1.
En la oscuridad sempiterna
de la noche,
se oye el susurro de las sombras
que cruzan por las calles
de la vida,
y se encierran en las cuevas
del amor.
Se oye el silencio de los cuerpos
gimiendo entre las sábanas
sudadas,
congelando con sus ritos y canciones
el momento más feliz de la
mujer amada.
Se entrecruzan las piernas asesinas
y los pechos de dos seres se confunden
buscando entre los montes agresivos
la inocencia pura, disfrazada.
Se busca,
se escarba entre la selva enmarañada,
hasta que un momento enredado
de placer, se hunde en el cuerpo
amado de mujer.
2.
La batalla enclaustrada de la vida.
El trajín constante de la noche.
La vida surcada en los trenes,
tras las puertas y avenidas
de la gran ciudad.
Y allá, entre escombros de miseria,
desolación y muerte...
El AMOR.
El amor incesante, altivo, salvador
y purificador.
El amor que se sale de la rutina
y entra al sórdido mundo
de los mares e ilusiones.
El amor...
Ese amor de antaño, moderno,
de ahora o de nunca.
El amor escondido en los rincones
de la mente
hasta que el brazo fuerte,
de una mujer con su corazón abierto
lo atraviesa.