LOS TRANVÍAS DE GRANADA


 El coche nº 16 asciende por la rampa de la Alhambra, con el Hotel Palace en construcción (1908). (colección Pedro Pintado)

Historia
Vía y trazado
Material móvil
La explotación
El final

Historia
(Texto basado en su mayor parte en el artículo de José Antonio Gómez Martínez
"EL CREMALLERA DE LA ALHAMBRA" aparecido en la revista ASVAFER nº 50)
Los antecedentes a los tranvías de Granada comienzan en 1882, fecha en que ya se había proyectado construir una línea de tranvías que uniera los pueblos de la vega granadina entre sí, y con la capital. Pero el proyecto no prosperó.
A finales del mismo siglo aparece la empresa belga Edmond Fage, que estudia y proyecta una serie de tranvías de vapor, a la que se otorgan algunas concesiones. Paralelamente la compañía Tranvías de Granada y Murcia obtiene también algunas concesiones en 1895, y al final se hace con el traspaso de las que pertenecían a Edmond Fage.
En 1901 se inician las obras de construcción, que quedaron interrumpidas al poco tiempo.
En 1903 se traspasan las obras, materiales y concesiones a D Nicolas de Escoriaza, al mismo tiempo que la Administración autoriza al cambio de tracción a vapor a tracción eléctrica, y concede un plazo de dos años para concluir las obras de construcción.
Tres meses más tarde Escoriaza constituye la compañía Tranvías Eléctricos de Granada (TEG). Se reemprenden aceleradamente las obras, concluyéndose la primera línea tan sólo seis meses mas tarde.

    Inauguración de la línea de la Alhambra, el 22 de Diciembre de 1907 (colección JA Gómez)
Ésta se inauguró el 7 de julio de 1904, y cubría el trazado Cocheras, Puerta Real, Paseo de La Bomba, Puerta Real, y Plaza Nueva. Así se iniciaba una etapa en que se consolidaría lentamente la red tranviaria de Granada, hasta el 9 de Agosto de 1939 en que se pondría en servicio la última línea de la red, que llegaba hasta Fuente Vaqueros.
Durante esta época expansiva, tuvo lugar la construcción de numerosas líneas algunas de ellas de concesión ferroviaria, como veremos mas adelante, constituyendo una red tranviaria que fue en su momento una de las de mayor importancia de España.
No cabe duda de que la participación de los Escoriaza en la dirección de la empresa dio a ésta un fuerte impulso ya que su intervención en las redes de San Sebastián, Zaragoza y Cádiz les había dado una gran experiencia en el campo de los transportes tranviarios urbanos e interurbanos.
La gran afluencia turística a la Alhambra de Granada motivó que pocos años después de la primera inauguración su pusiera en servicio un nuevo ramal hasta la misma Alhambra, siendo en este tramo donde hubo que instalar un sistema de cremallera, como veremos más adelante.
    El coche nº15 en plena rampa de la Alhambra (Museo del FC de Asturias)

Ya anteriormente la mencionada empresa Edmond Faga había solicitado la concesión para un funicular a la Alhambra, habiendo caducado en sus manos en 1900. Posteriormente la compañía Tranvías de Granada y Murcia obtuvo la concesión para esta línea que, como ya se ha mencionado, se traspasó en 1903 a la nueva compañía Tranvías Eléctricos de Granada, quien dio el impulso definitivo a su construcción.
Así, en 1904 se hace público un proyecto en el que persistiría la construcción del funicular como complemento del tranvía, pero posteriormente se modificaría el proyecto por diversas razones, suprimiendo el funicular y variando substancialmente el trazado del tranvía que debería ascender hasta los suntuosos jardines de la Alhambra.
Para ello se debería construir un tramo con cremallera, convirtiéndose en el único tranvía de España con estas características.
En 1905 se pondría en servicio la primera parte de esta línea, que partiendo de Plaza Nueva pasaría por la calle de la Colcha, Pavaneras, Santa Escolástica, plaza del Realejo, calle Molinos y las Vistillas de los Ángeles, siendo de adherencia simple todo este trazado.
Para poder construir el tramo más difícil hubo que proceder a numerosas expropiaciones, y hubo que realizar diversas obras de importante envergadura, con lo que la inauguración se retrasó hasta el 22 de diciembre de 1907.

        El mismo coche nº 16 asciende por el mismo punto que en la fotografía anterior, pero unas décadas más tarde. Se aprecia la "modernizada" caja metálica del coche, entre otros cambios en el paisaje.

Posteriormente TEG obtuvo la concesión de una línea interurbana, que inaugurada en 1912, transcurría por Armilla y Churriana y llegaba hasta Gabia la Grande.
En 1914 se inauguró una nueva línea de concesión de ferrocarril hasta Santa Fe y Macarena, y en 1916 ésta última llegaría hasta Artafe.
En 1918 se prolongaría nuevamente estas dos líneas hasta Chauchina y Pinos Puente.
En 1922 una nueva concesión ferroviaria permitió a esta compañía crear una nueva línea que, partiendo de Armilla llegaría hasta el pueblo de Alhendin. En 1923 se prolongaría este ferrocarril hasta Padúl, llegando a Dúrcal en 1924 para lo que debía cruzar un aparatoso puente de hierro sobre el barranco del río Dúrcal, de 189 metros de luz, con una altura de 51 metros. Este puente merece mención especial tanto por sus características como por su curiosa historia, por lo que se incluye un link para verlo.
A partir de este punto se construyó en 1927 un teleférico como continuación del ferrocarril hasta Motril, sólo para mercancías. El teleférico prestó servicio hasta 1953.
El autor de esta wep tuvo ocasión de saber a través de los lugareños, que el trazado se prolongó en dirección a Motril, tendiéndose la vía al menos hasta Orgiva, pero unas inundaciones destruyeron las obras, que no volvieron a construirse.

Por último en 1939 se inauguró la pequeña línea ya mencionada, también de concesión ferroviaria, que prolongaría la línea de Chauchina hasta Fuente Vaqueros.


Uno de los coches empleados en las lineas de adherencia normal de TEG

En resumen la compañía disponía de una parte urbana con unos 17 kms, y una parte interurbana formada por cinco líneas que terminaban en La Zubia (km 9), Dúrcal (km 28) y Gabia La Grande (km 10) por el Sur; en Fuente Vaqueros (km 20) y Pinos-Puente (km 18), por el Oeste.
En total TEG llegaría a contar con casi 90 Kms de vías urbanas e interurbanas, siendo de vía métrica en su totalidad.
Independiente a ésta compañía, Granada disfrutaba también de otro tranvía de concesión ferroviaria y tracción eléctrica. Su ancho de vía era de 750 mm y pertenecía a la compañía Ferrocarril Eléctrico de Granada a Sierra Nevada. Finalizaba en Maitena, con unos 18 kms de recorrido por un bellísimo trazado montañoso.
 
(Ver mapa de la línea urbana y otros FFCC de Granada)                        (De Geografía de los Ferrocarriles Españoles)
(Ver mapa de la línea interurbana)                                                (De Tracción Eléctrica -
Enero 1962)
(Ver plano del tramo con cremallera)             (ASVAFER nº50 - Dibujo P Pintado)


 Entre 1960 y 1968 fue clausurándose la red urbana, desapareciendo con ella el único caso en que se utilizó la cremallera de Riggenbach en España (salvando el plano inclinado del FC del Langreo)
La red interurbana, de concesión de ferrocarril, pasó a FEVE en 1972 y fue clausurada a principios de 1974.


Vía y trazado

Las líneas urbanas de TEG estaban provistas en su mayor parte de carril Phoneix o de ranura, de 38 Kg/m.l., unidos por tirantes metálicos y asentados sobre largueros de hormigón. Algunos tramos de esta red estaban formados por carril tipo Vignole de 23 Kgs/m.l. asentados sobre traviesas de madera de 1'80 x 0'20 x 0'12 m.

Como hemos visto, el ramal hasta la Alhambra de Granada arrancaba de la calle de los Reyes Católicos, llegaba por simple adherencia a las Vistillas de los Ángeles. En este punto la cremallera ascendía duramente por una pendiente entre Campo de los Mártires y la Alhambra. El recorrido con cremallera estaba distribuido en cinco alineaciones rectas, dos curvas de radio 100 m, una de radio 30 m y otra de radio 29,5 m.
La pendiente media era de cien milésimas (10 %), si bien esta oscilaba entre 8% y 14%, y el sistema escogido fue el de Riggenbach. El desnivel era de unos 60 metros, alcanzando la cota de 800 m.s.n.m. en La Alhambra.

Por cuanto a la longitud del tramo con cremallera, hay diversas fuentes discrepantes entre ellas, a saber, en el Acta de reconocimiento de la línea de la Alhambra, se menciona que 572 m estaban dotados de cremallera, mientras que algunas fuentes periodísticas estiman esta longitud en 620 m. Por otra parte en documentos internos de la compañía TEG aparece cifrada en 558 m.


    Uno de los coches de la linea de La Alhambra espera su turno de salida en la Puerta Real.

Material móvil                                                               (Texto íntegro del artículo de José Antonio Gómez Martínez
"EL CREMALLERA DE LA ALHAMBRA" aparecido en la revista ASVAFER nº 50)
Para atender el funcionamiento de la línea de la Alhambra la concesión obligaba a disponer de dos coches motores que son los que la compañía dedicó a su línea de cremallera. En la fecha de la inauguración, dichos tranvías eran los números 14 y 15. La numeración era correlativa con el resto de los coches de la compañía aunque más tarde debió haber una renumeración pues en una fotografía podemos ver perfectamente que uno de los coches portaba el número 16.Las cajas eran similares a las del resto de los coches de que, en un principio, disponía la compañía de los Tranvías eléctricos de Granada y pertenecían a un modelo unificado de Carde y Escoriaza que también se podía encontrar en las redes de Valladolid, Gijón y Cádiz. La caja contaba con un habitáculo central para los viajeros y con balconcillo en cada extremo del vehículo donde iba alojado el conductor manejando la controla.
En cada lateral, el compartimento central disponía de tres grandes ventanas y los testeros o frontales se hallaban divididos en tres ventanillas de las cuales, las dos laterales poseían en su parte inferior unas chapas curvadas hacia el exterior que dejaban el espacio suficiente para permitir el movimiento de palancas situadas muy cerca de las ventanillas. Sobre el techo, un hermoso linternón recibía en su parte superior el trole de pértiga que captaba la corriente del tendido aéreo. La tensión de trabajo era la habitual en las redes tranviarias españolas: 600 voltios.

Los coches pesaban diez toneladas e iban equipados con motores eléctricos de 54 caballos (56 según el acta de reconocimiento) de potencia total. Desde la controla se podían introducir hasta seis puntos de marcha para regular la velocidad y el esfuerzo de tracción. Naturalmente disponían de un eje dotado del piñón necesario para engranar en la cremallera y dar tracción en el tramo de mayores pendientes.
También contaban con un sistema de detención triple: un freno eléctrico con cuatro puntos, uno de husillo que actuaba a través de una banda flexible sobre una polea situada en el eje posterior del vehículo (algunas fuentes señalan que actuaba sobre el eje motor de la cremallera) y un tercero, también de husillo, que actuaba sobre zapatas situadas a ambos lados de cada rueda. Las precauciones no eran exageradas puesto que en una línea con las pendientes del tranvía de la Alhambra, que alcanzaban un 14 %,  había que evitar en la medida de lo posible todo riesgo de accidente. Para completar el capítulo dedicado al material móvil diremos que, por concesión, estaban asignados a la línea de la Alhambra, además de los dos coches ya mencionados, cuatro vagones para las mercancías.

Los trucks de los coches motores procedían de la firma SLM de Winterthur, los motores eléctricos de tracción fueron fabricados por la casa Thomson Huston y las cajas de los coches, como no podía ser de otra forma, salieron de los talleres zaragozanos de Carde y Escoriaza.


  Un tranvía en la rampa del hotel Palace después de una nevada en 1911. (Foto Archivo Municipal de Granada)

La explotación                                                               (Texto íntegro del artículo de José Antonio Gómez Martínez
"EL CREMALLERA DE LA ALHAMBRA" aparecido en la revista ASVAFER nº 50)


 En 1922 los coches motores iniciaban el servicio saliendo de las cocheras a las 7 de la mañana y luego de Puerta Real a las horas y a las medias y el último tranvía circulaba a las 11,30 de la noche.

Un documento de 1911 establecía el siguiente recorrido para la línea de la Alhambra: Plaza Nueva, calles Reyes Católicos, la Colcha, los Molinos y Vistillas de los Ángeles. Desde este último lugar se iniciaba el ascenso propiamente dicho a la Alhambra pasando por la cuesta del Caidero, calle de Antequera Baja, hotel Palace, Paseo de los Mártires y Hotel Washington.

A pesar de los tres sistemas de freno con que contaban los coches motores, el 3 de septiembre de 1924 tuvo lugar el único accidente de cierta importancia en el cremallera de Granada: un coche motor perdió los frenos y acabó descarrilando y empotrándose en un muro de las Vistillas, en la parta baja del recorrido. Por fortuna sólo se produjeron algunos heridos leves pero, a partir de entonces, el recorrido del cremallera se limitó al trayecto entre la Alhambra y el Hotel Palace, enlazando con el tranvía que llegaba hasta el Penal de Belén, cerca del Palace, por medio de un transbordo.
 


El final                                                                            (Texto íntegro del artículo de José Antonio Gómez Martínez
"EL CREMALLERA DE LA ALHAMBRA" aparecido en la revista ASVAFER nº 50)


 Durante las fiestas del Corpus de 1944 el cremallera fue clausurado por falta de usuarios. Si embargo, el Centro Artístico solicitó a la compañía de los tranvías de Granada que se pusiera de nuevo en servicio para atender la demanda originada por tres conciertos de la Orquesta Filarmónica de Madrid, ofrecidos en el Palacio de Carlos V. Así, los días 15 y 16 de junio, el cremallera rodó de nuevo por sus rampas pero el día 17, el tranvía quedó averiado en el Caidero y ya no volvió a funcionar. Un coche taller se lo llevó remolcado hasta las cocheras y con este hecho se cerró una página muy especial en la historia de los tranvías granadinos y de los españoles en general al clausurarse la única línea de tranvía de cremallera que ha funcionado en nuestro país. Había prestado servicio durante 27 años. La situación legal debió de continuar sin variación durante varios años pues sabemos que el 18 de agosto de 1952, el Ayuntamiento y la compañía de tranvías acordaron reducir los términos de la concesión limitando el recorrido al tramo que mediaba entre Plaza Nueva y Vistillas.

Desde 1944 hasta hoy, muchas han sido las iniciativas y muchos los proyectos para establecer otro sistema de acceso mecánico a la Alhambra pero, de momento, ninguno de ellos ha sido llevado a la práctica. Lo cierto es que con el movimiento de personas que se desplazan al gran monumento granadino, creemos quedaría más que asegurada la rentabilidad de tal medio de transporte.



 
 

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