Te estaré esperando despierto,
En el día o en la noche,
En la algarabía o el silencio
Pero siempre anhelando,
Suspirando tiernamente
El acariciado encuentro.
Llegara para nosotros
Porque nos lo merecemos
Llegara entre la bruma
Entre nubes o entre fuego
Pero tiene que estar cerca
Esa hora, ese momento
Ese día, ese instante
Que deseamos en secreto.
Será bello, lo sabemos
Como la rosa del sendero,
Como el agua de la roca
Como tu mar caribeño;
Como un alma enamorada
En un anochecer tierno.
Será claro como el aire
Que apacigua nuestro celo
Y enciende los holocaustos
Que se alzan desde el suelo,
Con enormes llamaradas
Que despiden humo negro
Sera un momento precioso
En que ambos abrazados
Fundidos en un solo cuerpo
Seamos uno sin saberlo
Con la vida y las estrellas
Con el sol y con el viento
Con las caracolas que habitan
Ese mar que libre besa
La blancura de tu cuerpo.
Desearemos ser felices juntos
A lo largo de una vida
Inmersa en un amor eterno,
Que no conoce veranos,
Que no conoce inviernos,
Que en eterna primavera,
Se desborda sobre el tiempo.
Derribando las distancias
Rompiendo tus invisibles cadenas
Poniéndonos más cercamente
De la esencia de un concepto
Que con palabras sugiere
Lo que expresarte no puedo.
Será intenso y profundo
Será inmenso y muy bello
Y tendremos que tomarlo
Haciendo a un lado tus miedos
O las ideas que otros te han puesto
Y transforman en quimeras,
Lo que pudo ser sin serlo.
Por eso te estaré esperando
Por eso estaré despierto
Y en el tiempo en que a mi llegues
Viajaremos por la aurora
De un mañana por el cielo.
A veces me siento tan lejos de tenerte
A veces me imagino tan lejos de tenerte
y siento que el alma escapa entre mis dedos
Como las ilusiones que siempre quise sin enredos
Como un sabor amargo y un dolor inmenso
No sabes con cuantas cosas he soñado
Pero entre ellas ninguna se compara con amarte,
Y perder todo en la vida, y vivir mis grandes miedos,
sabiendo que por encima te todo, te he adorado.
Que viví en mi alma un fuego intenso
Que me jugué la vida como jugar los dados
Que renuncie al bienestar con tal de poseerte
Y sacrifique el mundo, por un instante para verte
Sabiendo con certeza que eres mi sueño amado
Y tu alma y tu cuerpo vendrán a poseerme
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Te dije que eras lo mejor que le había pasado a mi vida y es cierto. Dentro de un mundo de simulaciones y falsedades, donde muchas cosas nunca son lo que aparentan, ni lo que la gente cree. Tú eres mi verdad, mi luz, mi esperanza y mi vida.
A un Cisne
Ella tiene las alas más sedosas
de las que pródigas nos dan ventura:
alas duales, de lecho y sepultura,
para las horas lentas y lluviosas.
Alas para el invierno, cadenciosas,
de un ritual diluido en calentura,
alas que dan sentido y dan hondura
a viejas soledades silenciosas.
Alas de la nostalgia y el recuerdo,
alas para saber de qué me pierdo
en cada paso hacia el final del mundo.
Alas que hacen estar agradecido,
alas para morir en un quejido
muy prolongado y suave y muy profundo.
Cuando te escribí este soneto que aunque no lo creas ha sido lo que más trabajo me ha dado escribir, por la dificultad de la rima y la métrica, quise honorar a la madre que eres y a la mujer que me gustaría cerrara mis ojos algún día, la mujer que en este periodo de otoño y parte del invierno le dio un sentido y un calor a mi vida como no había tenido nunca, a una vida llena de soledades y que con nostalgia mira hacia el pasado y observa su propia juventud y esa parte de la adultez madura que estuvo cerca de ti y creo que no muy lejos de tu corazón.
Pero que también me recuerdan cada día que no estamos juntos y fundidos en un abrazo de amor, de todo lo que me estoy perdiendo, en esta etapa de mi vida, en que ya siento que de algún modo estoy dando los pasos que me conducirán a mi final que cada momento esta mas cerca.
Pero le agradezco a la existencia todo lo que hemos pasado juntos porque si alguna vez hacemos el amor, podría yo morir feliz, sabiendo que te tuve, que fuiste mía, que me amaste tanto como yo a ti, y que mi muerte será tan suave, tan dulce, tan profunda como el amor que siento por ti.
Y dentro de todo eso decirte que tu has sido la que me has dado alas, que le han dado un nuevo sentido a mi vivir, alas para soñar con un futuro, alas para sentirme vivo de nuevo, alas para desear tu compañía en este invierno, para sentir tu calor y mi calentura, para desearte en el invierno de mi madurez y estar junto a ti y amarte.
Alas de seda para no desear estar con nadie más que contigo y vivir este amor lleno de hondura y de pasión, que quiere pasar de la espiritualidad para encarnarse en ti.
Que más quieres que te diga mi “Cisne real” que me has devuelto la fe en la vida, la fe en mi mismo y que has rescatado mi dignidad como ser humano con cada beso de amor que me has dado.
Tu preciosa sirena
Tu preciosa sirena
Que nada desplazándose
A mi hábitat marino
Para que te observe
Para que te admire y sienta
Para que sepa,
Que no existe en el mundo
Nada que se parezca a ti.
Ni los manatíes, ni los congrios
Ni las centollas, ni los San Pedros
Ni los negrillos y los meros,
Las merluzas y bacalaos,
Rubias y guachinangos,
Lenguados y marlines
Y todo el océano completo.
Yo viejo lobo de mar
Te miro y me dejo seducir
Por tu sonrisa etérea
Por tu cadencia suave
Por tu eterno optimismo
Por tu felicidad
Que parece infinita
Y por todos los silencios
Y los sinsabores que callas
Que dices que no recuerdas
Que parecen olvidados
Pero que están sembrados
Profundamente
Dentro de ti.
Tu mi extraña princesa
Llevas un dolor muy grande
Una decepción manifiesta
Y no reconoces nada
Y tampoco te quejas
Porque aceptas tu destino
Y tu realidad compleja.
Yo que te amo y te deseo,
Me dejo llevar por tu cuerpo
Por tu magnetismo que ilumina
Por ese halo infinito que irradias
Por tu presencia
Y tu carisma
Por tu esencia de mujer
Bella, adorada, fosforescente
Atractiva, bonita, deseada.
Y no puedo hacerte mía
Porque entre mi deseo,
Porque entre tu deseo,
Pones obstáculos inmensos;
Y no puedo quedar sembrado
Profundamente
Dentro de ti.
Oh amada belleza
Deja que tu ternura invada
Los espacios de dos almas
Los rincones de nuestros cuerpos
Y de nuestro amor
también de nuestro mutuo deseo
Y consumemos poco a poco
El manantial inagotable
De este dulce néctar que emanamos
Con nuestros sentimientos
Que amorosamente nos damos
Y no debemos perderlo.
Se abrió la rosa a mi ser entero
Se abrió la rosa a mi ser entero
Súbitamente sus pétalos
Con ternura me absorbieron
Me sumergí suavemente en ella
Y su calor y su humedad apagaron
Por breves segundos mi fuego.
Regrese a mi profundo origen
Donde se crea y se recrea la vida
Donde se conjugan el mar, el cielo
Y el tiempo.
Se abrió ante mi la flor que da la vida;
Su aroma envolvió por completo
El ambiente en que ambos,
Nos deseábamos con locura y por entero.
Olí el perfume fascinante
La fragancia a la que seguramente
Debe de oler el universo
Mezcla de cuerpos y almizcle
De amor, pasión y misterio.
La magia del instante, embelesó
Mis sentimientos,
Mis sentidos trastornados,
Mi corazón.
Y mis sueños,
Fueron directamente a su alma
Y mis besos a sus besos.
Dame solo treinta minutos
Dame solo treinta minutos
De un abandono total
En que todo lo que atesoras
Y me guardas,
Sea mío en ese tiempo.
Deja que te haga feliz
Como tu ya lo has hecho conmigo
Déjame que sea tuyo, y
Te cubra como el agua
De ese mar caribeño que amas
que te suele acariciar
Sin temores, sin prejuicios
Sin remordimientos, sin miedos
Como la mas dulce sabana.
Deja que descubra los montes
De la adorada geografía,
De tu cuerpo como un mapa.
Que entre con libertad, suavemente
A ese edén hasta ahora negado
A la gruta donde brota la fuente
El manantial de la vida.
Donde el sol nace y la luna brilla,
Flor carnívora que atrae con su aroma,
si no tienes cuidado te devora
te embruja y te mata
Deja que yo saboree, otra vez
el ansiado salitre
El néctar agridulce
Que produce tu cuerpo
Ese sabor de sal y agua
para apagar mi fuego.
Y mis labios y los tuyos
tus misteriosos labios secretos
Se unan por un instante sin tiempo
Hasta que quede apagado también
tu inconmensurable fuego.
Anda quítate el vestido
Deja que te vista tan solo con mis labios
Muéstrame tus amados senos
Deja que descubra
La sexualidad salvaje, inmaterial
De nuestras almas
Y seamos mañana y siempre
un solo cuerpo…
un solo espíritu, una sola alma.
Renan Irigoyen es de Mèrida, Yucatàn México, ha escrito varios trabajos como "Mèrida Una Semblanza", "Variaciones sobre temas meridanos", que han sido publicados por la Universidad Autónoma de Yucatàn. "Historia de la Banca en Yucatàn" publicada por el Centro Bancario de mi Estado, y muchos artículos como "Nicolás Urcelay el Caruso Yucatanense".