Un día se despertó el amor.
Me obsequiaron su luz con las palabras
y por su causa nacieron otras nuevas.
Fue que ella, Tijuana, me dijo: Te amo
y me sentí tan fresco, tan amanecido
que pienso que acabo de nacer
(no entre las rejas del bote, la chirola,
que me graba un cochino historial de accidentado)
sino del frío, el polen, de la cruz del algún pudor
que clavó su canto de fragancia en mis adentros.
1980. Tijuana, Baja California.
Afortunadamente, yo soy un sospechoso lejano.
Aún los metiches más picudos me han dejado
por la paz, ni se me acercan. Claro.
Del círculo de sus rebambarambas me aparto.
Yo soy un solitario que no daña a nadie.
Ni acuso ni molesto y me gusta ser
como soy y no oírlos ni buscarlos.
Corazón, te llamo quedo.
Culero como soy, te llamo quedo.
Vuelve como un cuate y dáme un alma.
Güey, torcido y transa, cago el palo.
No me vale ni madres ni la vida.
Corazón, te llamo quedo.
Quédate con mis ojos.
Sácalos a putasos de sus cuencas de sangre.
Miran gacho, se andan pedos
en parques y cantinas, juegan a patadas
con los paisajes buenos y no saben mirar,
ojos perversos.
Ya no qiuiero mi boca.
Fuma. Bebe. Se enchila.
Su lenguaje lastima sin o con palabras.
Es la boca del bar, del Fracaso's, de Adelita's,
la boca de los chistes, la irónica y culera boca
de valemadre, valeverga, irresoluta encarnación
del pito, convertida en sonidos, risa, maldiciones.
Arráncala. No quiero más la boca de Pepito,
la boca pirujera que alucina y sube a los burros
del turismo. Tira de esa lengua y de esos besos.
Esa boca te olvidó, corazón, Tijuana sublime.
Es la boca corrupta que te ofende.
Llámala, corazón, y dále golpes en Coahuila,
donde más te duele, en Revolución, corazón.
Llánale de silencio para que ame.
Mis manos... dále la experiencia de ternura.
Que se olvide del gatillo y del disparo,
de la prenda robada, del trafique,
de los jales oscuros bajo los puentes.
Házlas suaves, Ternura,
y las chamacas no temerán su sombra,
su cercanía, su abrazo.
Que se apropien del Trabajo plenamente.
Que hagan arte, guitarras, danzas, carteles,
luchas en pro del hombre.
Corazón, escribo tu nombre, te plaqueo.
Lejano en la distancia te figuro.
Mis pasos se alejaron de tí.
En la yarda de tus delegaciones,
tengo espacio para tenerte;
pero hoy me siento como un barrio desolado.
Leti es un dulce mesón.
Se mece trayendo en sus manos
una copa de prana hasta mi mesa.
Sus pasos cuelgan en la gracia.
Cuando se aleja de mi espacio
yo sé que ella es algo más que la fugaz partícula
(es concreación hadrónica).
Su amor es permanente,
su presencia inefablemente deseada.
Hágase ella ¡amor humano!
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Se me antoja más que el mole.
Me gusta que exista su tamal en mis cumbres.
Con ella comeré partículas de encanto.
Beberé en su vía láctea
su lluvia sideral... ¡será mi gozo!
Mi casa es su casa hasta en la incertidumbre.
De mis meseritas favoritas, ella es una:
la más pura, tierna hasta en el rabillo de sus ojos,
graciosa en su nariz, con la cual habla.
Todavía huele a Acapulco,
a vírgenes palmeras, a cocos jamás mordidos,
a senos jamás chupados; pero qué espigada
esa espiga del amor, esa dura masa tan protónica.
2.
Me imagino ya... en la Laguna de Cayuca
(ella dijo que irá conmigo...)
donde su sexo es fauna silvestre,
cómo poblaré sus cielos púbicos
con pájaros
que una vez cantan han de multiplicarse;
trinarán encendidos sobre pequeños islotes
y serán el estuario exótico que provea.
Con mi rodilla derecha, abriré sus entrepiernas.
Sorprenderé el escozor, su químico lenguaje.
Su tersura amaga con ricos hormigueos
y comunica antipartículas que son amparo
del equilibrio térmico que cruzan intersticios
del espacio al 99.9% de la velocidad de la luz.
3.
No me interesa Acapulco sin tí.
Aquí me tienes porque estoy contigo.
Tus playas, no son turismo de estampa,
tus playas son para mí, tú, mi palmerita humana,
tu femínea silueta, tus besos húmedos.
¿Qué más esplendente campo que tu cuerpo silvestre?
... ¡tu mestiza tibieza de laguna!
¿Qué tres palos más anhelados que los que son posibles
cuando agarro tu cintura y echo ombligo abajo
tu calcetería de Cannon Mills,
incluyendo las likras spandex de tus bragas
que han cubierto tus muslos para que no sean friolentos,
sino calenticos a mis manos?
sin piedad, estremeciéndome
e hicíste del espíritu de Berkeley
una masa apestosa de mabinga
por la que siento lástima.
Despojaste al paisaje de sus bragas.
Todo ultrajaste con asco y placer.
Díste propiedades caprichosas
a lo que vestido estuvo
de inmaterialismo;
calidades sustanciales
a lo que había inmanifestado
y vírgen en mi mirada,
pero vedado a mi tacto.
Por eso ha nacido esta lujuria
gratamente,
pero me duele ir a imitarla
y ejercer songa.
Me ha tomado tiempo
tener tu sangre fría.
Bajo el sol de mi islilla
fui tonto y piadoso,
imperaba una inocencia
que no comprenderías;
pero sin esta experiencia a posteriori
de quererte, Melpómene,
todo sería tautológico y arcaico
bajo el sol y mis días.
6-7-89
La palabra más sutil
La palabra más sutil puede ser una daga
y el silencio, tedio y suplicio.
Los solos ni a decir hola se atreven.
Los tristes beben cicuta y danzan con el viento.
Los nobles, los alegres, se evaden
en presencia de esta angustia.
La palabra sutilmente homicida,
filero verbal de canallada.
Aquí, en este lenguaje
de sospechoso inocuidad,
una flor es blasfemia,
cada rama se conforma con espinas.
Y la palabra dulce es extravío
y la gentileza se encara
con trámite de duelo.
Por eso voy a tan solo
y cumplo mi rutina y a veces
lloro con las horas en medio del barullo.
Y estoy en la colilla de un cigarro
y, solo a veces, de repente,
me encuentro con mi canto.
15-1-1978
Es más fiel mi perro
Harmony is more as real and immortal
as in music. Discord is unreal and mortal:
Mary Baker Body
Es más fiel mi perro que mi ángel.
Por lo menos, él juega con las mariposas.
Su cola es un abanico de alegrías.
Sus fulgores son la verdad que resplandece.
Hay quien promete la Armonía
con estrellas eternas e invisibles
y juega a las escondidas
cuando cae la tarde.
Mi ángel es el espejo triste
de las meditaciones.
Su anhelo en cuita yace
en algún resquicio de la noche.
Yo daría mil ladridos de mi carne
por tener otras mariposas en mis manos.
Yo que no me pego al ser
por cuenta propia, sino que soy
la echada, poder-ser,
y que empujo mi andanza
estremecido con mi piedra de congoja.
¡No estés triste, costal del ser
y de palabras, incrédulo expectante!
Queda tu perro fiel.
También es sisifesco
y se divierte con las mariposas.
13-7-1986
43. / Al golpe del éter
Ayer llegaste con el golpe del Eter
porque murió en el puerto
el contramaestre de muralla.
Mi pueblo fue feliz.
Bebieron y bailaron en la noche
y sacaron un coral lleno de ojos
que parecía tu esqueleto
o el árbol de la muerte.
Habría jurado que eras tú,
calcáreo pájaro del fondo del olvido,
tú, animal de corajina que te secaste
como un reptil del Erebo,
deformado por el Caos y las Tinieblas.
Pero no eras tú.
Fue el censor que dijo al navegante:
Echate a las aguas del cenote
y muere con las manos vacías.
¡No eras tú, sino la mano mucílaga
en el lagar, el trago amargo
de tantas lunas tristes en Usumacinta.
Yo estuve allí viéndolo todo,
uno más con la tristeza de su pueblo.
Quería morir ebrio de plenilunio.
9-16-1979
Homenaje a Hebe
Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
de cambios y direcciones, aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.
¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos,
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.
¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
2.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.
3.
Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.
Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato!
Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!
4.
Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!
Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos!
Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.
Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!
5.
José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.
En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea,
que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.
6.
¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!
Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible
... un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.
7.
Otros la culparon, ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron.
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota
(¿y ellos qué saben?)
Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
-supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.
8.
No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?
Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.
Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.
Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora,
como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
¡Qué asco!
y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.
Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
¡Que sea sustituída de inmediato,
cubrid su endija,
tapad su nalgatorio!
Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!
Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos jodimos!
DIzque su hermano, argumentó:
Ven a la trincha
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.
Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta
y el hazteallá se quejó:
¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado!)
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué joyete! házme el favor; yo me lo llevo...)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.
9.
Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas digo yo: Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.
Se quitó el mandil y quedó en cueras
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno
o la nenúfar sobre colcha de espuma.
¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó
como a una mariposa
y dijo, en voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!
10.
Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.
Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de papa...
(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos,
cantores de puranas.
Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo,
estrofa de lluvia fría,
derrame contínuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.
Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas y la ninfa irá
en pos del varón que ama y comprende.
Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar,
llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.
Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca, al desmadre,
a donde quiera que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.
¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.
San Diego. 1987
Publicado en Poetas 2000, Listas.Net,
28 de junio de 2002.
Gata caprichosa
De seguro, un puñal muy terrible,
escondida traición, epidemia,
estará mirando de reojo
donde escondes tu canción,
donde la herida que más duele está...
y tu voz más voluntaria
y tu secreto de gata caprichosa,
tu sed y tu hambre,
tu agonía sin apremio
por un espacio íntimo y celoso,
el privadísimo amor con que me atraes,
cuando maúllas tu placer alborotado.
Rastrearán tus haldeares, sabuesos.
Pensarán:
Bajo esa falda se entremezclan
las voces y los ecos, tu luz y tu silueta,
tu misterio y tu vulgaridad,
los húmedos suspiros del que por tí
lanza sus perros a la calle
(porque tú forjas los runrunes
con traviezas vocalizaciones
y tienes apetitos absurdos
con los que eres más íntima que el alma
y la honesta cama del que se enamora
de tu cuerpo hermoso y tu placer accesible).
1-2-1980
Padre Nuestro
Bájanos a la central pupila de una torta.
Dános la visión de la lluvia...
lágrimas dulces y felices del ojo de Zeus.
Muévenos a matar, a dentelladas,
al malandro de la tenia,
a las guerrillas de trichulis,
a la infernal uncinariacis que nos diezma.
¡Tenemos ganas de matar, hambre santa
de morir y morder la hostia, el pan prometido!
Verbo del iris,
zarza ardiente de los montes,
calienta nuestra sangre con lucidez caníbal,
háznos tolerar la bacinada en que traes tus tortas,
¡tú que te vacías en las hornillas de nuestra sangre
y nos tienes impotentes en canilleras de frío!
Háznos asesinos
porque somos los reos de la Muerte
(que hoy malditos)
pervivimos en barathrum...
... ¡Alégranos para matar,
o que se nos asesíne con otra muerte
y no entristeceremos!
Publicado en la Revista Argos, Núm. 16
(Octubre-Diciembre de 2000), México
Santa Necesidad
La necesidad y la casualidad
pueden convertirse la una en la otra:
F. Afanasiev
Santa Necesidad,
que estás en la pelazga pendenciosa,
te rezo porque tienes los huesos
aún prometedores y flexibles.
Te invoco y, con ojos pelones, te venero.
Eres pollancona bajo las enaguas.
Vas con la paz de dios
moviendo las petecas
porque no existe espíritu sin carne
y la materia no necesita
de tu veleidoso y caprichudo hágase,
menos de tus exageradotas de catrina.
Desde las causalidades de los fenómenos
te pido bendiciones.
Estaría sobre tus senos
con gusto pastorício, al menos
en la noche tras mi rezo.
Te diría... más acá hay posada
aunque juntos naufraguemos en la burla,
puestos los dos de patas en la inopia,
en el dolor y el desprecio...
Pero, ¡bendíceme
en el acto revolucionario!
Abre tus piernas a la libertad.
Yo me acomodo y te cimbro.
Me entregaría yo a las purezas
que tengas reservadas o escondidas
por causa de ese miedo:
despertar con otros, generosa,
sudosa de amor, pelandusca.
En el ejercicio de la vida cotidiana
(donde con idealismo se confunde
a la putarraca de los sosos
y a la metafísica que nos burla por parejos),
¡oh, sin miedo a los ingratos!
te rezo y te visito
en la Cueva de los Olivos
donde estás penitente todavía.
¡Sí, como Pelagia en los montes!
¡Pero, no obstante, te venero
y te rezo!
2-7-1989
Consolaciones
Bajo el ojo de Zeus,
¡échale crema a estos tacos!
hoy pobres, desgarbados...
famélicos, placeros.
Estamos en el centro de Anatolia,
en lúgubres estepas sin tortillas,
en praderas umbrías donde pan de nobles
no ha comido el hombre ni chiles verdes
los niños ni los ancianos.
A veces y todas las veces,
nos paseamos
y nos preguntamos,
fascinados por espejismos,
dónde está Tu ira hecha pan,
dónde se muerde tu dulzura,
que es trigo en el viento,
torta voladora, ubre celestial de sílfides,
sofaldadas a soslayo
por estos míseros podrigorios
del desierto y, a la caza de palabras,
nos acobardamos
con la poesía en los huesos;
pero sin pan en la sangre.
Ahora, dános en la boca
paliza de rostrillos,
tortillones de morronga,
si no tulangas,
al menos fritangas de vieja sartén.
Estamos sin otro consuelo que el coraje.
Vale la torta un pan
y torta y pan repartes
cuando se arma el verso y pide
justicia en las trincheras
de los más hambrientos.
Mira la valiente sed
y el hambre de los más canijos
porque algunos tienen manos hurtadoras,
boca maldecidora, con feroz verso
que espera hacerse torta.
Agradecimientos
Ya que las penas con pan son menos,
el doliente por la cruz
de cada horror y desventura,
pedirá lo concreto:
divinidad hecha avena,
Dios en la enchilada engrandecido,
Cristo en el plato cotidiano de frijoles,
el Padre en carne y hueso y su Cordero
guisado de la misma manera.
La iglesia del creyente,
donde haya anemia, famélicos
hijos de exilio, huérfanos en masa
sin herejes ni profetas en los montes,
que vaya al restaurant de Dios,
a la fonda del Supremo,
a los alambiques, donde se destila
vino fresco y leche de vírgenes
y pida su evangelio de mole
y tarros de mofongo
y que haya rezos antes de catar el atole
y ánimo de devorar patas de puerco.
Que el catecismo se diga
a los que no han recibido la promesa
de un platico de mojo y sus botanas
porque la última cena, sin buen desayuno,
son cantos de sirena y muina teologal,
pinche Cuaresma.
Quien no haya visto la Tierra de Leche
y Miel, pierda cuidado...
¡La fe es un río de leche hervida
y el salmo una mamila
para quien chupar es lo que quiere!
Dios es el paladar de los sedientos.
En los cantos del desierto,
los que andan de acá para allá,
vestidos de andrajos y descalzos,
a Dios que lo busquen en los puestos de carnitas.
¡Ellos los necesitan de la boca al estómago,
sin otras cátedras de sotanudos a sueldo,
moraloide civismo de los sábados
donde el reposo es falso porque es hambre
y la frailuna mojigatería, muy dominguera,
nada compadece y consolida
que no sean palabras
huecas y triviales,
discursos del montón, tirria!
¡Despierten los hambrientos,
que es hora de los sopes,
despierten ya que los chorizos danzan en la lumbre
y aroma grato son al Padre de abundancia!
¡A Dios dan aleluya, más que las rodillas!
Griten, con fervor subversivo
y pasión de locos de remate,
por el Dios concreto que salva,
que redime, bendice y honra,
a su iglesia en el estómago lleno
y el corazón contento.
¡Que viva el festín del Templo Torta,
el tabernáculo del niño sin hambre,
el altar de la salud
entre aquellos que padecieron
por las culpas de cuantos han comido bien
en sus mansiones y les sobra
para el lujo y el capricho!
Que ya no sufren más quienes han sido
miserables sin culpa,
los inocentes del oprobio,
los olvidados del progreso,
porque Dios se hizo íntimo, personal, biológico
en sabrosa barbacoa de chivo y albóndigas
con queso parmesano.
Dios, si no es concreto,
¿para qué sirve?
En vano, se lo llamará el justo y el consolador,
en vano, se nombrarán sus formas de milagro.
Alégrate, multitud del hambre,
Dios te observa con cara de pescado frito.
Suéñalo en la birria y en blando guachinango.
Pruébalo en la taza de garbanzos
y en tu plato de calabacitas y congrí.
Los que anduvimos de acá para allá
(buscando la mezquita)
detuvimos el peregrinaje
porque el Santo hizo señal en la panocha.
Dulce fue a nuestros labios.
Se manifestó tan ricamente
que la oración se hizo profunda,
agradecida,
y hablamos en lenguas de bello cagar
y echando pedos de amor,
tripas en salmos de contentamiento.
¡Señor del maíz y las bananas,
hojuelita de miel de cada mañana,
bendito seas cuando te desayuno
y en la sublime tortilla con chilitos,
te dispensas y me dialogas
tan tiernamente que te quiero!
Tu espíritu se confirma en mis tripitas
porque soy tu creación,
tu poema, tu texto
en carne y hueso
y por eso, me honras
cuando el pudín me das de postre
o crema de huevo, o tulangas, o batidos
de papaya, o jugo de limón o de naranjas.
Dulces son tus mandamientos
cuando sabes a ajonjolí y pasta de guayaba.
Noblemente me enriqueces cuando no faltas
a quienes amo y a quienes odio,
porque yo sé que el hambre es injusticia
que tú no perdonas y que haces milagros
en el agua del bautismo para que no haya
secos cuerpos, con sedientas almas...
Amén.
Publicado en la Revista Argos, Núm. 16
(Octubre-Diciembre de 2000), México
Ofrenda quemada
Painfully hot temperatures activated not only areas
long associated with pain in the brain. but also
areas previously believed to involve 'reward circuitry':
Dr. David Borsook
La recompensa profunda
(la que muestra el Tesoro más allá del capricho,
la que estuvo con la sed de la raíz, sustentándola,
y fluyó como un río con rumor ontológico),
la alegría que no viene por dinero
ni por sexo ni por la boca llena de alimento
ni por el circuito excitatorio
ni por las mafias del poder-ser-suficiente,
las compensatorias calidades del ser
son afán en la llama, lucha sofocadora,
éter que se hijifica por engendros
del Erebo y la Noche.
Dichosa la tiniebla misma
que se pervive complejamente
y se vuelve placer en un momento,
dolor en su memoria.
Por el mismo camino que llegan los cíclopes,
la furia, la angustia, la ira, la mentira,
el Tenebroso Caos duele,
pero también se consuela.
Uno cree que luchando se conquista el olvido,
se disocian los pasados, ¡pero no es cierto!
Placer y dolor se vinculan y se abrazan en el fondo.
Las reacciones a la guerra y al amor
se queman juntas sobre la misma pira.
La experiencia emocional son, al fin,
un soluto, los bienes más profundos.
9-9-1990
El anochecer
Después pulsó la cruda de sus bascas.
Un golpe de fileros invisibles.
Allí estaba la plebe de grafittis en los muros.
Una estela del barro solar de sus estrellas.
Se fincaba el puto llanto del sol, estremecido,
bien amarillo, robando trenes grandes
de oscuras extensiones
y su vapor aventado del ansia
como un pedo
estaba en el palmo de su bola
de tinieblas.
Se puso de cañón y cachondeado.
Recularon los cabrones en el pulque
y la madriza subterránea de sus luces:
así murieron. Como el vómito universal
que se alucina.
Y nos dejó abanicados
en su asombro
cuando toda su inmensidad
cayó sobre tus calles, Coahuila.
1986. Tijuana
En la sombra
El fue mordido a balazos,
por una súbita boca, salvajemente armada
en dentelladas, enmudecida
en proceso lento sin canciones.
Un graffitti quedó por expresión
antes de irse a la caverna oscura
donde no fluyó el agua, sino ráfagas
de balas y polvo y viento de sequedal.
Lo sorprendió la muerte en frío,
lo admitió como una semilla congelada.
El homicida fue tan mudo como él.
También entregó el pecho
a un tajo de cuchillo que no se esperaba.
Se comunicaron con ojos
que jamás se abrieron a la luz
y el nuevo cuerpo se rodó
sin haber crecido, erguido y duro,
como vara transmutada
en magia de cimientos.
Uno sobre el otro eran dos fardos
sin nada, vacíos; les faltó
una belleza que vibrara hasta alcanzarlos,
olas de sustancias
que les llamaran hermanos,
sinapsis de gestos y proyectos
íntimamente consolantes y creativos.
Víctima y homicida se mataron
y el espacio en la noche
se quedó inconmovible.
9-13-1979
El crimen
El crimen está
en el afán de apañar el olvido.
El crimen es morir llenos de llanto
o vivir con el triunfo de escupir
sobre los moribundos, los hambrientos,
los amordazados, los cautivos.
El crimen es
vanidad de vencedores
siendo más cobardes
que los aptos y los amorosos.
El crimen es guardar las apariencias
y perfumar un corazón purulento y hediente
que ya tartamudea al decir:
¡Nada debo!
4-10-1986
La muerte de la inocencia
... pues puede haber formas infinitas de poder ser
de otro modo, inclusive de poder ser Dios:
Federico Nietzsche
Semele, beloved of Zeus, asked him to show himself
to her in all his magesty, and to please her, the god did so.
But Semele was unable to endure the sight of the lightning
which flushed around her lover, and was struck dead:
Pierre Grimal
Curiosa campesina, tentadora,
Semele bailadora, caderita, ciclo
de chulos ojos y delicia, thalía
con las mercedes, pródiga,
niña de los pechos tan sonrientes,
pupilas das, feroces en penumbra,
vergara de las lunas tan carreñas,
promesa tan caleña, toda sophía,
colombiana del mundo de lo bello,
trevi de las piernas exquisitas
sobre los montes reales del lenguaje,
Dioniso evoluciona por quererte.
Apolo se hace carne por mirarte.
Tu montenegro es un pilar
de orden y mandalas
y el mito, una memoria
de clamores.
El nuevo sacerdocio
se trasciende.
¡Yo no soy un mirón,
sólo el custodio de la palabra cimera
que rompe el puente del pasado;
el poeta que llega a tu inocencia
con las lunas
y contra la tiranía del mundo medieval
funda juglares,
el imperio óptico y sonoro,
sensualista!
Al dios tribal de los altares
lo sacamos; yo soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.
... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.
Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.
Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados del Uno...
... ¡y esa es la muerte!
3-19-1980
Un crimen sigue ahí
a Luis Donaldo Colosio
Un crimen sigue ahí con otras señas.
Su deuda da mensaje en humo,
nimbos caprichosos de cuarto oscuro
y fuegos fatuos, en códigos arteros.
Sus asaltos no avisan en mi atrio.
Su diplomacia no tiene cortesías.
En rostros de sequedal
las moscas zumban
y parlotean los comediantes de la plaza.
Yo no le creo, niño del hambre,
aspirante de la dádiva de un libro,
tú, recién llegado, no les creas...
Dirán nada te debo, aunque te llamen
a sus pleitos y sus asambleas
para darte el beso de Judas y las misas de gallo.
Yo soy el emplazador, el que abrirá
las puertas y labios
y corazones incomunicados
y el que cobrará la deuda, una por una,
para que tengan su paz y su catharsis
en mi convocatoria de perdón...
El que esté libre de culpa
que arroje la primera piedra.
Yo soy la tierra de leche y miel
y mi nombre es los Estados Unidos de América.
16-9-1980
Ahorcada en Tijuana
Toda la méndiga noche te esperaba.
Un parque que la chota lleva al asco
fue testigo: ví borrachos de pocas,
prostitutas, transas de todos los calibres y colores
y la jaina, la reina de mi barrio, fue a Los Angeles.
Un sueño de Hollywood la enamoraba.
Su corazón se perdió por esa filfa
y así me la torcieron, churuvuscos de ventaja.
La pocha volvió al nido.
Tijuas no la condena.
Mugrosa y derrotada, ¡qué bien!
la aceptaría cuando llegara.
Y la esperé ni modo
porque amamos
y hora tras hora me costó
saber qué supe: en la prisión La Mesa
se hizo un vilo, se colgó de una soga
y quedó muerta.
Y nadie la reclamó.
Ni yo.
Nadie.
1986. Tijuana.
Negada fue la Tula verdadera
Levantaron su huipil porque lloraba.
Ella buscaba la Tula verdadera.
Un lugar sin hambre y sin congoja.
Un paraíso con los suyos, sin traidores.
Pero el pochteca estuvo allí.
La vendió gacho
después de coyotearla por los montes,
trazándole la ruta del escarnio.
En la casa de Calmécac,
el tarado del átlatl dio su golpe.
Un cafre fayuquero, por dinero, la entregaba.
La robó. La dejó sola. La cedió
a un monte oscuro de salvajes, sin patrullas.
Un migra mexicano, deseándola,
comenzó a chupar su piel como una fruta.
Y aquel huipil cayó con la deshonra
y del polvo nació un escarabajo.
En la casa de Calmécac,
su sangre inspira el luto.
Bajo la tierra de un patio la enterraron.
Ahorita ya hasta un macegual canta.
Un azadón de sangre en su hombro gime.
Y en la tierra donde la calaca virginal
se irá secando, ya nadie tiene hambre
ni congoja ni ilusiona un paraíso
con los suyos: ¡la olvidarán!
1986. Tijuana
Frag 3. En la muerte de mi madre
Ha muerto el asma laboriosa.
¡Ya lo dió todo tu hija, doña Laura!
Ha muerto el corazón blando
y la sangre rebelde y luchadora.
¡Ya lágrimas se cantan y se cuentan
entre muchos que la amaron!
Ha muerto con sus labios finos
y su nariz judaica.
Se despidió de las parcelas de la vida
y de su hogar en calma
y del barrio urbano del humilde.
¡Su voz tiene escondite en mis recuerdos!
Se ha ido delgada, menuda, frágil,
húmeda como el beso del rocío,
friolenta como rosa blanca que amanece.
Ha muerto, Julia sagrada,
Atena de los bondadosos y los tristes,
almohada y refugio de los que convalecen.
Murió la flor de hibisco, el recao,
la berenjena, el ajizal, la yerbabuena.
Ha muerto la rosa blanca, la martiana,
la voz serrana de Spinoza en el Séptimo Día,
el café de las tardes, la tertulia...
La que cosió camisas en la escasez,
la enfermera de permanente turno,
la esposa del maestro,
el timón del poeta.
¡Ya sólo dice adiós a los Ortizes!
Ha muerto y Raquel está triste y Rebeca
y todos llegan y se juntan y el esposo
está en el luto, desde el alma más mustia
de los desconsuelos y la tiniebla más negra
de sus ojos claros, llorosamente grises...
Su mano que cortó mis cabellos ha muerto.
Su rico guisar, su vigor de hormiga mágica,
su diligente trasiego, su desvelo, descansan.
Volvió al cieno:
ahora es agua y aliento,
mineral del camposanto y memoria.
¡Ya exprimió su aroma y su dulzura
para dejarse enteramente grata
como efluvio!
Ha muerto con el nombre de sus hijos
en la boca, con última ternura del marido,
con sencillez de helecho,
con sensible dignidad de bondadosa.
¡Y por eso la quise
y la he querido y la quiero!
12-12-1987
Etica de la deuda
Siempre hay algo con que nos quedamos
y que no lo queremos pagar,
una deuda
que nos hace humanos,
a contragusto de nosotros mismos...
Alguno nos brinda su mano,
nos saca del hoyo, regala la esperanza
y nosotros echamos la patada
y cerramos los ojos
y escapamos...
Es cierto que otros fueron primero
y entreabrieron la puerta;
pero hay solamente unos cuantos
que la dejan abierta
y acceden a dar la bienvenida
al que nada trae, por pagarlo todo,
por no deber lo que no debe...
Algunos se atreven a mirar en la historia
y fundan la Tierra a partir del Caos
y golpean la piedra
y hacen que fluya leche y miel,
luz de sus almas...
Otros, los escondidos,
darán su sorpresa
haciéndola de atropellos,
robo y homicidio
y agreden,
sin razón aparente, cobardes,
como si fueramos deudores
de saldo perenne
del aquí y hora de sus nombres
y apellidos,
y del más allá, inefable y mudo,
al que viven atados.
¿Quién pudo ser?...
¿que contra nosotros lanzó su pedrada?
a pesar de que tenemos el común lenguaje,
la más rica sustancia de esperanza
y voluntad para querer
y perdonar y construir juntos
el placer duradero.
Alguien es que porfía:
¡Nada te debo!
Entonces, ved cómo él azota la pámpana
y, del penacho más bajo,
la carne del débil alcanza, hiere, marca
y, con los huesos del inválido,
se lucra y se harta, perpetúa escarnio,
engorda su vil malentendido,
y sonríe con dientes neguijosos y sangrientos.
Su propio corazón izó como un trapo
estampándolo con bodrios pasados a cuchillo
y ante su estandarte marchan, junto a sí,
los que son como él, custodios de crimen,
salteadores de caminos,
patriotas del despojo.
¿Qué culpa la historia tiene?
Ella es tan sólo un espejo
de esta misa de sangre,
el documento donde ellos escriben
todas las veces que se lavan las manos
después de hundir entre los sámagos
de los vientres descosidos
a puñal y estruendos
lealtad descabellada
sus propios nombres,
sus uñas
y garfios de codicia.
14-7-93
En Estados Unidos de América
Te recomendé a mis niños rojos
que llegaron primero a tus llanuras
y que cobijaron su comunión con las montañas
y tú, hijo de la Roca de Plymouth,
tú que víste morir a William Prynne
por decir con sus libros: Esta es la deuda,
tú que víste a Henry Burton y John Bastwick
agarrotados y exangües,
cada hueso puritano en la molicie,
cada escrúpulo de amor
batido a golpe,
te trajíste a los negros en grilletes
y depojaste en Virginia sus corazones
en hiel, uncidos de coyunda esclavizante.
¿Cómo dirás yo nada debo? si has despertado
el rencor de cada indio,
de cada negro,
de cada mexicano
y en Tuscarora, la guerra habla de tus deudas
y los seminoles aborrecen tus caras pálidas,
horrendas de porfía
y crimen
y codicia
y sangre fría
y venganza
y autojustificación
y genocidio...
no eres mejor que el protestante
masacrado en Ulster,
no eres mejor que las brujas
quemadas en Salem o en Lancashire,
no eres mejor que 30,000 mercenarios
de Alemania, contratados por la fuerza
del Imperio para que América no sea libre y generosa.
«My country, right or wrong», tal es la deuda,
desde Carolina del Norte a Tennessee,
donde el Ku Klux Klan se fundara
y donde la Decimotercera Enmienda
constitucionalizada
es la burla del negro, impresa en tinta,
para memoria blasfema de sus ojos...
¿Y no me debes nada?
pues, Jack el Destripador me debe menos
porque él mató seis mujeres,
y tú has matado 5 millones de mis hijos
aquellos que confié a tu mano
cuando abrí los montes de Manhattan
y, bajo el umbral de la puerta
de este cielo americano,
te dí a Pocahontas y Tecumseh,
a Sacagawea y Sequoyah,
a Tenskwatawa, la Puerta Abierta,
a Pontiac y Squanto,
a Toro Sentado y el Halcón Negro.
16-3-1982
Me conocen
Me conocen los que me llaman
y se arman de amor en las costillas
para ser la redención del abrazo que me salva.
Me conocen, si conocer es tener aztlanes en la sangre,
como un filero que asoma con gritos emergentes,
los madrugadores de El Paso y la Mesa de Otay
y en refritos de temblores y fuego y frío
tiritan y sobrepujan lo que el sol
tras la frontera, a medio cruce, pone.
Me conocen.
En leña escriben mi nombre.
Llevan agua.
Elevan mis silencios en alturas
de cáctus y nopales
y se ríen de las piñatas invisibles
que dejan mis olores y reciben
los dulces agradecimientos.
Me conocen y me sepultan
(porque no les queda otra cuando muero).
Saben que me voy, ilusionado y pobre,
fracasado, al final, mas ya no hambriento.
Mis ojos se comieron las ganas
de salirse del rancho de los solos,
heridos, oprimidos y chingados.
Me conocen y es tan lindo,
tan conmovedor que nos entiendan
que yo invento un corazón desde la muerte
y le echo aguas al que viene tras mí
y le canto y le divierto, espanto al tecolote,
para que nada chueco y cobarde
finja sus ganas de olvido.
1986. Tijuana
Me olvidan
Me olvidan, si es que olvidar es
dejar la raíz que estuvo a flote
y pasaron de largo, traidoramente,
quien si te veo o no te conozco...
Soy un viajero con documentos
de Nadie, de Olvido, de Temores.
Hoy no tengo una tumba
que yo diga que es mía.
Ni nada tengo que, por una cédula
de amor, sepa que quedará conmigo.
Me olvidan.
Mi dolor es para ellos, inútil.
Okay, no importa tanto.
Un nombre es lo de menos.
La green-card, the bus-pass,
una tarjeta ID, chueca o verdadera,
verga me vale aún, si desando mis pasos.
1986. San Diego
Mojada la roca y su polvo
Y es mojada la roca y su polvo,
moles cocidos de cal o de mis huesos.
Y gotas sudas, criadas fórmulas
de creencias que a todos dan el gataso
de las pobladas costumbres de los signos
cuando las huellas de Aztlán salen al paso.
Tijuas puede ser lo mismo
y las burbujas son como escenas
de agonía, o de esperanza.
Viento indocumentado que revienta
los ojos y escarcea en nuestra carne.
Las ilusiones muchas veces mueren
en las franjas de la muros o las alambradas,
o se ahogan en el Río Grande, tormentoso.
La faena del pollero a veces es el primer
puñal que abre la carne, que es cartera
de fe, de piñatas gozosas, tan cateadas
por el lenguaje gabacho del lujo
y las lujurias creídas al ensueño.
1986. Tijuana
Frags. 11 al 13 / Las esfinges
Suerte que eres ilícita.
¡Y qué rico es estar a solas con tus uñas
tendidas, a yemas, sobre mi ombligo
como táctiles estrofas
y tu lengua que gana mirtos al alba,
cuando chupa, tus labios que son dos estrellas,
bajo el estómago que secan la vía láctea!
¡Vale la pena dar par de limosnas
a tu eterna cochambre de musa
y dejar que metas musarañas con el ápice
de tus colmillos afilados de víbora
en lo profundo del sol que vas babeando
para que la punta del capullo pierda el nombre
y de la rabadilla final, callejón sin salida,
salga el poema, texto seminal, desconocido!
12.
¡Ahora sé por qué bucean los sapos y los cocodrilos
y por qué duerme en la rana, el útero divino!
Chotéame, de punta a punta,
hasta donde el sol no quema:
la gramática diaria del ajoro, el sudor y la fatiga.
Entra por detrás y por debajo
hacia el túnel del cráneo
bajo el piojo y la grasa de lo externo.
Y aplica manos santas, dedos tenues.
13.
Suerte que ella es ilícita
y gusta de la fantasía de la frontera:
hallarse en aras de beneficencia
en el downtown inframundo.
Darse un cartel falso de loca y menesterosa
para sincerarse con rufianes y mendigos,
con hambrientos de ella, con ladrones,
con exilados sin comunicación.
Y aplicar sus manos ligeritas de ratera,
sin hablar lengua de culpa
ni masticar más rumor que gorgoritos
por su lanzada boca mamadora...
¡Qué señora la palma de sus manos
cuando nos mira sin trusa de homo habilis
y nos grita: ... Respira, desténsate, goza,
mono bruto, jorobado, sin pañales
y seamos crudos, verdes, medio-chiles,
felices, naturales, ricos en potasio
como pulpa de plátano!
*
Prosopeya del Juicio Final
La uva maduró y la langosta de rostro humano.
El caballo se apresura con cola y boca de dragón
y el granizo y la voz del Séptimo Angel gritan
ante el «para qué» de cada obra
y ante el «cómo» de la cotidianidad:
Hecho está...
El Gran Lagar de la ira
y la angustia no es ni fue ni será
en ninguna parte, no se ha visto,
pero su inminencia quiebra como patada de mula
la espinilla del Gran Encubrimiento.
El caballo bermejo quita la paz al mundo
cuando anuncia corrida y alarde de galope.
Con la nada, cada quien avanza
hacia la posibilidad extrema
Sein-zum-Tode, ¡estar-a-la-muerte!
¡Bienaventurado el que lee y el que oye las palabras
de esta profecía sobre la Noche Oscura
y la raíz de toda posibilidad, la Nada misma!
Su jinete trae la muerte.
El cuarto sello anuncia la primacía
óntico-ontológica del Dasein y la condena
ante este rechazo a todo preguntar originario.
¿Qué pasa con el Ser y su pastor
y su morir, posible imposibililidad de la existencia,
qué pasa con lo que está en la luz
y se muestra en sí mismo, como ente,
y con los fenómenos que nunca son apariencia,
aunque ésta, Vida-Cosa, se patente
como parte del fenómeno,
qué coños pasa, apocalíptico Juan?
Sólo donde hay muerte, hay resurrecciones
y sólo al matar las apariencias
se desoculta y se quita el engaño del aviso.
Mirad al Fiel y verdadero que juzga,
entre el humo de pozos de oscurecimiento,
a la gran ramera; miradla, uva negra,
coco seco, ángel caído,
a quien con hoz aguda segará...
¡ay, por la VendeSIDA entre las benditas!
¡ay, por la vieja cerrada, frígida zorra, ay,
por los aspérmicos neo-Nazis de la erótica,
que son sus amantes y cómplices plutócratas
del tipo Jerry Falwell, Donald Wildmon, Pat Buchanan,
ay, de ustedes, policías contra lo auténtico!
¡ay, por la gorda vulgar, tucho del ghetto,
Roxanne en la pantalla de la tele,
Humberto Luna,
por la radio ¡de peluche!
ay, hecha de mierda
ay, por los mediocres raseros,
distancias y medanías!
¡ay, por la Madre blasfema
que solidifica la huída cotidiana
y divierte al Ser en habitualidad
para evitar la primera resurrección de la palabra
y el preguntar originario
y el elegirse y el ganarse
sin perderse en la falsa propiedad e impropiedad,
ay, por la publicidad y el olvido.
¡Ay, del Decaer!
Hijo del Hombre, enviado del Lagar de Ira,
adviene, sé-en-el-mundo, con tu éxtasis señero.
Despréndete del clamor que viene desde sí
y, sin embargo, sobre sí y contra sí,
sin nada que informar o enunciar
o dar por alegato, que no sea
el silencio y habla de desasosiego.
Bajad al llamamiento, perturbador.
¡Falta que hace un clamante de tu talla!
2.
El descubrimiento fáctico es siempre,
por decirlo así, un robo: M. Heidegger
¿Dónde está ese ausente, carajo,
sin idiotismo condecorado y sin adorno,
ese valiente?
Un redentor, al que nadie espera,
porque es ladrón de jerarquía
en los callejones sin salida
del sentimiento sin comprensión
y el escapismo con vanagloria.
¡Ese anacoreta incontaminado
que siente y comprende
y odia a los mogrollos
que bailotean sin danza!
¿Dónde, dónde está él,
al que nadie contempla
porque dejó la escena de esta lindura hueca,
a locas y a tontas sustentada por jotos,
publicistas, cholos y rapados,
nacos y billetudos,
prosudos del acceso democratizador?
¿Dónde guarda su botín
el descubridor de los entes intramundanos,
dónde persevera lo descubierto
contra el parecer y la desfiguración?
3.
Que gire como trompo,
que rote el eje de la evolución cósmica
con antrópicas ganas de matar y morirnos
y despierte a Kundalini, si es que puede,
ya que tal vez sobreviva alguna vírgen ovulante
y haya una esencia fundamentadora
de la posibilidad: libertad...
en esa estancia abierta del útero.
Que venga en forma de palanca de Arquímides,
de tolete marca diablo, Príapo faludo,
vara mosaica que traga víboras
y tiñe en sangre las aguas de intriga y poder,
de crueldad pomposa de miel y megalomanía.
Que venga el moscardón y el aguafiestas.
Que comience a desvirgar a las canijas
y no quede Cosmopolitan girl sin su parchada.
Que se acabe de una vez
el romanticismo de hopalandas
y la teología lujuriosa
que se esconde en valores puritanos.
Que venga el rompe-esquinas,
sin cobros de sofomanía,
con pulgas por bolsillos,
con dientes por cartera,
y se meta entre las piernas
de las golfas contentoñas.
Que las coja confesadas
por Cristina Saralégui
y Ophra Humphrey.
Que venga el Gran Verdugo al riserío
y la bullanga de tanto payasismo cultural.
Desciende, perro, muerde sarna.
Llégate al Punto Omega, vulva adentro,
en favor de este calvario de pruritos.
Las viejas en bruto están papando moscas.
Consagran sus imágenes de tronga cosiéndose
las tetas de teflón y curándose el espanto
con purgante de yocol y uña de gato.
En rosas-telenovelas,
han de cavar sus tumbas en vida
y agonizarán con ojos pelones mirando
a Guicho Domínguez y Verónica Castro,
burradas de muchas letras
y sofaldares y capítulos
y cuernos y besarracos
y faldas cortas y lagrimones...
¿Acabará, algún día, este circo
de estrellas de lo vano,
este espejo de ramplonería,
con que se víste al galán y al anti-héroe,
a filósofos de esquina
y escribidores de sopas Campbell
y teatro Proctor & Gamble
a falta de comprensión de sus útiles a la mano?
Tendrá que ser un perro con hocico,
una bestia con olfato que entienda para ladrar
y sienta para morder el comportamiento estante
en lo abierto hacia los entes...
4.
La interpretatividad pública retiene
al Dasein en su decadencia: Heidegger
No. No. ¡Puede ser una hiena!
Baja, hiena. ¡Déjate ver, demonia!
Mira a estos payasos de las calles
creyendo tener un corazón bajo la guanga ropa
y dos bolas de granito por timbales
y son puro gesto retorcido y ademán de campana,
sin tañido, sin canción, sin designio.
Coquetos de cabeza rapada, neo-bocones,
asimétrica colmena de gorgojos,
¡ved lo que vendrá!
Establecida será la promesa, córam pópulo.
Si la enunciación representa la cosa tal como es
y hacia lo patente como tal el Dasein se comporta,
¿tendremos que creerles?
¡Así que lámelos con tu lengua rasposa, desocultadora,
en medio de estos falsos comportamientos diseñados!
¡Que muestren el cobre las doradas Thalías
y las Doñas parisinas del hipódromo
y que relinchen como burras sobre el heno
y felices marías en los establos!
¡Qué importa que tengan tatuajes en el culo
o aretes en las entrañas, uñas negras y pezuñas!
Te sobrarían los colmillos para morderlas
y el olfato para desocultar
lo acordado por sus cómplices...
Búscalos donde quieran que se metan
porque son más cobardes que las sabandijas.
Desbarata las ilusiones de su metafísica.
Descodíficalos y verás que Don Nadie
les construyó su escondite en el tugurio
lo mismo que en salones de oropel:
patéalos, hija mía, con saña de Karate Kid
insúltalos con llamadas de Pacific Bell
apendéjalos con ternura Downy
manda a Rambo y, desde Total Recall,
a los Ninja Turtles y las Vomiting Vipers
y que se persone cada títere de humo
y cada mequetrefe de virtualidad disparatada.
Que se diviertan con rap y radio-bemba, sí, pero...
atosígalos con Rush Limbaugh o Pancho del Rancho.
¡Y que mueran en el Lagar de Tu Ira!
5.
El solver en el hallarse es más original y profundo
que cualquier conocimiento: Heidegger
Estoy en la estacada del exilio
con patuco de misa y de misericordia.
Que sirva de preludio y bienvenida
al que se echará la albarda de venir
como buey suelto y bien lamido
donde nadie lo llama,
el modo cotidiano del soluto.
Estoy entre rajputas de Los Angeles
en el día que grandes lluvias se desatan.
¡Vieja hiena, me imagino, que te orinas
sobre los cráneos de esta bola egomaníaca
de brahamanes y sus treinta y seis castas
descaradas que -pro domo sua- promiscuan
con la raja del rajá
sobre el kâya del sambhoga!
Derrama el alúd,
sepúltalos entre musgo y fango.
Ha muerto Sharon Tate, Vietnam aplaude
el perdón, la Flor ecologista,
sin napalm, sin My Lai,
el humo marihuano, el Op-Art
y el canto beatnik...
Puja el granizo, ángel de la séptima copa
o la séptima trompeta o el séptimo reposo:
porque el amor que no entiende el dolor no es amor
y donde no hay asombro no hay inteligencia
y lo acordado no se deja aprehender
como vivencia ni como sentimiento.
Estoy entre místicos de baraja y pandereta.
Oigo que leen las palmas de lo oculto
y consultan oráculos.
Walter Mercado les deifica los tatuajes
inconscientes y junguianos, desde líneas
de siquismo y aquelarres de pazguatos
sibilinos y oráculos del ano.
Estos charlatanes van al templo
de lo admitido por el uso en cada caso
y en la residencia abierta de la erranza
siembran la sombra como luz
y la verdad como convenientia
(por supuesto, en lucro cobrada).
¿Y dónde está el desmentidor con su navaja
y el estrangulador con sus manos salvajes?
Hay que callar la concordancia
del adequatio intellectus
con otra oscilación de la penuria
y otros todavía-no,
llenos de bronca
y posibilidad
y vela
y sobrepujo.
Aquí, en esta democracia dominguera,
el tecno-sonsonete que idiotiza
con la banda siniestra de Los Machos
y la Sonora Show a la diestra...
¡Cállalos, patarata timbirichera,
aunque mueran las orejas quebraditas!
Por rencor a la otorragia, asesinen al General
y a Locomía, a Chalino Sánchez y Gerardo,
a estos temerarios, a estos barrio's boys,
a estos dictadores de la mafia disquera
entre mojarras, todos sombrerudos
con rascuaches voces
y folclórica sosera vendida, a troche moche.
Que jeringuen a los monos y a las ranas,
a las moscas y a las bacterias, macarena:
ya chala hasta la piltra el canturreo de los gangosos
y los ojitos verdes y la escotada bragueta
y el desparpajo de la voz letrina
y la bronquez del canto.
6.
Lo que tiene historia hace historia y determina
en el presente un porvenir: Heidegger
No se puede escapar a la historia
que reviene deyectándose.
El que viene con garrote de profeta
para temporar el ser-ahí con el hoy efectivo
del ahora y la conexión vital de lo todavía manifiesto,
irrumpe hasta al conexo de acción con sus copas de destino,
pero no cante victoria el que habla de pasados muertos
y revoca lo que repercute en el hoy, lleno de miedo.
No se jacte el que predica el progreso
y la réplica de la posibilidad.
Hay un destino con-los-otros
y con el propio Dasein enardecido.
(Publicado en Mondo de Kronhela, Argentina,
y en la revista La Eñe, Orange, California)
Epílogo
Por los que aman,
por los genuinamente tiernos y sinceros,
yo acepto la roca, su pedazo más rudo y fatigante.
Por los que miran
con rechazo de plenas pupilas
a los cobardes y traidores,
aunque les arranquen los ojos,
me pongo en el camino
y a las pendientes de abrojos, desafío.
Para aquellos que se van,
con almas tan cálidas y humanas
que no dicen adiós, sino hasta siempre,
aunque quemadas, por igual, hayan sido mis manos
y me vista el quebranto de los huesos,
me levanto, con la roca de fuego,
y los abrazaré cuando les vea, de regreso.
Para los que, en frío e incomprensión,
han entregado ese amor singular que sobrevive,
levantaré mi vista hasta las cumbres
por verlos protegiéndose en las peñas,
con vocación materna, con celo bienhechor,
y juro a la condena que sostengo,
ganar el alba con mi roca a cuestas.
5-4-1987.
Bozeman, Montana USA

MILESPLUS ID #1766 - Miles de Visitas Gratis
TraficoViral.Net
Sign My Guestbook

View My Guestbook