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EDGAR ALLAN POEDatos Biográficos SOLO Desde mi hora más tierna no he sido como otros fueron, no he percibido como otros vieron, no pude extraer del mismo arroyo mi placer, ni de la misma fuente ha brotado mi desconsuelo; no he logrado hacer vibrar mi corazón al mismo tono y si algo he amado, lo he amado solo. Entonces, en mi infancia, en el albor de una vida tormentosa, del crisol del bien y el mal, de su raíz misma, surgió el misterio que aún me abisma: desde el venero o el vado, desde el rojo acantilado, desde el sol que me envolvía en otoño con su pátina bruñida, desde el arroyo electrizante que me rozó, seco y rasante, desde el trueno y la tormenta y la nube cenicienta que (en el cielo transparente) formó un demonio en mi mente. PAIS DEL SUEÑO Por un camino oscuro y yermo que asolan ángeles enfermos, donde Noche es el icono que reina erguido en negro trono, he llegado aquí como pude desde esa última y brumosa Tule; ¡desde un clima salvaje, sublime y reacio que mora fuera del tiempo y el espacio! Valles sin fondo y ríos sin cauces y grietas y cuevas y titánicos sauces cuyas formas al hombre escamotean las lágrimas que por doquier gotean; montañas que hunden sus laderas en mares abruptos, sin riberas; mares que elevan sus olas airadas hasta los cielos envueltos en llamas; lagos que extienden, sin cesar, a espuertas sus aguas solitarias, solitarias y muertas, sus aguas quietas, quietas y heladas debido a la nieve de los lirios y calas. Junto a los lagos que a espuertas extienden sus aguas solitarias y muertas, sus aguas tristes, tristes y heladas debido a la nieve de los lirios y calas; junto alas montañas, cerca del río y de su murmullo eterno y sombrío; junto al bosque gris, en el pantano lacio donde viven la nutria y el batracio; junto a las tenebrosas lagunas donde tienen los íncubos sus cunas; en los rincones más vulgares y los más mustios lugares; allí el viajero encuentra, alelado, amortajadas memorias del pasado, formas que suspiran inquietantes, y aterran a su paso al visitante; espectros de amigos que concedieron sus restos agónicos a la tierra... y el cielo. Para aquél cuyos pesares son legión es sedante y apacible esta región. Para el espíritu que avanza rodeado de sombras es, ¡oh, todo un Eldorado! Pero el viajero, al atravesarla, no debe demorarse en escrutarla; jamás los frágiles ojos humanos podrán posar la vista en sus arcanos; lo quiere así su rey, que ha vedado alzar el tenue párpado cerrado; de modo que la infausta alma que pasa ve lo que ve tras un velo de gasa. Por un camino oscuro y yermo que asolan ángeles enfermos, donde Noche es el icono que reina erguido en su negro trono, he vuelto a casa como pude desde esa última y brumosa Tule. UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO ¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un sueño mis días; ¿pero es acaso menos grave que la esperanza se acabe de noche o a pleno sol, con o sin una visión? Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño. Frente a la mar rugiente que castiga esta rompiente tengo en la palma apretada granos de arena dorada. ¿Son pocos! Y en un momento se me escurren y yo siento surgir en mí este lamento: ¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo retenerlos en mis dedos? ¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera salvar uno de la marea! ¿Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño? ![]() Arriba |