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Se alimentan de vegetales, granos, semillas de plantas, frutos, flores, hojas verdes, raíces y algunos insectos como arañas y saltamontes, de todos modos esto varía según el suelo y los cultivos.
Uno de los “padres” sale a buscar el alimento durante la aurora y el ocaso mientras que el otro vigila el nido y se comunican mediante un peculiar canto. Además de los cazadores sufre el acecho de depredadores que buscan sus huevos y polluelos lo que causa que su mortalidad prematura sea mayor al 50%.
Es capaz de adaptarse a muchos tipos de hábitat, pero se la suele encontrar en zonas cultivadas. Durante la primavera es frecuente que habiten en zonas con cereal mientras que en verano y en épocas de caza eligen zonas con vegetaciones densas. Cuando crían a sus polluelos se mueven a matorrales cercanos a zonas húmedas como ríos o charcas.
Caza
Existen distintas variantes a la hora de la caza a la perdiz. Las más comunes son en mano, con perro, en ojeo y con reclamo macho. En la caza en mano es fundamental llevar una formación correcta y respetar las distancias y particularidades del terreno.
En el ojeo, que se puede realizar con o sin perro (generalmente un retriever), se bate el terreno, bien por el perro o por otro cazador, empujando a las perdices hacia los otros cazadores que permanecen en sus puestos. En la modalidad con reclamo se enjaula un macho perdiz para atraer mediante sus cantos a otras perdices, una vez que se aproximan el cazador dispara en el momento justo. |