BIBLIOTECA DE CARACTERES

 

CARACTERES LITERARIOS en el 2000, se unió al proyecto editorial Leserwelt. El kantiano "mundo de lectores" es el mundo imparcial a cuyo juicio sometemos estos ensayos sobre la ética de la literatura. Con el fin de poblarlo, CARACTERES LITERARIOS presenta también los dos primeros volúmenes de su Biblioteca: Hawthorne y otros ensayos de apreciación, de Henry James, y Dostoyevski de Georg Lukács.

 

HAWTHORNE Y OTROS ENSAYOS DE APRECIACIÓN, de Henry James.

Biblioteca de Caracteres Literarios, trad. de Javier Alcoriza y Antonio Lastra, Leserwelt SL, Murcia, 2000, 163 pp. ISBN: 84-8425-123-3

 

ÍNDICE

1. Hawthorne

I. Primeros Años

II. Jueventud

III. Primeros escritos

IV. Brook Farm y Concord

V. Las tres novelas americanas

VI. Inglaterra e Italia

VII. Últimos años

2. La novela en El añillo y el libro

3. La nueva novela

4. Carta a Henry Adams

 

 

 

Para un escritor como Henry James, el establecimiento de la democracia había de significar la multiplicación de puntos de vista en el mundo de lectores al que se dirigían las obras literarias. La responsabilidad del escritor, lejos de disminuir con la extensión de la lectura, aumenta con la intensidad de las cuestiones que afectan a su conciencia y repercuten en su imaginación. James sabía que cultivar la imaginación literaria no es cultivar una parcela propia, sino el delicado terreno común en que h de dar su fruto la educación del gusto del lector. Probablemente, en ningún libro de Henry James adquiere tanta importancia el carácter representativo del escritor como en este ensayo de apreciación del novelista Nathaniel Hawthorne. Un ensayo de apreciación tiene la ventaja de que todavía no es una obra de culto: permite reconocer, antes de la admiración, la importancia de las simpatías y diferencias entre caracteres literarios. Los caracteres de Hawthorne y James sólo pueden ser entendidos en el marco del experimento de civilizaciónde los Estados Unidos, donde incluso el despertar de la literatura puede interpretarse como otra manifestación de la independencia con la que forjaron su constitución. La independencia de la imaginación, desde el punto de vista de James, había de traducirse en una comprensión más refinada de la tradición americana, que, en el caso de Hawthorne, era la tradición del puritanismo. La libertad que el escritor se toma con la tradición, sin embargo, no es una libertad incondicional: en Hawthorne, como observa Henry James, produce el resultado más perfecto en sus alegorías, y la laegoría, como sabía el autor de Las alas de la paloma, es un recurso para impedir que una historia sobre la conciencia de a culpa o el pecado, que es el núcleo de la obra de Hawthorne, acabe con la desintegración de la conciencia, que es el núcleo de la obra de James. El lector de los encantadores romances de Hawthorne sabe hasta qué punto la lectura de la obra de James, y sobre todo de sus últmas obras, significa un enriquecimiento de la sensibilidad y no una acentuación de la "ausencia de vida". Esta reputación, como la del "pesimista" Hawthorne, responde a un concepto de literatura como expediente de salvación típicamente europeo, a lque podemoss contraponer el concepto de la educación liberal por la literatura típicamente americano. Como ejercicio de lectura, Hawthorne no ha de limitarse al terreno de la crítica literaria, ni siquiera al valor que pudiera tener para para James esta particular "lección del maestro", puesto que todavía sirve como contribución, en el marco de las dos primeras generaciones de hombres de letras, y con varias perspectivas, a lo que podríamos llamara uestro descubrimiento literario de América. La calidad provinciana en la obra de Hawthorne, su experiencia de contraste con Europa o la justicia a su amistad con Pierce son algunos de los elementos que multiplican el interés de este ensayo o sketch, escrito con el sentido de la imparcialidad y la delicadeza que definen el estilo de Henry James.

Como muestra, obsequiamos al lector con el primer capítulo de Hawthorne y otros ensayos de apreciación, de Henry James.

DOSTOYEVSKI, de Georg Lukács.

Biblioteca de Caracteres Literarios, trad. de Javier Alcoriza y Antonio Lastra, Leserwelt SL, Murcia, 2000, 175 pp. ISBN: 84-8425-117-9

 

ÍNDICE

1. Advertencia preliminar

2. Estudio introductorio de Michele Cometa

3. Dostoyevski, de Georg Lukács

Bosquejo / Dostoyevski Dante, Goehte, etc. / Dostoyevski Forma épica Novela criminal Tolstoi y Dostoyevski / Dostoyevski Figuras y materiales estéticos / Dostoyevski Ateísmo y nihilismo / Dostoyevski Espíritu objetivo / Dostoyevski El espíritu objetivo / Dostoyevski complejos religiosos / Dostoyevski Filósofos alemanes / Dostoyevski Revolución / Dostoyevski Rusia y Occidente / Polis, India Judaísmo / Dostoyevski 1ª y 2ª ética / Dostoyevski 2ª ética / Dostoyevski Metafísica / Cristianismo (Doctrina social) Anabaptistas

 

 

El destino de este libro es ejemplar. Las circunstancias que rodearon su escritura y el proósito de Georg Lukács concurrieron derogatoriamente en todos los dominios de la cultura, de la religión al arte y a la política, y, sin embargo, ahora es una obra de estudio. Quien se disponga a leerla habrá de atender minuciosamente a las referencias, establecer nuevos vínculos entre sus ideas, lamentar innumerables omisiones y elaborar un argumento interpretaivo del que, al cabo, el propio autor desistió, y que dejó inacabado. La serenidad que precisará esta lectura no prolongará, en consecuencia, desesperación alguna. La tergiversación de la literatura perpetrada en estas páginas dará como resultado una ética de la conducta literaria bien distinta, una diferencia entre el autor y el lector de la que dependerá la legibilidad de estos fragmentos. En la mediad en que esta versión no ha sido sino una lectura previa a la letra final, su labor ha consistido en penetrar en el espíritu de un libro difícil, cargado como pocos de los peores pensamientos del hombre; un libro, dodavía, sobre el que pesa la leyenda de su clandestinidad deliberada y que corrobora, más qu las obras conocidas de Lukács, la aserción de que el filósofo húngaro fue el precursor del existencialismo contemporáneo. El análisis al que ha de someterse este Dostoyevski eliminará el lirismo, desmesurado en sus expectativas, que lo inspiró. Ha de ser entendido, no compartido; pero esta comprensión concierne fatídicamente a su alcance. De otra manera, sin embargo, se negaría a la literatura (o a los hechos estéticos, en general) la preferencia de sentido que corresponde a cada lector, al suponer que la forma, como esperaba el joven Lukács, acarreara una novedad ontológica; a este respecto, la imitación de los antiguos y del Lukács veterano es menos diversa con la experiencia literaria común. El valor documental de estas páginas, con ser inapreciable, no es mayor que la contención a la que obligará al lector en el orden filosófico: tendrá que limitarse a medir su propia integridad intelectual con un entusiasmo claudicante, cuyas repercusiones figuran entre las razones más dignas de la opción marxista de Lukács que siguió a este ensayo de libro. Quiso ser un libro sagrado y ha de ser un libro clásico. Sobre él revierte la sública de Turguéniev a Tolstoi: volver a la literatura.

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