Vitoria / Septiembre 2007 atras
http://www.elcorreodigital.com/alava/20070904/alava/vecinos-salburua-zabalgana-llegaran-20070904.html
Los chóferes denuncian su "odisea diaria" al volante de los urbanos por culpa de las obras
acusan a tuvisa de falta de previsión y de mantenerles al margen de las decisiones
Temen el día en que se cierre General Álava para colocar los raíles del tranvía y se les desvíe por Ortiz de Zárate
Un autobús urbano gira con dificultad en uno de los desvíos provocados por las obras del tranvía.Foto: marcos ruiz
rebeca ruiz de gauna
vitoria. Carriles estrechos que les obligan a invadir las aceras, desvíos que retrasan su hora de llegada y giros imposibles que requieren acrobáticas maniobras para no empotrarse contra una valla. Son obstáculos a los que se enfrentan día a día los conductores de los autobuses urbanos por culpa de las obras que copan las calles de Vitoria, sobre todo las del tranvía, que cruzan la ciudad de norte a centro.
Los chóferes de Tuvisa denuncian las "pésimas" condiciones en las que se ven obligados a prestar servicio y critican la falta de previsión con la que ha actuado la gerencia de la empresa encargada del transporte público. Como muestra un botón: en los próximos meses se cerrará la calle General Álava para colocar los raíles del tranvía y los autobuses serán desviados, a buen seguro, por Ortiz de Zárate y Florida. "Toda esa zona ha estado sometida a obras de reforma y, sin embargo, no han sido capaces de prever la creación de un carril-bus", lamenta Miguel Aransay, miembro del comité de empresa.
Los chóferes temen el cierre de General Álava, ya que se trata de una de las calles por las que más autobuses circulan a diario. De hecho, el gobierno del ex alcalde Alfonso Alonso semipeatonalizó la vía para seguir permitiendo el paso de los urbanos hacia las paradas de Prado y la Catedral.
Vitoria se ha convertido en una carrera de obstáculos para los conductores. Y todo, según Aransay, porque nadie les informa ni tiene en cuenta su opinión a la hora de planificar los desvíos. "Están pensados para los vehículos privados, pero no para los autobuses", lamenta. Como ejemplo, cita la estrechez del paso habilitado entre la Avenida y Honduras, que les obliga a invadir el carril contrario. O el giro que los autobuses que cubren la línea de la calle Donostia deben realizar para acceder de Manuel Iradier a San Antonio. "Nos encontramos ante vehículos articulados de 18 metros de longitud, que tienen que efectuar giros de 90 grados. Y en otros casos de casi 180".
Esta situación crea tensión en el colectivo de chóferes, quienes deben enfrentarse a la ira de los viajeros cuando el autobús llega con retraso -lo que, según el comité, ocurre en varias líneas-, se estropea la rampa de acceso debido a un golpe contra la acera, se modifica un recorrido o se habilita una parada, que carece de marquesina. "Por mucho que se anuncie en los periódicos, siempre son muchos más los usuarios que no se enteran de estos cambios", apunta Aransay. El comité volverá abordar este asunto en su reunión de hoy, así como en el encuentro que este mismo mes mantendrá con la gerencia de Tuvisa.
retrasos en la periférica También las obras son las culpables de los retrasos que acumula la línea periférica, que une los distintos barrios de la ciudad. Los conductores consideran prácticamente imposible realizar el recorrido en los cuarenta minutos estipulados. "Volver nos cuesta cincuenta minutos por los atascos de Bulevar de Euskalherria y el Gobierno Vasco. No se llega, los retrasos se acumulan y los viajeros se enfadan", sostienen desde el comité de empresa.
Algo similar prevén que ocurrirá, si no se adoptan medidas, con la línea que ayer comenzó a funcionar entre Salburua y Zabalgana a medida que aumenten los usuarios.
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