Todos los aficionados a la pesca que han probado la pesca de la trucha hablan de ella con gran pasión y la describen como uno de los más bellos y apasionantes deportes y una de las más sanas y hermosas aficiones.
Como dijo J. Agut en el libro "La pesca de la trucha" de 1970: "Igual que una hermosa hada, que encanta y seduce por sus hechizos, la pesca de la trucha, para todo el que la vive de cerca o de lejos, ejerce un atractivo incomparable, y de tal modo cautivador, que muchos de sus adeptos hacen de ella su solo amor y le permanecen fieles para siempre"
Aquí nos proponemos ofrecer una serie de consejos sobre como pescar truchas y practicar este atrapante deporte.
El pescador
Antes de comenzar debemos estar seguro de poseer las siguientes cualidades: ser observador, muy paciente, habilidoso y conocer bien el río en que pescaremos. Si no creemos dar con estas aptitudes tal vez lo mejor sea buscar otro tipo de pesca.
La observación: Hay que ser curioso, inquisitivo e interesarse por todo lo que rodea a la pesca como el sol, las nubes, el viento, las corrientes. Hay que tomar todos estos factores en consideración y no se puede librar nada al azar
Paciencia: Es fundamental saber esperar, dominar los nervios, tener constancia e insistencia. Tanto para lidiar con los “tiempos muertos” como para no desanimarse. Pero no solo eso, inclusive hay que ser paciente en el momento que logramos que la trucha muerda el anzuelo. Cuando esto ocurre es fundamental saber esperar al momento justo porque no sirve apurarse porque esto rompería el hilo o le permitiría zafarse más rápido. En este caso la pieza debe ser sacada sin prisa, cansándola poco a poco, dándole hilo y recuperándolo hasta extenuarla.
Habilidad: Debemos tener la rapidez, soltura y disposición adecuadas para poder lograr nuestro objetivo. Esta cuenta tanto para la elección de las carnadas (que varían según tipo de trucha, río, época del año, etc) y la precisión para lanzarla. También hay que tener la rapidez suficiente para clavar el anzuelo en el momento justo cuando la trucha muerde la carnada, que además debemos de tener bien identificada y esto requiere una vista muy precisa.
El río
Es de fundamental importancia conocer bien el río ya que no son todos iguales. Los hay más angostos, con aguas límpidas, de gran caudal, con pequeñas cascadas, con aguas hirvientes y espumosas, entre otros. Además los mismos ríos pueden cambiar año a año dependiendo del caudal, crecidas o sequías, cambios que son determinantes para la pesca de la trucha. |
La trucha y sus características
Igual de importante que todo lo anterior es conocer al pez y saber como pescar truchas, sus gustos, sus movimientos, sus variantes, sus instintos, sus costumbres, sus sentidos y sus reacciones
La trucha común es un pez de agua dulce que pertenece a la familia de los salmónidos que se distinguen por poseer una pequeña aleta dorsal, secundaria y adiposa cerca de la cola. Se encuentra en ríos de agua pura y cristalina en especial de aguas rápidas de suelo arenoso y pedregoso. También se la encuentra en algunos lagos y lagunas de montaña.
La voracidad: Una de sus principales características es su inagotable voracidad, es prácticamente insaciable. De todos modos conserva un sagaz instinto de conservación que la aleja del peligro la mayor de las veces. Pero muchas veces le hace perderlo momentáneamente y hasta incluso a devorarse entre ellas mismas.
La visión: Su vista es extraordinaria, siendo esta su mejor defensa. Puede identificar al pescador a una gran distancia y tiene una visión tanto frontal como lateral. Una ves que tiene contacto visual con el pescador no morderá ninguna carnada por más tentadora que sea. Esto hace que se fundamental pescar río arriba para evitar ser divisado, no de frente a ellas ni desde adentro del río.
Su comida: Todo lo que sea insectos, gusanos, larvas o mosquitos son habituales comidas de la trucha. Pero no come durante todo el año lo mismo. Pero hay que tener en cuenta que come a sus presas vivas, por lo que la carnada debe de estar lo menos lastimada posible para que parezca viva, porque de lo contrario la rechazará.
La posición: Debemos conocer muy bien la posición de la trucha en el río, sus puestos de caza, sus puestos de descanso y sus refugios. Cuando los ríos están muy crecidos la trucha se suele quedar en remansos y tabladas para resguardarse de las crecidas detrás de cualquier obstáculos como piedras o troncos. Cuando los ríos disminuyen su caudal la trucha remonta la corriente y puede ser pescada en la misma. En tanto en verano se la suele encontrar en el medio del río y entre los hervideros donde el agua es más fresca y oxigenada. Hay que tener en cuanta también que todo refugio que le sirva para resguardarse de los pescadores es aprovechado por la trucha como las rocas, entre las grandes piedras, hierbas acuáticas o raíces de los árboles de los márgenes del río. Para cazar suele dirigirse a puestos de caza cerca de su lugar de reposo. |