BODEGA
Añadas del vino:
En León, La Rioja y, sobre todo, en La Mancha se concentra la
mayor producción española.
Hay que destacar las zonas de Valencia y Utiel-Requena, Jumilla
y Yecla en Alicante, y Tarragona. En las demás zonas del
interior el volumen es inferior aunque la calidad de algunos
de sus caldos, como los rosados de Navarra, son de gran
aceptación.
Los años con mejores cosechas (añadas) para el vino español han
sido 1964, 1973, 1978, 1979, y 1982.
El color del vino:
Aguindado: Tinto joven, tal vez con mucho tanino.
Brown: Excepto en el jerez o el madeira, el vino brown es
demasiado viejo.
Gris: Rosado muy pálido, especialidad de Francia.
Intenso: Referente al color.
Ladrillo: Color del clarete maduro.
Maderizado: Brown o en camino de serlo por el efecto del oxígeno
y la edad.
Pelure d'oignon ("tela de cebolla"): El rosado tostado de los
vinos rosés provenzales.
Pétillant o perlant: Con burbujas que se adhieren a la copa.
Purpúreo: Color joven; translúcido en el beaujolais joven,
acusado en el vino tinto.
Rosado: Ni tinto ni blanco.
Rubí (en el oporto, en particular): El rojo intenso del vino
joven.
Tawny (en inglés, "leonado"; en el oporto en particular): El
ámbar oscuro y acompañado del vino viejo.
Turbio: Algo no marcha bien, pues todo vino ha de ser brillante.
Descripción del vino:
Ahumado: Este sabor aparece en muchos vinos blancos.
Almendrado: Usual en los vinos de buen envejecimiento. Muy acusado
en un buen jerez seco.
Avinado: Un olor a uvas frescas.
Especiado: Muy pronunciado en los Traminer y Gewürztraminer.
Florido: Utilizado para un aroma atractivo.
Frambuesas: Sabor común en tintos muy buenos, en particular los
cultivados en Burdeos y valle del Ródano.
Grosellas: Olor y sabor de muchos tintos.
Manzanas: El ácido málico es común en un buen vino joven.
Melocotones: Asociado con una cierta acidez de fruta.
Miel: Asociado en particular con la "podredumbre noble".
Pedernal: Olor de chispas de pedernal en algunos vinos blancos.
Roble: Carácter dado al vino por el barril.
Terreno: Virtud o defecto, según el contacto. Cualidad común en los
vinos italianos.
Trufas: El más elusivo de todos los aromas, hallado en el borgoña,
Barolo y Hermitage.
Vainilla: Aroma conferido al vino, y mucho más al aguardiente, por
un componente del roble.
Verde: Olor a madera verde que puede proceder de una vendimia
poco madura.
Violetas: Otro aroma elusivo que algunos encuentran en su vino
favorito.
El olor del vino:
Acético: Vino que está picado o que se ha agriado.
Aromático: El simple olor a uvas del vino joven.
Azufrado: El olor caliente y picante a menudo presente en el vino
barato, en el que se ha utilizado el azufre para garantizar
su conservación.
Bouquet: Olor complejo procedente de la madurez en un buen vino.
Corcho: Olor (muy raro) de la botella con tapón enmohecido.
Foxy: Olor característico de la cepa nativa de los Estados Unidos.
Levadura: El olor de la levadura es atractivo en un vino joven,
pero indica inestabilidad.
Lleno: Buen contenido alcohólico.
Mohoso: Olor desagradable, quizá por una duela podrida.
Punzante: Buena señal indefinible, olor fresco y abierto de un vino
que es joven y durará.
Rancio: Olor del vino generoso y oxidado, especialidad del sur de
Francia y de Cataluña.
Séve: (En Francés, "savia"): Estilo directo y vigoroso de un buen
vino joven.
Consejos prácticos:
Descorchar una botella de vino: Con la cuchilla del sacacorchos
practique una incisión en la base del cuello de la botella y
retire luego el capuchón. Inserte el tirabuzón en el corcho y
realizando un movimiento circular llegue casi hasta el extremo
inferior del tapón. Accione la palanca del sacacorchos para
liberar éste limpiamente.
Descorchar una botella de cava: Retire la tira de papel metálico
que se encuentra en la base del cuello de la botella para dejar
al descubierto el tapón; ponga luego los dedos sobre el tapón y
deshaga con la mano libre el nudo metálico que sujeta el tapón
de la botella.
Sostenga la botella con la mano izquierda inclinándola en sentido
contrario a usted, mientras que con la derecha gira el tapón con
un movimiento circular para liberarlo con un sonido sordo.
Copas y vino: Las piezas más importantes de una buena cristalería son:
1. Copa de Jerez: Copa alta y esbelta que canaliza perfectamente el
aroma hacia las fosas nasales y tiene, además, el tamaño
perfecto para, a medio llenar, beber este vino.
2. Copa de Vino Tinto: Atulipanada o abombada, de tamaño mediano
para que el vino pueda desarrollar su aroma.
3. Copa de Vino blanco: Baja y convexa, más pequeña que la del
vino tinto, mantiene bien la temperatura para que el vino
permanezca fresco.
4. Copa de vino rosado: Redonda y de fino cristal, aconsejable por
su borde ligeramente más estrecho.
5. Copa para vino Burdeos y otros grandes tintos: Abombada y
de borde ligeramente esrechado. Su tamaño permite llenarla
solamente en una tercera parte, medida perfecta para apreciar
el vino.
6. Copa de cava, champagne, y espumosos: Que burbujean mejor en
una copa esbelta y alta, tipo cáliz.
