Las mujeres no son ajenas a este
movimiento de las letras japonesas, muchas poetisas surgieron
por todo el país, entre las que destacan algunos nombres
como Sute, Sonome, Shushiki y sobre todo Chiyo, considerada
la mejor creadora de haiku. Pero
viajando en el tiempo, veremos como la mujer destaca dentro
de la literatura Japonesa. El nacimiento de la poesía
japonesa se inicia en los tiempos del matriarcado. Como otras
civilizaciones matriarcales, las mujeres eran las diosas o semidiosas
legendarias. Así ellas eran las autoridades preeminente,
las cabezas de clanes y el modelo para el gobierno. En estas
posiciones, las emperatrices eran líderes religiosos
siendo las shamanse y guardianas de los templos.
El concepto de que la poesía evolucionó a raíz
de esos primeros cánticos y oraciones es una teoría
aceptada. El hecho de que el cambio del matriarcado al patriarcado
ocurriera mas tarde que en occidente, más una característica
innata especial de las personas que poblaron las islas que se
convertirían en Japón influiría en la tardío
de la conexión entre las mujeres en la autoridad y las
mujeres como poetas. Estas personas, aunque rápidamente
adoptaban o adaptaban una nueva idea, conservaban una memoria
social común muy fuerte.
Este factor era en parte responsable de la amplia aceptación
y veneración por las mujeres como poetas incluso cuando
los hombres habían tomado ya los cargos gubernamentales
y religiosos. Así cuando la primera colección
de poesía japonesa la Manyoshu (Colección de diez
mil hojas). En esta antología se utiliza un silabario
primitivo, conocido como manyo-gana, en el que los caracteres
chinos sirven como símbolos fonéticos de las sílabas,
en vez de palabras.
Se compiló, a mediados del Siglo VIII, un tercio de los
poetas eran mujeres. Parte de esto es debido al hecho de que
la primera colección congregó muchos de los trabajos
mucho mas antiguos que hasta entonces se habían transmitido
oralmente. Estos trabajos más antiguos y la sección
de poemas de las áreas más remotas de la parte
oriental del país dónde el patriarcado estaba
menos avanzado, representó más trabajos de mujeres.
Uno de los aspectos sorprendentes, a los estudiosos de la Manyoshu
es su notable democracia. Considerando que en las antologías
posteriores los trabajos son de personas de la corte y poetas
(principalmente hombres), en la Manyoshu están los poemas
de emperatrices y prostitutas, generales y soldados, mendigos
y monjes, esposas y amantes. Así la poesía no
sólo refleja los diferentes intereses y formas de percibir
la vida, sino que también revela las diferentes visiones
poéticas así como variadas técnicas a la
hora de escribir poesía.
Puesto que la Manyoshu fue la primera de una larga lista de
tales antologías, es donde los reformadores vuelven periódicamente
para refrescar los estilos poéticos. De esta manera,
los hombres han estado, en el intervalo de doce siglos, continuamente
bebiendo de las primaveras descubiertas y descritas por las
mujeres. Mientras el patriarcado estaba afianzado en un modelo
de represión en casi todos los aspectos de la vida de
las mujeres, ha permanecido en la literatura un pequeño
vestigio a través del cual los hombres han continuado
dando crédito e incluso alabando las habilidades de escritoras
hasta cierto punto.
Sin embargo, leyendo las biografías
de estas mujeres uno tiene la visión de que la mujer
ciertamente es designada como la esposa de tal o la madre de
cual. Uno debe ir a la poesía para encontrar el corazón
de la mujer.