|
|
Luis Lagoluis_lago@lycos.esPRIMER AMOR El verano llegó cómplice, y mar y arena fueron testigos de nuestro amor adolescente, hace ya mucho tiempo. Me regalaste felicidad en tus caricias, pero tu mirada no pudo robar para siempre mi infancia. Poco después aquella ciudad, sórdida y lejana que bruscamente encontré, lloró contigo tu abandono. Tarde comprendí que ya eran lágrimas de mujer, última ofrenda dolorosa de amor. Castigo terrible es este antiguo recuerdo, guía absoluto y celoso en mi necia soledad. Providencia, déja al menos que un día pueda pedirle perdón, que por un leve instante, su sonrisa, aunque indiferente, sea bálsamo para seguir. ![]() Arriba |