abren canales para el aliento sutil que los anima
ni NADI(e) les desepulta, o echa cal a sus lápidas.

Triste es la vida de los residuos psíquicos:
lenta, ansiosa, grisácea, ruedas atoradas
en los radios del Tiempo, bandas sin bandhas.

Los ilusorios no examinan a Shakti, mas…
¡qué perfectamente ven el ave migratoria,
condenada, qué fácilmente se abisman!

No remontan el vuelo. No reciben la Gota
del Ananda, aptitud para hallarse en el Bindu,
con la puerta abierta del Absoluto cósmico, Brahma.

3.

… a los árboles de misericordia

Los blasfemos ofenden al vaisnava.
Menosprecian al Arbol de Deseos
y a los afortunados que sus frutas
cosechan del Kalpa-taru,
el árbol de gracia.

Los devotos de la misecordia crecen
ajenos a las vanaglorias del poder
y los reconocimientos; ninguna cosa codician.
Ningún obsequio les viene de este mundo.

Nadie detendrá la felicidad que el destino
tiene preparada al que come su alimento
de los árboles cósmicos, verticales, infinitos.
Nadie la aflicción y la caída de quienes quieren
en vano entorpecer lo irremisible del karma.

El destino material es soberano y justo.
Unas veces trae la congoja, la situación
que hiere; otras veces han de crecer
las raíces despreciadas, la semilla
del árbol inescuchado, el más compensador
y el más puro, sin embargo.

4.

No pegarás tu boca a la pared y callarás
tu consciencia y tu necesidad, Nara.
Vendré a verte y pondré el dedo en tu llaga.
Un bajareque, choza hediente, hicíste de tu cuerpo.
Juguete inmundo es tu bálano.
Bachata de ofensa, tus labios.

Nara, ente bocacho, camilucho,
jornalero de la Maya, pido cuentas.
Tú, ni tus canas veneras, nara cacorro.
En cada dos por tres, agredes
al que te da avataras y días y ollas
y milagros del Agna.

Sé pues, gusano, y deja tus cagaletas
en caminos; hereda los chinchulines
a tu nueva vida, pero, para tí no es
mi bienaventuranza ni el Manas de mi luz
ni el Absoluto presente del Ocaso.

5.

Hoy en día la gente piensa que lo perruno es vida,
pero la verdadera vida consiste en el progreso espiritual.
La energía humana debe ser utilizada para el avance
espiritual:
Srila Prabhupada

Competir con el perro, éso es la Maya.
Entrenado a obediencia, no importa quien sea
el amo, imitando lo necio, reagitar el rabo,
guardián del agresor y del cobarde,
fiel a quienes lo sirven, siempre interesado,
si le faltara un hueso, burdas compensaciones,
aúlla, se lamenta. Sufre y ataca.

Como un perro, el hombre, el alma, (ig)nara.
Como llamar a Cachano, la misión inútil
de hacerse humano, porque éso es la Maya.

Sacarlo del ladrido, controlar su terror,
su adrenalina, su rebelión ante fantasmas,
evitar que busque un hoyo y se defeque
o su árbol a cuyo pie se orine, o condicionar
que tenga hembra y dé espectáculo
de sus burdas necesidades naturales,
éso es la Maya. Competir con el perro,
la tarea de los hijos caídos
de Mula(d)hara.

6.

Como perros de presa, bestiales
y devoradores, demonios son los de Patala,
así, vándalos de la antigua Germania,
así, guerreros que a Panonia llegaron,
empujados por los hunos y los (s)otros.

Como perros de presa, los romanos,
como perros lujuriosos, itálicos de circo,
césares que gritaron por la muerte
en el combate al ver morir a otros
pues ésto equivaldría al dictum:
¡Bueno está lo bueno!
Bueno el lujo,
la venganza, el sexo, el vino.

Perros de Atila, Gengis Kan, del Führer, caudillos,
duques fascistas, sabuesos de las mongoladas
que esclavizan, captores, todos nefarios, inquisidores
que perpetúan los yugos y las humillaciones,
gran verros de tortura, machos estériles
ante los dulces panales de lo femenino.

Como perros, ya se han raptado de Europa,
y son carcundas retrógradas
del odio, bien armadas. Asaltarán
los cielos del misterio, la absoluta noción
de la Verdad y lo Hermoso, la energía
Shiva, siva-casto, trascendente,
protector, padre de tres ojos,
dueño de la Estética y el Bien,
danzante cósmico, concesor
de los dharmas sin lamento.

7.

Nature unrelenting’s dominion’s and its pattern,
The Ardhanarishvara, the union of spirit and material,
the Being and his Shakti (force) are inevitable:

Vajrayana, maestro budista

En vísperas de la irrupción de los nuevos etruscos
(de la tecnología, el ocio, el lujo y frívolas bisuterías
de la conducta), en escenario decorado
con la Maya del civismo, te raptaron, Mujer.

Los que no merecen la reina, los ágamos,
seductores gimnofóbicos, pistoleros
con las caras de gualda, abejorros
de jolgorio violento, te llevaron consigo.

En la época del lenguaje dividido
del amor, te raptaron, Europa,
y pensaron de pronto en violarte
y robarte la (k)cama y tus nichos sagrados
en los montes y el río que tienes como fondo,
lo tentador que atrae por su humedad,
tu ritmo cósmico de luna, tu olor
de yoguini, tu cadera que amenaza
cuando rota, en chacra-puja.

A tu hogar llamaron la prisión materna.
Tiranía, Materia voluntariosa, bruja perversa.
De tus ritos dijeron que son peligro de opresiones.
Temieron en tus bosques, los cipreses escondidos
(esperaron tener armas de hierro,
caballo y cuchillerías). Sólo después
llegaron los fuñinges / cobardones con alardes.

Como hordas de arrebato se presentaron
ante tí, Europa, te quitarían el poder,
la colmena, la unidad bienhechora,
tu rol matriarcal, tu frenesí emocional,
Grandiosa Reina… y tú, mera Devadasi,
eras el más perfecto y limpio de los lotos.

Alumna que danzas con sabiduría,
hembra que del orgasmo
hicíste un arte de melao, el mahasukha,
¡oh! más azuquita, mami!

En ese bosque, womb-like-place,
tu cueva abierta entre el mons púbis,
¿acaso no se cantaron idóneamente
los mantras más potentes y feraces,
tu Fertilidad, tu mística leche,
nuestro alimento, el pasto abierto?

En ese altar de la Kula,
¿acaso no nos díste el lenguaje
y el reloj del corazón los primeros latidos
y te aprendimos tanto, porque no fuimos
otra cosa que zánganos, lo más estéril
e inmaduro del ser-entitativo,
lo meramente orgánico,
sin la noción del Atman?

8.

Este es el ritual: Tejido, hilo, cadena:
crear y destruir un mundo, venerar las deidades.
Dialogar con el Amado, unir los poderes celestiales
a la vida, a la esposa, al tiempo eterno:
Marc Roberts

El primer rasgo del ego, mujer, el que te miente (es),
conforme con presencialidades transitorias;
el que dice, no hay deidad, yo soy ateo,
es el que pone tranquillas a lo auténtico.

Sin sinceridad, no hay devoto ni discípulo
ni alguno que comprenda, ni originador
de la buena palabra; lo que está más allá
de la apariencia enmudece; el ruido es el que da
su habla, su visión, filosofemas.

El mentiroso vive por su narcisismo.
El hedonista se proclama el real,
objetiva virtud, allende a toda habladuría.
Se ufana como el prudente entre todos los maestros.

Pues, comenzaré a callar. No soy un sacerdote
de Afrodita. Tengo sexo. Soy Lisandro a nados.
Cruzo el peligro de Helesponto.
Vengo humedecido de arrecifes.

Vengo cansado de la torre donde apenas
se visualiza fuego y luz del leño ardiente
y el mensaje de Hero enamorada
que me anuncia el maithuna lícuas ansias
de sus tempestades, juegos de su Deseo
y de su amor y la cadena que nos vincula, el Tantra.

9.

Tri-netra: Un tercer ojo para mirar lo femenino
desde la carne y entrejer otros planos del Ser:

Marc Roberts

Mi nombre fue tan básico y real: tierra, agua, fuego, aire,
pero me llamaste Espacio. Mujer del Eesaana.
Me díste el ojo sagrado, la Tri-Netra, noción
de la hilandera que me quiere. De la amante,
Mahadeva. De su forma invisible, Sadyojaata
por vibraciones de su presencia en la bondad del acto.

Me llamaste, tan calmo, inocente como al niño
que renace en el útero. Me rodeaste del agua
con aliento del aire, me dijíste árbol nuevo,
tierra rotada, tiempo maduro, renacimiento
de Tus estaciones y mundos subterráneos.

Ví el sol con un ojo más sutil que muchas dualidades.
Tú rompíste los velos en los bosques
de cipreses, en lo existente que duerme.

Con cuchillo de media luna, me dijíste
más que el Lingam desde hoy eres.
En árbol fálico, te concedo los ojos de los que beben
del agua sin miedo de la muerte.

Vendrá por tí, Cibeles, pequeño Atis, por tí
Afrodita, vástago de Adonis, pero ama
mis azahares, mis olores más puros.

8-26-1989

*

10.

Cama, cama, camaleón; yo soy el camaleón:
Canción norteña Mexicana

Donde los machos, de alas rotas y las hembras
estériles, sin Kama, sin varones, se coinciden,
el camaleón es voz de Maya, hormiguea
sin aguijones verdaderos y se deshila.

Con quien da su pellizco de ñoco, trazas de engaño,
no se teje, no hay urdimbre. El zángano no ganará
a su Reina. Camaleón será y fecundará su propia muerte.
La reina lo acaba. Lo encadena a la Maya.

Quien no valora la cabeza redonda
y bella de su mujer, también ignorará
su mandíbula poderosa, su antena larga.

Camaleón quien no entiende que la reina
quiere más que el nido, huevos fecundados
por kriya quiere, acción de varones afortunados.

Pobre del macho que sólo grita,
«cama-cama» y no es león de oxitocina
para eyección de leche en las glándulas.

Camaleón quien no sabe que el secreto
más arcaico es el sexo y la dicha, un poco
de histamina y la consciencia de Shakti.

Camaleón, el león sin kama, gallo jugado ara morir,
jugándose el cuero, sin beneficio alguno.
El que no teje su muerte con los hilos de dicha
para nada ha servido. La Reina lo mata.

El que busca placer / en lo ilusorio
y no entiende que la Naturaleza / Prakriti
da felicidad no tejerá lo concreto con lo ilimitado.
Camaleón será: vivirá en el lugar equivocado.

*

El gran guerrero / Ksatriya

No es que tengas que sangrar a cuchillo
cada ente que veas, cada cosa que se mueva,
cada respiro que se exprese en la vida.

No destruyas la carreta en que voy
ni el camino natural donde veas mi cizaña.
Tus voces interiores son el verdadero rival:
tu envidia, tu soberbia, tu ira. Tu deseo.

No te exicites porque crezca una sombra.
¿Qué sabes tú que es la luz?
Lucharás contra las emociones,
templo ilusorio que tienes en el alma
porque eres hijo de muchísimos sentidos:
tus instintos que te dan el campo de batalla.
Cogniciones que se pierden en la NADA.

2.

Hanuman, creo en tí,
en tu cara de mono, en tu pelambre,
en tu rabo tieso, en tu baño en las charcas,
en el gibón que grita, en tu nervioso sexo,
en tu dialéctica genética de primántropo,
en tu lenguaje que se guinda en las ramas
y se baña, con gritos y gemidos,
más que en las aguas?

En Visnú que puede venir a tí
y pedirte monerías, utilizar tu lenguaje,
la ronda de los simios; Rama te miró
(tus ojos en la cita de lo hermoso,
y una mujer te ganó la empatía cuando lamíste
su soledad más que su celo, límite del orgasmo).

Ella fue Sita. Rey de los monos,
ella fue la estética primicial,
incipiente, reveladora.

Me llenaste de celos, hombre primántropo.
Dudé de ella. Inventé el patriarcado
con el guerrero arjuno, olvidadizo.
El Dharma es duro, el dharma duele en la epidermis.
Es un puñal lampiño; es un sendero que odia
los abrojos y eras tú el más peludo símbolo
del falo, itifálica ciudad de los violentos.

Hanuman, gracias por regresarla porque la cité
por primera vez en tus rumbos, no la pude sacar
del embeleso, pero la renunciaste por no sé qué
deseo vencido, por no sé qué dharma
que vence sus propias emociones y se interesa
no en actos ambientales, sí en el poder del interior
que apenas se percibe, pero que funda una fe:
invisibles organizaciones: Gracias rey,
veedor de lo ignoto, optimista primicial de los futuros.

5-3-1990

*

3.

En cita con la memoria episódica
Visnú me hizo una rama del árbol
de tu genealogía. Por eso existo.

Ya soy un rey, soy el sentido, la semilla
que se pudre y se afana en las ansias
del crecimiento del Ser, germino
en espacios manifiestos, en batallas
esclarezco mi luminar, surjo
en los claros vitales y biológicos.

Tengo un proceso, Rama del dharma.
En la rama de la cita, están las cualidades,
correlaciones de gunas, fuerza y materia,
anhelo, pasión, actividad, urgencia elemental,
de ser mi complemento: Sattwa, Tu Verdad,
Tu Bien, Tu pureza, oponiéndome
al Tamas, lo Oscuro, lo ilusorio, mi ignorancia.

*

La mujer está aquí

a Maruxa y Gabriela

Como ni ahora ni ayer
han de llover albardas ni lonjas de tocino
como maná del cielo
ni granizos por el fin del mundo,
así o asá, que te la pierdes tú
y da lo mismo.

Abre los ojos, bobo,
y cuenta los días con mejor contento
porque no pica la culebra al que sabe bien
el cuento tan atendible del hoy aquí
y siempre ahora (a otro perro
con la falsa providencia y su hueso).

La niña más bella
es el arán por arte de los ojos,
por regocijos de su pinta en células
y presencia de su carne y sus huesos.

No esperes que la angustia sea
tu propia galera ni que Hércules rompa
el cuerno de Aqueloo para que veas la ninfa
en el larre del aquer
que es el prado del cabrón.

Conclúyase la comedia de la falsa espera
ya que estás soltero y caliente como leño
que no encuentra las brasas.

Captura a Deyanira. Ve por ella,
aprendiéndola a ver sin esperarla
del más allá que jamás da NADA.
No hay cósmico milagro, sólo
intencionalidades.

La chamaca más perfecta es pan comido
y se observa desde el balcón y la ventana
y se le dice hóla
y se le aprende el nombre
y todos los días y todos los años
con sus horas y sus saturnalias
de cuatro alas como besos que llaman
y de dos piernas abiertas y uno encima
terco, paciente, invitador a que diga:
¡Ténme, ven conmigo,
que ya comienzo a quererte y desearte!

12-5-1992

*

La cita

Si la realidad suprema no se manifestase
en una variedad infinita, sino que permaneciera confinada
en el interior de su singularidad compacta, ella no sería
el poder supremo ni la consciencia, sino algo parecido a
un cántaro:
Abhinavagupta

Cit me cita, autorrevelándose.
Ella brilla por sí misma aunque esté oscuro.
Me cita con un movimiento de cadera.

Cit es una braga que se escurre
por la garganta más húmeda
de Ananda, de Maruxa, de Georgina.
Cita con beatitud.
Me da dichas supremas.

En desnudez me cita
y el Jñana no es secreto,
una chica lo tiene y lo conozco con ella,
calato, en cueras, sin vestido.
Toda la carne se diluye en suspiros,
con espasmos de spanda.

Soy en la esfera quinta de energía,
simultáneo con la luz y las tinieblas,
y ninguno dice ESTOY, más bien, somos.

Citado por Cit, yo soy ésto que me cita:
el universo entero derramado,
el arrastre de los besos,
el meteco del Icchá trenzado en Ella,
comido por su encanto.

En la Kriyâ de sus charcos navego.
Subo a sus muslos tersos como de luz infinita.
Me filtro en sus endijas, atravieso
el nocturno firmamento y los umbrales
que cruzan el vacío: Cit me cala…

… con su cálix y yo salgo por las formas de luna
que chuparé de sus pechos; me descarno
en relámpagos para tocarla toda,
salpicándola, robándome su incendio.

Cada trueno es volcán que erupciona
con savia, grito de luz, debajo del ombligo,
camino de su púbis, saliéndose de adentro.

Me cita es la absorción formada
por todos los colores, me arranca la cabeza
y sigo vivo; es que mata el ego de la noche.
Es que forma un ángel, tan shivato
con zumos de su ovario.

Entonces, cachemiro los soportes verticales
de sus vibraciones, me spando hasta el espasmo,
me expando a su luz y fundamentos
y no quiero otra cosa que sus malezas
electrificantes, su orgasmo que es la molicie
de las ojas, las miradas de sus ojos
al cadáver que deja por los míos
cuando ceso en sus rajas
y su reposo.

30-9-1990

*

La magia del beso

Yo no sé si es por amor que estoy agradecido
de que un beso signifique tanto en nuestras vidas.

Tal vez no es por amor
que cada detalle de ternura tuya me embelesa.

Tu hermosura no ha dicho en plentud
las cosas que hay en el fondo de tu alma
o cualquiera sea el espacio de piel
que mejor conozca lo inefable
y se comunique con este asombro,
delicioso y mudo, y curiosidad por tí
(a quien doy más caricias que palabras).

Agradezco, empero...
hoy no a los besos...
Doy gracias ¡porque vives
palpablemente, caramba!

Evocas algo más noble que el pan
y más profundo que cualquier tristeza.

Y, siendo así, se te toca, se te estrecha,
se te siente en la carne, se te besa...
y se es feliz, más de lo que se quiere.

Yo no sé si es por amor que descubro
la deuda que clama interiormente,
sin saldo de cuentas todavía.

Tu ser es necesario, inevitable, universal,
biológico y estás unida a mi deseo
no sé con qué tamaño de bondad,
no sé si por amor.

Has nacido tantas veces, aunque yo
no te haya conocido ni sepa que eres réplica
de mujer en singular, con apellidos,
con habitaciones de mundo y roles públicos;
además Mujer Eterna...
Como la una, invocas a mi piel
sin hacer preguntas.

Yo no sé si es amor lo que nos lleva,
entonces, a asomarnos al corazón ajeno
y llegar e irse, dejando dulces biografías,
pero te agradezco los manantiales
y que fluyas y que magnifiques
tus besos inolvidables
y que no te expliques
ni con la gente ni conmigo,
con orden de rutinas,
o predecibles vuelcos,
sino que al beso digas ... Gracias
por la chispa que das, por breve sea,
ya sea, o no sea, por amor.

Un beso tiene magia cuando entrega vida,
alegría, pasión, celillos, travesura, erotismo,
capricho, inquietud, trémulos pálpitos.

Yo no sé si es amor, pero no son templanzas
del cerebro, oscuro, estéril, impasible,
no son saltos ni argucias de vacío organizado.

Gracias por esta grandiosidad que se crece
a pesar de mí y a pesar tuyo,
por el beso que tiene raíz y cosmos.

Gracias por la transparencia eléctrica de Eros,
por contener señales de lo vivo,
por el contacto de labios, primitivo, del beso.

(En El Perro Andaluz, España,
y en Starlite Cafe, 12 de septiembre de 1998)

*

La palabra amorosa

Ha sido una bendición que me quieras.
Había olvidado que nacemos
para alguna canción que vive cada vez menos oída.

¡Qué bien dices en qué consiste soñar
(si es que soñamos)
el completo sueño que escondemos!
¡Qué bien amas si cantas
(porque conmigo cantas y cantando me amas)
con obsesión equivalente!

Habíamos olvidado
(si es que olvidamos por completo
que la dulzura no es un mensaje difuso de la cara,
oscura y temeraria duda ante lo incierto)
... acaso si... la fulgurante risa sigue ahí
y me enciende los rostros al futuro
y todas las pasiones son visibles
(si es que todas sirven, turbias o felices,
como sean, para dar residuales luces
e ironías al pasado,
o al hoy, o a lo que venga...)

Ha sido una bendición
tu corazón que comprende,
sin ninguna obediencia,
si es posible que obedezcamos
sin premeditarlo,
por debilidad que no conviene,
por comportamiento diseñado,
que parece destino...

No, ya aprendimos, por palabra de amor,
a optar y se nos pega la gana,
y somos desobedientes,
y lo que más conviene es sonreír
aunque nos duela la cara.

Había olvidado que hay (y siempre hubo)
tantas fantasías. Tus besos, por ejemplo,
que predican la realidad de los músculos,
la dulzura de las endorfinas, y no mencionan
que el amor existe, pero está el viento de marzo
y su lluvia y tu alfombra verde de prados
y tu piel suave, más suave que el mundo,
menos esquiva que una idea...
y existes, haya palabra o no, para identificarte
y voy sensualmente por tu adjetivo y tu verbo,
por tu cuerpo de onda, por tu ser y sus partos...

(Publicado en Mizares, Núm. 683,
18 de julio del 2000)

*

Mahadeva

A Govinda, quien da placer a la tierra,
a las vacas y los sentidos

¿De qué hablan en rigor, Mahaka,
señorazo del Tiempo y el Todo,
quienes no aceptan sus ojos perceptivos
y su curiosidad anhelante?

¿Son así como los míos los ojos
de quien destruye y crea?
si la cara los sujeta, reverentes
y fijos y curiosos para que disfruten
lo viviente y sus distancias...

El Mahadeva, ¿no dijeron? es el crío
del corazón, el niño eterno, la inocencia.
Sin Parvati no puede vivir.
Sin el olor de la tierra su básica realidad
se nos pierde, una mitad de su cuerpo
se escarnece, se aniquila...

¿Para qué tener narices y paladar y voz y oídos
si la vida del mundo fue descrita despiadamente?

Si Dios es el Todo y obsequia el Universo,
por mi pensar y mis sentidos, ¿acaso no me dio
también Su Semejanza, un Ser de lengua azul?

Un tambor para mi danza eterna y tres ojos,
no dos, tres ojos, agua y fuego para abrir
el espacio del Eesaana.

¡Ahora alegan que soy desemejante
en la adorable infinidad de los paisajes!

6-15-1980

*

El tronco

Tantra: transformar el placer mundano en felicidad espiritual
pues el cuerpo es recipiente para lo divino, no una fábrica
de karma o depósito exclusivo de aflicciones:
Vajrayana

Son muchos los árboles
que vienen a tu ribera a dejar cada hoja,
a enflacarse de otoño, a pedirte amor
y ligamentos y raíces.

Son tan dulces tus costillas unidas
a cualquier tallo, te quieran o no
los comegenes que repudias,
los iguales que aman, los que sueñan
inútilmente parecerse a tí para atraparte.

Si no tienen esa suerte, corazón adentro,
es porque ya andas conmigo.
No hay tonto que replique para su provecho.
No hay tonta que no se trepe
al tronco de nogal y no se mueva hasta sacar
su pulidez y lustre al pardo rojizo.

La voluntad del placer es tan soberana,
tan soberana que traiciona, que separa, que solve...

¡Qué no has hecho por una robusta tranca!
por eso a las mil y quinientas,
sin que amanezca, yo te pregunto
si me quieres más a mí, o más a otros...
Te he buscado como forastero que llega
al templo, como metelón entre vestales...

Donde quiera que sea tu olor de hormona,
pregunto por tu médula adrenal y por las horas tardías,
por tu concha y por la forma de artesa de tus babas...
y, cuando tengo suerte, tu soledad y la mía se hallan...

*

Tu nombre

Dhyana: meditación que favorece la costumbre
a la corriente divina, tecobrando para el individuo
su aromonía con todo el universo y su alrededor;
proceso de interiorización encaminado a lograr
la transmutación del ser:
Sir John Woodroffe

Aprendido tu nombre, te habré dicho gracias
por primera vez y estaré por admitir
que te he querido a veces, que me has quitado
los mocos, que me has herido el rostro,
que me dueles cuando no me recibes
tanto como me duele que no busques
en mis propios caminos y navas...

No que te quiera mejor como en ollas de Egipto
ni menos que te quiera en andanzas de rogona,
pegostes nomás de adobe
y no que no tengas marmita para cocer el rancho
a la tropa; sí que la tienes y por eso te olvido,
porque los celos hacen daño y mejor no tenerlos;
pero yo no aprendo a recordarte
todo lo bien que mereces
ni te amo todavía lo suficiente
para que no me duelas.

Tu nombre se ha confundido
con muchas cosas, agradables y diarias:
la chava con pantorrillas en alto,
encima y abajo de metecos
y tobillos lujuriosos que ríen,
con boca satisfecha y sonrisa tan amplia.

*

Detalles para desearte más

Has dicho que han nacido guajalotes en las recámaras
aunque, de cierto, que de mole
para esa noche no pasan; nada de lo tuyo
quedará sin lamido, degustado...
el ombligo provocador, el hondo abismo,
los senos tuyos que se mecen,
con ritmo dulce y juvenil de colegiala.

Sí, tú eres quien,
al examinar la morondanga
del que viene y va,
inspiras mi recuerdo de hartazgo,
me das para hoy y mañana,
más nunca hartazgo eterno, cósmica abundancia;
nada entregas de este mundo
que carezca de hermosura rutinaria.

Diariamente brutal, eres.
Entonces, pienso que, con tu amor,
mi vida seguirá vacía... y por eso...
lindo ombligo, ricas nalgas, deseo
y nostalgia de amor, ¡eso eres aún!...

¡Es lo que quieres ser; es lo que puedes
y lo que aún deseo cuando me faltas!

*

Me olvidas

No eres loca que coma lumbre,
ni yo tu igual aunque quiera quererte
y sepa que me quieres, si es larga tu ausencia.
Pero no me redimes ni me lloras
porque por cosas mayores te vas al infinito...

Te querré con la misma propiedad
con la que mis ojos te han comido y perdido
en la tragedia cotidiana y natural, que tú me olvidas.

Me has gustado y es injustamente predecible
que te haya olvidado, a veces repitiéndote...
¿Por qué sigo creyendo que el amor puede ser más
que amor y el placer, una puerta y un naufragio?

Si, en el mundo, tus milagros se vuelven
la accidentalidad tras la antigua idolatría,
a penia, miseria de timbal y patarata.

Voy a aprender cuán dura es tu costilla
por causa de que te encuentro para volver a perderte
y fingiré que te amo menos de lo que te amo
para que confíes en tu órbita
y para que me veas como el sol, que se aleja
cuando otro ajeno sistema planetario
está más cerca que mi aliento encima de tus pechos;
pero te voy a seguir, similar ronda del eje,
creeré que te iluminas cuando yo soy oscuro.
Que la Luz por la que giras
como si fuera tu lujo perdido,
irremediable, no soy yo...

Como si fueras una tragedia, un suicidio,
un mal sabor divino,
una blasfemia tracalera,
mi bien amada, te vas, Kali te quitas,
destructora, de mi vida.

2.

Sé que te quiero porque eres única.
En el fondo, no me necesitas para nada
y has rechazado de manera igual
toda forma coactiva de externa aproximación.
Me gustan las mujeres como tú:
solipsistas, anárquicas, sin dueño...

Daría algunos nombres para mencionarte;
¿y a quién importaría, después de todo?
El fundamento de cualquier relación
se define desde tí y tu red de autonomia.

Me cuelgo de tus escupidos.
Conozco tu miseria de araña
y la supremacía de tu vagina irreverente.
Siquiera tiene la evolución del patrio gobierno...

Hilas mi abismo de plata y soy el suplefaltas
al que sólo has compensado
con besos, distancias y recelos.

El mundo externo se subordina
a la única realidad de tus pelos
y yo recuerdo que sudas tu conocimiento
y se me antoja tu calidez y tu sudor
como lo más bello del torbellino de la historia.
Hemos sabido ser cómplices,
con el susurro del AUM...

3.

No existe más que el yo,
el yo que hierve en resina alcanforada
cuando el amor se vuelve un talismán
es decir, la mujer que filtra el tabonuco,
o sale de cualquier árbol
en que esté metida,
como Filis en el almendro.

4.

¡Qué maravillosas son las mujeres
que entran por los ojos
y que dejan su alcoiris en las pupilas
y los pedazos de estrellas, aunque fugaces,
como olor que no escapa
al tajalán que gruñe hasta las trencas!

¡Qué maravillosas cuando se convierten
en memorias para los dedos
y nos desprecian, a media talla,
porque han visto sus sombras
derramadas sobre el pecho como babas!

(Publicado en la revista Argos (México),
Núm. 10, Abril-Julio del 2000, y en El Perro Andaluz,
España, y en Hispanic Culture Review,
Vol. VI, Number 1-2, Verano 1999-Primavera 2000)

*

Homenaje a Hebe

Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
(de cambios y direcciones), aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.

¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.

¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.

Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.

Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato! Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!

2.

Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!

Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos! Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.

Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!

José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol)
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.

En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.

¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!

Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,
un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.

Otros la culparon: ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota (¿y ellos qué saben?)

Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.

3.

No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?

Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.

Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.

Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.

Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituída de inmediato,
cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»

Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!

Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron!

Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.

Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta

y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué hermosura! ... házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.

4.

Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.

Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma.

¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!

5.

Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.

Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...

(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos, cantores de puranas.

Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,
derrame contínuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.

Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón
que ama y comprende.

Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.

Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca,
al desmadre, a donde quiera
que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.

¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.

1-9-1993

*

La lluvia es nueva hoy

Haya llovido o no, llegaron a la orgía.
Y llueve a campo abierto y, en las calles,
para que la gente llene sus calderos.

Desde los cielos
una dulzura, cándida y jugosa, se vacía.
Casi todo corazón, como si fuera excéntrico,
la intuición de las cosas intenta. Las persigue
y, como por leche santa, a todo adjunta
su fuerza y vida.

Ninguno está seguro,
¡pero la intuición les basta!

La lógica, por argumentativa, es tarro de clamores.
Está lloviendo a cántaros.
Las garrafas se rebosan caprichosamente,
llenas de desagravios y empirismos.

La libertad es la sustancia acuosa
tan fresca como pezones pubescentes
y labios y lirios.

2.

La mente funciona esta mañana
sin acierto, sin pegar una,
yendo a las batuecas,
cuando intenta entender la duración,
la experiencia vital en esta madrugada.

La inducción lógica se ha cimentado
en nada, en vacío.
Mala es la generalidad que se valida
sin su raíz en los particulares,
sin estos avatares de agua cristalina.

Acá abajo
el terco como mula
tiene en la mano una jarra
y el más feliz, el bueno,
su vaso de contento.

Desde las cancelas, las niñas averiguan
si el placer las hará conejillos de Indias
yendose al desagüadero de sus calles
(las cuitas informuladas, silenciosas),
río abajo, sin señales...

3.

¿Cuál es la naturaleza de esta lluvia
que reparte viejo amor, con nueva democracia,
por qué azota un dulce trueno, su ánimo de luz
y desaparece, en puntillas,
eyaculándose al parecer sobre el gran cántaro
de los cielos abiertos como muslos?

¡Está lloviendo a cántaros!
El grandioso evento, la lluvia misma,
es nueva hoy, ¿será nueva mañana?

11-9-1997

*

Tu voz, tu mito

Sólo para el corazón
se documentan las estrellas.
Tu Voz como lluvia ha llegado
y el cielo se espacía para Tu Mano extensa.
De las aguas han fluído más fulgores
Relampaguea.
Relampaguea.

Como rayo se levantó
desde su escondite e inercia
y se elevó
y cayó en surcos, como semilla,
y fue energía.
Han temido lo que es, menos por su luz
que por su voz.

Y testifico en Su Nombre,
aún los duros de cerviz,
se llenan de ternura, a breve instante del sollozo
y los que cantan a la alegría, ya consolados,
los más sólidos, fuertes cimientos,
como en molicie de dudas,
renuevan sus memorias
y atacan a castillos sublimes, broza,
y a templos rutinarios sin Shekinah.

¡Los solitarios ya saben sobre el Ser
y se persignan! La sublime luz coparticipa del agua.
Se bautizan en fuego.

Hay una paz oculta
tras el trueno violento y los vendavales
y una voz que, sin nombre, nos alcanza...

10-4-1988

*

Cit y Kali

Cit me cita y Kali me devora.
Es la puta más negra de mi noche
y nadie, sin embargo, me cita
compasiva, sensual, asesina
como su lengua roja.

Ella no regatea razones a la Maya
Su olor me encanta. Hechiza.
Su yantra es la cumbre más velluda
de Maruxa, su boca es oro-genitalia,
en los montes de lo vivo.

Sus jadeos son los mantras
de mis salmos más íntimos.
Por eso moro en sus montañas
y circulo en sus ríos.

Relámpago soy en sus ojos de lujuria.
Cit me cala cuando me cito
cálidamente en Kali hasta que rajo
sus anhelos y pasiones.

3-10-1992

*

Lo que yo adoro en tí

Life was written into de cosmic code:
physicist Heinz Pagels

Siva / Universo, andrógino, niño y anciano citado
por metáforas antiguas, más allá de forma y descripción,
si por algo te conozco es la vida, Siva / Nataraja,
temporal y trascendente, si por algo te adoro
es por tu lengua azul, de chupa-tóxico,
por ser silencio y tambor, por estar en tí
quietamente absoluto, y estar en tus amantes,
en Parvati, en Durga, en la manifestación
oxitonizadora del amor y la consciencia.

Lo que yo adoro en tí es que estés calibrado
para dar la existencia de la causa, el diseño del Todo.
Me inventaste, partecilla viviente, en el principio
que te auto-organiza, Tu mente me poseyó en el ser
y me tomaste en cuenta. «Yo existo», me amó
y mi energía no se coaguló en galaxias,
me arrastre contigo al deseo y soy parte
de tus Gigantes Paradojas:
el diseño inteligente de todo lo que existe,
el caos que se rescata cuando tu voz
resuena en cósmicos vacíos.

*

2.

The very fact that the universe is creative,
and that the laws have permitted complex structures
to emerge and develop to the point of consciousness.
In other words, that the universe has organized its
own self-awareness, is for me something going on’
behind it all. The impression of design is overwhelming:

physicist Paul Davis

Diseñaste al dios inocente, al que se satisface
con la bacteria primordial, primer juguete.
Pero no es poco un bacteria para quien crea plenitudes.

Extasis es Tu nombre, jiva ilimitada, manso,
calmo, siempre capaz de echar sus energías
a las aguas de Uma, a los fuegos de Bhairava,
a los Nandi del Aire y los espacios de Sadasiva.

Diseñaste el Toro y lo llamaste «Mi Transporte» sacro
y te purgaste el Nabo para hacerte más espacios
en la carne y el sexo. Desde ese día quisiste
la Tierra y el toro que la pise y la mujer
que adore lo que tienes para Yoni:
tu Linga, tu falo, tu semilla.

Diseñaste un cielo morado para los que te amen
y las tres Nadis y caminos para que pasen
tus carruajes y el mulo que la jala
y el elefante y el toro y el guerrero.

En el espacio, hicíste el arma de Indra,
formaste rayos, diamantes para el falo duro,
lo mismo que los Upayas del conocimiento.
Hicíste ra(z)sa, con prana de Tu Aliento.
Hicíste la Reta, tu espermajo,
y te vacíaste en el gozo de los hombres
cuando díste la Prajna y el maithuna.

Todo diseño eres. Muchas son las criaturas
que suspendes en el aire, mucho lo que escondes
en las aguas, y aún en el Caos, todo se estabiliza
para que cumpla su nivel de mayor organización.

Toda la vida es divina. Por eso híciste sintiente
todo lo que vibra, lo que tiene oxitocina,
lo que tiene un aliento, lo que se agusana
para librar más shakti y enroscarse
en los sadhanas de victoria,
en los círculos de la energía.

Aún en la hienda, en el estiércol,
siembras el hongo y algunos crecen
como phallus impudicus, orejas de satanas,
y apestan como boletus edalis, pero yo veo
Tu vida en él, tu Linga, tu mensaje,
Tu símbolo.

*

Los filósofos del agua

Me veo y me deseo
en los consuelos de estos viejos de ayer
que saben calcular a dónde vamos,
que no tienen infiernos atormentadores
ni destinos de condena.

Escriben su flecha sobre lo más dulce del seno
de la tierra: sus aguas, cambiantes y vivas,
y aún sobre la sangre de las estrellas.

Con amor se designan
y son agua, dijo Tales de Mileto,
y el apeirón es éter; pero la vida se origina
en los mares, en la sed dulce,
en la vibrante fluidez de las moléculas...

En estos héroes yo creo.
Y con las niñas de estos ríos
yo voy y escribo amor y canto.

11-9-1997

*

Sadhana

El amor vibrante de las cosas
se llama regocijo
y se percibe sonoramente transmutado
por la célula y la vibración
que sobrepasa las 20,000 dimensiones
de amplitud que la condensan
por su expansión intensiva en los aires.

El amor galopa en hertzios
en plenas ancas,
con frecuencia vibrante
y timbra la complejidad del conjunto.

Es su estímulo para hacerse un beso
y levantar su polvo entre los ecos.
O un abrazo.
El encuentro cuaja en los vientos.
¡Yo escucho el trote dulcemente!

19-6-1977

*

Eva (frag. 3)

Calentadora de la magma fósil,
hornilla erótica, la mujer
edifica más que el hombre.
A la ausencia, sin duplo, dulcifica.
Saca el placer de la miasma
y del metano nauseabundo.

Los mendrugos coce con el púbis,
multiplica el pescado en las verijas
y redobla la vibración de los escrotos.

Así tiene el Tiempo
su Tambor de Nataraja
e inaugura su tick-tack
el reloj de lo vibrátil.
Ella evayacula, zumo pujadora
lo que Adam petrifica.

Eva todo lo combustiona
mientras Adam se derrite
una vez el Bing Bang
lo dispara con pujadas
a los rumbos inciertos.

El quiere la cobija que ella tiende
porque nació desnudo en los fríos
de cuatro fuerzas desunificadas.
Sueña y se afana por el lecho
donde él tiene que nacer.

Ella, sin él, fabrica la cueva
de su propia muerte
y lo elije por marido
y lo llama Adam, su tierra roja.

La mujer muere en el hombre.
El no tiene otra tumba que ella diga:
Es la mía. El fue primero punto, coma y línea.

Ella vino después con la forma de piedra
y se hizo círculo y triángulo peludo
y torso, con dos campanas
que parecen volcanes en la Tierra.

Ella dijo el primer ¡Ay!
y huyó por las puntas
del cangrejo, tan lenta y apacible,
como supo ser por no saber mirar el Todo.

Ella camina con sílabas que Adam ignora,
pero que él tiene que aprender,
si de sobrevivir se trata
este aquí y ahora, hic et nunc...

Siquiera es como él cuando ríe,
pero ella es ella y, como ella, ninguna...

Su voz es dulce
como mordida al caimito jugoso...
Ella nunca bosteza.
El tiene hambre de contínuo.
Tampoco forcejea con sus riñones.

Otros pelean por ella y le prestan los suyos.
Siendo la reina, él es el zángano.
Lo aloja en su colmena.
Las hembras son vampiras adamyuladoras.

Publicado en Tertulia de Mizar,
Núm. 560,
7 de abril del 2000

*

Madre de las aguas

A Kali

Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos, Luna en los cielos;
sólo tú, árbol de conocimiento y real esperanza.

¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso más bello y aquí y ahora;
eres niña y mujer y madre y autora
de los años y sus sabias tormentas.

¡Por eso se te invoca como vírgen y anciana!
por ser tan poderosa, salvaje, independiente,
fundamentadora y promiscua.

En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.

Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres el ibris,
la riqueza visible y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.

¿Ves por qué sólo a tí pido?

4-11-1983

*

Las siete almas

... every animate thing has a soul:
G. de Purucker

Llamaré alma a tu nombre
porque se dice con sílabas
que imperan sobre la muerte.

Te has ido antes que yo de lo manifestado
y quedó Tu Nombre como bramido del Viento,
como el eco de Indra, armado en el espacio etéreo.

En la intimidad de tu cuerpo,
tu alma de fuego me despierta; te agazapas
como la serpiente más bella de la noche.
Subes como un torno, taladras
con las chispas del udena.
Te derramas y quemas.

En el foro de mis ojos te llamará: Refulgencia ...
porque depositas lo eterno en las cosas,
inclusive en estos huesos que tiras,
que acuestas y enderezas, alma es el agua
donde nací siendo alga, pez, rana, mamífero,
alma el arroyo que deja flores en el limo
y piedrecillas en restinga a la vera de la riba.
Alma soy por causa de tu alma.

En la intimidad, cuando despierto,
el frío huele a lunas de nostalgia,
volvería a tí por soles, por ojas de tu Brahma.
En tu tersura está la carne de gallina.

Se han abiertos tus poros en mil ojillos
que vibran y embelesan a mi tacto...
y la luz azul te sale del ombligo
y comprendo que también hay diosas
con el alma de la Tierra y que me tienes
en regreso en estos montes
que son como el Moriah y el Horeb:
el karma existenciado.

4-11-1992

*

El aliado infiel

A un aliado hay que vigilarlo tanto
como a un enemigo:
León Trostsky

Tú, que crees en el amor
y buscas la palabra delicada para
dar su presencia, ¡ten cuidado!

La palabra es signo y señal
y origina sospechas, aunque tengas
el perdón y suaves manos
para quedarte con el poco cotidiano
de este hacer y sentir con los otros.

Aún sedientos de amor, a susurros,
se acercan, fieles a medias,
tiernos a ratos, incoherentes, temerosos.

Ni amar ni odiar es fácil,
menos vivir, sin pausas, amando.
El olvido evoluciona lentamente.

El fardo del dolor, pesadamente, se carga.
La gente se quiere, se alía, se intercede,
tan a plazos que a veces
tarda la raíz en darse asomos
y una flor no es una flor
ni en lo más alto de la rama.

Raíz, flor y tallo son retazos
de lo hermosamente latente, irredimido,
aplazado, ignoto, incomunicado.

¡Lento es el amanecer que se espera
cuando se ama; y no siendo hostil,
ay, como se espera, cómo tarda!

Vigila, pues, amor, la madrugada.
Alguien siempre llega herido como ladrón
sin suerte y ha de morir, quizás
agradecido al amparo de tus manos...

17-5-1997

*

Ahankâra

El punto en que el alma pura toca la materia.
Es punto de contacto es aún más fino que la inteligencia:

Swami Prabhupada

El que hace el Yo, el ego sucio,
mentiroso, lleno de tradiciones nunca dirá VIDA,
vibra él hasta ver luces en lo oscuro,
ilusión con aspavimientos.

Un poderoso que maldice, un retrógrado
que se individualiza como factor
de prohibiciones colectivas,
decreta según su ley social
«Aquí en el Tiempo mando
y me prohijo y me entronizo»

como Sensorium Commune de Escolásticos
por amor a valores de la chusma
y sus miedos y sus vicios de alma empírica
cagadas en calderos y karanas del espacio.

El ego es el peor de todos los absolutos.
Su labor es mentir.
Engañar la sensación siendo más nobles
las cualidades sensibles de la Jñanendriya:
el oído, el tacto, la visión, el gusto, el olfato...

No creas a los que dictan su Ahamkâra
porque reinterpretan el Eter, sin memoria,
y el aire que es sonoro y táctil,
y el agua que jala y empuja y da sabores.

No les creas, cuando no quieren ver,
tejas abajo, no creas en fuegos fatuos:
el fuego es visible y necesita
del sonoro Akâsha
y del Vâyu, sonoro y táctil.

5-4-1984

*

Invocación del amor

¡Vamos a hablar de amor de otra manera!
ambiciosamente feroces por bocado,
carnalmente comprometidos hasta la médula!

¡Vamos a ser tiernos, pero realistas!
desafiantes más que el cuchillo
y las conspiraciones,
más que el lugar común
y el sentimentalismo.

Sí, hablemos del amor,
del que tiene nacimiento y etapa
y destino y dolor y esperanza.

Amor que es realidad, objetiva presencia
de memoria y proyecto
y coherencia continuada.

Si bien el amor ha sido una palabra vaga
que busca lo anhelado,
todavía es concretamiento prestigioso
y se escurre del chantaje cotidiano
y estremece a la emoción humana.

Estoy hasta el hígado en pedazos
por atrapar, ajeno al amor nominalista,
(no su más allá de luces fatuas y empalago
y coqueta menudencia de rituales),
sino su aquí y ahora de estímulos,
su afirmativa certidumbre.

Renuncio a sus formas oscuras
de gesticulaciones y extravíos,
a sus cenizas apagadas, a sus llantos soterrados
o públicos gemidos de luna timbalera,
a las ínfulas que urden lo mismo que el capricho
a las picardías frívolas, pasajeras, ilusorias
como poca monta y cuenta rendida de corazón,
entrega y sacrificio, al estéril embeleso
de portada y farandulería,
a la mística ovogénesis
o secuencia virtual de saltacama.

¡Me da vergüenza este mero hablar de amor!
Decir soy recto y monógamo
y sólo entre dientes, cálido, amoroso,
llevar flores en mano y en cita de callejón de lobo,
mentir como un locuaz lleno de letras
y vibras de trasnochado lirismo, aprendido,
crédulo, pródigo por sus frases gastadas,
aún cuando oculto que soy apasionado
y mulo convencido de que la carne
es deliciosamente traicionera.

Tengo el gaznate seco,
sediento estoy por descubrir amanaceres,
y temo que echen a perder
la noche de mi éxtasis, el parto fértil,
hijo de tu epinefrina,
el ángel de mis péptidos,
el asombro de mis días.

Me dejaría morir en la palabra
diciendo amor, súbitamente, ufano de coraje
y de celo, con auténtica soledad
por falta de mi oyente y aquella igual,
que ya desertó del amor de pose, no verificado,
pero que, de repente, está atrapada salvajemente
de un no sé qué, medular e inmarcesible.

¡Ay, amor de penurias me fastidias
y, con el mismo temor del amor de temporada,
escozor de los séptimos años, me atacas y desvelas
y ella, que es mujer y hembra, ya ni admite alarde,
y maldice al sicko, al amor de panderetas
y de hostias en su más allá de grumos
y tedio tendencioso,
petardos de hueca hombría!

¡Amor de rosas secas,
tiestos plomizos y cursilería,
amor de manos frías, de turba vengadora,
de palabras tímidas, de silencios cobardes,
no te consultaría ni pagado ni gratis,
ni en tabú ni en amuletos,
ni en fiambre de grata mano amiga
ni en monótono déficit de los desalientos!

¡Amor de monoaminos y glucocorticoides,
de carencias hormonales, pánico e histeria,
me aburres, me hiedes, me lastimas!

... pero tú, amor discreto,
socialmente lleno de pupilas,
orejita que estudia a los fracasos,
tú que vas y vuelves en friega
negándote a morir a pesar de que el otro
se marcha y se endurece, siempre estás al tiro.

Y yo a veces solo, te veo y te amo
porque contigo se está siempre acompañado,
aunque no estés presente y se te siente
nutriciamente alerta, rica, cómplice,
sujeta a un mismo padecer que el mío,
invocable como el primer día que el amor
dice: Quiero, soy, me gustas...

¡Vamos a hablar de la realidad
(no de lo que has sido) de lo que puedes ser,
a pesar de todo, lo que eres...
y la distancia afectiva que te burla
y el proceso necesario de ser,
contra la expectativa,
que tiene tu encuentro si la esencia permite
porque ya no hay sombra
ni discurso ni fondo por rebasar
ni sementalidad de simulacro!

Aquí, cuando te nombro, ya existes,
sin interpretatividades
y curas y solves y eres verdad y honra
del ser mío, el ser-acompañante,
aunque siempre hay quien ama más
y alguno que ama menos.

3-4-1989

Publicado en Tertulia de Mizar,
núm. 593, 20 de abril del 2000.

*

Dhiana / Interiorización

Tantra, la doctrina a través de la cual algunos tipos
de enseñanza son extendidos o desarrollados,
la acción contínua de entretejer:
Arthur Avalon

Al dios tribal de los altares
lo sacamos; ahora soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.

... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.

Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.

Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados de Siva...
... ¡y esa es la muerte!

3-19-1980

*

El libro de la vida

Abran el libro de mi vida.
La carpeta son dos paredes replicadas
que a la célula forman, castillejo para cuerpos
que me llevan al mundo, a la flor y a los mares,
a la fruta, a la bestia, al aroma, al murmullo.

Tengo el lomo de puros leucocitos
y me sanan cuando duermo, temeroso
del naufragio y el abismo.

Y a las orillas, una vez infértiles
y cocidas por envenenados sequedales,
suplico su primitiva humedad de barranqueras.

Busco el hito de velas y de barcos
hasta en remotos hitos de jungla y lodazales.
Cada hoja que se pegue a mí,
que mi cuerpo sea yo solicito.

¡Abridme en volúmenes de antena
con cada palabra hormonal que arranque,
en flote, suspiros de márgenes ardientes.

En densidad, sin vaivenes,
vean mis secretos fondos tan blandos y anhelantes.
Pongan ojos en mí. Esperen mi partida.
O mi llegada. No me dejen sobre resacas rojas.

Abrid mis páginas
porque la sangre es fértil
hasta en el negro escarabajo de la muerte.

Esas miradas suyas que mis nutrientes sean.
Que me toquen en la herida abierta.
Que me sanen en los gritos profundos.
Que escupan sus islotes de ígnea exploración
y ardientes sedes, sombras para el sudor
que está en la rada, en los puertos,
en la simiente posible del pez.

Quizás cosechado en espigas, rencorosamente,
o por amor, por telares en friega,
han de darse, una vez y por siempre,
motores encendidos y manos de cosecha.

Aquí estoy.
Les llamo nubes, aguacero, marisma,
bandera, barcaza, galeones y nada soy sin rescate
de una hélice espiral, mi hermana tierra.
Mi patria es nucleosíntesis, proceso indetenible.

Nada sin voces de ballena,
nada sin ojos de circo solidario.
Nada sin sus arterias al trasfondo linfático
del barro, nada sin su evolución que nombra
al esqueleto mío, al puente que me eleva
al corazón de exploradores, al amor posible
que todo lo llena, lo salva y lo nutre.

Los ojos no se completan
sin saber que me han amado
por las ramas y los soles.

Leed de las más pequeñas letras del grafitti
que tan duramente saqué de lo salvaje,
tiernamente al escribir mi pez en cada molécula.

Un cielo promete, río subido al infinito.
Brutalmente salvo al hombre
que bendecirá con las memorias y escupirá
en sus ojos para entrever su presencia
en cada pared de sótano biológico.

Empujo estas paredes
más allá de mi yo desconocido
y dejo cien trillones de letras con mis cuitas,
unas verdes, azules como algas,
unas tristes, grises como lo ignoto,
unas pestilentes por ser, en tentativas,
unas organizadas para huellas de Soluto.

Lean que dejo al cristal, por pupilas...
casi arena, sílice, gneis de los tiempos.
He mirado en el fondo y la mar me dio olas
y ahora el viento, su universo de polen,
y como barco voy y sin chalupa vengo.

Estoy por otras torres, llovido desde el alma,
por otras perspicuidades, seco en el horizonte.
Estoy en mi genoma, vibrando en albúmena
y cal viva, y tumba de ángel y raíz y espiga.

Aquí dejo mi diario, letras moleculares.
Me transformo y zanjan con sepelios
de sal, y la vida almidona temblores
y este sismo en la voz y estas guitarras
de sol en lo profundo, no sé de qué cielo
me proveen su sangre.

No sé de que ángeles subterráneos,
colocan sus niñas en mis ojos,
aunque las formas sensuales vuelan
y pavimentan amor en mis costillas.

¡Ay, no sé si voy, si vengo,
si me orbito, o me pierdo
en la quietud de la sombra, o el abismo!

Lean, abran el libro de la vida,
el mapa de mi tiempo que se pierde,
la ruta de mi avance,
insinuada de extravío itinerante,
el preciso punto en que me olvido,
el instante de angustia que me encuentra.

La página es de sangre como gloria.
El plasma es tabernáculo,
shekinah de una pasión o su agonía.

Y una dicha goteante me persigue.
Un yo que más que vivir, pervive dando coces,
a poco de llorar y va cantando
su aguijón con alas de mercurio.

Un ser con sus espacios soy,
un ser-uno-con otros,
que se abraza al mundo, se abre
con sus libros a la madrugada.
El Uno es Quién y el yo ontológico,
genoma interrogante.

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 685, 20 de julio del 2000 y en La Blinda Rosada, España, 9 de julio del 2000)

*

Ritmo

Puede que el mundo lo sepa
(pero quiero decirlo para que no lo olvide):
a la mañana la sigue la tarde
y un día entero tiene forma de mujer.

Tiernamente divertida cumple sus quehaceres,
dulcemente cautivante, aunque esté cansada.
Y la noche es la misma mujer que se pervive.

La tarde es la noche que no quiere acostarse
y el sueño, que al descanso llama como un arpa,
no se detiene, sino para fundar amor,
plácidamente, y acariciar la piel
con la mañana.

8-6-1989

*

Lo Idilico (1)

¿A qué llamaría yo... naturaleza y, al hacerlo,
con mayúscula alegría, Natura mía,
con terca convicción, a qué, o a quién...
si no a mujeres visibles,
niñas en mis ojos, mi realidad,
y a una, en particular,
a tí, tan quieta y frágil
que duermes a mi lado?

A lo que es la sustancialidad que me comulga,
a lo que soy por tu causa, contingente,
el shamán que las amo, uno en todas...

Sustancia apropiada de mis sensaciones,
aquí y ahora, designo y digo: Tengo mundo,
mi mundo eres, mi orden para hallarme
y piso fuerte, sin capricho, ¡existen!
aunque sea el mundo...
el espacio de mi cama.

¡A ellas y por ellas!
por su causalidad, exquisitez conozco y nombro...
¡No hay entelequias ni transmundanerías!

Al pensamiento han dado más que íconos.
Este contenido es certidumbre.
Es tacto, carne y hueso,
el aliento suave, tierno, audaz,
erótico y fecundo, preso el mío del suyo...
y ambos realmente satisfechos...

2-3-1997

*

Lo Idílico (2)

Siendo que creo en los árboles y me gustan las palabras
como son rosa y flor y raíces y sol y primavera
y que no sé sobre el por qué me gustaron
las nociones, vegetalmente irruptas,
de lo idílico, debo estar loco: el mundo es duro
como guayacanes y muros calafateados.

Y hay los que engañan
con la dulce invocación de rosa,
con fragancia de cielo,
gotas de rocío,
sorbos de aromáticas raíces
y hasta con neumas cordiales
que llegan a ciegos velos,
los ojos al soñar, al creer,
por mirar al infinito.

Adoro a la Naturaleza
y, por igual, a cada criatura que es,
no siendo humana.

Y cuando brama la mar bajo los cielos
y cuando brotan las flores y los misterios
de cada semilla, me fascina.

Madre Naturaleza: te personifico
para creerte más en tu vínculo conmigo;
si no tienes corazón, tormenta y rayo,
mar bravo, violento ciclón, amargo sismo,
yo te doy uno; pero sé, mujer, madre,
parturienta, amante en celo...

Ya raramente observo al bosque
Tampoco a cielos claros, encendidos,
ni a la gloriosa dimensión del campo abierto...

Vivo en este urbano infierno de los cantos.
¡Pero una mujer a mi lado me devuelve
hasta a los ríos y las junglas,
secretos del esplendor biológico
y a la historia de cada movimiento,
de ciclo de anhelos, me entregan, por igual,
en lo humano y en lo social.

Y con amaños teóricos, lo reclamo todo,
en ovogénesis, en clamor
de Tierra Prometida y entregada!
...y por esas pequeñas semillas
que han sido mis niños, espinosamente traviezos,
los que entran y salen de mi casa como animalitos,
amo a la mujer más campesina, a las indias
del monte, a las hembras de las campiñas,
y a veces descubro, colgados de mis párpados,
por gozo y lágrimas y asombro, lo que pensé
haber perdido en este laberinto urbano.

Al fin, que son dulces como las frutas,
delicados como el alcoiris,
los niños y la mujer,
las criaturas naturales
sobre el mundo
de los vulgares materialistas
y crueles tiranos
con la palabra
Dios
forjando
llanto.

14-9 1992

*

Lo Idílico (3)

Cautivo estoy de este mundo social
que no tiene amor por los pájaros.
Que evita cantar en manantiales.
¡Qué pocos se lavan sus pies en ríos fluyentes,
qué muchos los transidos,
en estanques de balas asesinas
y con sangre de niñez inocente,
sedientos y mojados,
salpicados de cal
y de más amargura que lloviznas!

La armonía, si es el edén de la arboleda,
o si es el amor del paraíso, evoca soledad,
pero, con montes de piel, ninfas,
cortezas de árboles y danzas de silfos, renazco
y entre remolinos de dulzura infantil
se vibran como llama, se purifica el corazón
y somos alcoiris y la boca, agua bebe
de los pozos dulces.

Y la piel brilla como soles
y el alma atrecha
por piadosos escondites
de montes y riachuelos.

Apartado de ecosistemas e instintos naturales,
a pesar de mentiras e hipocresías que se agregan
al esquema de mis relaciones con el mundo,
intrusamente humilde, me remedia la esperanza.
Me nutre, a diario, el vendaval de unos ojos salvajes.

Son los de mi hija, sangre soñadora, que ya duerme,
la diablilla del porvenir que está en su cuna, mi alegría.
Al lado, cómplice del recodo de su nido,
su madre, mi esposa, cuyo torso respira tan suave
y adorablemnte como el primer día.

¡Oh, madre dormida, te amo!
Adoro sus túrgidos senos
y me encanta besarlos.

Es que canta su corazón tras lindos huesos
y lo terso de su piel es mi cosmos.
Su montículo de musgos, Su sexo,
es mi Rezo para toda la multiforme diversidad
de la Naturaleza,
el templo al que voy,
apasionado de epicureísmo, es ella
y no voy a creer, con tonto rito,
sino a sentir para creer aún más
de lo que creo.

Me hundo debajo del ombligo más fecundo
y ella me devuelve, célula por célula,
las certidumbres más profundas
por las que me oriento.

A gusto me revuelco en lodo cósmico,
porque creo en sus semillas y en su testimonio:
la Hija que me dio. En su fe siempre hay frutos,
hijos con porvenir, continuidades...

19-9-1992

*

Kama

... a substance-principle of which man's constitution is composed.
Kama is the driving or impelling force in the human constitution;
per se it is colorless, neither good nor bad, and it is the seat
of living electric impulses, desires, aspirations,
considered in their energic aspects:
G. de Purucker

El alma hay que extraerla sin carencia.
Por eso voy por Coatlicue.
Quizás a la casa de Celeo.
¡Que salga ese kakón y la despierte!

Mi ansiedad de mexitin
da sus frutos en las noches,
pero me falta a Baubo por nodriza:
alguien que me perturbe
en la ausencia de istacoate
cuando mi estera está vacía.

Quiero que a flor de carne amanezca
la serpiente rolliza de alegría.
Que la niña sea una estrella:
y la bragueta sea la cuna
y ella vivaracha, lasciva, salerosa.

15-7-1980

*

Coatlicue

... el apego a los objetos («ragâ») transforma
a los objetos en la perfecta satisfacción o plenitud
del Sí-mismo en aspiración determinada hacia determinados
objetos:
Javier Rou

Me has querido bien,
paciente, sana, vigorosamente.
Que yo sacara dulzura de la peña
y me lavara en el río
donde te bañas y alimentas ha sido tu esperanza.

Pensaste que yo doy vida,
pero más vida hay en tí,
depósito silvícola, centinela de kakón.

Te difaman, hígados de indio,
y se equivoca: tú, más candidez
sacrificaste ante el Hades
por los hijos perdidos en la sombras.
Negro luto quemas en rituales
siendo adorable sin saberlo.

Más finos y tersos tus pétalos,
flor oscura, que las de muchas mañanas
y en tu vivir, Coatlicue,
menos arrugas y dolor dejaste.

Han sido tan limpias tus llamas,
fuego purificador, porque litas.
Lo sé porque me has querido
y el altar no miente
en la paciencia que atestigua.

¡Soy el residuo más dulce
que creaste en el carbono!

5-14-1980

*

Putamen

En el poema humano,
el que vuela al espacio después del nacimiento
y deja su nido oscuro, la sustancia negra,
el alimento se almacena en el putamen.

¡Cada estrofa se dopa
como tesoro inagotable de la mina!
y, en lo más externo de la esfera,
se fortalecen las alas,
con cachondo canto, se aprende
la pasión y su delicia activas.

La corteza motora es una danza
y el poema, una gaviota,
y todo sobre la colcha neuronal
es sonoro gorjeo, vuelo germinal,
cielos de Eros electrificado.

3-7-1997

*

El ser

El ser está hogareño cien trillones de veces
en castillo de sangre y proteína.
Entre charcas de nucleótidos, el monarca
pasea, divaga, se estremece.

El horizonte es un soluto amurallado
y su paisaje es infinito en apariencia,
aunque nunca lo sepa
por sus débiles pasos
y su corta existencia.

Todo tiene su réplica de ardides,
poder tortuosamente comprendido,
afán desde los ojos, milenario,
y es querer vivir y, aún morir,
lo que lo explica.

Hay un ritmo preciso de conteo.
La mariposa, temblorosa, su crisálida suelta.
El monarca también su red de pasos
y la vida deviene organizada y él es la vida
y camina y divaga y sufre y muere...

4-11-1992

*

La eternidad presente

There is one Ruler, the Spirit that is all things,
who transforms his own form into many. Only
the wise who see him in their souls attain
the joy eternal:
The Upanishad, 6

¿Qué es el gozo?
¿Una promesa verbalizada meramente?
¿Un discurso en los labios del Hacedor Sublime?
¡Pues linda miseria que hicieron de los gozos,
promesas y promesas y promesas!

Que no haya sublimes labios ni hacedores.
Que se forme la boca.
Que el beso retoñe.
Que las raíces crezcan...

¡A chupar venimos!
a absorber,
a rastrear el camino
vestidos de piel,
desnudos e inmersos
dentro de las charcas de escozores.
Vulvarmente nutricios estamos.
Obesesos por el olor de Démeter...

Que la mujer que ríe
redefina la eternidad con su presencia.
Que el niño hambriento clame
por la teta y chupe y se lacte.
Que el gozo baje de la altura ultramundana.
Que el tedio se quite los calzones.

Que la promesa sea como el rayo que fulmina
y Sémele ruede por los suelos
como atrabancada indígena de Cadmos
que pija quiere y caldos a la clueca
dan por cada rumbo.

Que en mil pedazos queden destrozadas
las continuidades contínuas y sistematizadas
por el Uno de lo incógnito.

¡Mal rayo nos porta, una y mil veces!
Y que la Majestad cósmica
también se colapse, que se arreche
el berraco nabo del Vigía
en presencia de legisladores morales
y rateros y rajputas y lesbianas.

El afirmador no cesa de llegar a ser él mismo.
El beso que recién ha nacido
reclma su retorno al instante idéntico.
Se moverá como lengua, golosamente enloquecida.

Y crecido, el beso quiere, yendo al plexo
de los senos calientes, los pezones
y aún más sudarse ha de querer en el carmín,
lamer en grande y, si las manos del deseo
lo permitieran, apretará debajo de las nalgas,
jalará el clotis, se salará con chupetes
y caricias, vivo julepe
con dedos en lo incógnito.

¡Qué rico que, por afirmación,
revienten el sostén, a besos,
los hijos terrenales de Semele,
los guerrilleros de la Gran Madrugada!

Que el escote se prohíba de los senos
y que las manos democraticen sus tersuras
y las repartan a las bocacalles
bajo túneles y sobre las rampas
de las perspectivas...

Que con peplos abiertos,
bragas en las rodillas,
se abran las blusas
las colegialas, las meseras,
las libres y las esclavas,
las dejadas, las viudas
las casadas y solteras...

Que el broche de una promesa nada oculte.
Que el cierre de cremallera nada esconda
porque hoy la eternidad presente como loba aúlla.
La eternidad alborota como gata los tejados.
Su movimiento inestable es una de pezuñas.

El movimiento del ser quiere rebeliones
y bajo las cobijas se ha vuelto
el coito más cachondo,
la presencia del sexo más caliente:
la afrodisia, la ausencia de nostalgia.

La eternización de lo inmóvil es lápida,
pero esta cama es sudor, olor a semen,
entrega, bija del hibisco,
telares estambrados vulva adentro
por lo infinito temporalizado.

Vivir y pensar se han trenzado
con el lenguaje de la orgía
y con pasos de ménades, el dolor filosofa.

Afirmar el gozo y el dolor es querer
la eternidad con revolcones, se repudia
la trunca linfa, éxtasis de promesa,
la espera que es más fría que los polos
y fraternales sermones o consejas paulinas.

El acto de volver a comenzar está desnudo
y el pene no es una idea, sino un córrele...
y las piernas, aún no cansadas, se agitan
y ese vientre abierto
y sus caderas
son la vida.

5-9-1990

*

El hallazgo tántrico

Tapasaya: Aceptación voluntaria de algunas dificultades
Materiales para progresar en la vida espiritual:

S. Prabhupada

¡Amé la luz para decir Existo,
pero jamás dije soy
hasta hallarte en el agua
y querer tu cuerpo como pez
servido a mi diario regocijo!

Yo no sé qué es la hermosura.
Aún no. Todavía.
Tus canciones de gibón,
territoriales, de pronto me llamaron.
Te espié largamente.

Eres tersa y hermosa como niña.
Eres linda y hostil,
benévola a veces, violenta
como ninfa del bosque.

En el punto fijo de estética incipiente,
en este azar de solicitud o rencor,
me sorprendiste.

Supe que frotaría con miedo
el gozo de los ojos
y que me encenderías como chavisca
de lámpara en el viento
pues andarías conmigo.

Voy a echarme a las aguas
y agarrarte los senos o las nalgas.
En el manantial, si muero,
(porque nunca lo intenté)
llegaremos al fondo,
a flor de sedimento.

¡Y penetraré en tus algas,
comeré líquenes,
haré sexo contigo!

15-7-1980

*

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