Es de estilo renacimiento; su interior tiene forma de salón
rectangular con unas dimensiones aproximadas a los 400 metros cuadrados.
El Altar Mayor está dedicado a San Pedro y San Pablo.
En el Presbiterio hay un lienzo de la aparición de Cristo a un
Santo Obispo, obra del siglo XVIII.
El retablo recuerda al de la Parroquia de San Gil de Zaragoza. Es obra en madera dorada
de principios del siglo XVII.
Tiene columnas estriadas en espira con capiteles corintios y va
coronado por un frontón curvo partido.
En el banco tiene diversas escenas en relieve, y en el resto,
esculturas de varios santos estofadas y policromadas.