Bio-ovnis, la
teoría olvidada
por: Marisol
Roldán & José Antonio Roldán
Desde que el año
1947 se implantó el concepto de ufología moderna, los investigadores
hemos estado preocupados y obcecados con recabar testimonios y pruebas
que estuvieran relacionadas con los ovnis.
Todo ha sido poco para
una búsqueda, que hoy por hoy, sigue siendo estéril. No por falta de
signos que avalan su existencia (otra cosa es su origen y procedencia),
sino porque ninguno es lo suficientemente contundente para mostrarlo al
mundo como una realidad solucionada. Los ovnis siguen si explicación. El
que piense lo contrario ha incurrido en uno de los "pecados" prohibidos
al investigador, es decir, se ha dejado llevar por lo que él cree, otros
creen y todos deseamos. Pero en el fondo, continúan sin dar claridad al
oscurantismo del fenómeno de los No Identificados.
Hemos
tenido medio siglo para engrosar las listas de avistamientos. Los
archivos con casos sin resolver están a punto de caer por su propio
peso. Y ni uno, ni uno sólo de ellos, por mucha publicidad que se le
haya dado o por muchos beneficios que haya dado han sido verificado como
auténtico.
No por más famoso que se haya hecho un caso en
concreto se ha transformado en una realidad. Que a unos nos gustaría y
que otros negarán hasta la saciedad. Seguimos en el punto cero. Los más
atrevidos intentan buscar explicación. Se atreven a formular hipótesis.
Los ovnis pueden ser terrestres, extraterrestres o intraterrestres.
Estos son los tres vientres preñados de la madre Ufología. Uno de ellos,
gesta la verdad. Los otros tal vez también. Y en ese ambiguo camino nos
debemos de mover los estudiosos y los aficionados a este tema. Aunque
los más afectados suelen ser los propios protagonistas de las luces y de
los seres que parecen manipularlas.
Si son terrestres,
alguien nos está engañando. ¿Debemos suponer de que paralela a nuestra
sociedad han coexistido seres de elevada tecnología que siempre nos han
mantenido oculto su poder e intenciones?. ¿Existían militares, proyectos
secretos, prototipos...en la prehistoria? o debemos pensar algo
más...
Si son intraterrestres, alguien está viviendo
absurdamente. Es magnífico pensar que grandes filosofías y culturas
viven gracias a un sol interno, en nuestro planeta. Sea cual sea la
leyenda apocalíptica que les llevó hasta allí. Pero a estas alturas, con
el maravilloso universo que nos rodea y la aparente tecnología que
representan estos ovnis si fueran suyos, ¿por qué iban a seguir viviendo
como prisioneros en su propio reino?. En el caso de no querer mezclarse
con nosotros, ¿por qué no buscarse otro planeta habitable?. O acaso,
¿tanto tiempo bajo tierra les ha hecho ser biológicamente adaptados a la
vida interior, es decir, ya no son humanos -tal y como nosotros
entendemos-?. Otra vía-teoría inexpugnable.
Si la respuesta está
más allá de nuestro sistema solar, los ovnis, por qué a veces se dejan
ver como objetos sólidos y materiales. ¿Tal vez porque nuestras mentes
aún no han entendido que viajar en vehículos por el espacio es inviable
a largas distancias, en la actualidad?. Alguien podría rebatir esta
interrogante, mencionando la palabra mágica...agujero de gusano, pero es
eso...simplemente magia y magia es igual a deseo, por ahora. Además no
es tan sencillo. Existiendo estos portales cósmicos no sabemos cómo
afectarían a la materia. Grandes aspiradoras estelares, succionantes de
la materia y de los campos gravitacionales, de la energía, en cuyo
interior se desintegraría todo átomo y de haber salida, posiblemente el
elemento engullido no tendría que ver nada con el resultante. Es curioso
escuchar en distintos medios, a presuntos expertos que apenas saben de
física más allá de lo leído en un
artículo, hablar de lo viajes interestelares con tanta facilidad,
atreviéndose incluso a dar como veraces teorías de posibilidad
matemática dadas a conocer por sondas espaciales y radiotelescopios de
observación espacial. Que hablan de la posible existencia de agujeros
negros más allá de nuestra galaxia. Pero lo que nos están diciendo
realmente, a nivel teórico, es que hay con cada uno la posibilidad que
el cosmos esté transmutando en ese punto en concreto (es decir, que cada
agujero de gusano sería una puerta a la nada, roturas de nuestro
universo y lo que entre por él desaparece, transformándose en pura
energía que está preparada para un nuevo proceso big bang a pequeñas
escalas). De todas formas, la astronomía y la astrofísica humana, como
todo, está dando sus primeros pasos y parte de pura
teoría.
¿Quién sabe si ciertamente los ovnis, y los que
supuestamente los tripulan, no han logrado controlar esas aspiradoras
cósmicas, de espacio y tiempo?. Y afinando más,
¿quién nos dice que
no vienen del otro lado?.
Pero si intrincado es inclinarse
en la triple elección principal de su procedencia, más complicado se
hace entre otras clasificaciones que hacen referencia a las formas de
los objetos, de las luces...Triangulares, circulares, ovalados,
esféricos, romboidales, etc, es decir, lo que nuestra geometría les
permite variar. Y metamórficos, metafísicos, etc, lo que nuestra
imaginación les puede permitir.
Entre las miles de
descripciones, en pocas ocasiones existen coincidencias totales, lo que
nos puede llevar a pensar que, o bien, sus autores nunca los hacen
iguales o que no son iguales todos sus autores. Implicando distintas
procedencias y posibilidades para el mismo fenómeno o para lo que a los
hombres nos ha parecido que es un mismo fenómeno, que podría no
serlo.
Debemos de ser conscientes que la raza humana no
tiene asumido que su lógica puede no ser la lógica que reine en el
universo. Y que no sería la primera vez, que hemos estado conviviendo
con un misterio al que le hemos creado una leyenda, mientras llegaba el
científico de turno que lo transformaba en ley. El físico, astrónomo,
matemático y filósofo inglés Isaac Newton bautizó la gravedad, el
astrónomo polaco Nicolás Copérnico hizo girar la Tierra alrededor del
Sol, el biólogo y religioso agustino austriaco Gregor Mendel apadrinó la
actual genética, etc...quién será el que encuentre o se tope con la ley
de los ovnis.
Más allá de las propias creencias, de las
investigaciones periodísticas, han existido personas que han intentado
encontrar sentido científico a la actuación de estas luces. Jacques
Valleé quiso verle explicación a las oleadas, Antonio Ribera nos mostró
que cada cual asimila el fenómeno según el prisma de la ciencia que
domina y de la creencia que posee, Juan José Benítez nos enseñó que la
temática ovni nos interesaba a todos y desde todos los tiempos,
pensamiento que defiende el suizo Erik von Däniken. Pero, ¿ciertamente
estamos dispuestos a buscar la verdad...aunque nos defraude? o
¿preferimos responder al interrogante ovni con una verdad que nos guste
y complazca a la mayoría?. Al fin de cuentas, ¿quién no ha dicho eso de
"esto es así...porque algo dentro de mí me lo
indica"?.
No somos
dioses. De nuestra naturaleza humana y de la que nos envuelve no lo
conocemos todo. En realidad, ahora estamos atisbando algunas posibles
respuestas de cosas que nos han preocupado desde la antigüedad: la
inmortalidad, la genética, criptozoología, etc...ya no suenan a
misterio, sino a ciencia. Y eso nos hace pensar que posiblemente aún
estamos unos lustros llevándonos sorpresas. Los pequeños descubrimientos
que acontecen día tras día y que los medios de comunicación se encargan
de difundir van atando cabos a los enigmas pendientes y los ovnis no se
escapan. Cuando por fin llegamos a asimilar el concepto de relatividad
enunciado por Albert Einstein, vimos la posibilidad de mundos paralelos,
entrelazados en dimensiones, teníamos casi explicada la premisa del
fenómeno...alguien nos dice que el universo es plano, que la Tierra
posee más masa, que nuestro planeta engorda diariamente varias toneladas
gracias al material espacial que le cae, o que en el planeta de la
esquina existen vestigios de que su geología fue habitable. Es el
momento de plantearse nuevas hipótesis o tal vez de rescatar y revisar
algunas de las antiguas que se guardaron en los cajones del olvido por
parecernos absurdas, poco cientifistas.
Cuando tras el big-ban
inicial se formaron los planetas al nuestro comenzaron a llegar un
bombardeo de asteroides portadores de elementos químicos que cambiaron
nuestra atmósfera y rebajaron el calor del planeta. Entonces, al parecer
se produjeron los océanos y se inicio la vida.
¿Pudieron llegar
en esos asteroides...seres semicreadores?, que no han perdido su
adecuación genética a los lugares de origen. Lo que les podría hacer
adaptables a los medios hostiles que a otros seres vivos se les niega
por constitución física.
BIO-OVNIS, ¿PODRÍAN EXISTIR?.
Es
lógico que antes de empezar a plantearnos la posibilidad de que cierto
número de objetos no identificados pudieran ser definidos cómo supuestos
bio-ovnis, tengamos claro que queremos decir bajo las siglas de este
término ufológico.
Biovnis serían organismo vivos no
identificados que podría llevar a confundir lo visionado con algo
inanimado o no. En realidad los ovnis, en el caso de estar tripulados no
dejarían de ser una suerte de bio-ovnis, una conjunción de máquinas y
organismos vivos. No sólo porque los tripulantes pudieran ser entes
vivas, sino porque la misma aparente máquina o luz que los transporta
pudiera estarlo en parte. Nada descabellado para los que se atreven
abrir su mente a las posibilidades. A fin de cuentas ya tenemos, aquí en
la Tierra, un recien "parido" ordenador capaz de reproducir parte de sus
componentes. O chips de desarrollo biológico.
Cuando el
matrimonio de biólogos británico Ekdman sostuvo entre sus manos un
celacanto recién pescado, una pieza del puzzle de nuestros enigmas
volvió a desencajarse. Un fósil extinto...en un mercado asiático. Cuando
un grupo de científicos se sorprendió ante la existencia de bacterias
que metabolizaban azufre se habían dado cuenta de que la vida se había
desarrollado al margen de nuestra ciencia, pero no por ello se podía
negar la evidencia. Pero claro, era muy sencillo hacerlo cuando ya
estaba en el objetivo del microscopio. Y ¿si parte del fenómeno ovni
tuviera un origen biológico y terrestre desconocido hasta ahora por
nosotros?.
¿Podrían existir seres conviviendo con nosotros, seres
invisibles, salvo contadas excepciones en las que son vistos y tal vez
confundidos por objetos no identificados?. Nos referimos a tipo de vida
cuya vibración energética no es igual que la nuestra y de la que
desconocemos cualquier característica vital.
Los
oceanógrafos Baisfield y Lebland son dos de los científicos que más
aportaciones han dado sobre especies desconocidas en las aguas marinas.
Escribieron en su libro Cadborosaurus: supervivientes de las
profundidades, acerca de saurios y reptiles que se creían no extintos
sino imposible, debido a que no son más que saurios "ya evolucionados"
en el medio marino, su hábitat.
Olvidémonos de la biología física
y abramos nuestras mentes en un intento de escrutar esta antigua
hipótesis
ufológica, a
una auténtica fórmula vital. En la que se entienden los seres vivos, no
sólo como cuerpo, sino como un campo energético, en un aparato
inmunológico, etc...Y por otra parte, atrevámonos a pensar a que los
lugares que se creen no habitados de nuestro planeta pudieran estarlo.
Los fondos de los océanos, las grandes fosas marinas, son una buena
muestra de enclaves que pensábamos imposibles de morar y han resultado
estar totalmente poblados, eso si, por formas desconocidas de vida,
desconcertantes aptitudes y actitudes, producto de la necesaria
adaptación al medio. Desde el génesis de nuestro planeta, los propios
hombres hemos variado, nos hemos adaptado, sobrevivido y
reproducido...¿no pudieron otras especies haber hecho lo propio en
lugares como la estratosfera, hidrosfera, etc...?. Metabolismos sutiles
y cambiantes según la necesidad del medio.
Ivan T. Sanderson en su
polémico libro Residentes invisibles hablaba de razas anteriores a los
hombres, descendientes directos de las primeras formas de vida marina,
que podrían haber logrado una evolución intelectual igual o superior a
la humana. Que saldrían de cuando en cuando a la superficie, topándose
con testigos anecdóticos.
Si tomáramos un vaso vacío y lo
pusiéramos boca abajo en una mesa, en condiciones normales, nosotros no
veríamos nada...excepto aire. Desde pequeños nos han enseñado que el
aire eran elementos de hidrógeno, de oxígeno y otros gases. Pero,
cohabitando invisibles entre ellos minúsculas formas de vida evolucionan
y se reproducen igual que hacemos los hombres. Y aunque no les echemos
cuenta, están ahí y forman parte de nuestra vida. Eso sí, para verlos
necesitamos cambiar o modificar el medio, es decir, aprender a verlos.
Hoy en día, el mundo microscópico se nos hace más real. Muchas
enfermedades transmitidas por estos habitantes del micromundo fueron
tomadas ayer, entre los creyentes de la raza humana, como castigos de
entidades superiores.
Leviatán, el señor de los mares,
conocedor de todas las lenguas del planeta, con un aspecto monstruoso y
gigantesco. Las leyendas hebreas lo describen capaz de vomitar fuego,
producir humo en sus fosas nasales. Dejando en su vagar marino una
estela plateada detrás de si.
El Talmud cuenta que dos
sabios rabinos hacían una travesía marina cuando vieron brillar una luz
sobre las aguas. Creyeron ver los ojos de Leviatán.
Leviatán era
una creación divina, un ser deforme, pero sabio. Impuesto para cuidar a
los hombres o castigarles. Capaz de volar hacia su creador. Guardian de
tesoros y lugares mágicos. Al que además la leyenda atribuye muchos
casos de secuestros de hombres sabios o de buscadores de sus "enigma" a
las que "engullía en su luz o fuego".
Entre las décadas de los 70
y 80 muchos estudiosos de lo inexplicable examinaron concienzudamente el
fenómeno ovni desde todos los campos del saber posibles. Apoyados por
estudios tecnológicos novedosos como el láser empezaron a postular sobre
la existencia de la mismísima antimateria como algo real en el universo.
Las mentes instruidas empezaron a ver enlaces increíbles entre el campo
de las energías y los fenómenos ufológicos.
La tensión tectónica
o teoría de la TTT se formuló hace 20 años por Derry Persinger y
pretendían encontrar explicación a los ovnis con fenómenos naturales.
Según esta teoría la tensión tectónica de los volcanes podría producir
liberación de bolsas energéticas o gases, a veces, luminiscentes que
podrían resultar la explicación de muchos casos ovnis, sobretodo en
zonas marinas como Canarias.
De todas formas las Canarias es un
ejemplo peculiar digno de observación, pues al parecer estas islas no se
cortan donde el mar parece delimitarlas, sino que se extienden miles de
kilómetros por debajo del mar, lo que podría propiciar la existencia de
una forma desconocida de vida y por qué no...anfibia.
Lo que
llamaba más la atención de estos objetos desconocidos era esa "extraña
luz" que describen los testigos y que suelen envolver al objeto o salir
del mismo. Las declaraciones de los observadores repiten insistentemente
esta constante lumínica, incluso en los casos en los que no aseguraban
que hubieran visto un objeto sólido.
Las extrañas luces con o sin
relleno tangible y sólido variaban en su intensidad y color, pero
guardaban en común el hecho de no ser molestas al ojo humano, pese a que
por las dimensiones de sus focos en muchas ocasiones debieron haber
provocado deslumbramiento o ceguera momentánea entre los observadores.
Hecho que indica que se trata de un tipo de luz especial, de un espectro
o gama desconocida...Lo que podríamos llamar energía fría...pero, ¿qué
tipo de energía produce frío?. Desde luego no hablamos de energía
eléctrica ni de combustión de ningún tipo, en ambos casos hay una
pérdida calorífica. Y por el contrario pruebas realizadas por
investigadores ufológicos demostraron que tras la presencia de un ovni,
los termómetros instrumentales más sutiles no mostraban incremento en
sus índices, más bien sucedía lo contrario. Algo similar a lo que sucede
en la paraciencia cuando se registran presencias "extrañas". ¿Hablamos
pues de energías que absorven calor?, es posible. Tal vez sea una
explicación lógica y prudente pare entender el porqué los casos de ovnis
lumínicos más espectaculares han sido registrados en zonas de clima
tropical o templado, pero también se han dado casos en lugares de frío
externo como en la estepa rusa o en Noruega, a este respecto podríamos
buscar la explicación en la nieve. Una especie de acumulador natural del
calor solar (algo parecido a placas solares o espejos). Claro que todo
puede ser coincidencias.
Otra curiosidad que ofrecen las lueces
es su frecuente parpadeo o destello. Algunos como el contactado italiano
Siragusa, lo describían como latidos, porque dan la sensación de seguir
una constante. Los latidos del corazón de los seres vivos producen un
ritmo similar (sístole y diástole), pero eso no sería un detalle
suficiente para probar que los ovnis -alguna parte de ellos- son seres
biológicos, pues las máquinas creadas por los hombres (el motor)
reproducen estos movimientos.
Y ¿si lo que se llega a deducir es que
se trata de un lenguaje similar al de animales eléctrico como la
ánguila?, debemos de pensar que el parpadeo no es constante, sino con
variantes perceptibles lo suficiente para la construcción de un idioma.
Pero, ¿cuál?. ¿Se tratará de un sistema básico como el binario empleado
en nuestro planeta o cómo el empleado en telegrafía?. Tal
vez.
Quizás la misma función tenga ese sonido sútil que presentan
casi todos los ovnis observados por los testigos a poca distancia.
Muchos afirman haber percibido un débil zumbido más similar al provocado
por el vuelo de una abeja que al de una máquina con motor. Un zumbido
cuya intensidad variaba según la propia luz expelida por el No
Identificado.
La tercera peculiaridad que a estas alturas del
fenómeno ovni no pasa desapercibida nos viene señalada por su
movimiento. Casi siempre zig-zag, pero también por su extraña capacidad
de pasar de estar inerte a adquirir grandes velocidades. No
importándoles lo sentidos arriba y abajo, derecha o izquierda y su
capacidad para realizar maniobras increibles. Solo aptas para seres
invertebrados o exentos de engranajes. Y cambios de sentido imposibles,
al menos para máquinas humanas.
Los calamares gigantes como los
"pescados" en las últimas fechas (Canarias y la Antártida, por ejemplo)
y que forman parte de la leyenda de dichas zonas son enormes ( y no
tanto) seres tentaculares, cuyo nado vertical o rectilíneo nada tiene
que ver con un pez. Visto desde la superficie podría dar la impresión de
una bola submarina de enormes dimensiones pues pueden llegar a medir 20
metros (Architenthis Dux) que además pueden provacar el efecto óptico de
luminosidad y que suele crear una estelas con su defensiva expulsión de
tinta. En el museo de Naturales de Tenerife se puede observar un calamar
de 10 metros. Igualmente resulta curioso que precisamente en esta zona
de la península se den constantes avistamientos osnis.
Sin
embargo, los seres vivos más ágiles que las máquinas podrían lograr ese
efectos, suponiendo claro que pudieran
las especies nadar, volar, bucear y dominar los espacios
conocidos, todo a un mismo tiempo, como parecen hacerlo estas
luminiscencias desconocidas o tal vez, ¿nos confundimos?.
En
Canadá, donde frecuentemente se producen avistamientos y denuncias ovni,
existe un elevado porcentaje de los que se mueven exactamente bajo el
mar costero (OSNIS). Curiosamente es allí también (bahías como la de
Cadboro) donde se cuentan leyendas de serpientes marinas
luminosas.
Este punto nos tiene muy divididos a los que buscamos
una explicación a los ovnis. La gran mayoría tras revisar la causística
mundial (cada día se reportan más de 300 ovnis a nivel mundial como
media) creen que si, es decir, un ovni tiene la extraña capacidad de
dominar los medios y los elementos que conocemos: el aire, el fuego, el
agua, la tierra...más que dominar tienen la aparente facultad de
desenvolverse y desplazarse en todos.
Para un reducido grupo de
investigación empiezan a abrirse nuevas posibilidades con el estudio de
los diferentes medios y los ovnis característicos que se muestran en
cada uno en concreto.
- O.V.N.I: serían los conocidos objetos
voladores no identificados (medio aire).
- O.S.N.I: objetos
submarinos no identificados (medio interior marino).
- O.F.N.I:
objetos flotantes no identificados (medio superficie marinas o cúmulos
de agua).
- O.E.N.I: objetos extraplanetarios no identificados
(observados fuera de nuestro planeta).
- O.S.B.N.I: objetos
subterráneos no identificados (medio tierra).
- Foo-fighter: bolas de
fuego no identificas (medio aire).
Durante la I Guerra Mundial
los foo-fighters fueron observados por pilotos de la contienda de ambos
bandos implicados. Años después lo afirmarían, así como el que no habían
hablado pues creían que eran armas secretas del
enemigo.
Pero la historia, ya nos habló de carros de fuego,
de dragones escupidores de bolas de fuego o de dioses lanzadores de las
mismas.
Por supuesto que nuestros antiguos tenían más facilidad
en relacionar este tipo de fenómenos con animales y dioses, su mente
mítica no es nuestra actual inteligencia tecnológica. Nosotros buscamos
explicaciones más complicadas a los fenómenos ufológicos, como el caso
de los foo-fighters, la definición de máquina voladora no es más
tentadora que la del dragón...Pero no olvidemos que también somos más
imaginativos y que nuestros ancestros explicaban las cosas que veían, a
su manera, pero viéndolas. Porque no hablaron de "artefactos o
aparatos", sino de descripciones biológicas como animales...¿tal vez
porque eran más parecidos a algo vivo que no a un objeto tecnológico?
(ejem: Leviatán).
En este punto tendrían sentido seres
mitológicos como los propios ángeles "alados" o las sirenas, por citar
ejemplos. Y sin duda, más cercano nos queda el mundo de los
dragones...de gran parecido con los saurios, que en su forma alada o en
su versión acuática (plesiosaurios), pudieron en pequeñas cantidades
haber sobrevivido a la extinción de los grandes saurios. Eso enlazaría
el misterio de los ovnis con otros, como el de los animales lacustres,
que pudieran ser no ya fósiles de los saurios vivos, sino evoluciones
adaptadas al medio. Algún día, quizás, nosotros también nos convirtamos
en bio-ovnis.
La medicina afirma que el hombre podría adaptarse,
en mente y cuerpo, a un hábitat marino. En la investigación actual, ya
se experimenta con la posibilidad de que el hombre pueda adaptarse a los
medios marinos y espaciales. Donde los problemas más graves a reducir
serían la oxigenación sanguínea y la presión atmosférica, que influye
sobre la misma y el riego cerebral. Jean Costeau, ya soñaba con esos
adelantos. Y, ¿si los anteriores moradores del planeta se hubieran
adelantado, bien por vía natural de selección o genética?.
Si vivieron y sobrevivieron en las profundidades
ocultos, necesariamente hubieran desarrollado, por las leyes de
adaptación biológica evolutiva de las especies, particularidades como la
de la luz (caso como los peces de las grandes fosas abismales ya las
presentan) e igual ocurriría si la adaptación vital se hubiera dado por
encima de la estratosfera, donde la presión atmosférica y la luz
escasean...y la misma opción habrían sufrido los que hubieran terminado
morando en las grutas internas del planeta.
En el caso de ser
posible la existencia de formas de vida desconocida en nuestros cielos o
mares, y suponiendo que tengan relación con la actual ufología
casuística. Debe subrayarse que deberían por su comportamiento de ser
seres individualistas, pues se muestran en poco número como norma
general. Aunque podrían vivir en manadas de 7 a 9 miembros, número
máximo de ovnis avistados...y que podrían tener enclaves preferidos para
su reproducción. Lo que explicaría su presencia máxima en lugares como
las Bermudas, donde generalmente barcos y aviones han desaparecido
hallándose décadas después parte de sus despojos. Justamente los
bio-ovnis se comportarían como cualquier otra especie ante un ser
desconocido como el hombre nos observarían, pero sólo nos atacarían
cuando directamente lo hiciéramos nosotros o cuando se sintieran
amenazados ellos o sus familiares.
Hoy por hoy, la ciencia se ve
a diario sorprendida por las posibilidades de vida que aparecen en los
lugares más insospechados. Algunos destinados para el desarrollo
biológico como eran los interiores de volcanes o los planetas de alta
radioactividad como Marte o Júpiter.
Dentro de
un cráter en 1998 se hallaron unas esporas de bacteria que utilizaban
para vivir bases de azufre y no de carbono como era habitual en los
seres desconocidos. Marte nos trajo hace milenios unos meteoritos en
cuyo interior se encontraron bases para vida microbiana. Júpiter (y
algunos de sus satélites naturales)ha mostrado a los radiotelescopios de
nuestra ciencia grandes cantidades de agua helada que posibilitan la
existencia, al menos de los elementos necesarios para la vida.
Y
la sorpresa llegó al mundo de los biólogos precisamente de la mano de un
saurio encontrado en Dakota del Sur (USA). Exactamente de su corazón
fosilizado que demostró al mundo que tenía cuatro cavidades y que había
producido sangre caliente para el gran Thescelosaurus
"Willo".
Cualquier de estas ideas hubiera resultado absurda hace
unos años, pero no lo han sido tal vez por la misma ecuación de
posibilidades. Las teorías de que, sino los ovnis, si cierta partes de
los que se dejan ver ante los
asombrados testigos pudieran tener su origen en una forma biológica
desconocida.
Al igual que los delfines sienten afinidad y
curiosidad por el hombre, estos bio-ovnis podrían ser tentados con los
objetos voladores como aviones que entran en sus territorios, desde hace
apenas un siglo, que bajan a sus aguas desde hace también poco más de
una centuria y que en cuyo caso la novedad no serían ellos, sino
nosotros que nos atrevemos a introducirnos en su dominios.
Quizás
todo lo que apunta a la existencia de bio-ovnis definiéndolos no como
artefactos, sino como "seres vivos", parezca ante los ojos de los
aficionados a la ufología restar importancia al fenómeno ovni. Sin
embargo, no es así. Ya que se enriquece las posibilidades y daría la
explicación a parte del Misterio.
Caso OVNI