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Elías F. Gómez García (España)
funes@interlap.com.ar Celos Envidia de no ser la dulce tela que cubre tu rodilla: celos del peine que peina tu cabello: de la piel de ángel que cubre y que sostiene: envidia de no ser ese pincel que delinea tus labios: el carmín que los cubre: envidia de tu crema y tu perfume: del cinturón que ciñe tu cintura: del zapato que alcanza tu tobillo: deseo de ser pulsera y pendiente y anillo: rabia de esos objetos estúpidos e inertes que sin saberte te abrazan y te tocan. Noches en que estás sola Noches en que estás sola pefumando los labios de tu sexo la sábana envidiada levantando tus muslos de progresiva curva la sábana envidiada conociendo el dibujo griego de tus costados una parte y otra parte del lecho y ese tu aliento que se desperdicia sin que nadie lo beba y tus manos de seda que acarician la almohada donde quisiera estar mi cuerpo viejo noches en que estás sola y mis labios tan lejos de tus pies y a muchos bloques de cemento de distancia y a muchas autovías y arrabales de distancia tus senos solitarios tus párpados cerrados y tú soñando con otro cualquiera o con las musarañas o tu infancia sola en la noche, aromática, cálida, y yo con tanta sed. TRANSMISIÓN ORAL Húmeda lanza busca la hendidura, entre columnas de marfil temblando, anhelante deseo procurando tu boca vertical en la espesura. Y se demora ese arma blanda y dura en la dulce abertura paseando, rápida, lenta, quieta, acariciando con violencia tu centro, con ternura. Y al cabo, con un estremecimiento, tú me das el placer de haberte dado el placer que esperabas, y yo siento el contento de haberte contentado, y guardo en mi memoria ese contento como un tesoro más de mi pasado. Fetiches Esa barra de labios que guardas agotada en el fondo revuelto de tu bolso barato; esas medias oscuras que te pusiste un rato y al rato te quitaste, dellas incomodada. Esos zapatos duros que siempre en casa dejas, el anillo horroroso que llevaste a la boda, esas gafas oscuras que han pasado de moda, pendientes que han perdido por siempre sus parejas; esa pulsera fea cuyo color te espanta, pero que guardas porque te regaló tu prima, ese collar antiguo que tienes siempre encima de la mesita y nunca rodea tu garganta. Esa atroz camiseta que dice "no tocar" y que una tarde sólo -y qué incómodamente- ciñó tus senos altos de remate insolente y que cualquier mañana sé que vas a tirar. La falda que unos meses el monte delicioso cubrió y conserva un algo de tu aroma secreto, el perfume que ha tanto encuentras obsoleto, el vestido que siempre te pareció espantoso... Cualquier cosa que tengas, amiga, desechada, dámela, que alimente mi decepción lasciva, porque así en cierto modo yo te tendré adjetiva ya que no sustantiva, Camila despiadada. Tinta y papel agua sucia (teñida) - pasta de celulosa prensada que despoja los bosques (Amazonia) pensamientos errantes - emulancias -burbujas pompas lujos de vanidad y soledades pedantes tonterías. Escribiciones vanas vanitas vanitatum nihil novum sub sole joyce faulkner flaubert shakespeare kafka homero horacio borges cela total cero la verdad eres tú tus manzanas eréctiles la cara interna ardiendo de tus muslos la mitad llenos de lumbre la mitad llenos de frío tu menstruo el perfume de tu sexo con el que Heraclito logró vivir cinco días más el caracol bonito de tu oreja tu nuca tu cabello rojo muy rojo muy rojo tu más más más tu pero qué me haces tu me vas a matar tus caderas retando la ley de gravedad de Newton tu cintura delgada susceptible tus costillas flotantes ese pezón secreto miniatura el acertijo de los labios húmedos bajo el monte de Venus tus pelos enredados pegajosos tu cuerpo poseído imposeíble tus gritos tus suspiros tus ojos cerrados tu no poder estarte quieta vamos vamos y lo demas es tinta tinta y papel y tinta agua teñida celulosa plumas vanidad total cero la verdad eres tu que me ciñe y me aprieta y me responde y grita y el poeta rompio todos sus versos y los dio de comer a las gaviotas que se lo comen todo. Odalisca Bajo el vestido rojo de brocado dos redondas palomas enfadadas no se miran, de nácar, rematadas por dos cerezas de color morado. Magníficas, las piernas perezosas invitan al amor violento y plácido, a quemarse en el fuego dulce y ácido en que se justifican tantas cosas. El cabello, negrísimo, dejado a su albedrío, acaricia las lomas de los hombros de línea delicada. Pero no te esclavizan a su lado sus muslos, su cabello o sus palomas, sino la languidez de su mirada Sin título dame cobijo sobre tus rodillas y por favor no me preguntes nada hoy soy sólo una alma naufragada que sin sexo se llega a tus orillas hoy no te pido amor amada amiga hoy te imploro un albergue no lascivo para dormir que más muerto que vivo estoy y es demasiada la fatiga esta noche no soy hombre siquiera sino flaco caballo malherido con negras mataduras en la espalda esta noche sé sólo compañera hoy tu calor no anhelo ni tu nido hoy me quiero olvidar sobre tu falda Mañana será otro día y bueno en fin es cierto para qué pero pues que vivimos hay que continuar y distraerse componer unos versos y sorber un poquito de café (porque es tarde) un cigarrillo que no será el último una niña hermosísima en la tele y en la calle la lluvia: --------- olvidar, olvidar: siempre he pensado: volveré a la tierra: yo volveré/yo soy de los que vuelven: pero no sé esta noche no sé te lo confieso tal vez mejor el polvo el olvido y la nada (ojalá sea la nada). --------- Quizá ya quede poco mientras tanto olvidar y distraerse un cigarrillo que no será el último (nada de café ya) y en la calle la lluvia. --------- Por hoy, basta. Pasas Pasas y tiembla el aire de repente; caminas, y la tierra se estremece; te contemplo, y el mundo me parece un lugar habitable nuevamente. Me miras y mi corazón de grana se pinta, y malva y verde y amarillo, y si me hablas, un dulce pajarillo se posa y canta sobre mi ventana. Me dices que mis cartas te complacen, y me invento sueños y novedades por esperar tus cartas complacidas. Me quieres, y sobre mis soledades cae tu lluvia templada, y se deshacen, y quedan empapadas y vencidas. ![]() Arriba |