EL FERROCARRIL DE LA ALGAIDA A BONANZA


El ferrocarril de la Algaida a Bonanza es uno de los ferrocarriles mas pequeños y desconocidos de la península ibérica. Prácticamente ninguna publicación hace referencia a este minúsculo ferrocarril, y tampoco figura en guías ni en mapas antiguos.

Fue la Cooperativa Agrícola de la Algaida que poseyó esta línea entre Bonanza y la Colonia del Monte Algaida (provincia de Cádiz), con una longitud de unos 6 Km, y con un ancho de vía
de 600 mm.
Inaugurada oficialmente el 11 de abril de 1914, proporcionó a este recóndito lugar un medio de transporte de personas y mercancías, enlazando en Bonanza con la Compañía de los FF.CC. Andaluces.

Son muy pocos datos los que puedo aportar, y todos ellos gracias a mi amigo y colaborador D.Manuel Zambruno, testigo de la desaparición definitiva de los últimos vestigios entre los años 60 ó 70, que me ha facilitado los datos y documentación reproducidos en esta web, rescatándolo así del olvido.
Que mejor explicación, que la transcripción directa de su propio testimonio !!

Escribe Manuel Zambruno:
 

ANTECEDENTES

   LA COLONIA AGRÍCOLA

   DESCUBRIMIENTO

   COMUNICACIONES

   EL TREN DE LA COLONIA

   CONCLUSIÓN

   FUENTES CONSULTADAS

   GALERÍA DE FOTOS


ANTECEDENTES

Al noroeste de la provincia de Cádiz, en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda, la tierra firme se adentra en las marismas del Guadalquivir, constituyendo un espacio de características muy similares a las del famoso Coto de Doñana. Es lo que se conoce como “Monte de la Algaida”. Cuando en tiempos protohistóricos las marismas aún no se habían colmatado, eran una especie de mar interior (el “Lacus Ligustinus” de los antiguos) y lo que hoy es la Algaida formaba una península que semicerraba por el sur el lago mencionado, separándolo del océano. En tal península hubo un asentamiento, quizás un templo, cuyos vestigios perduran en el lugar conocido como “El Tesorillo”.

Durante siglos, esos parajes permanecieron en el olvido, mientras las arenas formaban dunas que todo lo sepultaban. Los Duques de Medina Sidonia, señores del lugar por aquél
entonces, lo cedieron a la Ciudad en 1445, llegando a producirse inconvenientes que en el siglo XVII movieron al Cabildo a poner pinos piñoneros en todo el monte. Así, con algunas intervenciones como la repoblación ordenada por Godoy en 1803, llegó La Algaida hasta hace cien años, poco más o menos, como Monte de Propios del Ayuntamiento de Sanlúcar.
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LA COLONIA AGRÍCOLA

La Colonia Agrícola del Monte Algaida, constituyó uno de los ensayos de aplicación de la ley de Colonización y Repoblación interior de 30 de Agosto de 1907.

Esta ley, promovida por D. Augusto González Besada, entonces Ministro de Fomento, tenía por objeto “arraigar en la nación á las familias desprovistas de medios de trabajo ó de capital para subvenir á las necesidades de la vida, disminuir la emigración, poblar el campo y cultivar tierras incultas o deficientemente explotadas”.

A instancia del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, siendo Alcalde D. Leopoldo del Prado, la Junta Central de Colonización y Repoblación interior, “después de reconocer sobre el terreno las condiciones del monte pinar de la Algaida, acordó en sesión de 30 de junio de 1908 se instalase una Colonia Agrícola en una superficie de 462 hectáreas, respecto de las 1.194 que tiene dicho monte, ocupando la parte destinada á cultivos una extensión máxima de 280 hectáreas”.

Encomendado el proyecto al Ingeniero Agrónomo D. Angel de Torrejón y Boneta (también autor del proyecto del FC del Condado de La Palma a Bollullos, en Huelva), la memoria y los planos se publicaron en 1909, pero por tratarse de la colonización de un monte catalogado como de utilidad pública fue necesaria la aprobación de una ley especial, ésta fue sancionada en 27 de Diciembre de 1910 é inmediatamente se comenzaron los trabajos de instalación confiados al ingeniero autor del proyecto.

El día 11 de Abril de 1914, D. Augusto González Besada, visitó é inauguró las obras de esta Colonia. Ya no era Ministro, sino Presidente de la Junta Central de Colonización y Repoblación interior.
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DESCUBRIMIENTO

Cuando a mediados del siglo XX yo era un niño que vivía en Sanlúcar, el mundo conocido se terminaba en Bonanza. Más allá, hacia el norte, se extendía lo ignorado, de donde venían gentes muy humildes, conduciendo a veces recuas de asnos cargados de patatas, melones, zanahorias, etc, camino del “palenque” donde se hacían las transacciones de esos productos “de la Colonia”. Frecuentemente retornaban con cargas de estiércol.



    Bonanza es el pequeño núcleo de casas blancas que se ve en la parte superior derecha de la foto. La foto está tomada mirando justamente hacia el norte. Lamentablemente no se ve la Algaida, queda fuera por el margen derecho.


Era tal la curiosidad que me producía todo aquello que cuando en 1961 conseguí mi primera bicicleta, la estrené yendo a la Algaida (... y pinchando a la vuelta). Al salir de Bonanza,
dejaba a la derecha del camino la casi inactiva estación de RENFE. Un poco más adelante, frente a donde hoy está la Cooperativa Frusana, había un edificio abandonado pero en sorprendente buen estado, que parecía puesto allí para que los caminantes descansaran a su sombra. Tras pasar por las Salinas del Rocío, se llegaba a la Colonia. Todavía no se empleaba la expresión “tercer mundo”, pero allí aprendí ese concepto que después se nos ha hecho tan cotidiano. Rebasada la Colonia, se entraba en el Monte, y aquello era otra cosa, un espacio incontaminado, lleno de vida animal y vegetal. Muchas veces repetí esas excursiones en bicicleta, y las ganas de saber me llevaban a preguntar a la gente acerca de todo aquello que llamaba mi atención y a tomar apuntes de muchas cosas. 

    Esta imagen es de la colección de Aeroguías del Litoral de GeoPlaneta. Se puede apreciar que al nordeste de Bonanza, todo el espacio que hay  hacia la Algaida se ha poblado recientemente de casitas e invernaderos.


Por fin en la década de los 60 empezó a cambiar todo aquello.  Mientras yo me iba a Madrid a estudiar, se introdujeron una serie de mejoras en la Colonia del Monte Algaida, como la conexión a la red de suministro de agua potable, el ensanche de la carretera, el autobús, el suministro eléctrico, el cine, el teléfono, etc. (Parece mentira que allí viviera gente antes). Por entonces se cerró también la línea de RENFE Jerez-Bonanza. Más tarde llegaría desde el Guadalete el agua para regar.

Mucho después pasó por mis manos un opúsculo de 32 páginas sobre la Colonia, en el que ¡oh sorpresa! ¡Allá que veo el edificio a cuya sombra había descansado yo tantas veces en mis correrías ciclistas, y que el ensanche de la carretera se había llevado por delante! Y ahora viene lo bueno: aquello había sido un apeadero de un ferrocarril del que no quedaba
memoria. Nadie me había dicho que en tiempos hubo un tren desde Bonanza a la Colonia. Tenía ante mí su partida de nacimiento; cómo terminó su vida sigue siendo para mí un
misterio. El texto en cursiva está tomado del folleto antes citado. También las imágenes que he podido escanear; no son muy buenas, pero al menos son raras.
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COMUNICACIONES
"El camino vecinal construido desde la estación de ferrocarril de Bonanza (línea de Jerez) hasta la Colonia; la estrecha vía de acero (60 centímetros de anchura) colocada en dicho camino, y sobre el central de la Colonia, con una longitud de seis kilómetros próximamente; el muelle provisional situado en el río Guadalquivir; y la línea telefónica con cuatro estaciones (Casa Central, Observatorio, Bonanza y Oficinas en la ciudad),
construcciones todas que se han hecho para el servicio de la Colonia, facilitan notablemente los transportes de obreros, colonos, materiales de construcción, productos de las cosechas y de las arenas de los navazos y las relaciones entre los diferentes agentes que intervienen en las obras de instalación de constitución de la nueva aldea lineal.

El pequeño ferrocarril, movido por una locomotora de cuatro toneladas y diez caballos de vapor, presta utilísimos servicios ahorrando crecidísimo gasto que habría motivado
tanto transporte sobre arena suelta, movediza.

La carga y descarga desde vagón de vía ancha á vagoneta de vía de la Colonia se hacen con suma facilidad por haber autorizado la Compañía de los ferrocarriles Andaluces la instalación de la vía estrecha al lado de aquélla y frente a los muelles de
Bonanza.”                                                                                             VOLVER AL INDICE


EL TREN DE LA COLONIA

Muy poco puedo añadir a lo dicho en el apartado anterior. El decaimiento de la Colonia cuando yo la conocí era tal, que ni vestigios quedaban apenas de sus pujantes comienzos.



  Esquema general de la linea (dib M Zambruno)


Atando cabos aquí y de allá, y basándome en el recuerdo de mis propias observaciones, he dibujado un esquema del trazado de la línea. Lo que mejor parado salió de décadas de incuria fueron los edificios, muy sencillos pero funcionales y bastante bien construidos según se aprecia en las fotos. Obras de fábrica que merecieran el nombre no las hubo, ya que el terreno es completamente horizontal, no se cruzan cursos de agua y el muelle provisional sobre el Guadalquivir debió ser una efímera estructura de madera similar a las existentes en las salinas de la zona.

Al igual que su hermana mayor de Bonanza a Jerez, la vía carecería de balasto. Los carriles quizá terminarían su vida útil en las salinas. La estación Central que en la foto inaugural aparece engalanada con un arco de bienvenida (“Los colonos a D. Augusto González Besada”), debía limitarse a dos vías de paso y la vía de acceso al minúsculo depósito-taller
que se ve a la derecha de la imagen. El proyecto incluía además apartaderos para almacenes y bodega de la Colonia e incluso un triángulo para invertir la locomotora.

La única locomotora reseñada aparece en la foto en cabeza de un tren de estiércol, y por la pinta parece una de las típicas Orenstein & Koppel tan populares en su época.



Un tren de invitados en el día de la inauguración, el 11-4-1914. (archivo M Zambruno)


Casi todo el material remolcado que se ve en las imágenes es del tipo vagoneta, bien con volquete, bien con banquetas transversales para pasajeros, e incluso alguna con bancos
longitudinales y techo, cual un pequeño coche jardinera. Al menos para la solemne inauguración se utilizó un vehículo más “lujoso”, casi un coche de tranvía, donde irían los invitados más ilustres.

En algunos aspectos pienso que se pudo parecer al ferrocarril de la Azucarera de Madrid, del mismo ancho y de la misma época y también de uso fundamentalmente agrícola, aunque de vida más larga y que alcancé a ver funcionando entre La Poveda y
Ciempozuelos.
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CONCLUSIÓN

Realmente es tan poco lo que he podido averiguar acerca del trenecillo, que difícilmente se puede hablar de conclusiones. Más bien cabe hacer una invitación a aficionados competentes, acostumbrados a moverse por los archivos, a que completen lo que falta por escribir acerca de la historia de este modestísimo y desconocido camino de hierro.                                                                                                     VOLVER AL INDICE


Fuentes consultadas:

"Información sucinta relativa a la Colonia Agrícola del Monte Algaida
de Sanlúcar de Barrameda, creada en
virtud de la Ley de Colonización y Repoblación Interior de 30 de Agosto
de 1907. Ingeniero Agrónomo
Director: D. Angel de Torrejón y Boneta" (Salido Hermanos,
cromotipografía. Jerez de la Frontera, 1915).

Mapa Topográfico Nacional Escala 1:50000, Hoja nº 1047 (Instituto
Geográfico y Catastral, Madrid, 1918)

Revista “Sanlúcar de Barrameda”, nº 18 (Santa Teresa Industrias
Gráficas, Sanlúcar, 1982)
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