
La conservación de especies concretas ha pasado de ser el objetivo básico de la conservación, a ser una parte más de un todo a conservar llamado biodiversidad. La Biología de la Conservación es una nueva ciencia con un origen multidisciplinar, cuya finalidad es contrarrestar la pérdida de biodiversidad. Dos son los principales objetivos: 1.- investigar los impactos causados por el hombre sobre la diversidad biológica; 2.- desarrollar aproximaciones prácticas que prevengan la disminución y pérdida de la diversidad biológica.
Desde sus inicios la conservación se ha venido centrando en especies concretas, normalmente especies cinegéticas, superpredadores, especies clave en los ecosistemas o simplemente aquellas que por su valor estético, cultural o económico han llamado la atención de los gestores y los conservacionistas. Poco a poco, esta manera de salvaguardar la biodiversidad se ha ido extendiendo hacia grupos taxonómicos menos famosos (claro ejemplo son los invertebrados y las plantas, que en conjunto tienen un valor mayor que los mamíferos o las aves respecto a la diversidad). Fruto de esta corriente de actuación son el ESA (Endangered Species Act) estadounidense, las directivas comunitarias (Directiva Aves), o el convenio internacional conocido como CITES (Convention on International Trade in Endangered Species).
Cualquier especie está enmarcada en un
escenario ecológico y en otro evolutivo, en el que forma parte de la
biodiversidad, y por tanto el objeto de conservación ha de ser ese marco teniendo en
cuenta:
>>El cambio evolutivo. Es el mecanismo que en el escenario ecológico a dado
origen a la biodiversidad. Por ello uno de los objetivos concretos de la conservación es
evitar que se pare la evolución genética, permitiendo que las poblaciones respondan a
los cambios ambientales.
>>La dinámica ecológica. La evolución actúa en un marco ecológico que es
dinámico y nunca está en equilibrio Por ello, ante un problema de conservación,
es importante comprender como la interrelación entre los procesos fuera del
equilibrio y la jerarquía de las interacciones entre especies son las que
determinan una estructura de la comunidad y una biodiversidad concretas
>>La presencia del hombre. El hombre es parte del sistema ecológico, y por ello ha de ser incluido en cualquier plan de conservación. Cualquier intento de conservación cuya base se establezca a modo de frontera entre zona protegida y zona de uso para el hombre está condenado al fracaso.
>>Definición de especie como unidad cohesiva: aquella población de individuos que tienen el potencial para su cohesión fenotípica a través de mecanismos intrínsecos propios. (Templeton, 1989), incluyendo la variabilidad genética como valuarte de la conservación de las adaptaciones locales de las poblaciones.
Fuente:Grupo de Carnívoros de la Estación Biológica de Doñana.
LA CAZA, EL NEGOCIO DE LA MUERTE: las subastas de lobos
Los carnívoros silvestres son parte integral y necesaria de los ecosistemas, enriquecen nuestro patrimonio biológico y tienen derecho a existir. El denominado control de depredadores, es decir, la eliminación de carnívoros silvestres, sobre todo por intereses cinegéticos, debe basarse en la legalidad vigente. La autorización del control de carnívoros silvestres no puede ser un puro trámite administrativo de carácter mecánico. En todos los casos debe justificarse su necesidad, basada en datos obtenidos en el campo sobre el seguimiento de las poblaciones que pretendan ser gestionadas y sobre los resultados de las capturas de años anteriores.
La subasta de la vida de dos lobos anuales desde 1996 en la Reserva Nacional de Caza de la Sierra de la Culebra (Zamora), representa el primer paso hacia una concepción productivista del Lobo que considera que su supervivencia dependerá del negocio que genere su muerte.
Nos encontramos ante un nuevo escenario en el que el Lobo sólo podrá sobrevivir en aquellas zonas en que sea rentable. Para justificar esta medida, determinados sectores de cazadores, la administración, y ciertos "expertos" oficialistas, han ido preparando el terreno recomendando la extinción del Lobo en determinadas zonas; insistiendo en un ficticio crecimiento de la población del Lobo; y argumentando que éste será más aceptado en función de los beneficios que genere su muerte.
Estas subastas vuelven a meter al Lobo en el círculo de los trofeos de caza. Esto supone además el incremento del furtivismo, ya que, a sabiendas de la impunidad existente, y de las ridículas 100.000 pesetas de multa en el improbable caso de que los detengan; los cazadores que no hayan podido comprar legalmente la muerte de un lobo, se echarán al monte a por su furtivo y codiciado trofeo que podrán obtener con triste facilidad.
Intentar justificar estas subastas por los supuestos beneficios para los habitantes de las zonas loberas carece de credibilidad y resulta un insulto para las gentes de los pueblos. El dinero pagado por la muerte del lobo que recibe el Ayuntamiento, no tiene ningún reflejo real y directo, ni sobre los ganaderos afectados, ni sobre las economías de la población rural, que más bien, una vez más, es expoliada de uno más de su preciado patrimonio natural.
Si el resto de los 43 pueblos de la Reserva quisieran tener este beneficio acabarían en un solo año con todos los lobos de la comarca.
Los Lobos abatidos por este sistema lo son sin ningún criterio de selección. Esto atenta a las más básicas normas de selección natural que garanticen la reproducción de los individuos más fuertes, jóvenes y mejor dotados genéticamente; lo cual agrava aún más las dificultades de supervivencia de la especie. Fuente: CICONIA
Matar es, entre nosotros, una alternativa de ocio más. Si las víctimas fueran humanas, hablaríamos de crímenes y las personas que disparan serían juzgadas por asesinato y castigadas duramente. Pero cuando los que mueren tiroteados son animales no humanos, el crimen se convierte, por arte de magia, en gestión cinegética, deporte o afición, y, dados los pingües beneficios que supone, su práctica pasa a ser algo perfectamente legal. Las muertes gratuitas y crueles de millones de seres se transforman en mercancía y se prescinde totalmente de hacer una valoración moral de los hechos. Sin embargo, la caza deportiva son agresiones injustificadas contra seres inocentes que no nos han hecho nada. Esta es su cruda realidad, por mucho que los aficionados disfracen y reciclen los argumentos y pasen del instinto atávico al ecologismo más purista, pasando por el deporte y la solidaridad con los pobres agricultores y ganaderos atacados por viles animales de los que hay que defenderse.
El ENVENAMIENTO: CRIMEN A PERSEGUIR

SOCIEDAD ESPAÑOLA PARA LA CONSERVACIÓN Y ESTUDIO DE LOS MAMÍFEROS meles@ono.com
En los últimos años ha vuelto a nuestros campos el uso del veneno, método de matanza masiva de antiguas épocas, en la que entonces el uso del veneno estaba incluso fomentado por la Administración a través de las tristemente famosas "Juntas de Extinción de Alimañas". Sin lugar a dudas, los carnívoros ibéricos son los más afectados por esta práctica, las consecuencias por el uso del veneno son dramáticas para la fauna.
Para hacer frente a este grave problema, las principales organizaciones conservacionistas españolas han creado el Programa Antídoto, que va desde la investigación toxicológica hasta la persecución de estos delitos ecológicos.
Los grupos que forman el Programa Antídoto son: BVCF, CODA, FAPAS, Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, GREFA, SECEM, SEO/Birlife, y WWF/Adena, y cuentan con con el auxilio de veterinarios, laboratorios, Guardia Civil (SEPRONA) así como un servicio jurídico para tramitar las correspondientes acciones legales.
Es de gran importancia una importante red de colaboradores por todo el territorio nacional para actuar en aquellos lugares donde se estén cometiendo estos delitos tan impactantes para la naturaleza. Para hacer efectiva las denuncias que se interpongan y terminen en una condena de los infractores se ha creado un protocolo de actuación.
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN:
Es importante seguir este protocolo para finalizar con una condena por un delito
ecológico. Una vez encontrado un cadáver o cebo(s) supuestamente envenenando deben
seguirse los siguientes pasos:
Avisar a la Guardia Civil (SEPRONA, tlf.: 062) más próximo para que sea quien levante el cadáver y/o recojan los cebos envenenados y hagan un acta o atestado, donde se reflejarán todos los datos disponibles. También los miembros de la Guardería Forestal (SECONA, tlf.: 112) pueden levantar acta o hacer informe del caso, pero lo más aconsejable es llamar a la Guardia Civil, para evitar cualquier problema legal posterior que invalide el proceso penal por su condición legal de agentes de la autoridad. Pueden levantar Acta también la policía local y las policías autonómicas. También se puede llamar a este teléfono gratuito 900-71.31.82 para solicitar información.
No tocar nada. No deberá tocarse ni mover el cadáver o el cebo envenenado hasta que se persone la Autoridad competente. La manipulación de estos animales o cebos puede ser peligrosa y podría invalidar la prueba jurídicamente. Una vez levantada el Acta, hay que precintar la prueba, pero solo la autoridad competente que se encuentre en el lugar de los hechos.
Es importante comunicar los casos que se conozcan al Programa Antídoto para que realice un seguimiento de la denuncia.
Este protocolo, promovido por el Programa Antídoto, ha sido consensuado por los grupos conservacionistas citados, la Guardia Civil, el Ministerio de Medio Ambiente, las Comunidades Autónomas, los Centros de Recuperación de Fauna y el Instituto de Toxicología Carlos III, y se encuentra en constante modificación según la jurisprudencia que vaya apareciendo.
Recordar:
Imprescindible avisar a la Autoridad Judicial.
No tocar ni mover el cadáver hasta que se persone la autoridad.
Realizar fotografías de la zona y del cadáver.
Revisar la zona para averiguar si existen mas cadáveres, incluso de animales domésticos y cebos.
Poner los hechos en conocimiento de los responsables de la Comunidad Autónoma.
Avisar al Coordinador del Programa
ANTIDOTO: 900-713182 (teléfono gratuíto)
| FICHA DESCRIPTIVA DE ESPECIE
AMENAZADA DEL MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE REFERENTE AL LOBO. CATEGORIA DE AMENAZA Canis lupus Linnaeus, 1758 ESPAÑA:VULNERABLE CE:VULNERABLE MUNDO: VULNERABLE Fuente : El libro rojo de los vertebrados de España. |
DISTRIBUCION FUENTE: Ministerio de Medio Ambiente
ESPAÑA: En 1988 se extiende por unos 100.000 Km2 fundamentalmente en el cuadrante noroccidental del país. Se distribuye de forma continua por la mayor parte de Galicia, la porción meridional de Asturias y Cantabria, la mitad septentrional de Castilla y León y algunas zonas de La Rioja y el País Vasco. Además, hay dos núcleos residuales y aislados en Extremadura y Sierra Morena (Jaén y Ciudad Real) (1).
CE: Portugal, Italia y Grecia. En Portugal ocupa el norte y noroeste del país, en zonas fronterizas con España (2). En Italia, a mediados de los ochenta, las poblaciones se extienden de forma discontinuo por unos 13.500 Km2 en la parte central y meridional de los Apeninos, aunque en los últimos años se han visto ejemplares en el norte de dicha cadena (3, 4). La situación en Grecia no se conoce con precisión pero, al parecer, la especie es abundante en el noreste del país -en los montés Rhodope, en las fronteras con Bulgaria y Turquía- y mantiene presencia regular o esporádica en la mayor parte de la Grecia continental (5).
MUNDO: Eurasia y Norteamérica. Antiguamente el lobo se extendía a lo largo del hemisferio Norte por encima de los 2011 de latitud, excepto en los desiertos y la alta montaña
HABITAT
En la Península Ibérica ocupa gran variedad de hábitats. En Galicia vive en medios con alta densidad de población humana, alimentándose fundamentalmente de restos de basureros y ganado. En la Cordillera Cantábrica ocupa medios mixtos de matorral (Erica spp.), bosques (Fagus sylvatica, Quercus spp.) y pastizales. En la región subcantábrica, donde alcanza las mayores densidades, vive en terrenos donde se mezclan los robledales (Quercus pyrenaica) y los cultivos de cereal. En la meseta norte ocupa bosquetes residuales de encina (Quercus rotundifolia) situados en llanuras cerealistas. En Extremadura y Sierra Morena vive en grandes fincas privadas, cubiertas de bosque y matorral mediterráneo, dedicadas a la caza mayor (1).
POBLACION
ESPAÑA: En 1988 la población se estimó en unas 300 parejas reproductoras, lo que supondría unos 1.500 ejemplares a principios de primavera -antes de los partos- y 2.000 a mediados de otoño. Casi el 90% de la población española se encuentra en Castilla y León (el 54,1 %) y en Galicia (34%). La densidad media en España oscila entre 1,5 y 2,0 individuos/100 Km2 antes de los partos y a mitad de¡ ciclo anual, respectivamente). Las mayores densidades locales se encuentran en un área situada al noroeste de Zamora (5-7 lobos /100 km2) y en una zona que incluye porciones de las provincias de León, Palencia y Burgos (3,0-4,2 lobos/100 km2) . Las densidades mínimas se encuentran en la llanura cerealista del centro de Castilla y León (0,40,6 lobos/1 00 km2) . La población de la mitad norte de España ha aumentado en los últimos veinte años, mientras que los núcleos de la mitad sur muestran una tendencia regresiva, encontrándose en peligro de extinción (1).
CE: En Portugal, en 1988 se evaluó la población entre 90 y 200 ejemplares (2). En Italia, en 1989, Boitani estimó una población de 250-300 individuos, que aumenta lentamente (6). En Grecia la información existente es contradictoria, pero las estimaciones más creíbles hablan de unos cientos de ejemplares para todo el país; la tendencia parece ser regresiva (7).
MUNDO: Las mayores poblaciones están en la antigua URSS (67.000 ejemplares en 1983) (8) y Canadá (50.000 en 1988) (9). La población mundial podría superar los 150.000 ejemplares. Después de la drástica regresión sufrida durante todo este siglo, las poblaciones de la URSS, Norteamérica y Europa oriental se han recuperado en las últimas décadas (1).
AMENAZAS
En la mitad sur de España, el lobo está en peligro de extinción a causa de la persecución ilegal para prevenir supuestos daños a la caza mayor en las grandes fincas privadas, a pesar de haberse demostrado que tales daños no pasan de ser anecdóticos.
En la mitad septentrional, la especie no tiene amenazas que pongan en peligro su supervivencia a corto plazo, aunque sí tiene importantes problemas de gestión:
- Falta de un plan global de gestión. El lobo está considerado por la ley nacional como especie cinegética, cuya gestión se desarrolla a través de Planes de Aprovechamiento Cinegético en cada coto de caza mayor. Dichos planes, por lo reducido de su ámbito y el escaso rigor de su diseño y aplicación, no pueden asegurar una gestión racional de esta especie escasa y con gran capacidad de movimiento.
- Inadecuada política de indemnizaciones. La especie es perseguida en España -y en toda su área de distribución- por su tendencia a predar sobre el ganado doméstico. En 1988 los daños anuales a la ganadería en todo el país se estimaron en unos 120 millones de pesetas. En 1991, se indemnizó el 40% de los daños (unos 50 millones de pesetas), pero el 84% de esta cantidad fue pagada por la Comunidad de Asturias, que sólo alberga el 6% de los lobos españoles. En el resto de su área de distribución las indemnizaciones -si existen- se suelen pagar con gran retraso.
- Caza furtiva. La inadecuada política de indemnizaciones y la ausencia de planes de gestión son en gran parte responsables de que la caza ilegal sea un hecho generalizado, sin que las Administraciones hagan un esfuerzo significativo para combatirlo. En 1991, en la provincia de Valladolid, al menos 24 lobos fueron muertos furtivamente y ninguno de forma legal . Por otra parte, la ausencia o la escasez de indemnizaciones quita autoridad moral a las Administraciones para perseguir la caza ilegal.
Otros problemas, como la escasez de ungulados silvestres y la hibridación con perros, no parecen tener en España una importancia grande en relación con otros países de Europa occidental. Las hibridaciones, aunque se producen de forma esporádica, no parecen un fenómeno generalizado; en cualquier caso, es posible que los lobos europeos se hayan cruzado con perros desde tiempos remotos. El aislamiento parcial de las poblaciones causado por autopistas y autovías valladas es una amenaza potencial con visos de ganar importancia en el futuro.
MEDIDAS DE CONSERVACION
En la mitad norte de España, el lobo no necesita una protección estricta, aunque sí se debe mejorar notablemente la gestión. Es recomendable catalogar legalmente al lobo en una nueva categoría del Catálogo de Especies Amenazadas que, permitiendo el control de las poblaciones y la caza, exija planes de gestión globales (desarrollados a escala autonómica o, mejor aún, a escala nacional) basados en estudios científicos. La gestión racional y transparente de la especie, que precisa un esfuerzo real para controlar la caza ilegal, no es posible sin el pago rápido de indemnizaciones a los ganaderos; esta medida, además de modificar la actitud del mundo rural hacia el lobo, confiere a las administraciones autoridad moral para perseguir a los infractores. Cualquier plan de gestión del lobo ha de ser flexible y tener en cuenta a los sectores afectados. Dado que el lobo siempre será una especie conflictiva, son necesarias campañas periódicas de sensibilización que aseguren la existencia de una opinión pública dispuesta a aceptar los gastos económicos que conlleva su conservación. Dichas campañas deben ser diseñadas y dirigidas por expertos en comunicación.
En la mitad sur de España, se necesitan planes de recuperación, con el objeto fundamental de acabar con la caza ¡legal. Tales planes deberían ir englobados en medidas de gestión más amplias que intenten conciliar los intereses de los propietarios de grandes fincas cinegéticas con la conservación de la fauna
>>>INFORME SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE CONSERVACIÓN Y GESTIÓN DEL LOBO EN ESPAÑA San Lorenzo de El Escorial, 8-10 de junio de 1999
EL LOBO (Canis Lupus)
EN ESPAÑA.
SITUACION, PROBLEMATICA Y APUNTES SOBRE SU ECOLOGIA.
JUAN CARLOS BLANCO, LUIS CUESTA y SANTIAGO REIG FUENTE: Ministerio de Medio Ambiente
INTRODUCCION
Conforme avanzaba la década de los 80, las opiniones sobre la situación del lobo (Canis lupus L, 1758) se hacían más contradictorias. Resultaba evidente que la distribución, el tamaño de la población y la problemática de la especie estaban cambiando, y los estudios realizados en la década de los 70 necesitaban una revisión.
De forma casi simultánea coincidieron las iniciativas de biólogos, naturalistas, diversas comunidades autónomas y el ICONA para realizar o patrocinar estudios que actualizaran la información existente sobre la especie y permitieran tomar decisiones referentes a su conservación y gestión. Cuando en 1987 los editores de este trabajo aceptamos la proposición del ICONA de llevar a cabo un estudio sobre la situación del lobo a escala nacional, ya se encontraba en marcha un trabajo provincial de iguales características promovido por la Consejería de Agricultura y Pesca del Principado de Asturias, y casi simultáneamente comenzó otro estudio similar en Cantabria, sin olvidar los trabajos locales que se venían desarrollando por parte de biólogos y naturalistas particulares. Nuestra misión consistió en aprovechar los datos que se estaban recogiendo en Asturias y Cantabria que fueron generosamente cedidos por sus autores-, coordinar las iniciativas particulares y elaborar una estrategia que permitiera obtener información en el resto de España utilizando una metodología comparable.
El fruto de estos trabajos, realizados en 1986 (en Asturias), 1987 y 1988 (en el resto del país), se recoge en los artículos que configuran esta monografía, donde se ofrece una visión regional sobre la situación y problemática del lobo (capítulos 1 a 6), para terminar con una síntesis nacional (capítulo 7).
La división regional del trabajo no obedece a consideraciones biológicas o administrativas, sino que responde a criterios puramente funcionales. Los colaboradores y las áreas prospectadas por los diferentes grupos de trabajo se han elegido atendiendo a la experiencia previa en la zona y a las posibilidades existentes a la hora de comenzar el estudio. La metodología utilizada por los distintos grupos de trabajo ha sido muy similar, pero no idéntica, como hubiera sido deseable. Las pequeñas diferencias metodológicas -que no impiden obtener unas conclusiones generales para todo el país- han estado impuestas por las características del medio, la información previa existente al comenzar el estudio y las diferentes especializaciones de los colaboradores.
Los capítulos 1 a 6 incluyen la misma información básica: distribución, tamaño y evolución de la población, daños a la ganadería, mortalidad causada por el hombre y sugerencias para la gestión. La profundidad con que se trata cada uno de estos apartados depende de la calidad de los resultados obtenidos por cada grupo de trabajo; marginalmente, se incluyen otros datos de interés.
En el capítulo 7, basándonos en los datos presentados por los distintos grupos de trabajo, ofrecemos una visión sintética de estas cuestiones a escala nacional, homogeneizando totalmente la metodología.
Además, hemos querido incluir los primeros datos sobre la ecología del lobo obtenidos mediante medios telemétricos en España,- aunque la temática del capítulo 8 se aleja de la de los otros capítulos de este volumen, su indudable interés justifica sobradamente su inclusión.
En conjunto, esta publicación pretende ofrecer una síntesis actualizada de los conocimientos existentes sobre el lobo en España. Pero somos conscientes de que -aparte de las inevitables insuficiencias e incorrecciones que pueda contener- está destinada a quedarse anticuada en un plazo relativamente corto. La información que aquí se incluye debe ser la base para estudios cada vez más numerosos y profundos sobre el lobo, tanto en lo referente a su situación y problemática como a su ecología. Sólo así podremos asegurarnos de que las medidas que se tomen para conservar esta joya de nuestra fauna serán las adecuadas. En este sentido, cuanto menos tiempo tarde este estudio en quedarse anticuado, mejor habrá cumplido su función.
1. EL LOBO EN GALICIA Por FELIPE BARCENA
1.1. INTRODUCCION
Galicia es una región densamente poblada y tiene un medio natural severamente transformado. Con 29.434 km2 y casi 2.800.000 habitantes, su densidad media de población (94,6 habitantes/km2) es superior a la media nacional. No obstante, la densidad de población y la presión antropógena disminuyen gradualmente hacia el este de la Comunidad. Así, todos los ayuntamientos de las sierras orientales (Ancares, Caurel), surorientales (Queija, Eje) y del norte de Lugo (Gistral) tienen densidades inferiores a 20 habitantes/km2. En la mayor parte de la Galicia central, la densidad oscila entre 21 y 60 habitantes/km2, mientras que la parte occidental está mucho más densamente poblada, superándose los 300 habitantes/km2 en algunas áreas de las provincias de Pontevedra y La Coruña. Por otra parte, en toda la región la población humana se encuentra muy dispersa; de hecho, Galicia tiene, por término medio, un asentamiento de población/km2 (Torres, 1989), lo que hace difícil encontrar amplios espacios deshabitados.
Más del 46 % de la población gallega se dedica a la agricultura y la ganadería. En 1986, la cabaña ganadera estaba constituida por 1.150.000 cabezas de vacuno, 310.000 de ovino, 85.000 de caprino y 75.000 de caballar (Torres, 1989); de estos últimos, unos 44.000 ejemplares viven en estado salvaje (Bárcena, 1987).
Galicia participa de dos dominios florísticos, el atlántico de la región eurosiberiana y el carpetano-ibérico-leonés de la región mediterránea (Torres, 1989). No obstante, el paisaje está altamente transformado por la acción del hombre, que ha creado un medio heterogéneo y muy compartimentado. El corzo y el jabalí son abundantes en la parte más oriental de la región, ramificándose a medida que avanzamos hacia el oeste. Ambas especies han aumentado considerablemente en los últimos quince años; el corzo se ha incrementado en número, y el jabalí ha ampliado además su distribución. El primero se encuentra en toda Galicia exceptuando el cuadrante suroccidental y el segundo falta sólo de pequeñas áreas del cuadrante noroccidental.
La situación del lobo en Galicia ha sufrido notables variaciones a lo largo del presente siglo. El lobo aumentó en la región a partir de los años cuarenta, al menos en su parte occidental. Tras la Guerra Civil, la especie se estableció en muchas zonas de La Coruña y Pontevedra, donde antes era rara o inexistente. Antes de 1970, el lobo era objeto de sañuda persecución, hasta que la entrada en vigor de la Ley de Caza -que pasaba a considerarlo especie cinegética- supuso un alivio para el cánido, aunque de escasa duración. En 1974, tras la muerte de dos niños en Orense que fue atribuida a una loba, la persecución se recrudeció, y a finales de la década de los setenta, se pudo comprobar una disminución en los macizos orientales y, sobre todo, en el centro de la comunidad (Bárcena, 1979, 1987).
El objeto de este trabajo es dar una visión actualizada de la situación y la problemática del lobo en Galicia. Se estudia la distribución, el tamaño poblacional, la mortalidad causada por el hombre y los daños a la ganadería, para terminar haciendo algunas consideraciones sobre su gestión.
1.2. METODOLOGIA
Parte de la información que se aporta en este capítulo procede de datos obtenidos desde 1974, fecha en la que el autor inició sus estudios sobre la especie; no obstante, la mayoría de los datos se han recogido entre 1987 y 1988. El estudio se ha basado en prospecciones de campo y en entrevistas personales a guardas, cazadores, ganaderos y lugareños. En total, se llevaron a cabo entrevistas personales en 85 ayuntamientos, realizándose prospecciones de campo en 40 de ellos.
Para la estimación del número de lobos, se han individualizado núcleos familiares intentando comprobar la presencia de cachorros. La existencia de parideras, de rastros de lobeznos, la observación directa de cachorros o su captura se han considerado pruebas concluyentes de cría.
La estimación de daños a la ganadería se ha realizado por medio de entrevistas personales, que, en ocasiones, se han acompañado de comprobaciones in situ.
Los datos de mortalidad se han basado en entrevistas personales y en el análisis de los expedientes de batidas autorizadas (1987/88), revisados en las Jefaturas Provinciales del Medio Ambiente Natural de la Xunta de Galicia. Otros datos complementarios han sido recogidos a lo largo de las prospecciones de campo.
1.3. DISTRIBUCION, TAMAÑO DE POBLACION Y EVOLUCION RECIENTE
El lobo se extiende en Galicia por unos 26.500 km2, aproximadamente, el 90 % de la región. Sólo falta permanentemente en algunas zonas litorales del oeste de Pontevedra y, sobre todo, del norte de la provincia de La Coruña (Fig. l). En general, se trata de las áreas más densamente pobladas de Galicia.
El área de distribución que se muestra en la figura 1 incluye las zonas donde se ha constatado la presencia del lobo desde 1984. Hay que considerar, no obstante, que los límites de la distribución pueden variar de año en año, dependiendo fundamentalmente de la presión cinegética; además, en algunas zonas la densidad es muy baja.
En 1988 se han localizado 71 puntos de cría, distribuidos de la siguiente forma: 10 en La Coruña, 8 en Pontevedra, 25 en Lugo y 28 en Orense. Teniendo en cuenta que la cobertura del censo no ha alcanzado la totalidad de la región, se puede estimar que la población real sería un 30-50 % superior. Por tanto, podríamos hablar aproximadamente de unos 100 puntos de cría para toda Galicia.
Considerando que a cada pareja reproductora le corresponde una media de 10 lobos en la época de máxima densidad (en primavera, tras los partos), para mayo de 1988 obtendríamos una cifra aproximada de 1.000 ejemplares. Hay que tener en cuenta que el mínimo poblacional se presenta inmediatamente antes de la época de cría, lo que supondría, en una situación de equilibrio y de bajas constantes a lo largo del año, que el número se reduce a la mitad. Aceptando estas cifras, la densidad media en Galicia oscila entre 3,8 y 1,9 lobos/100 km2, a finales y principios de primavera, respectivamente. En general, las densidades son superiores en las provincias de Lugo y Orense.
Con respecto a la evolución reciente del área de distribución, se advierte una regresión en toda la franja occidental, mientras que en la zona más oriental se observa estabilidad o un ligero incremento.
En la provincia de La Coruña, el lobo desapareció en 1986 de la península de Barbanza y de la zona comprendida entre el curso bajo de los ríos Tambre y Ulla. Asimismo, falta del resto: de las penínsulas de las Rías Bajas. Además, los núcleos existentes en el noroeste de la provincia corren el riesgo de quedar aislados del resto de la población gallega, debido a los escasos efectivos existentes en la zona central de la provincia. Hay que tener en cuenta que, tras desaparecer de las zonas costeras, la especie tiene más dificultades en recolonizarlas. Esta población del noroeste peninsular tiene el interés de ser posiblemente la población europea más próxima al mar.
También se detecta una disminución generalizada en la provincia de Pontevedra. Desde 1984 la especie falta de los Montes de Castrove y Xiabre, y desde 1986, de la península del Morrazo. No obstante, en estas últimas zonas su presencia nunca fue continuada.
Por otra parte, las poblaciones de las provincias de Orense y Lugo se pueden considerar estables. En esta última se aprecia una notable recuperación en las sierra situadas al norte de Terracha (Tierra Llana), de donde había estado ausente entre los años 1981 y 1985 aproximadamente.
En cuanto a la evolución numérica, la población parece haber disminuido de forma notable -quizá, a la mitad- con respecto a la existente en 1974, época en la que el lobo alcanzó, probablemente, su máxima prosperidad en Galicia. No obstante, la problación actual se considera suficiente para el normal desarrollo y supervivencia de la especie.
1.4. MORTALIDAD CAUSADA POR EL HOMBRE
Entre 1987 y 1988 hemos recogido datos de 126 lobos muertos por el hombre. No obstante, la cifra real de lobos abatidos en la región gallega en este período debió de ser sensiblemente superior. De los ejemplares controlados, 36 fueron muertos en La Coruña, 40 en Lugo, 46 en Orense y 4 en Pontevedra. De esta última provincia, se tienen datos de otros 26 ejemplares cazados en 1986.
Entre las causas de mortalidad identificadas,
destacan las armas de fuego (Tabla l). Sólo se han conocido 6 casos de lobos envenenados.
No obstante, el empleo de veneno es una práctica muy arraigada entre los ganaderos de
caballos y vacas de monte, particularmente en la provincia de Pontevedra.
TABLA 1
CAUSAS DE MORTALIDAD IDENTIFICADAS
| n | TI | TR | A | V | |
| La Coruña | 36 | 97,2 | -- | -- | 2,8 |
| Lugo | 37 | 86,5 | 8,1 | -- | 5,4 |
| Orense | 38 | 36,8 | 44,7 | 13,2 | 5,3 |
| Pontevedra | 3 | 66,6 | -- | -- | 33-3 |
| TOTAL | 114 | 72,8 | 17,5 | 4,4 | 5,3 |
Casi todos los lobos cazados en las sierras centrales que separan las provincias de La Coruña y Lugo lo han sido en batidas, autorizadas o no.
Con respecto al número de batidas, destaca la provincia de Lugo, con un total de 70 autorizadas entre enero de 1987 y septiembre de 1988; en Orense no se solicitó ninguna en dicho periodo; en La Coruña se autorizaron 6 en 1987 (carecemos de datos de 1988); en Pontevedra sólo se celebró una en 1987, siguiéndose en la actualidad una política de no concesión de batidas por parte de los responsables provinciales.
Hay que destacar también la escasa eficacia real de las batidas. De 76 batidas controladas, sólo en 6 (7,9%) se cazaron lobos (8 ejemplares en total), y en 10 casos más se vieron individuos. En 60 (78,9 %) ni siquiera hubo oportunidad de disparar.
1.5. DAÑOS A LA GANADERIA
En la tabla 2 se muestran los daños a la
ganadería conocidos entre enero y octubre de 1988. Debido a que no se ha cubierto la
totalidad del territorio (aunque sí se han prospectado los ayuntamientos que más daños
padecieron) ni todo el período anual, las cifras que ofrecernos deben considerarse
mínimas, estimándose que representan un 80 % del total. Valorando los potros a
10.000-15.000 pesetas, los terneros a 40.000 y el ganado menor a 7.000 pesetas, podemos
estimar los daños totales en unos 25 ó 30 millones de pesetas anuales.
TABLA 2
DAÑOS CONOCIDOS DE LOBO ENTRE ENERO Y OCTUBRE DE 1988
| Vacuno | Equino | Ovino | Caprino | Ov./Capr. | |
| La Coruña | 66 | 90 | 7 | -- | 20 |
| Lugo | >114 | >214 | >58 | 38 | 152 |
| Orense | 19 | >5 | >105 | 11 | 51 |
| Pontevedra | 6 | >21 | 28 | 29 | 14 |
| TOTAL | >205 | >330 | >198 | 78 | 237 |
Casi todas las bajas producidas a la ganadería caballar y vacuna son potros y terneros.
Teniendo en cuenta los datos expuestos, las áreas no prospectadas y la parte del
ejercicio no cubierta, calculamos que los daños ocasionados a la ganadería libre afectan
aproximadamente a un 1% de su producción.
La mayor concentración de daños se produce en los ayuntamientos con ganadería libre (semisalvajes) de caballos y vacas. Se han delimitado unas áreas de máxima densidad de daños, que corresponden a la zona de Mondoñedo (norte de Lugo), a la Serra da Loba y la Serra da Cova da Serpe (entre La Coruña y Lugo) y a otras áreas situadas entre Pontevedra y Orense (Serra de Candán, Montes do Testeiro, Serra do Suido, etc.) (Fig. l).
No parece existir una relación directa entre la cuantía de los daños y el número de lobos presentes en una determinada zona. Esto se puede deber al mayor control que se ejerce en las áreas donde se producen los mayores daños, así como a los hábitos básicamente carroñeros de una parte importante de la población y a la presencia de caza mayor en una parte de su área de distribución.
1.6. PROBLEMATICA Y GESTION DEL LOBO EN GALICIA
Como se ha dicho anteriormente, la población lobuna gallega no parece tener problemas que pongan en peligro su supervivencia, aunque los núcleos que se encuentran en el noroeste de La Coruña corren el riesgo de quedar aislados.
Probablemente, el mayor problema del lobo en Galicia es la dependencia que muestran hacia el hombre en lo referente a la alimentación en gran parte de la región. Otros estudios previos han mostrado que dicha dependencia aumenta, en términos generales, en dirección oeste y norte (Valverde, 1971; Bárcena, 1976; Guitián et al., 1979); es decir, es mayor en las áreas más densamente pobladas. Las características ecológicas de los lobos que viven en estas zonas severamente transformadas podrían asemejarse mucho a las descritas por Boitani (1982, 1986) en Italia; por el contrario, los lobos de las áreas más orientales y meridionales se parecerían más a los de la Cordillera Cantábrica, y tendrían unos rasgos ecológicos más próximos a los descritos por Vilá et al. en el último capítulo de este volumen, Probablemente, la emigración rural que se está constatando en ciertas áreas de Galicia y el aumento de las poblaciones de corzo y jabalí podrían permitir en un futuro próximo la «mejora» ecológica del lobo en algunas zonas de la región.
Otro problema que se ha atribuido generalmente al lobo gallego es su hibridación generalizada con perros. Sin embargo, desde 1974, hemos podido examinar unos 250 cadáveres de lobo sin constatar jamás tal tipo de cruzamientos.
En Galicia, el lobo está considerado corno especie cinegética. Hasta 1988 no se había pagado ningún tipo de indemnización por los daños originados por el predador. A partir de 1989 se empezaron a poner al día las indemnízaciones por daños causados en la Reserva Nacional de los Ancares, que probablemente representan menos del 1% de los daños totales de la Comunidad Autónoma. En 1990 hemos tenido noticias de que la Administración Autónoma está empezando a desarrollar una política de indemnizaciones mucho más amplia. Si el pago generalizado de indemnizaciones se consolidara, la gestión del lobo en Galicia experimentaría una mejora radical.
El lobo, debido a sus hábitos predadores, causa graves daños a la cabaña ganadera, lo que, unido a la falta de enemigos naturales y a la alta tasa de natalidad, hace necesario el control de sus poblaciones.
Descartando la utilización de cebos envenenados y trampas, por el peligro que suponen y por su nula selectividad, el único procedimiento para realizar la labor de control es la caza con armas de fuego. La batida es, sin duda, el sistema más recomendable, pues con su utilización se consigue, además de la finalidad principal, una satisfacción psicológica a los ganaderos damnificados. Siempre que la Administración comprobase daños de importancia a la ganadería en una determinada comarca, debería autorizar este tipo de cacerías a la mayor brevedad posible, con el fin de aumentar su eficacia. .
En el momento de afrontar una política de indemnizaciones, se plantean dos posibles soluciones: el pago directo por res muerta al ganadero perjudicado, o el pago indirecto, por medio de subvenciones, a la colectividad de propietarios de ganadería extensiva de los ayuntamientos con existencia probada de lobos. Se recomienda la segunda opción por considerarse más barata, justa, útil y beneficiosa para la especie. Barata, porque evita complicados procesos burocráticos, así como equipos de investigación y control. Justa, porque soslaya la picaresca en posibles simulaciones de daños a reses enfermas o muertas y evita las situaciones de difícil verificación cuando no quedan vestigios de las presas. Util, porque sale más beneficiado el ganadero que mejor cuida y vigila su hacienda, dificultando que el ganado quede sin control y haga daño a los cultivos. Beneficiosa para la especie, porque los ganaderos serán los primeros interesados en que existan lobos en su comarca para poder cobrar las indemnizaciones. Dichas subvenciones podrían encauzarse a través del Reglamento 882/86 de la CEE, que ya prima en la actualidad a los ganaderos de ovino y caprino.
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, quiero agradecer a Juan Carlos Blanco su inestimable ayuda en la redacción de este trabajo. En segundo lugar, a la Dirección General de lo Forestal y del Medio Ambiente Natural de la Consellería de Agricultura de la Xunta de Galicia, en la persona de su Director General D. Joaquín Buergo del Río, por toda la ayuda prestada por la guardería y el personal de las Jefaturas Provinciales. Por último, mi agradecimiento a los muchos amigos que han colaborado en el trabajo de campo, cuyos nombres sería prolijo citar.
RESUMEN
El lobo ocupa unos 26.500 km2 de la superficie gallega, aproximadamente, el 90 % de la región. En 1988 se estimó la existencia de unos 100 núcleos de cría, es decir, de unos 1.000 lobos justo después de los partos y unos 500 al principio de primavera, antes de los partos. Los lobos son más abundantes en las provincias de Lugo y Orense. En los últimos años, los núcleos más occidentales han mostrado una tendencia regresiva, y los orientales se mantienen estables o aumentan ligeramente. Entre 1987 y 1988 se conocieron 126 casos de lobos muertos por el hombre, destacando las armas de fuego como primera causa de mortalidad identificada. El valor de los daños a la ganadería en 1988 se estimó en 25 ó 30 millones de pesetas; los daños más elevados se producen en áreas de ganado libre. Se discuten algunos aspectos de la ecología de los lobos gallegos y se dan sugerencias para la gestión.
BIBLIOGRAFIA
BÁRCENA, F. (1976). Censo de camadas de lobos en la mitad norte de la provincia de Lugo (año 1975) y algunos datos sobre la población de los mismos. Bol. Est. Cent. Ecol., 5 (9): 45-54.
- (1979). Evolución actual del lobo en Galicia. Trofeo, 109: 29-32.
- (1987). La problemática del lobo en un área de alta densidad de población urbana. En «El lobo ibérico». II Jornadas de Estudio y Debate. Salamanca, 9 y 10 de mayo de 1987.
BOITANI, L. (1982). Wolf management in intensiva use areas in Italy. En «Wolves oflhe Wordh>. Harrington, F. H., y Paquet, P. C. (eds.): 158-172. Noyes Publications, New Jersey.
- (1986). Dalla parte del lupo. L'Airone di Giorgio Mondadori e Associati. Milano.
GUITIÁN, J.; DE CASTRO, A.; BAS, A., y SÁNCHEZ, J. L. (1979). Nota sobre la dieta del lobo (Canis lupus L.) en Galicia. Trabajos Compostelanos de Biología, 8: 95-104.
TORRES, M. P. (1989). Galicia. En «Gran Atlas de España, Vol. 1». Planeta. Madrid.
VALVERDE, J. A. (1971). El lobo español. Montes, 159: 229-241.
2. EL LOBO EN ASTURIAS
Por JOSE FELIX GARCIA-GAONA, FELIX GONZALEZ,
ORENCIO HERNANDEZ-PALACIOS, JAVIER NAVES,
GUILLERMO PALOMERO y SERGIO SOLANO2.1. INTRODUCCION
Asturias está situada en la vertiente exterior de la Cordillera Cantábrica, ocupando un estrecho corredor de 30 a 60 km de ancho por 200 km de largo, con una superficie total de 10.565 km2.
Enclavada en la España Atlántica, su vegetación potencial corresponde principalmente a bosques caducifolios.
A pesar de que la mayor parte de la población humana se ubica en la zona central (en el 14 % de la superficie regional se congrega el 72 % de los habitantes) el paisaje natural del conjunto ha sido profundamente transformado. En la actualidad sólo el 23,73 % del total regional corresponde a superficie arbolada, siendo buena parte de la misma cultivos forestales de pinos y eucaliptos.
La superficie apropiada para la agricultura es pequeña, concentrándose en el fondo de los valles. La principal producción se obtiene en cultivos forrajeros, destinados a la alimentación de una vasta cabaña ganadera, que en 1984 alcanzaba casi 415.000 cabezas de vacuno, 55.000 de ovino, 27.000 de caprino, 115.000 de porcino y 46.000 de equino (Sadei, 1986).
Con esta ganadería, el lobo (Canis lupus) es inevitablemente una especie polémica. A pesar de ello, los estudios realizados son escasos.
Valverde (1971) consideró que la población cantábrica del lobo no existía como tal, recibiendo individuos procedentes de la población castellano-leonesa, pero que no se establecían ni reproducían con regularidad. Garzón (1974) y Castroviejo et al. (1975) ya se refieren a una población estable y con características propias en la vertiente norte de la Cordillera Cantábrica. Braña et al. (1982) abordaron distintos aspectos sobre distribución, biología y relaciones con el hombre, referidos específicamente a Cantabria y Asturias. García-Gaona y Hernández-Palacios (1986) analizaron los daños sobre la ganadería atribuidos a la especie durante el período 1979 a 1985, aunque refiriéndose sólo a los terrenos cinegéticos gestionados directamente por la Administración.
Con posterioridad, la Consejería de Agricultura y Pesca del Principado de Asturias financió un trabajo sobre distribución, situación, alimentación y daños del lobo, cuyos resultados fueron presentados en las «Jornadas sobre el Lobo Ibérico» organizadas por la Diputación Provincial de Salamanca en 1987 y que constituyen el grueso del presente artículo.
2.2. DISTRIBUCION
Para la recopilación de datos sobre distribución, abundancia y otros parámetros demográficos se enviaron cuestionarios a la guardería de la Consejería de Agricultura y Pesca y a los guardas de caza de los cotos privados.
Se recibieron 103 cuestionarios contestados, cuya información se contrastó y completó con encuestas orales a lugareños realizadas en 170 localidades. Se recolectaron así 240 observaciones de lobos o grupos de lobos, comprendidas entre enero de 1986 y febrero de 1987, de las que 218 fueron fechadas con exactitud.
Para la confección del mapa de distribución (Fig. 1) también fue utilizada la localización de los daños causados por los lobos.
El lobo habita en Asturias en unos 5.100 km2, lo que supone casi el 50 % de la superficie regional. La especie es habitual, es decir, se comprueba su presencia en todas las estaciones del año, en cerca de 2.800 km2, que en general corresponden a las zonas altas de los sistemas montañosos.
Atendiendo a este área de presencia habitual se puede considerar la existencia de seis núcleos poblacionales, más o menos comunicados entre sí y definidos por los grandes ejes o cordales montañosos.
En el mapa de distribución (Fig. 1) se identifican estos núcleos con las letras de la A a la F, que corresponden a las siguientes zonas:
- Núcleo A: localizado en torno a la Sierra de la Bobia y sus cordales hacia el Navia y al Alto del Acebo, quedando enmarcado por los ríos Eo y Navia.
Zona de fuertes pendientes pero sin grandes altitudes (menos de 1.200 m).
Población humana pequeña y dispersa. Pocos restos de bosque autóctono.
Repoblaciones importantes de pinos. Ganadería vacuna, principalmente. Los artiodáctilos silvestres son el corzo y el jabalí, aunque no muy numerosos.
- Núcleo B.- centrado en la Sierra del Palo y adyacentes. Delimitado por los ríos Navia al oeste y Narcea y Esva al este.
Altitud máxima de 1.400 m. Baja densidad de población humana. Las plantaciones de pinos configuran gran parte del paisaje. Importancia del ganado equino. Artiodáctilos silvestres representados por el corzo y el jabalí.
- Núcleo C.- ocupa las cabeceras de los ríos Naviego, Ibias y Narcea.
Máxima altitud de 2.000 m. Extensas manchas de bosque caducifolio.
Incluye la Reserva Biológica de Muniellos y la Reserva de Caza de Degaña. Escasa cabaña ganadera. Baja densidad de población humana, a pesar de la existencia de minería del carbón. Abundancia de corzo y presencia de jabali y rebeco, aunque éste sea muy escaso.
- Núcleo D: definido por las Sierras de Tineo y Los Vientos, así como por las plataformas altimontanas situadas al sur de éstas.
Relieve relativamente suave y sin grandes altitudes (menos de 1.000 m).
Población humana más densa que en los núcleos anteriores. Importante ganadería estabulada. Abundancia de corzo y presencia de jabalí.
- Núcleo E.- corresponde a las montañas de la divisoria cantábrica desde el Puerto de Leitariegos hasta el de Pajares, así como a los cordales perpendiculares de la misma.
Se trata de la zona más extensa con presencia habitual de lobo. Incluye áreas de alta montaña (hasta 2.400 m). Localmente conserva manchas importantes de bosque autóctono. Incluye el Parque Natural de Somiedo y la Reserva de Caza del mismo nombre. Importante cabaña ganadera, con especialización hacia distinto tipo de ganado según localidades. Abundancia de corzo, venado, rebeco y jabalí, aunque desigualmente distribuidos.
- Núcleo F. asentado en las montañas cantábricas que van desde el Puerto de Pajares hasta las estribaciones de los Picos de Europa.
Accidentada orografía y altitudes elevadas (hasta 2.150 m). Bastante superficie de bosque de frondosas caducifolias. De gran importancia ganadera en vacuno, caprino y ovino. Abundancia de rebeco, corzo, venado y jabalí.
2.3. ABUNDANCIA
Las limitaciones metodológicas hacen que la estima poblacional tenga sólo un valor orientativo. La estimación se realizó a partir de las observaciones de grupos de lobos en los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, y en aquellas otras, sean o no de estas fechas, referentes a lobos pequeños o crías.
Se trataba de diferenciar grupos familiares. A cada uno de éstos le atribuimos ocho individuos: cinco crías (ver apartado 5), dos adultos y un individuo más, que representaría a inmaduros y otros adultos. De esta forma obtuvimos una estimación que corresponde a los efectivos teóricos en la época de partos. En toda la provincia se estimó la presencia de 16-20 grupos familiares, lo que supondría un total de 128-160 lobos, quedando los resultados detallados por zonas reflejados en la tabla 1.
TABLA 1
NUMERO DE CAMADAS ESTIMADAS POR NUCLEO (ver fig. 1).
Núcleo A B C D E F Total Camadas 2 3-4 1-2 1 7-8 2-3 16-20 Lobos primavera-verano 16 24-32 8-16 8 56-64 16-22 128-160 El número total de lobos se ha obtenido multiplicando el número de camadas por 8 individuos.
Tomando en consideración los datos obtenidos, la densidad estimada, a finales de primavera, es de 2,5-3,1 lobos/100 km2.
El lobo ocupó en Asturias un área sensiblemente mayor que la actual. En 1498 existía en Oviedo el cargo de «alcalde de montería» y sus habitantes estaban obligados a participar en las batidas contra el cánido por él organizadas (Uría, 1976). Un acuerdo del Ayuntamiento de esta ciudad, de 1605, dictando normas para la organización de monterías de lobo es citado por Vigil (1889), mientras que Tolivar (1963) y Uría (1976) señalan la existencia de varias trampas de lobo de los siglos XVII y XVIII ubicadas en sus afueras.
En la figura 2 se recogen los lugares donde Madoz (1848-1850) cita la presencia de lobos en Asturias. Destaca, en comparación con la actualidad, su existencia en el centro y en el oriente de la región, como en el municipio de Llanes donde, según el autor, «en el invierno bajan y llegan hasta los arenales inmediatos al mar».
Fig. 2.-Localidades con lobo a mediados del siglo XIX según información obtenida del diccionario de Madoz. * Parroquias donde se cita la presencia del lobo. o Capitales de municipios donde se cita el lobo de loma genérica, sin figurar parroquia concreta.
Pese a las limitaciones de las reconstrucciones de áreas de distribución de especies a partir de documentos no especializados, la información contenida en obras como la de González (1897), nos hace pensar que la disminución más fuerte tuvo lugar a lo largo del presente siglo. En el primer cuarto había desaparecido ya de Illas (Villalaín, 1925), aunque todavía estaba presente en Langreo (Jove, 1925) y en San Martín del Rey Aurelio (Jove, 1923), municipios del centro de la región donde hoy no existe. Las últimas capturas conocidas en las Sierras del Sueve y del Cuera, en el oriente de Asturias, tuvieron lugar al principio de la década de los cuarenta (Garzón, 1974), mientras que las últimas camadas recogidas en la vertiente septentrional de los Picos de Europa lo fueron hacia 1950 en Cabrales y 1963 en los límites del Parque Nacional de Covadonga (Braña et al., 1982).
Están lejos los tiempos en que, como en 1817, se cazaban en Asturias hasta 575 lobos al año, según se refleja en un documento de la Junta del Principado de la época, referente al abono de premios por la captura de «fieras». Sin embargo, de la comparación de nuestros resultados con los de Braña et al. (1982), se concluye un aumento del área de distribución en el oriente asturiano y también, aunque en menor grado, en el centro de la región.
2.4. DAÑOS A LA GANADERIA
La estimación de los daños producidos por el lobo en la cabaña ganadera se ha centrado en 1986, habiéndose recurrido a dos fuentes de información:
A) En los terrenos cinegéticos gestionados directamente por la Administración, así como en los terrenos de aprovechamiento cinegético común (zonas libres), se ha contado con los expedientes de indemnización tramitados por la Administración Regional, que se hace cargo de su abono.
B) En los cotos privados se realizaron entrevistas con guardas, ganaderos y titulares, recabando datos que únicamente fue posible verificar contrastando opiniones.
El grado de fiabilidad en un caso y otro es muy distinto. En los cotos privados no existe una comprobación fehaciente de los datos, al no ser verificados para su indemnización. Las cifras obtenidas en estos terrenos hay que considerarlas como orientativas de la magnitud que alcanzan.
La cuantía total de los daños estimados supera los 43 millones de pesetas. Su reparto según las zonas consideradas anteriormente, el tipo de terreno cinegético y el de ganado, figura en la tabla 2.
TABLA 2
DISTRIBUCION DE LOS DAÑOS PRODUCIDOS POR EL LOBO EN ASTURIAS
Zona Terreno Ovino Caprino Equino Vacuno Nº total
ResesImporte daños(ptas) A Cotos privados
Administración
Subtotal0
0
014
0
1436
3
3910
0
1060
0
602.686.000
130.000
2.816.000B Cotos privados
Administración
Subtotal5
0
58
1
9364
36
4003
1
4380
38
41817.351.000
1.124.500
18.475.500C Cotos privados
Administración
Subtotal4
0
40
6
61
1
20
0
05
7
1242.000
210.000
252.000D Cotos privados
Administración
Subtotal1
11
125
0
571
1
723
0
380
12
923.223.500
214.000
3.437.500E Cotos privados
Administración
Subtotal0
126
1263
156
15911
179
1900
49
4914
510
524552.000
16.282.246
16.834.240F Cotos privados
Administración
Subtotal1
89
9066
26
920
2
20
8
867
125
192576.000
1.467.000
2.043.000
Total cotos privados 11 96 483 16 606 24.430.500 Total Administración 226 189 222 58 692 19.427.746 TOTAL ASTURIAS 237 285 705 74 1.298 43.858.246 Distribución de los daños según zonas, tipo de ganado y tipo de terreno cinegético. El término <<Administración>> comprende reservas y cotos de caza gestionados por la Administración y zonas de aprovechamiento común (ver texto)
Dos de las zonas, la B y la E, concentran entre sí más del 80 % de los daños computados. El área de menor incidencia se localiza en la Reserva de Caza de Degaña y su entorno (zona C).
En la tabla 3 se expresa, en porcentaje, el número de cabezas afectadas por los lobos frente al censo ganadero (IR) y el importe de los daños por ganadero (IP). Ambos parámetros los tomamos como indicadores de la incidencia social del lobo en las diferentes zonas consideradas. Existen marcadas diferencias de unas zonas a otras; mientras que en la zona C a cada ganadero le «cuesta» mantener al lobo unas 145 pesetas, la zona E alcanza las 2.200 pesetas y la B supera las 3.500 pesetas. De la misma manera, la zona C es la de menor porcentaje de reses afectadas con el 0,09 % mientras que la zona B es la más afectada con el 1,84 %.
TABLA 3
RELACIONES ENTRE <<DISPONIBILIDAD>> DE GANADO DOMESTICO, <<PREDACION>>, DENSIDAD DE LOBOS E INCIDENCIA SOCIAL DEL LOBO EN LAS DIFERENTES AREAS POBLACIONALES DEL LOBO CONSIDERADAS EN ASTURIAS
DG DR DL IR IP Zona A 26,57 0,056 0,056 0,83 907,59 Zona B 33,90 0,625 0,035-0,047 1,84 3.521,08 Zona C 33,59 0,031 0,021-0,042 0,09 144,37 Zona D 32,62 0,436 0,037 1,33 1.349,46 ZonaE 37,15 0,405 0,043-0,051 1,09 2.244,26 Zona F 34,54 0,426 0,035-0,053 1,23 1.930,05 DG=Núm. de cabezas de ganado doméstico/km2.
DR=Núm. de cabezas afectadas/km2.
DL=Núm. de lobos/km2.
IR=Núm. de Cabezas afectadas/censo ganadero en %.
IP=Importe de los daños en pesetas/censo ganadero.Es difícil buscar una explicación de las diferencias existentes entre unas zonas y otras. Cabe pensar que en ello intervienen diferentes factores tales como el tipo de ganado afectado, el manejo de la cabaña, la disponibilidad de presas silvestres, etc.
En las gráficas 1 y 2 se ha representado, respectivamente, la distribución mensual de las reses matadas por los lobos e indemnizadas por la Administración, y el número de expedientes de indemnización tramitados (que, en principio, podría resultar equiparable al número de ataques con resultado positivo sobre el ganado doméstico) en el período comprendido entre 1979 y 1986.
En ambas gráficas se observan sendos máximos en mayo y en octubre-noviembre. El primero de ellos, que coincide básicamente con la época de partos de la especie, determinada por Braña et al. (1982) para la Cordillera Cantábrica entre principios de abril y junio, podría tener una relación con el recurso alimentario que deben suponer los potros, ya que es también coincidente con los partos del ganado caballar, convirtiéndose éste en presa doméstica preferencial.
GRAFICA 1.
GRAFICA 2.El segundo máximo podría corresponder a la incorporación a la caza de los lobatos (García-Gaona y Hernández-Palacios, 1986), aunque en su explicación hay que tener en consideración otros factores, como la mayor facilidad de captura de las presas domésticas frente a las salvajes en esta época del año.
A pesar de la existencia de un tercer máximo en la gráfica 2 durante el mes de agosto, la tendencia general entre junio y septiembre es hacia la disminución de los daños en el ganado doméstico. Debe tenerse en cuenta que en estos meses existen presas silvestres de muy fácil acceso para el lobo, como son las crías de los artiodáctilos salvajes.
Aunque algunos autores (Braña et al, 1982; García-Gaona y Hemández-Palacios, 1986) han analizado la preferencia de presa en lugares concretos, a nivel general parece venir determinada por el tipo de ganado existente en la zona y sus crías. La única característica común es la clara desproporción entre el volumen de vacuno en el censo ganadero y el bajo número de estos animales muertos por los lobos; cuestión que no puede ser explicada enteramente por el diferente tipo de manejo del vacuno, que sólo pace en libertad en los pastos más aislados en la época estival, y en la que deben intervenir factores relacionados con el tamaño de estas presas y su predisposición a la defensa contra los lobos.
2.5. NATALIDAD, SEX-RATIO, TAMAÑO DE GRUPO Y MORTALIDAD
Durante el desarrollo de los trabajos se ha recogido información sobre 15 lobas preñadas y camadas capturadas en Asturias en el período comprendido entre 1975 y 1986 (Gráfica 3).
El tamaño medio de las camadas es de 5,066 individuos, valor próximo a los 5,77 individuos/camada (n =22) obtenidos por Braña el al. (1982) para la vertiente norte de la Cordillera Cantábrica.
GRAFICA 3.- Distribución del número de crías por camada en el período 1975-1986
Por otra parte, se han sexado 37 lobeznos, de los que 19 eran machos y 18 hembras, lo que supone una relación sexual de 1,055. Braña et al. (1982), con una muestra de 43 lobeznos, encontraron una relación sexual de 0,954, lo que parece indicar un equilibrio próximo a 1 en esta fase de la vida.
En la gráfica 4 se representa la frecuencia de las observaciones según el tamaño de grupo. La observación más habitual es de 2 individuos. Los datos referentes a observaciones de 1 a 3 lobos suponen más del 80 % del total. La media se sitúa en 2,509 (± 1,488; o - 218) y el intervalo de variación es de 1 a 8.
GRAFICA 4.- Frecuencia del tamaño de los grupos observados entre enero de 1986 y febrero de 1987
GRAFICA 5.- Evolución del tamaño de los grupos observados según trimestres
En la gráfica 5 se han agrupado las observaciones de lobos en dos clases, de 1 a 3 y de 4 a 8 individuos, representándose por trimestres la frecuencia relativa. Se aprecia un incremento, desde la primavera hasta el invierno, en la frecuencia de observaciones de la clase de 4-8 individuos. Este hecho puede explicarse teniendo en cuenta que a partir del segundo trimestre se comienzan a detectar los grupos familiares y posteriormente los grupos invernales.
Se obtuvo información sobre 73 lobos muertos, sin contar 17 fetos de lobas preñadas, por la acción del hombre en el período 1980-86. Las principales causas de mortalidad debida al hombre son la caza con armas de fuego y la captura de camadas (Tabla 4). Destaca el hecho de que, aunque de forma minoritaria, el veneno se sigue empleando en Asturias, localizándose su uso en la zona más occidental (núcleo A).
Los autores de este trabajo hemos examinado directamente los cuerpos de 17 ejemplares de lobos, muertos entre 1983 y 1990 sin que hayamos encontrado en ellos ninguna característica que sugiera la posible existencia de hibridación con perros. Sin embargo, hemos reunido información sobre dos casos que parecen indicar que ésta pudiera existir.
El primero corresponde a un animal cazado en 1981 en el municipio de Piloña, y del que sólo fue posible examinar una fotografía realizada por Jaime García Córdoba y publicada por Braña et al. (1982). En ella aparece un animal con ciertas características (orejas largas, patas delgadas y pelo muy negro) que pudieran hacer sospechar de la existencia de un cruce, máxime cuando este ejemplar fue cazado en las inmediaciones de otro con caracteres netamente lobunos y que también aparece en la misma fotografía.
La información sobre el segundo nos ha sido suministrada por Juan Carlos del Campo, quien examinó un animal cazado en el municipio de Coaña en 1982 y que, a su juicio, reunía características suficientes como para ser definido como un caso de hibridación entre lobo y perro.
TABLA 4
MORTALIDAD INDUCIDA POR EL HOMBRE EN EL PERIODO 1980-1986 Y CAUSA DE LAS MUERTES
Causas Número % Armas de fuego 21 28,76 Captura de camadas 20 27,39 Lazos 9 12,32 Cepos 3 4,10 Veneno 3 4,10 Atropello 1 1,36 Sin precisar 16 21,91 TOTAL 73 100,00 2.6. ALGUNOS ASPECTOS DE LA GESTION DEL LOBO EN ASTURIAS
Desde que en 1984 la Administración Regional se hiciera cargo de las competencias en materia de conservación de la naturaleza, diversas disposiciones han ido regularizando el pago de daños producidos por las especies de la fauna vertebrada silvestre en las haciendas campesinas.
En la actualidad, la Administración se hace cargo de las indemnizaciones por los daños de lobo en las Reservas y Cotos gestionados directamente por ella, así como en los terrenos de aprovechamiento cinegético común (zonas libres). Ello supone cubrir cerca del 60 % del área de distribución de la especie en la región y del orden del 50 % de los daños que produce. La tasación de las indemnizaciones se apoya en un baremo orientativo, de elaboración trimestral en función de los precios de mercado del ganado. Los trámites administrativos han sido simplificados, de forma que se ha reducido el lapso de tiempo entre que se produce el daño y el ganadero cobra la indemnización a 30-40 días. Es requisito imprescindible acreditar el saneamiento del ganado (Resolución de 23 de septiembre de 1987, de la Consejería de Agricultura y Pesca, por la que se establecen normas para la solicitud de indemnizaciones por daños producidos por especies cinegéticas o salvajes de la Comunidad Autónoma «Principado de Asturias»).
En los Cotos Privados la realidad es muy distinta. La gran mayoría no abona ningún tipo de indemnizaciones y la práctica demuestra que es muy difícil que los afectados puedan exigirla, incluso por la vía judicial, al amparo de la Ley de Caza de 1970.
En 1987, la Administración Regional abrió una línea de subvenciones a titulares de Cotos Privados que, entre otros supuestos, podían cubrir hasta el 50 % del importe de las cantidades abonadas por daños. Sin embargo, de hecho esta medida no ha dado resultados para el caso del lobo, puesto que ningún titular ha solicitado ayudas con tal fin.
Para el futuro, el pago de daños en Asturias presenta una casuística particular. El Principado se ha dotado de una Ley de Caza propia (Ley 2/1989, de 6 de junio, de Caza) que, entre otras novedades, distribuye la responsabilidad por daños en función del tipo de especie y de la titularidad de los terrenos a efectos cinegéticos. Si el lobo es declarado especie cinegética, las indemnizaciones deberán ser inexcusablemente abonadas por los titulares en cada caso y por la Administración en las zonas libres, aunque ello conllevará la obligación, con las regulaciones que se consideren precisas, de permitir el aprovechamiento. En el caso contrario, si no se efectúa tal declaración expresa, será la Administración quien estará obligada al pago del conjunto de los daños, se produzcan en el tipo de terreno que sea.
En los últimos años la situación cinegética del lobo en Asturias ha sido un tanto indefinida. Por una parte, ningún año ha sido incluido como especie cinegética en las correspondientes Ordenes de Vedas, pero tampoco se procedió a su declaración como especie protegida o vedada anualmente. En la práctica ha venido a ser casi como una especie vedada de forma permanente, aunque se ha autorizado la captura de ejemplares por diversos medios cuando, localmente, los daños alcanzaban cifras muy elevadas.
Para el control poblacional se ha recurrido con preferencia a las batidas, aunque muy controladas (presencia obligatoria de la guardería de caza y habitual de la Guardia Civil) y habiendo eliminado de ellas la parafernalia que solía acompañarlas anteriormente (limitación a diez escopetas por batida, prohibición del empleo de cohetes y voladores, retirada inmediata del producto de la cacería impidiendo la exhibición pública por los pueblos de la comarca, etc.). Estas batidas se han autorizado principalmente en las zonas A, B y D definidas antes, donde casi todo el territorio corresponde a Cotos Privados, sólo ocasionalmente en las zonas E y F, y nunca en la zona C, donde el nivel de daños es bajísimo.
A veces, puntualmente, por razones de eficacia se ha recurrido a otros sistemas de control, como aguardos realizados por la guardería en algunas Reservas, o incluso al empleo de trampas en lugares de paso de lobos. En todo caso, el empleo de estos sistemas ha estado totalmente localizado y controlado de forma muy estricta.
La incidencia de todos estos métodos sobre la población de lobos en Asturias es muy baja, ya que la media de lobos cazados «legalmente» en la región, en el período 1985-1988, es de cuatro al año.
RESUMEN
El lobo (Canis lupus) ocupa en Asturias unos 5.100 km2, siendo habitual en 2.800 km2 y esporádico en el resto. Dentro del área de distribución se puede considerar la existencia de 6 núcleos poblacionales, con unos efectivos estimados en conjunto, tras la época de partos de 1986, en 16-20 grupos familiares, lo que supondría un total de 128-160 lobos, calculando una media de 8 ejemplares por grupo.
Los lobos ocasionaron, en 1986, unos daños en la ganadería evaluados en 43.728.246 pesetas, correspondientes a 1.298 reses muertas, de las que 720 eran équidos, principalmente potros. No se ha encontrado una relación clara entre abundancia de ganado en un lugar y nivel de predación del mismo por el lobo, por lo que se piensa que una explicación global debería tener en cuenta la cantidad de animales silvestres disponibles para la predación. Tampoco se detecta una preferencia de presa de ganado doméstico, aunque sobresale la escasa predación sobre el ganado vacuno, a pesar de que éste es mayoritario en la región.
Partiendo de 15 camadas capturadas y lobas preñadas muertas entre 1975 y 1986, se ha calculado que el tamaño medio de camada es de 5,066 individuos. Además, se han sexado 37 lobeznos, encontrándose una razón sexual de 1,055 para esta fase de la vida.
Se dedica un capítulo del artículo a comentar algunos aspectos de la gestión del lobo en Asturias, entre los que destacan la situación del pago de indemnizaciones por daños, que cubren del orden del 50 % de los que se producen en la región, y la baja incidencia en la actualidad de las batidas y otros métodos legales de control de la población, puesto que la media de lobos cazados legalmente, en el período 1985-1988, es de 4 al año.
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3. EL LOBO EN CANTABRIA Por ALBERTO FERNANDEZ, JOSE MARIA FERNANDEZ y GUILLERMO PALOMERO
3.1. INTRODUCCIONA través de documentos de los siglos XVI a XVIII, que detallan aspectos de la lucha mantenida por aquel entonces con el lobo (construcción y reparación de loberas, organización de cacerías comunitarias, pago de recompensas por lobos abatidos... ), se constata la presencia del lobo en todo el ámbito de Cantabria, incluida la franja costera. Tal presencia parece seguir siendo generalizada en el siglo XIX, y así, en el Diccionario Geográfico de Madoz (1 848), se cita la existencia de lobos en municipios repartidos por toda la región.
En los inicios de la segunda mitad de este siglo, los lobos ocupan la mitad meridional de Cantabria, acercándose por el occidente a la costa (ver mapa l). En 1943, se funda en Cantabria la Junta para la Extinción de Animales Dañinos, que aglutina esfuerzos a la hora de combatir al lobo, premiando hasta 1968 la muerte de un total de 555 ejemplares. La presión sobre el lobo a lo largo de la década de los sesenta consigue que desaparezca del extremo oriental de la región y pase a ser esporádico en el extremo occidental, mientras que la reproducción se vuelve escasa e irregular en el resto del área de distribución. En torno a 1970, la población lobuna se limita a algunos ejemplares en la cuenca alta del Ebro (ver mapa 2), siendo seguramente entonces cuando su presencia es menor en la historia de esta especie en Cantabria.
Se inician en torno a 1975 continuados intentos de asentamiento de grupos de lobos en los montes de la cuenca alta del Ebro, especialmente en los del término municipal de Campoó de Suso, que son rápidamente combatidos, abatiéndose hasta 1981 al menos 42 ejemplares. A partir de 1982 la presencia del lobo se vuelve gradualmente más importante. Reaparecen, sin ausentarse desde entonces, en el extremo occidental, y se conforma la actual área de distribución descrita en el apartado siguiente.
En el período de tiempo de marzo de 1987 a febrero de 1988, se desarrolla en todo el ámbito de la Comunidad Autónoma de Cantabria un proyecto de investigación aplicada a la gestión de una especie conflictiva como es el lobo (Fernández et al., 1988). El trabajo es financiado por la Consejería de Ganadería de la Diputación Regional de Cantabria, responsable tanto de la gestión del lobo, como de los intereses ganaderos de la región. Parte de los resultados obtenidos durante este estudio, los referidos a aspectos demográficos y espaciales y a las interacciones entre el hombre y el lobo, se expondrán a continuación.
Mapa 1.-Area de distribución aproximada del lobo en 1950.
Mapa 2.-Area de distribución aproximada del lobo en 1970.
3.2. DISTRIBUCION ACTUAL Y TAMAÑO DE LA POBLACION
3.2.1. Area de distribución
Para delimitar el área de distribución actual del lobo en Cantabria (referida a 1987), se han cartografiado todas las observaciones confirmadas sobre la presencia de lobos entre marzo y diciembre de 1987, utilizando como fuentes de información la localización geográfica de lobos abatidos y lobos observados directamente (exclusivamente observaciones propias o de la guardería del Servicio de Montes). También se han utilizado las localizaciones de los daños del lobo a la ganadería. El límite del área de distribución engloba de una forma amplia los datos así obtenidos.
El área de distribución actual (ver mapa 3) se extiende por aproximadamente 2.130 km2, lo que supone el 40 % de la superficie de la región. Afecta total o parcialmente a 27 de los 102 términos municipales, a los que hay que añadir los terrenos de la Mancomunidad de Campoó-Cabuérniga. Se advierte una presencia esporádica de lobos en la zona suroriental colindante con Burgos. La distribución actual recuerda a la que el lobo presentaba a mediados de este siglo (ver mapa 3). No se trata de una distribución cerrada y circunscrita al ámbito regional, existiendo trasvase de ejemplares por el noroccidente con Asturias y un movimiento continuado de ejemplares en ambas direcciones entre Cantabria y Castilla-León. De hecho, el área de distribución del lobo en Cantabria debe considerarse como parte de la población lobuna de León, Palencia y Burgos.
Con respecto a la clasificación de los terrenos a efectos cinegéticos, es interesante reseñar, con vistas a los programas de gestión de la especie, que aproximadamente el 56 % de la superficie regional ocupada por el lobo está incluida en la Reserva Nacional de Caza de Saja (parcialmente declarada Parque Natural por Decreto 25/1988, de 2 de mayo), repartiéndose el resto en cotos privados (25 %), áreas de caza controlada (4 %) y terrenos cinegéticos de aprovechamiento común (15 %).
Las comarcas ocupadas actualmente por el lobo en Cantabria se sitúan fundamentalmente en la región Eurosiberiana, y dentro de ella, en la provincia Orocantábrica, sí bien algunas zonas del límite norte alcanzan la provincia Cántabro-Atlántica. También ocupa el lobo los terrenos de Valderredible, incluibles dentro de la región Mediterránea.
Desde el punto de vista paisajístico se distinguen dos ambientes bien diferenciados. Por una parte los montes al sur del Embalse del Ebro (t. m. Valderredible, Valdeolea, Valdeprado del Río y Las Rozas), de relieve poco acusado, presentan extensiones importantes de tocio (Quercus pyrenaica) y cultivos de coníferas, conformando un paisaje más próximo a los montes colindantes burgaleses y palentinos que a los restantes sectores loberos de Cantabria. En estos municipios, la densidad humana es muy baja (en Valdeprado y Valderredible no supera los 10 habitantes/km2, según datos de 1981) y el despoblamiento es acusado y progresivo (García y Reques, 1985). Al aumento de la cobertura arbustivo y arbórea, hay que añadir la fuerte recuperación que ha experimentado la fauna cinegética en las dos últimas décadas, estando hoy presente el jabalí en toda la zona y siendo el corzo común o abundante según sectores (sobre 22 excrementos de lobo analizados procedente de Valderredible, el corzo aparecía en 14 de ellos).
El otro sector se caracteriza, en términos generales (excluyendo los municipios más próximos a la costa del noroccidente y los más orientales al norte del Embalse del Ebro con un alto grado de antropización), por un relieve muy acusado, con desniveles importantes y claros contrastes entre laderas umbrías y las solanas. En las zonas altas domina un mosaico de pastizales y matorrales, salpicados en muchos casos de abedulares. El efecto solana/umbría afecta a la distribución de los bosques y a su manejo por parte del hombre. Los hayedos, ubicados preferentemente en las orientaciones norte, se conservan en mayor medida que los robledales, de tendencias más heliófilas, que han sido transformados con frecuencia en pastizales y extensiones de matorral. La densidad humana es baja y el despoblamiento, progresivo. Existe una presencia estival importante de ganadería doméstica en régimen extensivo y de pastoreo libre y están presentes los ungulados silvestres de media y gran talla. Son comunes en toda la zona el corzo y el jabalí, localmente común el rebeco y común y localmente abundante el venado.
MAPA 3
3.2.2. Tamaño de la población
Para determinar el status del lobo en Cantabria, se han individualizado las camadas a partir del cartografiado y fechado de las observaciones directas sobre grupos con cachorros, bien propias u obtenidas por la guardería. Con carácter excepcional, se ha incluido una localización de un grupo con cachorros por sus huellas. El agrupamiento de las localizaciones, el pequeño número de camadas obtenido y el distanciamiento entre ellas, ha permitido una diferenciación segura.
Durante el período de estudio se localizan tres camadas diferentes. Considerando el grupo familiar en la época posterior a los partos, formado por 8 ó 10 ejemplares (García-Gaona et al., este volumen; Bárcena y Varela, 1984) obtendríamos para Cantabria y para dicho periodo un número de lobos que oscilarla entre 24 y 30.
La recuperación del lobo en Cantabria a partir de 1982 está avalada por la existencia continuada de lobas preñadas y camadas, si bien en escaso número. En años próximos al período de estudio se tiene constancia de una camada en 1984 y 1985 y de dos en 1986.
3.3. TAMAÑO DE CAMADA, TAMAÑO DE GRUPO Y MORTALIDAD INDUCIDA POR EL HOMBRE
3.3.1. Tamaño de camada
Las tres camadas aportan un total de 7 cachorros (1, 2 y 4 lobeznos, respectivamente). Estas cifras hay que manejarlas con prudencia, por la posibilidad de no haber detectado el total de la camada en el momento de las observaciones, recogidas entre junio y octubre, y realizadas en ocasiones en el transcurso de batidas.
Una camada, observada por un tiempo prolongado el 21 de agosto de 1986, constaba de 4 lobeznos. Por otra parte, una loba gestante con 5 fetos fue abatida a finales de febrero de 1982.
3.3.2. Tamaño de grupo
El tamaño medio de grupo observado durante el período de estudio ha sido de 1,71 (n =24: s.d.=0,84), oscilando el número de ejemplares entre 1 y 4 (sólo hay una observación de 4 lobos, correspondiente a 4 lobeznos levantados en una cacería), siendo la observación más frecuente 1 solo ejemplar (n=12). Para este cálculo, en el caso de grupos de lobeznos visualizados sin la presencia de los adultos, no ha sido añadido el número de adultos que probablemente les acompañarían.
3.3.3. Mortalidad
Se sabe de la muerte de 42 lobos abatidos entre 1973 y 198 1, a través de información extraída de los archivos del actual Servicio de Montes, Caza y Conservación de la Naturaleza. Posteriormente, mediante encuestas y recogida directa de los ejemplares abatidos en operaciones de control, se conoce la muerte de 13 lobos en 1985, de otros tantos más un lobezno capturado vivo en 1986 y de 16 lobos a lo largo de 1987.
Las causas de mortalidad se exponen en la tabla 1. El cepo y las armas de fuego son las causas de mortalidad no natural más importantes en el período 1973-1981, mientras que en el segundo período los lobos fueron abatidos principalmente a tiros. La diferencia entre un período y otro se debe a la actividad en el primero de un trampero eficaz (guarda mayor de la Reserva Nacional de Caza de Saja) y al desuso de esta modalidad de captura en el segundo. TABLA 1
CAUSAS DE MORTALIDAD DEL LOBO
1973-1981 1985-1987 N
%
N
%
Tiros 19
45,24
36
83,73 Cepos 20 47,62 1 2,33 Lazos -- -- 2 4,64 Captura de camadas 3 7,14 1 2,33 Atropellos -- -- 1 2,33 Causas desconocidas -- -- 2 4,64 TOTAL 42