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Francisco Fuentes Almería


psicoyoga@supercable.es
Página web:
http://www.supercable.es/~psicoyog/


No es mi pretensión demostrar que soy un buen escritor o poeta. Esto sería tan sólo una imposible absurda vanidad. Entonces, únicamente compartir un conjunto de inspiraciones que las musas me han otorgado. Mas, como ya veréis, no siempre serán reflejo del ideal de sentimientos y emociones que deban ser contenidos en la mente de aquél que aspire a su enriquecimiento interior.

Observo a los vanidosos vivos que ignorándolo mueren mientras andan.
A esos fantasmas que no morirán porque ya están muertos no los contemplo,
si no es para presto y como apestados alejarme a tiempo de ellos.
No sé qué sentimiento me inspiran, ¿repelencia, pena o verguenza ajena?
Por igual contemplo a los muertos que en honra sí vivieron,
y que por esta manera de haber vivido ya los considero de los míos.




Poema semifinalista en el concurso organizado por el Centro de Estudios Poéticos. Crepúsculo Soñado.
Editado por Centro de Estudios Poéticos.
Madrid.


TRICEFALIA MORTAL


Concebir razono el infierno
no con la precencia del purgador fuego,
sí con ausencia de Cupido
lanzando al ciego azar sus
voladoras y fecundas saetas.
Si hay amores que matan...
yo quiero morir de amor.
Tricefalia mortal
cuan terrible cancervero:
amor, muerte, locura.
Trinomio extraño e inseparable,
"te quiero con locura",
"te querré hasta la muerte".
Hay amores que matan,
de igual manera que amores
que enloquecen al que ama
y llega a matar por amor.
Mas sin matar yo quiero amar.
Yo quiero morir no obstante
amando, siendo víctima del
irracional devarío de Cupido.
Si hay amores que matan...
yo quiero morir de amor.
Que muy triste y probado es
morir por falta de amar.

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BUSCÁNDOTE


Si paseando por tus calles ves,
un alma con tu nombre,
un corazón que te llama
y un amor que te busca...
no lo dudes, mujer, ese soy yo


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PARA ANA


Nosotros sin el paraíso,
¡sí!, nos bastamos.
El paraíso sin ti y sin mí,
¡No; imposible!


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CREACIÓN


Contemplo a mis perros
y a mis gatos.
Contemplo a mis palomas
y a mis gorriones,
a mis ballenas, mis dragones
mis culebras y a mis lobos,
a mis almendros y mis cipreses:
a mi siempre querida creación.
Contemplo a los niños santos, pocos,
que aunque no por mucho tiempo,
hoy inocentes puedan ser.
Observo a los vanidosos vivos
que ignorándolo mueren mientras andan.
A esos fantasmas que no morirán
porque ya están muertos no los contemplo,
si no es para presto y como apestados
alejarme a tiempo de ellos.
Por igual comtemplo a los muertos
que en honra sí vivieron,
y que por esta manera de haber vivido
ya los considero de los míos.
Tras los vanidosos vivos,
tras los muertos honrosos,
mas de esto no muy detrás,
la necia voluntad humana
y sabia obra de Dios contemplo.


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HISTORIA DE UNA RANA Y UN ESCORPIÓN

Aconteció esto cierta vez en un remoto pasado, tan remoto que quizá nunca sucedió, y en un frondoso bosque de un país mágico y muy lejano, tan lejano que ya nadie recuerda cómo hacer para regresar a él. La historia trata de un escorpión que era bueno. Se encontraba en la margen de uno de los numerosos ríos que atravesaban el mencionado bosque. Este escorpión necesitaba cruzar a la otra orilla, pues le estaban esperando. Como es sabido, el escorpión es un animal que no sabe nadar. Casualmente pasaba por allá una rana. El escorpión pensó que aquella compañera podría prestarse a ayudarle a cruzar el río, por lo tanto le habló de esta manera: "Oye, amiga rana, ¿querrías ayudarme a llegar a la otra orilla? Necesito encontrarme con unos amigos, y ya sabes que no sé nadar." La rana de forma solícita le contestó al escorpión: "Naturalmente que sí. Con agrado te ayudaré a cruzar. Súbete a mi lomo y yo nadaré por ti." Ascendió, pues, el escorpión al lomo de la bondadosa rana. Entonces ésta, acercándose a la orilla y metiéndose en el agua, comenzó la travesía hacia la margen opuesta.
Encontrándose ambos compañeros del bosque en medio del río, dijo de pronto el escorpión: "Rana, voy a clavarte mi aguijón". La rana, preocupada por la suerte que los dos podían correr, replicó: "Pero, si me picas los dos moriremos; yo por tu veneno, y tú ahogado por no saber nadar". Triste y pensativo quedóse en silencio durante unos segundos el escorpión. Después rompió el mutismo diciendo a la rana: "Sé que los dos moriremos, tú a causa de mi veneno, y yo por mi incapacidad para mantenerme a flote, pero, compréndeme, por favor te lo suplico, querida rana, necesito clavarte mi aguijón. Yo no quiero matarte, mas a pesar de tener la certeza de que a los dos nos espera una muerte cierta, te clavaré mi aguijón: actúo, a pesar de no desearlo, impulsado por mi naturaleza. Cuando te pedí que me cruzaras a la otra orilla, a la que ya ninguno de los dos llegaremos, no pretendía acabar con tu vida, sino por el contrario, quedarte agradecido por haberme cruzado. Pero ahora, a pesar de saber que yo también moriré, he de clavarte mi mortal aguijón. Te ruego que me aceptes tal y como soy. No puedo impedir el ser empujado por leyes que yo no elegí, sino por las que la naturaleza me impuso en contra de mi voluntad. Si puedes, antes de que los dos muramos... ¡perdóname!"
Según las creencias que en la India hay sobre la reencarnación, rana y escorpión nacieron de nuevo, cada uno con un cuerpo y una mente superior a los que anteriormente tenían: los dos fueron perros, que como se sabe, son los animales más afectivos que se pueden encontrar. El escorpión fue un noble y elegante perro; la rana una cariñosa y muy femenina perra. Ambos se amaron, y se continúan amando mucho aún hoy en día mientras nadan en el río donde se conocieron, cuando él era solamente un buen escorpión y ella solamente una solícita rana.


DIME LUNA 1


Tú que vigilas las noches
y a cada criatura que habita
bajo tu manto de luz,
dime ya, te lo ruego,
¿cómo me recuerda a través
del tiempo, el océano y la distancia?
¡Dime, luna!
Tú que la escuchas
cuando le habla a su almohada,
¿llora mi ausencia lejana
en sus noches de insomnio?,
¿me siente, me tiembla, me añora?
¡Oh, luna, embrújame!
No me dejes vacío y a oscuras,
alúmbrame en mis noches sin ella.
Prefiero ver mis heridas
a sentir mi oscura soledad.
Déjame que te quiera y ame.
¡Déjate ser mi ilusión!
Déjame que te ame
intensamente y eternamente
en mis dias y en mis noches.
En mis días sin ella
se mi esperanza,
en mis noches sin ella
tórnate su reflejo.
¡Se mi luna nueva!


DIME LUNA 2


Me estoy extinguiendo...
la vida se me va.
¿Viví demasiado,
o me voy antes de tiempo?
Caronte me llama,
quiere mi alma,
promete librarme
de penas y glorias.
Me ofrece la paz de la nada.
Es tentador, no pide óbolo.
Respóndeme Luna, háblame.
Quizá escuchándote
logre quedarme,
tal vez no me vaya
si me dices "te amo".
Paseando conocí
a una blanca mujer
como las puras nieves de invieno,
todo en ella es ternura.
Luna, dime que me amas
para que así no me vaya.
Quiero quedarme,
no puedo dejarla,
su amor me lo impide.
Mas allá de toda
y cualquier metafísica...
el cielo puede esperarme.
Luna, me has dicho
"te quiero",
y la luz se me ha hecho.
Reinas en la noche,
iluminas sin quemar.
Ya no me voy,
ya no me extingo.
Ahora me quedo,
¡ella me espera!
Cuando estemos lejanos,
la amaré en tu reflejo.
Luna, eres cobijo de amantes,
a veces te escondes
detrás de nubes complices.
Subiré a besarte,
a susurrarte al oído que
gracias por decirme,
"te quiero".
Por ti no me voy,
por ti ya me quedo,
y cada vez que la ame,
volveré a ti,
te ofreceré y subiré
uno de nuestros besos.


AGRADECIDO


Volveré a escuchar tu voz, pero que ya no será mía.
Volveré a escuchar tu voz, salida de tu alma de gitana.
Volveré a escuchar tu voz, que quizá ya sea de otro.
No debería llorar por no tenerte en mi presente,
sino agradecer que en el pasado te me regalaste.
Mas soy humano, y aunque te sepa feliz,
la nostalgia de tu recuerdo me invade.
En el recuerdo de ese dichoso pasado,
mi alma te brinda un agradecido presente.
Pido a Dios, es mi deseo, que hoy día te quieran tanto,
como tú me quisiste ayer, gitanilla ya no mía.


MUJER


Dame limosna mujer,
que no hay angustia más cruel,
que saberte y no tenerte.


BUSCANDOTE


Si paseando por tus calles ves,
un alma con tu nombre,
un corazón que te llama,
y un amor que te busca...
no lo dudes, mujer, ese soy yo.


PARA ESE DIA


El día que yo muera,
que no me enterréis quisiera.
Dejadme marchar del todo.
Si os hace hace bien, recordadme,
si no, dejadme marchar del todo.
Ya no me lloréis,
ni falsamente me oréis.
Para tratar de ocultar vuestros hechos,
no quiero golpes de pecho
ni lágrimas plañideras.
No os maldigáis con ellas.
Las oraciones, seguidas de hechos,
son para los vivos.
El día que yo muera,
Que no me enterréis quisiera.
(Después de ese día)
Deseaba volar lejos.
No me atéis con vuestras oraciones.
En vida me hicieron falta...
y supe aguantar sin ellas.
Atajo de necios fuimos
muchos de los que un día "vivimos",
aquí ya no hacen falta
oraciones ni plegarias.
Que no me enterraseis pedí,
sería inútil, no lo podríais:
sepultado estaba ya, pero en vida.
No me lloréis en arrepentimientos.
De cualquier modo y sin resentimiento...
¡dejadme marchar del todo!


AMOR ETERNO


Por amor, te siento aquí,
por la distancia, no puedo besarte.
Lo que no ocurrirá jamás,
es que deje de quererte.
Esto sólo lo hará la muerte.
Y aún así, mujer,... tampoco.


TU AUSENCIA: FRIO Y LLUVIA.


El otoño me llegó con tu carta,
siento frío y me llueve.
Me siento como un árbol desnudo,
las hojas de tu amor ya no me abrigan,
ya no me amparan de la lluvia.
Me llegará también el crudo invierno,
con frias y paralizantes nieves,
y estaré sin tu calor de mujer.
Ese calor que antes era mío y que era nuestro
ya murió en ti, ya no lo tengo.
Ese calor que antes era tuyo y que era nuestro
y era por ambos compartido
no murió en mí, tú si lo tienes.
Nuestro amor fue abortado antes de nacer,
¡Lo hemos matado!
Me consolabas con tu amor,
quién me consolará ahora de ti?.
No buscaré ese imposible otro consuelo,
ninguna podría hacer que te olvidara.
Echaste en mí raíces profundas
que yo aboné y regué con cariño.
Si el cuerpo tiene frío se le arropa,
mi alma tiene frio, dime, ¿cómo se arropa el alma?.
Hoy puede que llueva, en mí está lloviendo ya.
Hemos matado nuestro amor y ambos somos culpables.
Las únicas víctimas condenadas... nosotros.
Ambos sufriremos por ello.
Estarás en mi corazón pero te sentiré lejana,
estaré lejano pero me sentirás en tu corazón.
Yo me pregunto y los dos debemos responder:
¿quién te consolará de mi ausencia cercana?,
¿quién me abrigará de tu fría lejana presencia?


A CADA UNO DE LOS MUERTOS DE AMBOS


(A propósito de una guerra)
Ese polvo ya no cabalga,
el sudor que albergaba,
fuese culpable o más-culpable,
no-caballero o más no-caballero,
ya no siente en este mundo sufriente.
Se lo llevó el siempre inocente
hierro de las balas
de las siempre culpables y teñidas almas.


A MARÍA DEL MAR


Cuando estás lejos sufro porque no puedo verte.
Cuando te veo sufro porque no eres mía.
¿Llegará alguna vez el el día
en que tú y yo seamos para siempre uno?


INCERTIDUMBRE Y MIEDO


Le pregunté a un anciano
bañado en sus doloridas lágrimas:
"¿Por qué lloras, buen hombre?,
¿ha sido tu pasado cruel contigo?"
Así me respondió el sabio,
entiende bien lo que me dijo:
"El pasado cruel fue,
mas no lloro por él
que no merece el recuerdo
y menos el sentido llanto.
No lloro por el lejano pasado.
Lloro por el cercano
e indescifrable futuro."


ETERNA COMPAÑERA


Te necesito inspiración.
Necesito sumergirme en ti
con la misma acuciante angustia
que el agua requiere
de la lejanía del fuego
para así no quemarse.
Pero a veces quiero quemarme y te dejo,
la inspiración no aleja la soledad,
cuan sombra es siempre su compañera.
Tu séquito de musas al humano...
es de agradecer que por sí nunca baste.


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