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GONZALO
ROJAS Datos Biográficos EL FORNICIO... Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besaré, mi vergonzosa, en esos muslos de individua blanca, tocara esos pies para otro vuelo más aire que ese aire felino de tu fragancia, te dijera española mía, francesa mía, inglesa, ragazza, nórdica boreal, y espuma de la diáspora del Génesis ¿Qué más te dijera por dentro? ¿Griega, mi egipcia, romana por el mármol? ¿Fenicia, cartaginesa, o loca, Locamente andaluza en el arco de morir con todos los pétalos abiertos, tensa la cítara de Dios, en la danza del fornicio? Te oyera aullar, te fuera mordiendo hasta las últimas amapolas, mi posesa, te todavía enloqueciera allí, en el frescor ciego, te nadara en la inmensidad insaciable de la lascivia, riera frenético el frenesí con tus dientes, me arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo de otra pureza, oyera cantar las esferas estallantes como pitágoras, te lamiera, te olfateara como el león a su leona, para el sol, fálicamente mía, ¡te amara!. ALGO DE MUSICA Del cuerpo; se ha dicho que el cuerpo de tanto arder va haciéndose traslúcido en su barniz, y eso de las células cerebrales es más bien farsa de acuerdo con el éter del tres mil, puede ¿Por qué no? De poder puede Siempre que no sobre la madre en esto de la preñez y todo se convierta en botella, en copa o en botella es lo mismo, y la resurrección sea un vidrio distinto, de nueve meses venenosos. Con otro cielo, claro está, y otra distribución de lo umbilical donde la fiesta sea de uranio con arcángeles de uranio y rosas de uranio, una fiesta larga con además desnudas bellísimas de uranio, a la velocidad de la mortandad del uranio. Y algo de música, siempre algo de música, ¿Por qué no? con trompetas. VOCALES PARA HILDA La que duerme ahí, la sagrada, la que me besa y me adivina, la translúcida, la vibrante, la loca de amor, la cítara alta: tú, nadie sino flexiblemente tú, tú alta, en el aire alto del aceite original de la Especie tú, la que hila en la velocidad ciega del sol: la elegancia de tu presencia natural tan próxima, mi vertiente de diamante, mi arpa, tan portentosamente mía: tú, paraíso o nadie cuerda para oír el viento sobre el abismo sideral: tú, página de piel más allá del aire tú, manos que amé, pies desnudos del ritmo de marfil donde puse mis besos: tú, volcán y pétalos, llama; lengua de amor viva: tú, figura espléndida, orquídea cuyo carácter aéreo me permite volar tú, muchacha mortal, fragancia de otra música de nieve sigilosamente andina: tú, hija del mar abierto, áureo, tú que danzas inmóvil parada ahí en la transparencia desde lo hondo del principio: cordillera, tú, crisálida sonámbula en el fulgor impalpable de tu corola: tú, nadie: tú Tú, Poesía, tú, Espíritu, nadie: tú, que soplas al viento estas vocales oscuras, estos acordes pausados en el enigma de lo terrestre: tú: ASMA ES AMOR Más que por la A de amor estoy por la A de asma, y me ahogo de tu no aire, ábreme alta mía única anclada ahí, no es bueno el avión de palo en el que yaces con vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro de las que ya no estás, tu esbeltez ya no está, tus grandes pies hermosos, tu espinazo de yegua de Faraón, y es tan difícil este resuello, tú me entiendes: asma es amor. LATÍN Y JAZZ Leo en un mismo aire a mi Catulo y oigo a Louis Armstrong, lo reoigo en la improvisación del cielo, vuelan los ángeles en el latín augusto de Roma con las trompetas libérrimas, Lentísimas, en un acorde ya sin tiempo, en un zumbido de arterias y de pétalos para irme en el torrente con las olas que salen de esta silla, de esta mesa de tabla, de esta materia que somos yo y mi cuerpo en el minuto de este azar en que amarro la ventolera de estas sílabas. Es el parto, lo abierto de lo sonoro, el resplandor del movimiento, loco el círculo de los sentidos, lo súbito de este aroma áspero a sangre de sacrificio: Roma y África, la opulencia y el látigo, la fascinación del ocio y el golpe amargo de los remos, el frenesí y el infortunio de los imperios, vaticinio o estertor: éste es el jazz, el éxtasis antes del derrumbe, Armstrong éste es el éxtasis, Catulo mío, ¡Tánatos! ![]() Arriba |