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ARTÍCULOS DE OPINIÓN noticia del correo digital 25 Julio 2004 http://www.elcorreodigial.com   ATRAS

El bicimárketing

UNAI GRAJALES /CONCEJAL DEL PNV EN EL AYUNTAMIENTO DE VITORIA-GASTEIZ

Últimamente todo parece ir a pedales en Gasteiz: sendas urbanas, préstamo gratuito de bicicletas, patrullas de bicipolis por zonas verdes y peatonales, rutilantes inauguraciones... ¿Podemos decir que algo se está moviendo, que se está haciendo en esta ciudad una apuesta clara por el fomento del uso de la bicicleta? No nos engañemos. Todo lo realizado hasta ahora tiene unos estupendos réditos en materia de imagen, pero poco más. Con una inversión mínima (la necesaria para repintar bicicarriles, pintar nuevas sendas, elevar una docena de pasos e imprimir folletos), la generosa cesión gratuita de 200 bicicletas y relumbrantes visitas llegadas desde los sempiternos atascos de la madrileña M-30, se han conseguido páginas de periódicos y minutos de televisión. Pero esto y sólo esto no se traduce automáticamente en una mayor concienciación ciudadana favorable al uso de la bici.

Todo parece orientado hacia un uso turístico-ocasional de la bicicleta más que hacia una mayor utilización de esta fórmula de desplazamiento en la vida cotidiana. No hay más que fijarse en el diseño de las nuevas sendas urbanas (ideales para conocer los parques de la periferia) o en el propio servicio de préstamo. El alquiler gratuito de 200 vehículos no deja de ser una buena idea, pero el auténtico logro sería sacar a la calle las casi 200.000 bicicletas que, según los estudios, atesoramos en nuestros camarotes vitorianas y vitorianos. Y ahí queda todo el camino por recorrer.

Porque, más allá de los que enfundamos pinchos y cazuelitas en un apretado maillot para enmendar el pecado capital de la gula o emular (siempre de forma frustrada) las gestas de los Mayo y compañía, existe otro usuario de la bicicleta. Uno que, día a día, contribuye a aliviar de humos nuestras calles. Uno que evita la situación de total saturación de tráfico y aparcamiento en vías céntricas, que apuesta por una ciudad más amable. En definitiva, un ciclista que ha hecho de la bici su vehículo diario.

Y este usuario reclama más, necesita más. Reclama más y mejores zonas de aparcamiento. ¿Qué medidas se han tomado en este sentido? Se han renovado una parte de estos aparcamientos, sobre todo en la zona centro, sin ampliar sensiblemente su número. Hacen falta más y mejor repartidos. No se ha apostado decididamente por nuevas fórmulas de aparcamiento, como la reserva de una zona para bicicletas en párkings subterráneos, ni por el biceberg, gestionado de una forma absolutamente chapucera. No hay más que trasladarse en estos días a la entrada de Mendizorrotza y ver cómo todos los árboles rebosan de bicicletas candadas, como si de un nuevo tipo de frutal se tratara.

El usuario cotidiano de la bicicleta reclama una red de bidegorris funcional, donde queden interconectados los tramos que permanecen aislados. Unos bidegorris aptos para todos. Porque los hay, por pura dejadez, sólo aptos para la 'mountain bike' ¿Qué medidas se han adoptado? Pintar unas líneas amarillas denominadas 'bandas ciclables' y suponer que, sin más información, los conductores y los propios ciclistas sabrán que se trata de carriles prioritarios para el uso de la bici. No se ha realizado una necesaria campaña de información y, de momento, no hay señalización vertical que indique la utilidad de estos carriles. Ni siquiera se incluyen todas las bandas ciclables en los últimos mapas para ciclistas editados por el Ayuntamiento. De hecho, mucha gente especuló con la posibilidad de que estas líneas amarillas marcaran el recorrido del futuro tranvía. A esto hay que añadir que, de momento, no existen garantías reales de la prioridad de los ciclistas en estos carriles, inutilizados en bastantes ocasiones por las dobles filas.

En el caso de las nuevas sendas urbanas, todo se limita a una serie de postes de diseño en puntos estratégicos y un icono azul pintado cada veinte metros en las zonas peatonales por donde discurren. Parece más un juego de pistas que una señalización clara. En muchas ciudades donde se ha llegado tarde pero con ganas a la política de creación de carriles para bicicleta la señalización sobre el asfalto, tanto para el ciclista como para el propio peatón, no deja lugar a dudas.

Mientras se realizan dudosas inversiones en bicicarriles periféricos (Boulevard, Gamarra...), muchos barrios siguen esperando una conexión con el centro. Hablamos de San Martín, Ariznabarra, Sansomendi, Aranbizkarra o Ibaiondo, donde, como mucho, podemos encontrar algún tramo inconexo. Ahí es donde hay que realizar el auténtico esfuerzo, así como en las soluciones que permitan unir con garantías los bidegorris previstos para Salburua y Zabalgana con la red que ya existe. Plantear una política específica de acceso en bicicleta a los polígonos industriales parece ciencia-ficción, cuando debería considerarse una prioridad.

Y todo esto ocurre en una ciudad donde la descoordinación entre los distintos departamentos municipales se ha convertido en ley de vida. Es el Centro de Estudios Ambientales el que pone en marcha iniciativas de fomento del uso de la bicicleta mientras el Departamento de Tráfico se centra única y exclusivamente en las cuatro ruedas y el Departamento de Cultura no acaba de presentar el plan director del uso de la bicicleta que prometió a comienzos de legislatura. Parece urgente, además de obvio, que ha llegado el momento de unificar criterios en torno a un plan integral de movilidad urbana sostenible. No se puede seguir a salto de mata.

Pongamos en un plato de la balanza el esfuerzo presupuestario dedicado a infraestructuras que fomentan un mayor uso del automóvil. Pongamos en el otro plato el esfuerzo en políticas de movilidad sostenible. Todos sabemos de qué lado se inclinaría. No tenemos ninguna duda de que lo realizado hasta ahora en materia de promoción del uso de la bicicleta es muy vistoso, muy bonito y muy veraniego. Son las cosas del bicimárketing, al que se apuntan con alegría desde el alcalde hasta el presidente del Senado, pasando por la ministra del ramo. Ahora queda el trabajo duro, porque ir a pedales no significa ir sobre ruedas.

 

 

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