Me
encuentro perdido, falto de esperanza, exhausto, cansado de vivir, ya
no soy una persona, sólo siento que soy una masa de carne que ocupa
un lugar desconocido para mí en este bonito bosque mientras el
sol se cuela entre las hojas y llena de vida y luz a las plantas, y al
caminar, las hojas secas del suelo se rompen al ser pisadas, lo cual provoca
un sonido que muchos nos podemos imaginar, pero que muchas veces ni siquiera
lo hemos escuchado. Me encanta la naturaleza, por eso me hallo aquí,
el problema es que esta vez he pasado de observarla a sufrirla. Cuando
el sol iba perdiendo intensidad, el resto de mis amigos volvió
sin pensárselo a la ciudad, con sus coches, lejos de aquí,
a unos veinte Km. Pero a pesar de sus intentos para convencerme de que
ya era tarde y debíamos volver, no pudieron con mi pesadez, y empecé
a contemplar el atardecer y realizar unas fotos con el fin de intentar
plagiar el increíble colorido que da la luz de un atardecer en
una imagen captada por una
cámara de fotos, así que decidí quedarme y les dije
que se marcharan, y así hicieron.
Mis amigos se marcharon
todos cargando sus bultos en los maleteros de los coches y observé
mientras se marchaban que me criticaban de dos en dos por haberme quedado
allí, ya que me tomarían como loco, pero a penas hice caso
y me centré en lo mío, en disfrutar del atardecer y hacer
mis fotos.
Me quedé solo,
con mi cámara de fotos y una mochila que pesaba poco y tan sólo
llevaba accesorios para mi cámara, así que caminé
y caminé en búsqueda de todo lo que estimulaba mis sentidos
y provocaba en mi un sentimiento agradable. Recuerdo que intenté
fotografiar una pequeña ave exótica que se posaba sobre
las largas y viejas ramas de un frondoso roble, que se mostraba allí
plantado, en medio de las demás plantas, por encima de ellas, como
si mostrase mayor fuerza que ellas. Me acerqué sigilosamente al
pájaro, lo coloqué entre mi objetivo de la cámara,
aumenté el “zoom” al máximo y seguidamente enfoqué
lo mejor que pude al magnífico ser, que permanecía allí
parado, como si estuviese esperando a que “disparara” con
mi cámara, y cuando ya lo tenía todo preparado, disparé
y me di cuenta de uno de los errores que cometí, ya que sólo
soy un novato, y la mejor técnica para aprender es la experiencia,
creo que no volveré a cometer... fui tan tonto de encender el flash
ante la mirada de la naturaleza, que centésimas de segundo antes
de que la cámara tomase la foto, el flash se disparó, y
sobresaltó a buena parte de las aves que por allí habían
que salieron volando en todas direcciones. Pero bueno, eso ya no importa,
sólo he perdido una oportunidad de hacer una de las mejores fotos
de mi vida, por un error de novato, pero como siempre dijo mi padre, de
los errores se aprende.
Seguí caminando
y cuál fue mi sorpresa al ver un pequeño jabalí,
ejemplar del que no se tenía constancia en esta zona y pensé
que fui el primero en ver ese animal por ese monte, y cómo no,
podría obtener algún tipo de reconocimiento, al hacerle
una fotografía y mostrarla al día siguiente, seguramente
me podrían hacer alguna entrevista, o comprar mi fotografía
para ponerla en el diario local, cosa que todavía no había
conseguido y era lo que me propuse la primera vez que cogí una
cámara, así que me puse manos a la obra, a seguir a aquel
jabato, que caminaba en la misma senda que yo, apresuradamente, alertado
por mis pasos. Yo lo seguía sigilosamente, sin perderlo de vista,
esperando a que el jabato parase su marcha y adoptase una posición
para realizar una foto clara, que se pudiese distinguir el animal en cuestión
en la fotografía. Lo seguí durante cinco minutos por la
senda, hasta que se salió de ella, y se metió por un camino
desconocido para mi, aparentemente peligroso, y dado la hora que era,
y mirando casi la puesta de sol, una locura seguirlo... pero me armé
de ilusión y “valor” (más bien fue una tontería)
y sólo pensé en la maldita fotografía, así
que tras cinco segundos de mal razonamiento, decidí seguir al jabato.
Pronto, el jabato detuvo su marcha aparentemente para tomarse un tentempié.
No sé lo que estaba mordisqueando, pero aproveché ese momento
mágico para sacar de nuevo mi cámara, y cuadrar al jabalí
en una posición perfecta en el pequeño cuadro de la cámara
que tomé prestada de mi padre, y apreté suavemente el botón,
muy nervioso, porque mirando a través del objetivo mientras hacía
la foto, vi todas mis ilusiones hechas realidad.
El objetivo estaba completado,
realicé la foto que quería, así que decidí
marcharme ya, ya que preocupantemente, vi como la única luz que
iluminaba el bosque, era la que reflejaba la luna (preciosa, ya que era
luna llena), y me encontré con que no tenía linterna, y
estaba fuera de la senda que conocía, por un momento no perdí
la calma, y empezó mi búsqueda precipitada de la pequeña
senda, pero lo único que conseguía era resbalar con las
hojas del suelo y tropezar con los arbustos. Mi situación era compleja,
empezaba a sentir el frío más que nunca, los dedos de los
pies los tenía congelados, yo jaleaba rápido, con la mirada
perdida, no supe qué hacer, así que busqué un sitio
donde refugiarme, y encontré un pequeño orificio (no lo
puedo llamar cueva) en una roca y allí me metí, más
que nada para refugiarme un poco del viento, ya que seguía estando
sin techo y a la intemperie. Al principio estaba aterrorizado, pasar la
noche con todos los peligros que conlleva el bosque, sin equipo, sólo,
en un orificio, y sin ver nada, era más que preocupante. Mis tripas
empezaron a rugir, pero cuando asomé la cabeza por el orificio
de mi mochila, vi como toda la comida que aporté ese día,
se la comieron mis amigos mientras hacían burlas de todo lo que
observaban, y sólo me dejaron los residuos de esa comida.
Bueno, ahora estaréis
pensando el por qué de toda esta historia, y os imaginaréis
el final, pero es que ni siquiera lo se yo. Durante esa noche en la que
me costó mucho conciliar el sueño, una vez que conseguí
que mi cuerpo descansara, cayó un árbol sobre mis piernas,
y aquí estoy inmóvil, desangrándome, agonizando de
dolor y dejando este escrito de lo que me estaba pasando, ya que de nuevo
está anocheciendo, gritando de vez en cuando para ver si alguien
como yo pasaría esta noche cerca de donde me encuentro, pero es
inútil, creo que es lunes, y la gente no acostumbra a salir a la
montaña un lunes. Así que lo único que espero, es
que debido a mi falta en casa al día de hoy, puedan encontrarme
y me rescaten, o que al menos una vez me encuentren, si no tengo vida
para contar esta historia, que la gente pueda leer esta carta. Si esto
ocurriera, me gustaría que mi cuerpo fuese incinerado ya que no
me gustaría ser enterrado en medio ataúd ( jeje, mi triste
humor lo conservo) debido a mis rotas piernas.
Y aquí dejo un
pequeño mensaje para mis seres más queridos:
-Papá, estoy orgulloso
de ti, me gustaría que revelases las fotos que he hecho en estos
días y las llevases al periódico local, a ver si esta vez
suena la campana jeje. Te deseo lo mejor y perdón por estas palabras
pero cada vez que pienses en mi estaré a tu lado. Dile a mamá
que ha sido la mejor madre del mundo, que me lo ha dado todo, siento no
haberle correspondido verdaderamente con los mismos sentimientos a ella,
ya que soy vergonzoso, pero que realmente sí que siento. Dile al
grandullón que pese a mi indiferencia que hago notar ante él,
lo guardo en mi corazón y es un verdadero ejemplo para mí.
Y para mí querida hermana, que aunque nuestras continuas broncas
sean un doloroso quebradero de cabeza para vosotros, también la
quiero mucho jeje.
- Y para TI, (papá,
mamá, no seáis cotillas) siento no haberte dicho nunca lo
que sentía por ti, he perdido una oportunidad, quién sabe
lo que hubieses contestado, pero ahora me arrepiento de no haberme atrevido
nunca a decir un TE QUIERO. Así que este amor se va a quedar conmigo,
maldiciéndome después de muerto, ya que no lo he podido
compartir contigo, y es que no hay amor más verdadero que el que
nunca es revelado.
Fdo:
David
16-12-02
Al día siguiente el cadáver de David fue encontrado tirado
al lado de una roca, estaba bajo un gran árbol, murió desangrado
y tenía el rostro desfigurado y mostraba un gesto de sufrimiento.
Su carta fue publicada al día siguiente en todos los periódicos
españoles, fue comentada en muchas revistas, y su foto una obra
de arte para los grandes fotógrafos internacionales, al fin y al
cabo, logró lo que quería.
Su cuerpo fue incinerado el mismo día que lo encontraron, ante
el sufrimiento y la incredibilidad de sus parientes, que se dieron cuenta
de lo que verdaderamente perdieron.
FIN |