|
MARIO W. WALLACE F. (Uruguay)
mwwallace@terra.com.br
MI VOZ TE CANTA
Mi voz te canta
te canto
te canto con mi piel
febril
mi piel que te conoce
te canto con mi sangre
torrencial
mis venas
mis arterias
te canto con mi carne
que te busca y busca
te canto con mis manos
que te abarcan
te canto con mis piernas
que te acechan
te canto con mis ojos
estelares
te canto con mis huesos
solidarios
te canto todo yo
entero canto
te canto
desde el alma al pie
de principío a fin
de sur a norte
te canto
este canto espeso
visceral.
QUIERO MORDER TUS LABIOS
Quiero morder tus labios
tu boca de pan
de trigo sometido
tu boca de abundancia
frutal y perfumada
de durazno
de naranja
de urgencia
y parsimonia
de pecado
y perdón
tu boca de vorágine
de vino derramado
de banquete opíparo
de sal y de fuego
de miel y de hielo
de pimienta malagueta
tu boca de tormento
de pasión
de viaje sin retorno
de besos siderales
quiero morder tus labios
de frutilla madura
y apagar la sed
con el agua que crece
debajo de tu lengua.
EN TU CUERPO
En tu cuerpo hallé un camino
que habré de recorrer hasta su fin
sin descanso
hollaré tu piel diuturnamente
gastaré feliz todas mis suelas
todas mis horas
todas mis fuerzas.
EL ARBOL
En el patio de mi casa hay
la sombra fresca
arraigada
permanecida
de un árbol que cortamos y
para allí quedar
tozudo
se hizo banco
se hizo mesa
se hizo leña
se hizo humo
se hizo el tonto
y allí está.
PARA NO VOLVER
(A mi hermana Ana María,
esa dolorosa herida que no
cicatriza, esa terrible ausencia
siempre presente).
Hermana se hizo tarde
así de pronto
se hizo tarde y partiste
para no volver
te llevaste silente las palabras
que nunca salieron de tus labios
y ya no dirás
por siglos y siglos y milenios
lo que no se dijo
quedaron quilómetros de ausencias
y propósitos
quilómetros de olvidos negligentes
quilómetros de dias que vivimos
neciamente en tristes desamores
te fuiste hermana
sin perdón y sin adiós
sin cuchicheos finales
ni recuerdos postreros
ni abrazos ni lágrimas
ni una redimible despedida
te fuiste y pronto
como ave que alza vuelo
y se pierde
más allá del horizonte
definitivamente
ya no es lo mismo
andar por estas calles
porque ahora llevan todas
todas ellas
a un túmulo repleto de silencios
y añoranzas
dura frontera de ladrillos
hostil
intransponible y fría
y era tu sonrisa tan humana
hermana se hizo tarde
tan de pronto
que casi no lo creo
pero se hizo tarde
y te fuiste
para no volver.
AMOR
Te trajo el agua que lloraba una mañana gris
la bebí en tus ojos pura
y cerramos nuestras bocas sobre el mismo pan
bebimos del mismo vaso amor
vimos el rostro de la noche sobre nuestros cuerpos
y gritamos al unísono.
TESTIMONIO
Nada más que un cráneo
reposando
sobre el firme sostén del escritorio
callado y triste
recluído en las sombras
de sus cuencas
es sólo una forma
de materia
un servidor antiguo retirado
que dice mucho más ahora
sin quererlo
que antes en servicio
es
vacío de carnes y de ideas
más que nunca consciente y responsable
del mudo testimonio
que me ofrece
testigo cierto de una historia
que pudo ser la mía
testigo de un ciclo vital
que sostuvo su estructura
de miembros que ocuparon
su correspondiente lugar
en el espacio
de gestos que tuvieron
su importancia
tal vez
injustamente rechazada
testigo de una voz
que afirmó mientras pudo
su presencia
de expresiones mil veces manoseadas
y compuestas
ajustadas al caso
o al momento
y cuyo recuerdo es ahora
reducido
una mueca olvidada
entre los dientes
apropriada también
al caso y al momento.
Te presiento lindérrima
te siento
te sé
me presientes adivino
me sientes
me sabes
presentimos
sentimos
sabemos
somos sabios
reímos.
Mario Washington Wallace Fajardo, nacido en 04 de Julio de 1947 en Rivera, Uruguay,
periodista, hoy por hoy en Porto Alegre, Brasil, incursionando desde siempre por el mundo
de las letras.
Regálanos tu opinión * Envía tus poemas *
Firma el Libro de visitas
 Arriba
|