¡Qué hermosa santidad
tiene tu cuerpo, peludo en el pecho,
caprino en las costillas, tierno en el semblante!
Seguro que tienes la mente en los talones
y sudas flautas por cada tejido,
célula por célula, núcleo por núcleo.
¡Pan-Todo... pan-inclusivo,
sin levadura, pan natural,
pan saturado de pan!
Sátiras semillas diseminas
dentro /fuera / entre las piernotas vegetales
de la Tierra y los senos derramados de los cerros.
Pan de leche llovido en galaxias explosivas
como Vaca Voladora que fuíste de los cielos
y Gotas de Castrado sobre Urania
y espuma del mar y todo infierno y todo Gólgota.
2.
En días de la Primavera del Mundo,
Ofión-Bóreas, en aras del rapto de lo bello,
recorriste los huertos arcádicos
y fuíste por tus caprichos, desnudo:
ninfas de los ríos, sin escapada.
La piel convocó a hermosura viva
y el pulmón echó su meta de salvar
cada divino grano de onticidad y honra,
cada espacio de aire, brisa y aroma.
En la divinidad de esta voluntad,
se construyeron nudillos y manos anchas,
bulla de piernas, el ardor cabrío.
Y se manifiesta la boca,
bendice lo universal y lo íntimo,
lo cósmico y la sustancia,
la esencia y la privacidad.
3.
Te ofrendo mi testae,
recibida como abrigo exterior a mi semilla,
cáscara de gameto fermentado
que creyó en la esposa del testiculus.
Cierta evidencia en las orquídeas prefigura
que la concha es un angeion vacío.
Tú no hagas caso: te doy fe
de que estoy testiculatus
con mi tubérculo muy sólido,
lleno de ovas, rico en amnios,
disponible para el cigoto, tête-á-tête.
Te dejo mi testosterona para
la vivípera afrodisia que te plazca.
4.
A veces, no siempre,
me lo amacizo contra mi pecho
como otro corazón que me hace falta
y me dejo llevar por su latido,
más iluminado que el mío,
a pesar de lo oscuro y voláfugo.
A veces, tenemos que bailar juntos
sin que nadie nos vea, como en las cuevas,
antes de salir a darnos a gregarios rituales
con las gentes del mundo.
Don Nadie nos fuñe costilla abajo
y giramos con talones de cómplices
y como trompos dulcemente amarrados
del ombligo.
El coloca sus manos sobre mis hombros
(¡para que no lo hagamos!)
ya que tendremos que bailar
lo menos tristemente que podamos.
Su bestia me observa con ganas
de besarme o morderme,
al menos, hasta que aparezcan
las putas ninfas que invocamos.
Es tan triste estar solo,
tiernamente indefenso, con un corazón
que tiene arpas en sus silencios,
violines en el estómago.
Busco de mi esqueleto y mis mañas
alguna parte que lo identifique
y pregunto inútilmente dónde estoy
y por qué esta sucia felicidad de segunda mano,
esta generosa miseria de ejemplos
de otras poses y regularidades,
este baúl con memorias
de inútiles conveniencias...
Por eso, el corazón desciende
como geotrópica estrella, redentora,
y se posa en la concha más dura y amarga.
Se reinventa su cintura, tronco inmenso,
su cuello, que levanta a la copa de los aires,
su cabeza soñadora, tan poco acostumbrada
a dar consuelos y danza, de árbol a árbol,
¡conmigo, sí, conmigo!
5.
... Vengan, jijos de la pelma,
cantad a cántaros.
Los crotarios se apulgan
para desafiar el momentoquio...
¡Pronunciad la verbuda campanela,
dividido el amafe del silencio,
ocultad de una vez el sublime eructo
del nóumeno apofántico!
Los vecinos se llueven para testificar
la penetralia y el silabario espera
describir la consigna ecorial
con pupilas y hongos del chismerío.
¡Verbéen como labiosos del gofio cotidiano;
tengan sus versifolios a clamor de boca!
La calle se transita de lexemas exoflemos
y se amelcocha con rebotes de candela.
¡Iniciad el salivero, timoratos,
sacad la verba, dad verbazos!
¡Dos sátiros se masturban en la calle!
Acusad su desparpajo,
desencubridlos con sabiduría...
¡En fin, que vivimos en espuma etimológica!
6.
Venga el que canta y credencial en mano
vea que los sátiros existen
con patas peludas y envidiables falos.
Venga el que habla, con señal de poeta,
y testifique que hay demonias llamadas
angelitas, ninfas, nereidas, náyades...
en fin, vírgenes que, al levantar la cola,
se las empinan los asuras del fondo de la Tierra.
Vengan los cantores
y los esperanzados por bellezas secretas
y escríbanlas y cántenlas
para la posteridad incrédula:
¡si vimos la belleza y nos faltó
la frase adecuada, la voz
y el valor para narrarla, sin culpa
ni azote ni mojigatería, que se nos cuelgue
de los güevos!
Se mentiría a la canción y a la alegría,
maldita en bendición extravagante,
por no cumplirse.
3-5-1990
*
Homenaje a Epicuro
Todos los placeres son un bien por el hecho
de ser conformes con la Naturaleza: Epicuro
La moral más alta es feroz:
¡vivirse a plenitud como individuo!
con honesta malicia lejos del que controla.
2.
Esta es la grandeza:
¡compartir entre iguales!
El éxito personal es intransferible.
La máxima efectividad depende de uno mismo.
3.
El único ser moral que hay sobre la Tierra
es el que tiene ojos de pantera,
oídos muy abiertos, tallo espléndido,
manos audaces, tranquilas y ligeras.
4.
La moral es erótica y creadora
y no rehuye el desafío, el salto
entre demonios que niegan la vida.
5.
La moral no tiene arcanos ni infiernos
ni democracias de paja o de acero;
no tiene jerarquías en la piel ni en el Estado.
Ni carnaval ni máscaras.
6.
El individualista orbita por afán de su causa.
Sostiene su equilibrio. Enciende
agujeros negros para que haya inmensidad,
galaxias comunicantes, reversos de entropía.
8.
Los morales primiginios, ladrones de bruta entereza,
íntegros eróticos del Ananda, son ilustres inocentes.
¡Los únicos libres, exentos del yugo del Destino!
9.
El único moral no administra por migajas
el sexo, el alimento, la misericordia,
la clase, la justicia, el conocimiento.
10.
Los morales piensan, se disciplinan,
se ponen en control y en negocio perpetuo.
Administran el porvenir. Su consciencia
está al comando, sin inculpadores,
sin sacerdotes, sin psicologistas, sin Estado.
11.
El ladrón cósmico se reventó del minutero
de las horas geocéntricas y deshizo
los calendarios supercheros y la fe bicameral.
Supo que no hay mecánicas capturas,
reos de Tiké, adictos a la Némesis,
posesos del Demiurgo.
12.
No es moral la violencia ni la coersión
ni la impostura ni la convocatoria obligada
de tribus que no piensan; pero opinan
y protestan y censuran y castigan
con maniática afrodisia de cínicos
y orgásmica faena de burlones.
13.
Society everywhere is in conspiracy against
the manhood of every one of its members:
R. W. Emerson
No es moral la nueva Babilonia de babosos.
Ni la ciudad de los grandes platónicos
ni los grandes imperios ni la prensa coqueta.
Ni las misas de vanagloria
ni las mansedumbres hinduístas.
Ni las sendas del Tao con malabaristas
de Sendero y Flor de Loto
ni huele-pegas ni peyoteros
ni santeros ni teosofistas
ni dualistas de fría misericordia
y peladas rodillas
ni absurdos de la Eucaristía
ni papistas de la cruz y el misticismo.
14.
El moral no juega a los dados con los dioses.
Se robó el Arbol del Conocimiento,
fruto por fruto, hoja por hoja.
Para él, la muerte ha muerto.
La vida roba vida, biología sin límite,
juventud eterna, tiempo cósmico.
15.
Los únicos morales que hay sobre la Tierra
con gozo se comen el pan;
con lo indispensablemente necesario
son felices; navegan la mar, no los estanques.
Vuelan a los cielos de infinitos posibles.
Hurtan del amor cada delicia
porque viven desnudos,
desvestidos de anti-civilización.
16.
Los únicos morales son valientes y generosos.
No comulgan con burócratas ni con sabihondos.
No apoyan a gendarmes ni exorcizan con miedo
las sabidas miserias de la desventura cotidiana.
17.
El único moral que hay en la Tierra
controla la esperanza, porque es fuerte,
soberano y empírico; su miseria
no la dicta el más allá
ni la riqueza la espera de holocaustos
de propiciación ni de sibilas ni de pitonisos.
Ni de horóscopos huisce diei
ni de la Heliópolis ni del Vaticano.
18.
Razonar es su única epistemología.
El interés propio, su única ética.
El amor: su única conducta.
La creación, su única misión.
19.
El moral es rival de los parásitos
y en la Tierra de los Violentos no quiere
ni la choza más humilde ni la palmada
de poderosos ni la doncella más espléndida
ni la fama de sus triunfos
ni la aprobación más dichosa.
20.
La moral más alta es feroz:
¡y el estado natural: ser ladrón de su espacio,
controlar el universo, rescatar al amor!
*
Homenaje a la Flor de Loto
A Siva, el Bienhechor y Señor del Tiempo
Tú, alumno caído en el pozo y la echada
ante la gracia amorosa del polo masculino,
siendo yo el Niño y Anciano de los Días,
recibíste mi secreto. El que da y quita soy
y doy lo más indispensable, el Ser y la Energía.
Tú eres mi flor, mi corazón es uno de tus pétalos.
Tu mente es uno de mis tesoros. El alma,
uno de tus encantos. Tú, alumno mío,
no naufragarás en estanques perennes.
Me dividí en dos mitades para quererte más.
Sacrifiqué mi inocencia; te enseñé el lingan-yoni.
Dejé mi casa del Más Allá de Todas las Cosas
y me puse, rumbo al pozo, densificado por tus zozobras.
Fui a sacarte. Te sequé con mis besos. Acudí a tu lado
para enseñarte mi danza, mi erotismo. El misterio.
Te dí a mi amante, Parvati; mis aguas en la visible turbulencia
de las formas feroces. Te mostré mi lengua azul y mis tres ojos.
Te instruí con las potencias fecundantes de la vida, sol y luna.
Que nadie vuelva a decir que no soy visible. Te ofrezco
el Ajna-Chacra, mi tercer ojo y mis manos que todo
lo escarban desde lo más remoto y lo inmanifestado.
Que no vuelvan a decirte que soy amorfo e inextenso.
Formé el espacio de Sadasiva para que habites, la tierra
de Mahadeva, el agua en Uma y el fuego de Bhairava.
Que no vuelva la mentira a reinar como avellanas
en lugar de mi sospecha, que es mi almendro duro.
Hay un deseo que admito como el más precioso:
Que tengas Atman, que intuyas mi Unidad, lo mismo
que a la Madre de las Formas, que sepas
lo que es posible por Bitul autoanulante
y por misericordia. Mi contenido te rebosa.
¡Qué generosa es la Vida que te doy!
En tu seidad, puse la corona de mi dicha,
Kether de mi reposo. Te entregué la danza,
el erotismo, la energía, el calor de mi Aliento.
No digas, no vuelvas a insinuarlo jamás,
que el placer obstaculiza que veas mi rostro
y que la vasija que eres y yo lleno se tapó.
Un día, cualquiera entre mis eternidades,
eché mi respiro de contento y el prana dio vida
a las cosas, y te entregué, con mi desfogue,
la posibilidad de mis muchos caminos,
el Saktipat, entre ellos.
Un día, cualquiera fue entre mis años y edades,
madrugué y aún vencí la noche, amándolas
a todas, sin renunciar a ninguna: mía fue Kali,
la negra más pura, Durga, la guerrera más lúbrica,
mía Laksami, Saraswita, pues todas las vírgenes
son mías, y no hay castidad ni orgullo que no sepan
de mi orgasmo ni lo quieran desde el fondo de sus almas.
Sus pensamientos son los ritmos contractivos de mi perineo.
No hay tristeza postcoital que no muera en mis éxtasis;
no hay mundo humano que no admita mis pulsiones instintivas.
Pequeño crío, alumno del estanque, dos enseñanzas te expongo:
Toda la vida-creación-externo mundo, tu pene y tus timbales son divinos.
Desoye a los que siembran culpas y vergüenzas, oradores
de recato y mojigaterías, fornicarios autodegradados, caprichudos.
Quien niega la continuidad natural del mundo y el placer posible,
me ofende. No lo buscaré en el estaque. Lo dejaré en el pozo
por largo rato. No diré el trecho más seguro para verme, Bodhichitta.
No lo pasearé por los mundos que transitan los bardos tras la muerte.
5-16-1991
*
Para despertar a Leti
a Leti Robles, guerrerense adorable
Leti es un dulce mesón.
Se mece trayendo en sus manos
una copa de prana hasta mi mesa.
Sus pasos cuelgan en la gracia.
Cuando se aleja de mi espacio
yo sé que ella es algo más que la fugaz partícula
(es concreación hadrónica).
Su amor es permanente.
Su presencia inefablemente deseada.
Hágase ella ¡amor humano!
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Se me antoja más que el mole.
Me gusta que exista su tamal en mis cumbres.
Con ella comeré partículas de encanto.
Beberé en su vía láctea
su lluvia sideral... ¡será mi gozo!
¡Cómo mece sus pezoncillos cuando camina,
chozpa en mi aramio, danza ante mis lebrillos!
Voy al mesón y a mis ojos mece
como puertas de su hostal,
¡me encanta su coquetería!
Hoy me sonrió, misteriosamente,
dio señal de promesa, seguro que me quiere.
Voy a recibirla en ese paraíso todavía secreto
que se llama el Campo de Higgs.
Mi casa es su casa hasta en la incertidumbre.
De mis meseritas favoritas, ella es una:
la más pura, tierna hasta en el rabillo de sus ojos,
graciosa en su nariz, con la cual habla.
Todavía huele a Acapulco,
a vírgenes palmeras, a cocos jamás mordidos,
a senos jamás chupados; pero qué espigada
esa espiga del amor, esa dura masa tan protónica.
2.
Me imagino ya... en la Laguna de Cayuca
(ella dijo que irá conmigo...)
donde su sexo es fauna silvestre,
cómo poblaré sus cielos púbicos con pájaros
que una vez cantan han de multiplicarse;
trinarán encendidos sobre pequeños islotes
y serán el estuario exótico que provea.
De seguro, cada célula de su piel
es húmeda, tersa, fresca, incontaminada.
¡Y qué laguna de tres palos, al penetrarla,
explorándola yo, de esquina a esquina,
con aves de mil especies y colores para soñarla
con empirismo de deleite y acceso mutuo
a los cielos que tenemos tan adentro
cuando amamos, cómplicemente voluntarios,
lúbricos, cochinamente evolutivos!
Con mi rodilla derecha, abriré sus entrepiernas.
Sorprenderé el escozor, su químico lenguaje.
Su tersura amaga con ricos hormigueos
y comunica antipartículas que son amparo
del equilibrio térmico que cruzan intersticios
del espacio al 99.9% de la velocidad de la luz.
¿Qué da estructura al vacío, me pregunto,
cuando elevo mi hadron collider
al agujero y empujo ricamente
hasta los puntos
de sus internas estructuras vaginales?
Con esta niña, sabiduría de mi erotismo,
se maja al amasijo de protones;
se desgranan como avellanas,
duramente golpeadas
(los protones sueltan al quark
y al divino bosón;
los antiprotones surgen
con su olor de shalimar
para mi olfato y mi lengua los cata
como si fueran la vainilla de Papantla
y mis labios se relamen,
desde ahora y para siempre,
como si reclamaran el rictus de una mermelada
de fresa de Clemente Jacques!)
3.
No me interesa Acapulco sin tí.
Aquí me tienes porque estoy contigo.
Tus playas, no son turismo de estampa,
tus playas son para mí, tú, mi palmerita humana,
tu femínea silueta, tus besos húmedos.
¿Qué más esplendente campo que tu cuerpo silvestre?
... ¡tu mestiza tibieza de laguna!
¿Qué tres palos más anhelados que los que son posibles
cuando agarro tu cintura y echo ombligo abajo
tu calcetería de Cannon Mills,
incluyendo las likras spandex de tus bragas
que han cubierto tus muslos para que no sean friolentos,
sino calenticos a mis manos?
¡Ay, me vuelas los ojos y la tapa de los sesos
como si fueras tú mi proton smasher!
Por eso no te voy a despertar.
Viéndote, desarropada sobre el lecho,
hasta que no puedan mis manos contenerse
y tenga revolcados, por giros isotrópicos,
mi vocación de clavadista temerario,
permaneceré un rato más.
Después me lanzaré a los riscos de tu cuerpo,
desde una altura de picacho coralino,
hasta el fondo de la insondable y oceánica
tersura de tu cuerpo!
Madruga a gusto, Leti,
descansa, yo velo; mantrizo,
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Quiero tu campo de Higgs,
tu espacio más íntimo y sereno.
2-7-1998
*
La raíz
Meditación sobre el primer chakra
Conexión con la tierra es mi raíz.
Desde esa base, sefirot salvaje, me sostendré
como vasija que espera el agua, como torre
o columna vertebral del acueducto místico.
Ahora dáme el tallo, porque chupo lo que puedo
y quiero más de las tierras secas y abatidas.
Uneme al bien de tu mundo estructurado.
Sé bastón adicional para mi cárne.
Añádeme las hojas de la fundación.
Yesod, ven como un vientre a mi reino.
Con tus promesas de hojas estaré seguro,
me conectaré con el sol y el viento.
Mírame, abrazo los árboles que encuentro
en el camino. Estoy lamido por un perro cariñoso,
enternecido por un gato que alimento.
¿A mí, quien me alimentará de hoy en adelante?
3-4-1979
*
Los senos cosmicos
a Catrina Falbo
… si no eres consciente de lo exterior, probablemente
no alcanzarás lo interior: J. Krishnamurti
Para dar santos nombres de japa
a lo que yo llamo dos ricas peras,
dos delanteras iluminaciones,
yo no tengo que ir a la India.
Yo repito: ¡Tetas, tetas, tetas!
el mamtra de tus pechos sin cobertores.
Grabo en mi memoria los conos
con la tersura que yo sospecho
y doy la ventaja a mi garganta
desde antes de evocar
las entidades que han sabido
derramar la galaxia
con leche y miel del Universo.
¿Para qué mirarse el ombligo
en un túnel nirvánico en las frías Himalayas,
si detrás de mi puerta, donde está tu regadera
tienes la T-shirt que te las cubre,
cómplices carcelarias de tus palomas,
pares de japa japa
y por las que yo escribo
su texto en mis labios
y fluyo aliterativamente
hasta que el gozo supremo
eche mi torre abajo?
¡Tetas, tetas, tetas!
Puede que las dualidades de tu pechuga
primorosa no estén disponibles
para mi espacio-temporalidad,
aquí y ahora... ¡maldita sea!
porque hay tela encubridora
cuando no tienes que bañarte,
conspiración de corpiños.
¡Pero no importa!
Continuaré el modesto ritual
hasta que seas mi vecina favorita.
Y no necesitaré dar santo nombre
a tus chichihualli que, divinamente dicho,
son dos tetas maravillosas.
Uno mete el ojo por la cerradura.
Agujera su anhelo insólito de milagros.
Asalta el techo, se descalabra
en volúmenes de esperanza,
pero sólo a tí, japa ninfática, fiat, el hágase,
ahí te voy, sáciate, mirón,
cuando asesinas el brassier en los pasillos
y exprimes dos fantasmas en mi boca.
Cada vez que te veo, ¡mantrizo!
y tú lo sabes; me preparo para santificar
el delicioso instante en que desnudas
tu torso para ir a la cama.
Con mis ojos, he descorrido la luz
y robado lava de tus volcanes
para que tus japa japa madruguen
entonces, friolentos
de aliento y mordiscos.
2-5-1984
*
Meditación sobre el deleite
A Hazel
Disfrutaré el sabor de tu fruta, Tiphareth.
Anheloso estoy por tu abrazo. Cálida y sensual
te sospecho, porque ví tu hermosura
debajo del vestido. Disfruté tu aroma.
¡Oh, dulce beso de la vida!
donde quiera que te imagino, sin perseguirte,
te encuentro, me detienes, me invitas
a quedar, a reposar en tus senos.
¡Oh, dulce beso de la vida, me tienes
apresado por la espalda, pusíste una argolla
en medio de mi ombligo, estoy agradecido
de tenerte y es innecesario ya desear algo más!
En tí, todo lo tengo. La amargura ha muerto.
Tengo la belleza apetecida, tu devoción, Tiphareth.
El poder de activarme en alegría y comerte
por deleite, cada noche, y arrobarme en tu belleza
cuando me despiertas y pides tan poco: un poema,
una canción, un momento exquisito de horizonte.
(De mi primer poemario adolescente en los años ’70)
*
Justo encima del ombligo
Meditación sobre el tercer chakra
Allí estaba, casi a mitad de mi tallo,
Tu mundo, Geburah, y tu vasija de cuello largo
(abajo / arriba / fuera / aguas turbulentas,
estanques oscuros, tal vez abismos,
qué sé yo) y un cazador de simios y serpientes.
La victoria es tan difícil desde aquí.
El testigo se va aparentemente.
Ese que sabe ver el Todo, activamente,
con las rajas de cálida alegría y apasionado ímpetu.
El testigo veedor con energía que salva,
con sattvas de armonía; ese tranquilo Budhi,
justo encima del ombligo se detiene,
y nos deja en la presencia de seres residuales,
fementidos, traidores, ventajosos.
Con burócratas, ideólogos huecos de Chesed,
árbitros de rutinas, cantores de fatalismo,
merolicos de órdenes rígidos, botelleros de vasijas
de cuello largo, cazadores homicidas, encantadores
de cobras y de jivas, me hallé. Y eran las GUNAS
del Estanque, eran los fantasmas de mí mismo.
… porque desde aquí, justo encima del ombligo,
fue que hablaron los demonios del ahamkara
para hundir sus puñales y herirte,
aquí caíste, kármico y doliente.
Aquí se marcaron los samskaras,
aquí la energía esquilmada,
la sangre que no coagula,
tu cicatriz abierta, aquí cautivo
fuíste de los cazadores, mordido
fuíste por las cobras venenosas.
Aquí has de vencer la TAMA
de las memorias descuidadas,
temerosas, resistentes.
3-11-1992
*
Romance de Corinna Hartney
Corinna Harney se divierte
con la pólvora china.
Sabe cómo Gengis Khan
formó su imperio mongólico.
Cuando ella se tendió sobre mi cuerpo,
aplastó el califato islámico.
Dejó las páginas en llamas.
Todos mis textos se cubrieron
con los escombros de Bagdad.
Sentí el abismo entre Roma y Oriente.
Todavía los pentagramas de Arezzo
cantaban marcialmente
y Boecio en la cárcel bordaba
su mortaja de consolaciones
Por mutua cuenta, fue que ella y yo
firmamos la Carta Magna:
hacemos la democracia desde 1215.
Con el puro deleite de sus ojos,
reliquias irlandesas,
y su maciza silueta, sirena del desierto,
me convenció de que haga anandas
con el Uno y estimule su lalalana.
¡Qué sinceridad al poner
las cartas bocarriba!
Siempre me observa embriagado
de una culpa nata y por eso
me desafía con más amor que a nadie
por una terapia de muslos oceánicos
y boquita de pez sobre las Torres del Ovatio.
Cuando seca está la lengua del espíritu,
me pongo a rasurar el bello púbis de Sión...
¡pero, claro, es porque en sus piernas,
en sus magníficos cimientos de rodillas,
me cobijo y echo unas clavadas en seco
al fondo de las charcas de Urano,
y ella es la bienvenida
del cariño en mis costillas!
Ella es la mujer que yo ubico
bajo nevadas de cáctus.
Sus nalgas son tan cálidas
que no dudo que estoy
bajo las ruletas de neón de los casinos
y que mi ofertorio está lleno de vellos
y mis sombras llenas de barbas
y con largas orejas de burro.
¡Azazel en el desierto
y Peniel sobre la cama!
Sileno no se enmascara.
Para encontrarse conmigo,
Koré-Inna viajó muchas millas
en su Lexus SC 300 '92.
Recobraríamos la Tierra Santa.
Así que esparcí mis rodillas
sobre la arena, trayecto
hacia una colcha mágica.
Frotamos lámparas de anhelos.
Ella fue, derechita, a abrir la cremallera
y con gesto noruego, conquistó
a los bretones antes que Marco Polo
saliera de Venecia.
Para que yo fuese el cautivo
de sus glotonerías, me embriagó
su boca, sin esfuerzo.
Su saliva roja fue amrita.
Luego, en Las Vegas, se quitó
todo, hasta las últimas vírgulas.
Se evaporó de prendas.
Ocupó mi sangre.
Me invadió bien prendida.
De lo que fue su escote
salieron dos palomas;
pero no dos harpagones,
enjutos y descoloridos
que son cosas del otro jueves.
¡Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica!
es decir, dos dogmas infalibles que,
después de chupadas
cual ejemplares tetas, se multiplicaron
las feligresías y los castillos
y los encuentros del Medioevo
con la Gloria Shekinah.
Corinna Harney es tan hermosa
del busto a los talones,
de la obviedad a lo insólito,
que Diana no permite que sea sacrificada.
Se la llevó a la Táuride, como a Ifigenia,
para que sea Playmate of the Year,
causa caussorum y emblema estético
con botas vaqueras,
medias de malla,
tangas, sedas vaporosas,
fino lingerie, fragancia Savage...
Corinna baila butt
como ninfa cherokee y escapa
por rumbos de siringa y cabras,
sirena del desierto, poetisa que oye,
carrizo acuático que canta,
ojos grises que sueñan,
azules caprichos de órbitas y estrellas,
que son la pirotecnia, la China misteriosa
hecha petardos, cielo descuartizado
bajo tierra de santos jinas que huyen del Nirvana.
En fin, ella y yo somos poetas.
Escribimos con el polvo sideral.
La entiendo cuando dice:
¡Comenzaré a lamer de tu estrofa!
Y demás está decir, que es océanica.
La noche que llegó fue Luna llena.
Según observé por la ventana,
el sol copernicano nucleó el universo
de la cama; pero yo consulté
el calendario, a puro beso,
succioné el mantram, a la antigua:
¡man menos mens mana!
Sin sayal de penitente, pedí
a la wahine el huevo del mundo,
totalidad de continuum, cosecha de magia
... y todo se redujo al julepe espasmódico
y la sílaba, el remezón del clotis,
el bocado que me llenó de pelos el alma
Ite missa est, sácate al coño.
¡Es que fue la mamada del siglo,
no cosa del otro jueves!
Te voy a entregar el pragmatismo,
dije a Corinna, es decir, a la ninfa.
Tiene veinte años, Lexus SC 300,
y ella se modela como agasajo óptico,
pues tiene la bendición de Diana
y la codicia de Orestes.
Ella busca su príncipe dormido
y susurra con labios
que han hecho pajas
al imperio maya:
¡Despierta!
No quiere que despierte
el que no es poeta.
Pero coge y lame
como apache apañera,
tupí y caraiba,
cuando gatea en sus cruzadas
para rescatar la Tierra Santa.
Maquiavelo está despierto.
El sol guerrero no duerme.
Codicia esas caderas explosivas
que harían de la ternura un berenjenal
y no digamos esas vasijas de Nut
sin cobertores que gozo en la tala,
a raya, chupa que chupa,
sin que se pida temperancia filantrópica,
o mínima intervención estatal
si de mostrar the topless phenomena se trata.
Tits without misery!
Al final, yo afilo la realpolitik
antes que Falopio describa los condones
y Ponce de León descubra La Florida.
Y ella en la boca recibe el obelisco
y yo en los dientes la raja pegajosa.
Corinna sabe su trabajo
y no compra indulgencias de los Fugger.
Conmigo muere, extractora del jugo
de mi texto vertical tan prometido:
lava a lengüetazos el telescopio
sobre cristales de deseo muy diamantinos,
duras arterias de dicha, profunda certeza
de pasiones. Hosi-a-nna, sálvame la lalalana...
El lenguaje nace del ritmo.
Tañemos címbalos y nos cimbramos.
Panderetas y nos pandeamos.
Chingamos ya en Singapur
y nos cingamos, sonajeros a toda matraca.
¡Corinna sí que sabe de lenguaje!
Cuando pegó 95 tesis encima de mi estómago,
en 1517, con saltos y agazapadas, su protesta
se llamó la Gran Reforma, propuso
su propia novedad de izar el ano en aras
de metáforas in situ, aquí en los muelles
de la folla blanda y la nalgatomía.
Y logrado el acomodo, se lubricó de unción
y como mula de tiro, recibió Su Padrenuestro.
Después navegó sobre mi ombligo
leyéndome la Dieta de Constanza.
Yo regresé al Puerto de Palos
por provisiones de huelva, ovas
o como se diga...
no por otra cosa, capear sus temporales
y cotejar el axis mundi antes de largarla
con un palo de mesana
por la candonga triangular llena de rizos.
De tortas como éstas, descúbrase América.
Sírvase el Africa. Dóblese la pólvora mojada.
Corinna sí sabe galopar sobre las olas.
Echó su vela carajada a cruz y vera
y del botalón hizo su festín de samskaras
para mi cama de agua.
Cosa no fue del otro jueves
que el Obispo Waldeck
rechazara los suspiros de Münster,
los versos tántricos,
el hambre poligámica,
il fellatio, seminen in ore,
il anus impregnatus,
y la boca de Corinna en mis escrotos sálmicos
colgantes bajo el Arco de Triunfo.
Y también su jardín de la gracia,
con hespérides y nabos,
y Lutero de ojandra, mirón y puñetero.
A todos desafía para que se disuelvan
en las páginas de textos incomunicados.
En cambio, yo propuse
volteándola de tirón ante el pasado:
¡el motín de La Bastilla!
tomar por asalto su trasero,
túrgidas curvaturas que Gèricault
no ha pintado todavía,
pero que, si por la rampa
al por mayor en lamidas permito,
truenos de Anu profetizan
la Venida de volada y la ira del Magnífico
... hossi-a-nna, sálvese quien pueda,
cosa no es del otro jueves.
Ahora me aferro al cosmos escindido
de su nalgatorio porque escribo
sobre el futuro y el amor.
Si yo fuera Mirabeau, mudaría
Versalles a París,
redeclarando los Derechos del Hombre
sobre esas tapias de tersura
que se llama el pedorrón del Terror.
¡Váyase al diablo ilusionismo,
Delendas est Cartago y los discursos catonianos
en versión jacobina, hordas de canallas
tan cortezes, tan pizarros, napoleónicos,
tan generalísimos, tan francos, tan pinochetiles!
A merced de sus caderas, soy cautivo
de sus movimientos audaces y maravillosos.
Sus muslos son pilares del décimo universo.
Y para escribir el grand finale,
la ida y la venida, ultimamos
la jodienda astral bajo ese túnel
que se abre en Las Vegas,
zona rosa de piel que son las nalgas,
tus nalgas, bailadora de butt, Corinna.
Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica
cuando meto mis güevos bajo su rabadilla
en aras de la gloria shekinah
y leo de sus poros la Historia,
oliéndole las gracias,
colocándola in supina positionis
para mirar sobre sus hombros
clavándola tras sí
hasta que la poesía nos diga
¡placer, nunca te vayas,
amor házte placer
hasta que el cuerpo
aguante y el divino
joder se repita!
4-12-1992
(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 626-626,
22 y 23 de mayo del 2000 y SerPoeta.com,
el 4 de Mayo del 2005 )
*
Unión-Yuj
Cuando fui un yo,
seco como espiguillo
y no había mordido
ni a la rama ni a la estrella,
cuando no había visto una sola cascada,
puñado de la mar,
ni a Maia, ni a Isis ni a Cibeles,
¿quién había que lamiera mis costillas
y dibujara sus besos,
o me uñara tiernamente mi dedo gordo,
el izquierdo pie?
¡Nadie!
Mi sede existenciaria,
mi piel de Visnú, ¿por qué estuvo vacía?
¡Entonces, llegaste!
te acostate sobre la estera
de mi corteza sensorial, abríste mi tálamo
y, desde ese instante, yo pujo
y tú pujas y me adoras
y el rico manantial de Varanasi
como Ganges en puntillas
fluye, de las Himalayas a Calcuta,
y me ofrezco a las manos, como triada.
Del cerebro y sus flamas sinápticas de Maya
al éter cósmico del Uno,
sensorium Dei,
sacerdotal como fuego viril,
que canta a la yoni, Dyada,
por tí, para tí, nos unimos.
(Publicado en La Blinda Rosada,
25 de septiembre del 2000, y Adamar, España)
*
Del shakta a su deidad
Me gustaría que hubiera un dios
que tenga mis dos manos y me abrazara
dulcemente como amigo.
Que no se espantara si dijera
que mi vida depende de esas manos
porque yo labro la tierra
y bendigo mi espíritu.
¡Sí! me gustaría que se sentara
en el llano y mirara mi domdi y mi chandali.
(Le prestaría mis ojos, si es fuere necesario).
Le calmaría la sed en el río que fluye por las navas.
En el fondo está mi casa
a la distancia. Y mi mujer adentro,
cocinando. Mi nariz informa que guisa.
Será cabrito, o mole de olla.
¡No sé! Le llevaría conmigo.
¡Que no sea la última cena!
Con mis sinceros labios digo:
¡Será un honor que sea mi convidado!
*
Lila / danza / entre las gopis
a Mercedes Carreño
Curiosa campesina, tentadora,
Semele bailadora, caderita, ciclo
de chulos ojos y delicia, thalía
con las mercedes, pródiga,
niña de los pechos tan sonrientes,
pupilas das, feroces en penumbra,
vergara de las lunas tan carreñas,
promesa tan caleña, sophía,
colombiana del mundo de lo bello,
trevi con las piernas exquisitas
sobre los montes reales del lenguaje,
Dioniso evoluciona por quererte.
Apolo se hace carne por mirarte.
Tu montenegro es un pilar
de orden y mandalas y el mito, una memoria
de clamores. El nuevo sacerdocio se trasciende.
¡Aquí! soy el custodio de la palabra cimera
que rompe el puente del pasado; avanza
desde el ombligo, abriendo manipuras
hasta alcanzar tu inocencia entre las lunas.
Contra la tiranía del mundo medieval
fundo juglares, el imperio óptico y sonoro,
sensualista! Vamos a la gran dicha,
a la nairatmia y a la mahasukha.
*
El proceso femenino
1. Niñez
Hay mujeres con rostros infantiles.
¡Que nunca envejecen!
Son como chavas, como niños sin sexo,
golfiñas ariscas, juguetonas, risueñas
con huesos ágiles y originales ímpetus.
Y sus ojos, sus ojos
son faroles con llamas que en la mirada
se encienden vivamente
y con los gestos florecen.
En sus rostros,
incansablemente dulces y gentiles,
se ilumina la chispa del espejo interior,
el ángel femenino, la mujer encarnada.
Hay mujeres sin malicia,
sin sucio en las pupilas,
sin agresión que a sus labios tuerza
con el asomo absurdo de cualquier palabra.
De la infancia son las caritas permanentes,
la doncellez que se asoma, tan callada,
para el gozo de una primavera que perdura
y así quedarse, a flote en ella, para siempre.
¡Qué semblantes sin años,
sin tristezas de arrugas, sin hurañez amarga!
Tersas, limpias, melódicas
en la piel del espíritu
como ninfas que cantan, musas
al pie del Helicón más cotidiano.
Y sus ojos, sus ojos
así miran, así conquistan aún más,
así se comunican, así descansan
cuando llega el día del dolor,
la noche con empeño de obstruir
al amor inmarcesible.
2. Adolescencia
Hay amores que avanzan con paso
de nubes claras o manantiales cristalinos.
Amores que no son exactamente cielos,
pero entregan el alba.
Que no son agua.
Ni exactamente nimbos, pero se elevan
como cirros a las esferas altas
y refrescan los hondos abismos de la carne.
Del hombre.
Son mujeres gentiles.
Eso tan sólo son:
la presencia de la brisa que refresca
en figura de cuerpo femenino.
Se materializan.
Semillas son de estrellas en lo oscuro.
Se entregan como consciencias
en calma que descienden,
¡pero cuán altas habitan y cuán adecuadas
son sus sombras para el calor del mundo!
Y sus ojos, sus ojos
son faroles y llamas en la negrez hostil
y vive el corazón varonil,
por su femínea luz, encendido.
3. Adultez
Hay mujeres que son versos vivientes:
el ritmo que camina, descalzo,
la música que se forja con palabras,
la bandera de la sensibilidad que conspira
para volverse más amor y más ternura.
La mujer se vuelve hembra de tal modo,
moza con anhelo de mitosis / maithuna
y se escinde en la maña señera
de la virtud que juega y bendice.
La mujer, su soledad divide en dos
por ser, de su hombre, compañera...
y, entonces, anda con el talle vertical
del árbol, cósmico geotropismo,
y su vientre horizontal se acuesta
lleno de curvas, ninfíco de caderas,
húmedo en las raíces
y toda ella canta para el tálamo
con el furor de las savias / tattva uttama
que chupa de la tierra
y, en dúo de complicidad regocijada
con el gameto, engendra al canto
(la apertura de Anahata, se abre a plenitud
de vida, tan digna en vibraciones ganglionares,
efectiva desde el timo).
y es madre de poesía ctónica,
subterránea, paraganglionadora, cardíaca.
y sigue en colectiva humanidad
con sus hermanas.
4. Madurez
Hay mujeres que son
evolución y síntesis
y, por tanto, futuro,
utopía cumplida y realizada.
Niñas son para el niño.
Tiernas son para el adolescente.
Adultas son para el varón que escucha.
Sabias son para el viejo que aprende.
Benditas son en la muerte que clama.
Y son madres todavía para el que,
a filo de espada, muere,
o a para el que en pena yace
o, en enfermedad, padece...
y, para todos, puja la esperanza
en su parto final
que es piedad y consuelo.
Y sus ojos, sus ojos
todo lo lloran, cuando no lo comprenden,
y aún todo lo sanan
cuando es triste y agónico
y lo olvidan y perdonan
cuando es infame, envilecente.
Pero no aprende el hombre necio a redimirse
y no sabe llorar cuando ella llora y crece.
5. Desencarnamiento
Cuando se van de la carne, son mujeres sencillas
y lo mejor del silencio.
Y las netamente virtuosas y diáfanas mueren
después que, con hechos inconfundibles,
todo han declarado y su ternura
ha reconfortado en vida a los ánimos vecinos
sin sacrificio, suyo o ajeno. Al fin descansan.
Son las que, al morir, se vuelven mariposas,
el talismán de alas, la abraxa mística.
que no es tal, en rigor,
como no es nube ni arroyuelo cristalino
ni paloma ni secreto indecible...
Es la mujer real,
costilla celular de mitocondria,
aposento idóneo, el sábado encarnado
de una canción que hoy es
el recuerdo que canta
y que, en la carne,
conmueve todavía...
Y sus ojos, sus ojos
son inolvidables, tan dulces
como el ayer más tierno,
tan cautivantes como el amor primaveral
que, en mayo, hace a la flor más flor
y más ave al pajarillo que se posa en la rama
y a la lluvia, llovizna
deseada para la tierra seca,
vendaval de luz, irisdicencia del ángel
que, en la zarza ardiente del monte humano,
al árbol de amor conecta a su alma.
6. Síntesis Cósmica
Hay mujeres que son la eternidad:
cosecha concreta de la heroica metáfora,
el orgullo del ser,
pulcros cuerpos que ocupan pulcras almas,
feminidad en la piel glorificada,
la alegría del infinito
en desnudeces suaves,
los ángeles eróticos sin alas.
Estas habitantes de la tierra,
nada esconden.
Son transparentes, siendo celulares.
Son luz, aunque vivan en lo oscuro.
Son la historia que se corrige sin recelos,
lo más inocuo del Caer,
lo menos turbio.
Y sus ojos, sus ojos
sonríen, desde sí, porque son inocentes
y nada, sino luz, guardan bajo sus párpados.
Y así miran, así conquistan aún más,
se comunican, así descansan
para entregar el séptimo día
en el Shekinah del sexo femenino.
(7.)
(La séptima sección de este poema es mi silencio.
Un homenaje que mi voz no expresará, no sabe cómo.
Sólo la mujer puede develar esta dicha, su Bhakti).
*
Ante un tatuaje
Dentro del corazón están todas las cosas:
la riqueza soñada, la cosecha infinita,
la ciudad de doce puertas hormonales,
la Sión descendida con luz del sol humano
en el árbol del cuerpo y en la piel de la dicha.
Por ésto tienen prisa de belleza
los que saben cargarse de razones
para hallar en su núcleo
su leptón de fondo,
su verdad de quarkonio.
Otros, ni esperan.
¡Los más tontos!
Se dan el revolcón con la fatiga,
pero, en caducidad de símbolos,
cosiendo en balde y poniendo el hilo,
y entran por ventanas redondas
al corazón en vilo, a la piel de salagón,
a las blandas texturas de la biología,
y se pintan solos y se visten de salamandra
y camuflaje (en tu nombre, corazón)
y se leen en colores y figuras
sus falsos sueños y caprichos.
El tatuaje es un mero simulacro.
Es una llaga de linfa: el agua dulce y fluyente
de Zaza, detenida entre alcorques y represas,
lejos de las Alturas de Banao, el sanctus spiritu
mirándose en las láminas de tinta, la charca
de Rorschach, con ave zonza en abrojos, sin nido.
El yantra verdadero no se pinta.
Es el cuerpo hechizado en los tres mundos.
Traillokya Mohana.
4-9-1982
*
Fisiología de la excitación
Esa mujer con faldas de hidroxilasa,
wow! es azote de MAO
y enzima o abajo de ajena tirosina,
es maravillosa,
se circula, se tiende
y debe lamerse como al caramelo,
degustada por su chocolatina,
y oler a queso, después de ser mordida.
La mina tiene que licuarse como sangre,
beberse caliente para que sea nuestro aliento,
formar las sílabas: te-a-mo,
porque se palpa, conjugada
me anima, la quiero.
La mina que sea el oro del riachuelo,
la ninfa de las trenzas desatadas.
Que la recoja en el ensueño
el Pastor que exprime las palabras
cuando busca al ser más ovulante,
chapoteado en la cera del humus, su adjetivo,
que sea, para mí, la que navega
entre sustancias transmisoras,
tesoro que nos determina
al ser dopaminante.
Quien chapotea en medio de torrentes,
exprima el húmedo adverbio, haga pronombres
y prodigios, sintáxis milagrosas
y diga MINA y será TONINA
y miel anhelada
y ansias de triptofán
y abajo, pantaletas, ya que enzima
fue y encima estuvo
y como tal se comparte,
como fue encima, ¡ah, MAO!
espiga y hoz del encanto
más neuromodulatorio…
Me has llevado al tálamo del benzo,
me has sumido el espinazo,
has gritado en gathas
al lingam y a los cupidines
y el horizonte de mis ojos tiene alas serpentinas
que han sembrado tus dientes y tus besos.
La mina dopa el ansia
y no hay pena que no quite cuando Gaba
se abre como yoni
y es la mina dopante que galopa.
¡Qué jocunda sobre el pecho,
qué alivio, si se afloja, si descansa,
qué placer, benzo-mudo, si reduce la penuria
del opiato, y se mece en el más dulce vaivén oscilatorio!
La mina es mi alegría, cada encuentro inhibitorio,
la emerge de las aguas, oh, qué ninfa sesuda,
cuando canta, porque versa las memorias
con sus labios y, con sus piernas ontológicas,
mi atención abre al soluto,
y yo penetro en la morfología más plena
de sus gozos y ella conmigo es mina
y con ella, me dopo...
(En Tertulia de Mizar, Núm. 705, 6 de agosto
del 2000 y Mondo de Kronhela, Argentina)
*
El gozo
Ir es mover el infinito.
Si va(s), la grandeza es sublime,
vibra con la delicia, no con la detención.
En el carapacho, no escondas tus ojos.
La sustancia, sin raíz, carece de luz.
Hijo del Eter, refulge como Jñani.
Entra a la belleza del oculto quark.
Si va(s), anticipa el placer con gozo eterno
y grita el OM. Deja el tartancho
en el lagar de la mudez
porque el tiempo del mudo
no tiene tambor.
El gozo es siempre ir
y perdurar en la silva del ser
con continuada paz.
Ir es latir con vocación gozosa
de canción por la eternidad.
9-16-1990
*
La cerradura / bandha
A Maruxa, madre de mi hija
Love, the first seed of the soul: Rig Veda X, 179
Traigo la llave para entrar en Tí.
Apertura de Shakti, gozos lícuos, solidez cálida,
el maharaga prometido porque tú me enamoras.
La llave hacia tu interior está conmigo.
Fuera nada quedará que sea valioso
(para que tú lo tengas y en mí lo santifiques).
Todo lo llevo a tí. Lo que fluya hacia afuera
no lo necesitamos. Que sean residuos,
cascarones, ilusiones innecesarias. La Maya.
Mi corazón está latiendo felizmente.
Subió a la cuarta dimensión de tu energía.
Ahora, desde el esplendor, me convocas:
«Seamos Uno, no descargas vitales,
de seres separados, divididos, cortados
de la Unidad en el Todo», me declaras.
Desde el rumor de los óleos vitales del contento,
ya no descanso, oigo que gimes, imagino
que detrás, a tus espaldas, estoy, como una cucharita
que se pegó a tus nalgas, yonipujándote.
Pero es tu rostro, lo que quiero abrir
dentro de mi Alma, tu presencia divina,
tu sonrisa en mis ojos. Oh!, ve con los míos.
La puerta es un velo entre vedijas
que se parecen al musgo y un sol interior espió
por resquicios (de tus cerraduras). Vio tus mecidas.
En entreabiertas fases de tus masturbaciones,
me esperas. ¿Cuándo accederás a llevarme
a tu morada? Sin sentir tu llamado, temo.
2.
La mujer dijo al fin su ontología, su rica esencia
de Ojas sobre el lecho: hoy, dijo Shakti:
«Entra si puedes. Acciónate, hijo del Origen,
Ladrón del Mulhadara». Oyó mi corazón
como un osado ligón, sin llave y sin cautela.
Fue una noche distinta. Había ritmos cósmicos
de luna y se borró la vía hacia el valle del lamento.
Ella bebía Vijaya y yo pinté una medialuna
en medio de mi frente. Me aromé con sándalo.
Y la puerta dijo: «Pasa» y el falo se asomó
a la cerradura y besó la vulva hinchada.
Ella estaba tendida, esperándome.
Y era la primera vez que me esperaba.
8-10-1983
*
¡Sál de mí!
Sal de mí, ira congelada,
invoca tu cambio.
Explaya tu amargura.
No te cristalices, pedazo de modorra;
no crezcas como arruga,
basura de lo viejo.
Sin tí, no sé que estoy en pos de novedades,
echando lo gris abajo, renovando mis sueños
con un utópico tambor de adrenalina.
Díme que estoy vivo, aunque azotes.
Demanda, corazón, con rojos labios
y nervios que dejen atrás los vientos.
9-16-1990
*
Ha nacido esta lujuria gratamente
Antes de que llegaras
yo era un loco de verano.
Un chiflado mataperro con mis días.
Vivía por estas playas
(que parecen tan simples:
sol y arena, agua y caminos)
y, de súbito, cayó del más alto nidajo
de la palma, el melón lactoso,
tu presencia y me llevaste
a la mejana de la fuente:
la sensación, Tu Carne.
Para los hechos singulares
(que yo dí por creídos, asentados
virtuosamente verdaderos)
buscaste las segundas intenciones,
la oscura gramaticalidad,
el sendero verificador de desviaciones.
Golpeaste el idealismo subjetivo
sin piedad, estremeciéndome
e hicíste del espíritu de Berkeley
una masa apestosa de mabinga
por la que siento lástima.
Despojaste al paisaje de sus bragas.
Todo ultrajaste con asco y placer.
Díste propiedades caprichosas
a lo que vestido estuvo
de inmaterialismo;
calidades sustanciales
a lo que había inmanifestado
y vírgen en mi mirada,
pero vedado a mi tacto.
Por eso ha nacido esta lujuria
gratamente, pero me duele ir a imitarla
y ejercer songa. Ha tomado tiempo
tener tu sangre fría.
Bajo el sol de mi islilla
fui tonto y piadoso,
imperaba una inocencia
que no comprenderías;
pero sin esta experiencia a posteriori
de quererte, Melpómene,
todo sería tautológico y arcaico
bajo el sol y mis días.
6-7-1989
*
Alegrémonos
a Radharani, consorte eterna y dadora de placer
Alegrémonos, sin embargo.
El lenguaje nos recobra como a peces
y nos fluye hacia las flautas y guitarras
y nos da burbujeantes pianolas
como dientes y viva delicia
entre las algas y las conchas.
Cristalizada en lago de símbolos
como diamante que sale de la forja
de Vulcano, será la piedra bruta,
la que hoy es palabra estéril,
seca y cotidiana.
2.
Como sangre que sustancia en sí
toda atracción y espacio,
fluído de cada energía,
restablecedora de vida y belleza,
lavadora del vestido que se abre
y no encubre al apetito
que desnuda su empatía,
serán los prados del lenguaje
y las hembras donde se viva el hombre.
3.
Lavémonos para el día de la Totalidad,
ha dicho el Nabî, que la música amanezca
con cantos en los labios de las vírgenes
de Pafos, propone el Kalû.
Sumerjamos los pies en las aguas
del aditon y las grutas de Calcas y Cleros
para que comiencen las cifras luminosas
con sonora expresión de nuevas voces.
*
Kalû
El Kalû trepida lenta y misteriosamente
y sube a las alturas de los árboles
sin pretender existirse y publicarse
más allá de la esencia de las cosas.
Ni será tránsfuga de la escena y el tiempo
que define la mera ontología entitativa
de otros seres ni fantasma del ay, doloroso
que vive siendo sin ser-todo-lo-sido.
Cuando el bagaje de nadie se objetiva,
interino en las expectativas, el Nabî canta
y ahí-es... hecho canción de cuna,
beso y cuidado de la Tierra Madre,
seno mártir y hacendoso,
dulce e infinito;
ahí estuvo su poema,
maternal arrullo,
escribiéndose en despedida
porque el Ser va cerrando
sus años de epistemología
al llegar la pubertad de la palabra.
7-17-1992
*