Dentro de lo que en nuestra alma y corazón guardamos, no es simplemente amor, es también admiración, son valores, son también los principios que Dios nos dio.
Deseamos la paz, la unión entre todos los que pertenecemos y rodeamos cualquier apellido, sin importar su origen ni destino.
Deseamos que la vida gratifique la lucha incansable de nuestros padres, quienes traducen su vida en el duro andar del día a día para traer el pan y a cambio pedir un poquito de dulzura en su retorno.
Una esposa fiel, buena madre y compañera de tan duro recorrer.
Busca padre mío, dentro de ella, ese tesoro escondido que muchos anhelan, para que te conviertas en el ser más rico de este mundo material.
Tu también madre mía, encuentra en él la llama que con los años no pudiste conservar.
Cuídala, pues, sigue siendo muy especial, ella es única, él es el mejor, ella es la bendita, él es el que Dios nos escogió, son nuestros padres, capullos que adornan mi esplendor.
No te sientas distante en este mundo alienante, siéntete confortado porque de ella somos resultado de un ardiente abrazo. Por esa unión ahora también nosotros seremos padres, entendiendo con el tiempo, que padre y madre aprenden tarde, porque sólo viven una sola vez.
19 de enero 1992.
Princesa de tacones altos:
Al amanecer dice mi princesa, mi niña de tacones altos, no quiero crecer, pues puedo entender que de ser, pasaré a no ser.
Quiero mi tetero mami, pues con él mi barriguita lleno, y ¡No me gusta comer! Sólo me gustan los chocolates rellenos.
¡Hermanita, enséñame a correr, a leer y a entender cómo es este mundo de muñecas de papel!
Papá y mamá no se acuerdan, ya crecieron y pertenecen al ayer, tengo guardado en este cofre el secretos de cómo volver, para a enseñarles rapidito de cómo se juega otra vez.
No quiero usar pantalones, yo sólo quiero subir a un árbol, pero me doy cuenta que con mi vestido de reina, con mis zapatos de tacones altos, no podré ver de cerca los nidos de unos hermosos pájaros.
Se me doblan en la frente, nubecitas de colores, para evitar la violencia que descompensa la pasividad ingenua.
Quiero un corcel blanco que me lleve a un sitio muy distante, para encontrarme las cosas que aún guardo con recelo en mi estante.
Soy manera de alegría, soy sonrisas escondidas,
Me gustan las flores frescas del jardín de mi mami, en ellas veo de cerca la nariz de pinocho, veo las cosas bellas que la escuela no me enseña y en las noches rezo después de hablar con las luciérnagas.
Ya mañana cuando crezca María, sembrará cayenas, para encontrar siempre en ellas el calor y el amor que guardados lleva, para mantener el olor de un corazón aunque de lejos sea.
28 de septiembre de 1992.
La princesa soñadora:
En lo profundo del bosque, una niña llamada Lucía se encontró un cofre.
Tenía cosas hermosas, más no joyas que de avaricia el egoísmo surge como una roca.
Esas cosas hermosas hicieron de la niña una princesa soñadora, dueña de ilusiones de juegos multicolores y de preguntas, que sólo el canto de un ave madrugadora un día las podrá responder.
Aprendió que la vida no sólo es una rosa, sino también se dio cuenta que hay caminos duros que emprender llenos de piedras las cuales nos hacen caer.
No hay que desfallecer ante la dureza de un nuevo amanecer, pues la experiencia nos abrirá los ojos para encontrar la suavidad y grandeza de poder existir.
Mañana, ¿qué día es? Pregunta la pequeña, después se ríe de los presentes que las horas le otorgan. Parece ausente, se le agota el momento, quiere jugar siempre, pero dormir es lo frecuente.
Su belleza es infinita para esta madre que la quiere, en ella hay una inquietud incansable, buscando con alegría el enjambre de las abejas que revolotean su cabecita, perteneciendo a ellas como la reina de la sonrisa amable.
Piensa que cuando seas grande, madre serás de profesión inevitable, entrega tu mente y tu corazón para los que un día serán el fruto de tu pasión, sean también herederos de tu alegría, tu nobleza, tu entereza, y tu gran amor.
20 de mayo de 1992.
Sueños:
Cuando el día señala el paso a seguir, soñamos despiertos, lo que quisiéramos advertir.
Versión natural lo que ilustra la mente, de un brillo incandescente que acaricia nuestra suerte, para tener vigente la ternura trascendente de un niño que contempla sus añorados juguetes.
Se siente en lo profundo cuando alguien no le atiende, su llamado urgente lo hace intransigente porque nadie le responde sus preguntas frecuentes.
Llora el niño, llora siempre, para que no lo dejen crecer. ¿Para qué?, pregunta el inocente. Cuándo sea grande no me van a dejar a la infancia volver.
Ahora al atardecer, prefiere la soledad del mundo que le ha hecho entender que la vida florece, pero que también fenece para aquellos no la saben acoger.
No permitas que la noche persista al acudir a su puntual cita, sólo piensa en mantener sólo la luz del día y así la fuerza que del amor deriva, te acercará tiernamente a la lejana madurez.
Que se esconda el débil, que desaparezca el odio, que la simplicidad del alma emerja para que la infancia salve su inagotable fuente de perpetua ingenuidad, la misma que nos acerca mucho más a Dios para así encontrar la esperada eternidad.
Que el sol brille a distancias incontables, para que tu amor se haga un río de inagotables verdades.
¡Oh querido niño mío! Tierno, gentil y amante elegido. Fruto genuino de una divina señora.
Tu insospechada fragancia perfuma mi alcoba, nunca la podré olvidar, porque a diario tu jardín es contemplado y regado para que las flores no se marchiten jamás.
Sólo así podrás ofrecer a tus ansias de querer,
un ramillete hermoso de sonrisas y de placer, nunca dejes vida mía de llegar, porque quien te escribe nunca te dejará de amar.
14 de septiembre de 1992.
Del cielo bienvenido seas:
Para ti querido niño estas frases he escogido, porque hoy me anuncian que del cielo bienvenido seas.
Esperarte yo he querido, más aún no he podido tus manitos tocar.
Desde aquí te he vivido, en fantasías y alegrías, sueño con verte un día pues eres miel y flor ungida con olor a fresca y acariciante campiña.
Al abrir mis cortinas la brisa del atardecer la luna no divisa, pero noto con repentina dulzura tu llegada oportuna.
Con tus manitos pequeñas y tu boquita serena, esperas con ansiedad de aquella, de sus entrañas la fuerza para amamantar tu alma, sacarte de tu cuna tibia para envolverte en unas suaves mantas.
Lucha por encontrar el camino, el mismo que una vez se encausaría por las plegarias que con atino se elevan unidas sin distingo a donde vayas.
Querido niño que Dios te envía, tendrás la libertad de seda que te cubrirá con la protección de la madre sabia, la que te obsequia la verdad la que te ofrece siempre la justicia que salva.
Te quiero mucho niñito del alma guarda estas líneas en algún lugar de tu mente, para que recuerdes siempre, que antes de conocerte te inmaginé consciente saludando muy de cerca la virtud de un niño que antes de nacer ya crece.
Diciembre 20 de 1992.
Otra vez nacer quisiera:
La impotencia de poder hacer algo en este paso por la vida siento que aquí me ilustro, pero que difícil es existir sin dejar rastro.
Si fui o no fui, parece un mal atino el no saber describir, pero que bueno que en la vida siempre hay por quien vivir.
Creo que hay estilos que atrás quedan, cuando la gente caminaba por las aceras, cuando eran menos severas y festejaban en un altar rodeados de velas. ¿O será que es a la inversa?
¿Cuándo lo sabré? Mañana encontraré la respuesta?.
Quisiera con Dios hablar para poderle preguntar: ¿Cuál será mi camino?
¿Para qué a éste mundo he venido?
¿Será para emprender un largo viaje? o ¿Para quedarme sin suspiros?.
Quisiera volver a nacer y tener la luz de aquello que muchas veces no he podido entender, para que las almas de mis amores no tengan nunca temores de seguir los pasos que han dejado los anteriores.
Evitando los rencores, dando paso a los clamores de una vida regalada que en un momento de ayer, fuimos el fruto del placer, entendiendo nuevamente que seremos sabios si volvemos a nacer.
Clamar a gritos lo indecible, cerrar los ojos ante lo corruptible.
El mar, la luna y las estrellas son testigos de las despedidas, una cama tibia que cobija, viajar en las noches pasajeras para lograr con vehemencia una añorada travesía.
Lo que limita la mente de los que viven, es que sólo piensan en cosas banales.
Es muy simple lograr ser diferentes, con un beso, con la ternura de un abrazo, con una palabra de aliento, con un gesto
indefenso.
Aunque no se corresponda con el momento, de buscar en el cielo una nube blanca, si en ella ves la forma de un elefante gigante, de darnos cuenta que cuando se es amable, los agradecidos sobran y desaparecen los amargues.
Descifrar que es el amor, nos invita a reflexionar, es posible que refleje lo que siente mucha gente, pero demostrarlo sinceramente es que nace de la inquietud de dar siempre lo
mejor.
1° de diciembre de 1992.
MADRE:
Amor de los amores, niña que una vez nació, encantadora nubecita que paso a paso y calladita, moja siempre su carita con el rocío que deja un picaflor.
Tus flores cultivaste con tus suaves y blancas manos, para arrullarme querida madre y perfumar mis recuerdos con tus aires de colores frescos.
Tu incansable tolerancia, desecha con la eterna infancia la maleza que al asecho nace de una
balanza.
Con tu constancia construyes en nosotros tus hijos, la adoración y respeto por el amor bendito.
Sublime eres rinconcito bonito porque tu procreación dibujas en un marco azulito.
Siempre con tus manos juntas y tu mirada al cielo, ruegas a Dios con tus desvelos no descuidar a tus hijos, que en una mañana puedas sembrar en cada alma, una llamarada llena de fortaleza sana.
Rezas para que al regresar a tu entorno de esas muy nubladas noches, te regresen siempre con sonrisas nobles y no con atormentados temores productos de inaceptables odios.
Alma que vaticinas, con pureza desmedida la franqueza de una siempre niña que sueña con sus muñecas, las ahora ya no están, sueña siempre en tu soledad, porque un día simplemente ellas volverán.
Llora sola mi mamita, esperando que sus flores siempre vivas con razones no limiten los olores de tus manjares viejita.
Sabes, copiar alegrías, los reflejados dolores, las montañas con rocíos y los callejones angostos y con tus lienzos multicolores plasmar las cinco estaciones.
Tienes un mágico pincel que labra caminos por dondequier, logras que un instante de placer, se traslade a un silencio de canciones, a un inventado mundo, lleno de iluminados destellos con tus palabras calmadas, mi querida, mi madre adorada.
27 de abril de 1993
LOS AMANTES:
Cuando una hoja de papel trae palabras, notamos que al amanecer ellas nos susurran un viejo acontecer, nos muestran al unísono el canto de un ave, el recuerdo de un primer beso, o la espera de un bello atardecer.
Ferviente enamorado que a su mujer añora, con ilusión llora la tristeza de una ausencia.
Un manantial se desborda pero con una imagen vaga, perdido, porque comprende con amarga frustración que de su mente afloran los recuerdos de su ayer, cuan feliz era, ¿por qué no lo pudo intuir?
¡ Ella era mi camino! ¡Ella era la flor que buscaba! ¿Qué pasó, donde me perdí? ¿Qué día fue ese? ¡Que tarde lo comprendí!
Pero no sólo él medita su añorado ayer, atrás en su mecedora, una anciana también llora conmovida por la ilusión perdida de un pasado feliz.
Su libro ha concluido, sus manos ya envejecieron, sus cabellos se tornaron blancos iluminados por los rayos de una luna en oscuro tránsito.
Se dividen las angustias, pero se mezclan los recuerdos.
Cuan tarde se han unido pero sólo en los pensamientos de aquellos añorado años, ¿por qué no lo intentamos se dijeron un día?.
¡Tenemos la esperanza en nuestras manos! Con emoción debemos llegar al lugar que nos verá palidecer, con los recuerdos sublimes de un eterno amanecer.
El amor de los amantes se entrega al rutinario destino, pero se recupera aunque se crea perdido, si se recuerda y se construye nuevamente el
ayer.
28 de abril de 1993.
HERMANOS BAJO UN MISMO SOL:
Una casita cubierta queremos un día construir, en el árbol más alto del huerto para jugar y reír.
Trepar el árbol satisface al hermano, para más tarde saborear un mango.
Mis manitos no me dan, para uno de esos tomar dice la hermana pequeña desde abajo muy tensa, ya voy dice la otra, que en una rama fuerte cuelga, te lanzo tres para que te los comas alrevez.
Mientras tanto el niño absorto mira al cielo sin decir palabra, transportando dulces sueños a un mundo imaginario. Se despierta de repente por el rocío que suavemente moja su inocente frente alejándole sus sueños.
Quiero montar a caballo, sembrar bajo un sol inclemente, aturde a sus hermanas, porque con alegría él pudo ver su mañana.
Sé que mis manos un día, darán la ayuda franca a todo aquel que Dios me muestre. Quiero que me recuerden, dice el niño con una sonrisa amplia entre el pasto verde y la montaña más alta.
Una de las hermanas, demuestra una débil calma,
no sé que es lo que voy a ser cuando yo sea grande.
De mis labios sólo ternura y amor tengo para dar, además algo muy seguro que jamás podrán olvidar, será por siempre mi sincera amistad, mi entrega total.
La menor no se expresa, porque aún no lo sabe hacer, ¿cuál su futuro será? Por ser tan indefensa sólo Dios pondrá su mano y la vida no le dará sorpresas.
Ella tendrá que aprender, a desatar los nudos de su niñez, para enfrentar lo que le viene después, porque la inocencia no tiene perdón en éste mundo inclemente.
Siempre niños queremos ser, encontrar con imaginación la ternura de aquellos seres que sin compasión, no nos lograrán
entender.
Cada línea ya trazada, será el camino de una vida disfrazada, lo que un anciano añora cuando ve su vida culminada, es volver a la niñez con sabiduría consagrada, encontrar la fantasía que sólo un niño puede al dibujar un cofre y hacer volar las montañas.
29 de abril de 1993.
Mi país:
¿ Cuál será la razón de ser de ésta afortunada tierra?, De crecientes prados, de floreadas cimas, de riquezas negras, de profundos bosques, de montañas altas, de desiertos frescos, de manjares amplios y de gente bella.
Grandes mentes atrás quedan, en la lucha por lo que hoy se espera, la justicia y la igualdad para aquellos fortalecidos por la humildad, que, sin fronteras sueñan en tributos de hermandad.
Los que antes eran, disfrutan un lugar en el mundo celestial, la cálida e impenetrable figura de un Dios ancestral, mostrando sus recuerdos para emprender los recuentos de su fiel comportamiento en la vida terrenal.
Huellas quedan de las figuras singulares, ardientes moldes que no borran ni los mares.
Se dispersan por el mundo sus ideas peculiares, levantando los rincones en este mundo insoslayable.
Grandes metas se trazaron muchas mentes en esta tierra, pocos llegan a la cima porque ven lejanas las estrella.
Hubo un cambio a través de injuriosas manos y el tesoro se hundió en profundos fangos.
Se queda atrás la humildad, se convierte en ambiciosa prosperidad.
Unos angustiados padres que, con sobresalto viven, pide afanosos protección, quedando entonces al fijarse alrededor, que no hay quien escuche sus gritos de desesperación.
Se ven impotentes al ver que sus hijos no tendrán la misma suerte, que ellos un día recibieron de un país bondadoso.
Hay niños que se quedan sin pezón, porque hay madres que sin querer, los abandonan en la calle pensando que es mejor asegurarles un futuro mejor.
Su poca fuerza al compás del hambre, las obliga a otros, entregar su carne, roban y pecan para saciar el llanto de esos hijos porque tienen hambre.
En una noche sólo recogen un pancito y un estambre, puede que en la otra una manzana rota y un capricho que no se lo terminó alguien..
Esos hijos que también son nuestros, nunca los verán crecer, porque se les agotó la vida que no se les pudo ofrecer.
Sólo un techo de cartón, el mejor tributo de su abnegación, para esos que en su vientre tuvo por nueve meses y con desesperación.
Como lava, como friega esas telas ya rasgadas. Sus manos como una vieja, poco a poco se endurecen, van tramando su partida igual que el otro amanecer.
Esos hijos que aunque impunes, ven tristeza en su madre enferma, quieren ser, pero no pueden porque la vida no los deja.
Quiero carne y no frijol, dice un hijo desde un sucio rincón, uno de ellos le sonríe, mata y roba sin compasión porque en su alma no sólo hay odio sino también cabida para el amor.
¡No te quiero ver llorar querida mamá!, dice el hijo entristecido, te he traído un lindo vestido, unos zapatos y un pedacito de carne, de esa que comen los ricos.
Vamos a descansar, que mañana yo veré, dice el hermano mayor, quien será el próximo que resuelva mis antojos.
Sólo Dios conoce el fruto de esta desbordante calle, pero también él sabe, que hay gente pujante, buscando un silencio aparte, para encontrar un camino triunfante en este país danzante.
Es el reflejo de angustias, de muchos quebrantos y llantos, pero también de alegrías surgidas de las inalcanzables metas.
Quiero floreciente siempre la libertad no esconder, seguir a los pioneros del ayer y lograr lo que falta por hacer.
Nuestra tierra bendecida sea, pues lo etéreo es un privilegio eterno, que no conocen desdichadas mentes cuya inocencia fue sesgada por una inclemente ley.
Muchas guerras los separan por seguir caminos diferentes, luchan por mantenerse, por quedarse en el poder y después mueren pero no saben siquiera por qué.
No suspiren tanto tiempo que les va a llegar el momento de encontrarse otra vez, la tristeza de mi pueblo se volteará contra aquel que se crea su dueño.
Ese pueblo tan humilde, logrará despertar, se tocarán las puertas los hermanos, los hijos de una sola Patria, se abrirán las sendas de los caminos desviados y por siempre florecerá nuestra pisoteada Democracia.
1° de mayo de 1995
SANTA Y BELLA TIERRA:
Carretera de mis anhelos,
dulce sueño en primavera.
Para verte nadar quisiera,
en un mar sereno y sin fronteras.
Recorrerte yo quisiera por dentro y no por fuera, para sanar tus heridas y conocer tus veredas.
En lo profundo y de manera certera,
entrar en tu pecho mi tierra
para encontrar a conciencia
una perla del color de una almendra.
¿Por qué brotan de tus entrañas
lágrimas en primavera? ¿Serán de las lluvias francas?
O ¿serán las de un pescador en pena?.
Lejos tierna queda
la pujante y recia tierra,
que un hombre de sol a sol
siembra y sin barreras reposa.
Solo espera que sus hijos crezcan
sin egoísmos, que se enteren sin reservas
que se pueden alcanzar siete estrellas
y así lucir la bandera de nuestra
santa y bella tierra.
2 de febrero de 1998
UN CAPULLO CON ANSIAS DE FLORECER:
Es un niño, dice alguien, con frescas ilusiones,
sin mirar su futuro, quieren poner le un nombre.
Cuando crezca, lo sabrá entender, pues querrá correr en aguas que le mantengan su candidez.
Quiere hacer un carro grande de finísima madera,
para entregar sin reservas una eterna primavera.
Quiere sentir como vive un rey,
para adivinar cómo se termina el ajedrez y hacerle de nuevo un jaque al hilo de su madurez.
Quiere encontrar en el fondo, en lo profundo del mar, un caballito azulado, una medusa estrellada y una sirena cantando al compás de un bello amanecer.
Quiere el niño despertar, tal vez no tenga ni un recuerdo, es muy joven, muy pequeño, pero el viento en su sendero, le llevará con dulzura a las ventajas de su vejez.
3 de septiembre del 2001.
UN SOÑADOR EN MIS SUEÑOS:
Eres el fruto de nuestro más esperado anhelo.
Eres el tesoro codiciado que completa nuestra existencia.
Figuras en nuestros sueños, como el mejor de los mejores.
Con bendiciones y honores,
lograrás llegar a la cima donde sólo llegan los triunfadores.
Tus manos me señalan la firmeza de tu constancia, y tu corazón inocente, tan transparente muchas luces incandescentes se aproxima vehemente al círculo de una balanza.
Cuando despiertas sonriente imaginas de repente como hacer preguntas inclementes, propias de tus ilusiones y de tus sueños de niñez presente.
Me preguntas por batallas y también si hay tiburones.
Me preguntas cuánto mide la lejana estrella Marte y cómo se cayó de lado al que llaman Bonaparte.
De cómo es que el Quijote no se casó con su amante, de por qué es que un niñito no sale por otra parte.
Por qué la tortuga ganó y la liebre se durmió.
Por qué Gulliver zarpó en vez de quedarse en casa y por qué la noche es negra si las mañanas son claras.
Cuando el ocaso se enfría me recuerdas con reproche, que hay un cuento en la mesita que no terminamos anoche.
Que no puedes las luces apagar, hasta que no terminemos el cuento que empezamos a leer ayer,
porque soñarlo quieres siempre, y recordarlo hasta el amanecer.
Miras a tu alrededor y sin querer estás creciendo,
sueñas con tus pinceles, con tus carritos rotos sueñas con tus burbujas y con unos labios rojos.
13 de abril del 2002.
VENEZUELA
A la media noche, recuerdo con vehemencia las largas horas que un día once mucha gente falleciera.
Es muy triste observar, cómo el inclemente no logra centrar su alma en la solidaridad que nuestro país pide.
Ese día nos unimos en un sólo corazón, para pedirle a alguien que se fuera, pero él no lo entendió.
Su mente oscura se frenó, luego entró en afanosa locura, colocó en sus manos el hilo consistente para dar la orden de que un hierro latente se fundiera en la frente de muchos inocentes.
Fueron horas de agonía para las madres que esperaban que el hijo irreverente regresara a su casa.
No sabían estas madres, que esos hijos no regresaban, porque decidieron de repente crear un solo frente que usaría como armas en batalla banderas y flores y alegrías multicolores.
La hermana elocuente bajo un sol inclemente vio caer inconsciente a ese hermano menor.
Hubo un padre amigo que presintió su destino, fueron muchos que sintieron cómo un país unido se caía en el vacío de un mar de sangre.
Una voz presumía valiente hidalguía, dibujaba líneas de alegría para confundir al oyente.
Pero un hermoso canto, una oración, sería la súplica de una Nación que reniega con pasión aquel asfalto caliente, de cómo un manto tricolor símbolo de libertades, cubrió con dolor a los que gritar no pueden porque sus voces se callaron pero no con sus muertes.
Sólo banderas formaban un escudo, solo ilusiones se marcharon en un segundo.
Sólo el temor se apoderó de ellos, al no saber del compañero de sus sueños.
La angustia cruel pronto se dejo ver, para saber quien de ellos regresaría al siguiente amanecer.
Comprendimos tarde que era una emboscada, que un hombre sin agallas se propuso desmoronar la salvia de este pueblo santo.
Por mil segundos, respiramos aire, hicimos planes para triunfar más adelante.
Un día, dos, tres, que más vale, si volvió el hombre que tiñó sus manos, con la sangre de unos inocentes que no volverán otra vez.
Vuelve el hombre que por su derroche, sabrá que nunca tendrá un mañana.
“Nuestra patria no morirá jamás, rescatemos la humildad, démonos un gran abrazo”
Busquemos el entendimiento y atrás el odio veremos desaparece. Trabajemos todos al compás del viento.
Alejemos la violencia que nos llevará al fracaso, juntos disgreguemos la desigualdad.
Enaltecer los hijos que queremos ver crecer, luchar por ellos y no dejarles retroceder.
Dibujar sus mentes con palabras elocuentes que permitan construir por siempre, las columnas de un preciado porvenir.
Colmar de nuevo la esperanza de un nuevo amanecer, porque Venezuela en su infinita belleza, nos lo puede ofrecer”
20 DE MAYO DEL 2002.
EL CRISTOFUE:
Bajo la sombra de un Araguaney
se aferra mojado un cristofué.
Sólo las nubes grises saben su pesar,
sus ojos tristes muestran su enfermedad,
sus alas negras, su fragilidad esperando
que alguien venga a tomar su eternidad.
Se muestra inútil la inmortalidad,
si no surgen manos que protejan la fragilidad.
Sólo la luz de un día radiante
susurrará a unos oídos galopantes
cómo curar la enfermedad danzante
de ese pequeño cristofué.
MI CIELO:
Cada mañana, cuando aparece el sol, veo tu alma con inusitado esplendor.
Quiero besarte es lo que serena logro,es tu respuesta lo que con gozo exploro.
Son tus caricias las que alimentan mi vida, son tus suspiros los que acrecientan mi entorno.
Quiero elevarte a mi cielo eterno, quiero adorarte sin descansar hasta tu retorno.
Quiero entregarte mi vida entera, así como ayer y como el mañana que escojo.
Sólo Dios sabe cuanto te adoro.
Sólo tu sabes cuanto te marchas que en esta esquina creada para los dos solos, te espero siempre a pesar de los tropiezos, a pesar de los enojos, a pesar de las luchas por el ideal trazado que con serenidad enfrentas cada dia en tu combate diario.
Te espero siempre con la luz resplandeciente que nuestros antojos logran para triunfar a pesar de nuestro entorno.
Encontramos la armonía y la felicidad buscada, encontramos la paz y el conocimiento humano tesoro oculto que otros no reconocen y que la tienen a sólo un paso.
Nuestro mundo es diferente, lo logramos todo, tenemos el fruto de nuestra cosecha humana, tenemos en ellos la esperanza de un mañana.
Lo tenemos todo, aúnque nos falte lo que no se ha inventado. lo conocemos porque lo inventamos sin reproches.
Es tan distinto que el resto no comprende, es tan distante que ni una mente podrá alcanzarnos.
Sólo la muerte podrá separar nuestros cuerpos, pero no la muerte nuestras almas inolvidables.