Ir a página principal

 

 

Palabras del nuevo Hermano Mayor    

Nueva Junta de Gobierno    

Domicilio Social

La imagen de María Santísima de la Soledad

Estación de penitencia

Traje de estatutos

Símbolos

Iconografía de la Soledad

¿Porqué Seráfica?

 

Palabras del Hermano Mayor                    

 

Queridos Hermanos: PAZ Y BIEN:

El pasado día 29 de Abril, esta Seráfica Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, culminaba su proceso de renovación de la Junta de Gobierno, con la elección de una nueva terna de hermanos sobre los que recae la ilusionante tarea de regir los destinos de nuestra cofradía, con el objetivo claro de fomentar el culto divino y testimoniar nuestra fe en Cristo Resucitado teniendo como intercesora a su Divina Madre, la Santísima Virgen María, bajo la advocación de la Soledad hemos elegido para manifestar nuestro compromiso cofrade.

Para seguir este como de cofrades, debemos de tener siempre presentes las palabras del Papa en su carta apostólica - Novo millennio ineunte-," sed valientes ante el reto de esta nueva oportunidad a comenzar un año que inaugura el primer siglo del tercer milenio".

De igual manera, no podemos olvidar en nuestro camino cofrade las palabras del Pastor de la Iglesia de Jaén, Monseñor García Aracil, "Planteaos en el interior de vuestras asociaciones el camino a recorrer y los instrumentos para alcanzar la meta. No dejéis caer en saco roto la gracia que el Señor os ofrece, no desoigáis la llamada del Señor en la que os muestra su confianza"..

Nuestra misión como cofrades, no debe ceñirse sólo a procesionar una imagen. La labor de la cofradía, debe ser de testimonio, proyectando este hacía los demás a través de nuestro trabajo e ilusiones como seguidores de Cristo dentro de la comunidad de la Iglesia de Jaén a la que nos sentimos orgullosos de pertenecer. Dentro de ese testimonio del que hablaba, no podemos perder de vista los fundamentos sobre los que debe sustentarse una cofradía, caridad, culto y formación.

Fomentar nuestra propia formación como cristianos, y desde ahí, proyectarnos hacía la comunidad, debe de ser una prioridad. Igualmente, en nuestro trabajo diario no podemos olvidar la caridad con nuestros hermanos y con aquellos que sufren, perpetuando así el mensaje de Cristo. Mediante el culto y la espiritualidad, nos acercaremos más a la Santísima Virgen, y a través de ella, llegar a Cristo como máximo referente de nuestra vida cristiana.

Con estos conceptos claros sobre lo que debe de ser nuestra vida cristiana. Con vuestro apoyo y cariño en esta tarea que me habéis encomendado, me pongo en manos de nuestra Santísima Madre de la Soledad, para que ella, nos ilumine por este camino que ahora comenzamos con toda la ilusión y la esperanza de poder ser fieles al mandato que me encomendasteis para ser el timonel de vuestro trabajo. Al mismo tiempo, quiero que me consideréis como él último de los hermanos al que podéis recurrir en cualquier momento que lo consideréis.

Finalmente, invocando ¡as palabras de San Pedro en tu nombre lanzare mis redes” para que nos sirvan de lema en el camino que juntos vamos a recorrer junto a Nuestra Señora, quiero enviaros un afectuoso saludo.

                                                                     Vuestro Hermano Mayor: 

Ramón López López.

Nueva Junta de Gobierno                  

Hermano mayor: Ramón López López

Vice-hermano mayor: Manuel Pulido Martos

Tesorero: Miguel Angel Cruz Villalobos

Secretario: Jesús Ordoñez Díaz

Vocalía de Formación: Francisco Javier Martos Torres y José Luis Lara Bravo

Vocalía de Caridad: Belén Hidalgo y María del Carmen Aguilera. 

Vocalía de Cultos: Isabel López Chica y Matilde Aguilera.

Vocalía de Publicaciones: Francisco Albín, Francisco López Morales y José M. López Bueno.

Vocalía de Hermanos Costaleros: Jesús Mora Ortega.

Vocalía de manifestaciones Públicas: Francisco Antonio Ruiz y Carlos López.

 

Foto: Jesús Ordoñez

 

Domicilio Social

Monasterio de la Santísima Trinidad. 

Calle Real de San Fernando, Nº 1.

 23.600 Martos ( Jaén)

 España.

Correo electrónico:  soledadmartos@hotmail.com

La imagen de María Santísima de la Soledad

            

 Fotos: José M. López Bueno   

 

Foto: Jesús Ordoñez Díaz

Talla anónima. Imagen de candelero en madera policromada. Según sus características y policromías data de primeros de siglo. Restaurada por Antonio Bernal Redondo en el año 1.994

Estación de penitencia

El Viernes Santo a las once de la noche los hermanos cofrades se reúnen en el Templo del Convento de la Santísima Trinidad para orar y reflexionar. A las doce de la noche se abren las puertas del templo. Las luces permanecen apagadas. Dos faroles y una sencilla cruz de madera abren el desfile de penitencia. En el mas absoluto silencio, sólo roto por el ronco ruido de un solo tambor los hermanos desfilan delante de la imagen de María  vestidos con su traje de estatutos, portando sobre su mano un cirio de color negro, símbolo de fe viva o llevando sobre sus espaldas una cruz. El  ruido machacón y constante del tambor solo es interrumpido por la belleza de las plegarias que en forma de saetas le son dedicadas a María. El desfile se desarrolla por rincones de incomparable belleza del casco histórico de Martos, sus calles empinadas y serpenteantes añaden sensaciones de difícil explicación a todo aquel que presencia o participa en el desfile de penitencia en la madrugada del Sábado Santo.  

Foto: Juan Carlos Fernández

Llegará un momento en que el desfile se detendrá. Los hermanos penitentes formarán un círculo en torno a tres cruces, la imagen de María se situará frente a ellas. El sacerdote que acompaña al cortejo elevará una plegaria y se emprenderán las tres cruces, simbolizando el triunfo de la Vida sobre la Muerte, será un augurio de la inminente resurrección de Cristo. Este acto antaño se celebrara en el incomparable marco del "Calvario" a las faldas de la milenaria Peña de Martos, en los últimos años fué necesario cambiar el lugar por otro del recorrido que es elegido en la Asamblea General. 

Finalizará el desfile de penitencia cuando la imagen regrese de nuevo al Convento de las RR. MM. Trinitarias, lugar en el que reside, y los hermanos cofrades se arrodillen al paso de María mientras entra por la escalinata del Convento.    

Traje de estatutos

Túnica de tela corriente de color negro, antifaz del mismo color sin capirote, cordón blanco. Guantes de color negro y calzado de color negro o sandalias. Medalla de la hermandad y rosario de Jerusalen.

Foto: Jesús Ordoñez

Símbolos

* Escudo

El escudo de la hermandad está compuesto por: un corazón de María, símbolo del amor de Dios y Nuestra madre; sobre el corazón una cruz arbórea. La cruz es el símbolo de los cristianos, es arbórea por reinar desde ella Jesús. Rodeando el corazón y la cruz, una corona de espinas, símbolo de la pasión de Jesús y María.

* Guión y Estandarte

Representa simbólicamente a la Hermandad. Es de tela de terciopelo de color negro. Bordado en oro y en el centro lleva un corazón con siete puñales, símbolo de los siete dolores de María, rodeando por la parte superior al corazón van bordadas las palabras "María Stma. de la Soledad". En la zona superior dos cruces en oro, una a cada lado, simbolizando a las dos personas que crucificaron con Cristo y entre ellas un bello adorno. Debajo del corazón y en la zona central e inferior del estandarte una cruz bordada en oro y una corona de espinas simbolizando la Cruz de Cristo, a ambos lados elementos decorativos.

Foto: Juan Carlos Fernández

* Medalla de Hermandad.

Es de metal plateado. En una cara figura el escudo de la Cofradía (descrito anteriormente) y en la otra cara las palabras " He aquí la esclava del Señor" y "Soledad". pende de un cordón de color negro y blanco. Negro por el sentido penitencial de la Hermandad. Blanco por la Inmaculada Concepción de María. 

 

  

Foto: Jesús Ordoñez

Iconografía de la Soledad

Parece ser que las primeras advocaciones e iconografías pasionistas de la Virgen María fueron la representación de la Piedad y de los Dolores de María, y posteriormente la de SOLEDAD, en la que María personifica a la Iglesia abandonada y sola con los pecados del mundo tras la desaparición del Redentor, iconografía ésta, que gozó de gran popularidad en la España contrarreformista.

La representación de la Soledad y su tradición se remonta a los peregrinos a Tierra Santa y las visitas que se hacían a una capilla dedicada a la Virgen María, conocida bajo el nombre de «Estación de María», que estaba situada frente al Calvario, construida en el siglo 1 d.J.C., levantada en el presunto lugar donde vivió la Madre de Dios, desde la muerte de Jesús hasta su Resurrección. Este séptimo dolor de María en su Soledad, pronto se diseminó por toda Europa.

En un códice del S.XIII, que se encuentra en el archivo de la Catedral de Toledo, ya se representa éste séptimo dolor de María, completamente sola, angustiada y acosada por los primeros recuerdos de los principales momentos de su vida, y sobre todo, los momentos de la Pasión y Muerte de su divino Hijo. Rodeando a María, hay escenas de su vida, tanto de gloria (Anunciación, Natividad), como de dolor (Santa Cena, Flagelación y Coronación de espinas, Crucifixión en el Gólgota, Resurrección y Ascensión).

Durante la época de esplendor del arte gótico, se suprimieron los momentos de alegría, para dar mayor importancia a los dolores. Este detalle se constata en el Retablo del Altar Mayor de la Catedral de Tudela (S.XIV) en el que María aparece tristemente meditando, sentada en el suelo, y en el fondo escenas de la Pasión de Jesús.

  

Dibujos: Andrés Huete

Es en el Renacimiento, donde la Soledad de María alcanza una explosión de sentimiento no igualado en ninguna otra nación. Una de las más bellas imágenes de la Soledad de María de ésta época es la patética escultura que sobre este tema, hizo en el s.XVII, el escultor Pedro de Mena, y que actualmente se encuentra en el Convento de las Salesas Reales de Madrid, donde la belleza y el dolor reflejan perfectamente el aislamiento y soledad de María. Al mismo autor se debe otra Imagen de la Soledad, realizada para la Catedral de Sevilla, vestida con ropajes no tallados, lo que acentuó el verismo expresivo de la imagen. También se atribuye a Pedro de Mena otra Soledad, busto, que se encuentra en el Museo de San Vicente de Toledo, y de cuyos ojos brotan cantidad de lágrimas.

A partir del s.XVII, y sobre todo en Andalucía, se le incorpora a la iconografía de la Soledad, el llanto, aplicándole lágrimas de cristal al rostro de la imagen.


Es también a partir de esta época cuando empiezan a realizarse imágenes de vestir de la Soledad, como lo demuestran los grabados existentes en el s. XVI y XVII, colocándoles un tocado con un manto negro, y con un rostrillo simple, que enmarcaba la cara, parecido al tocado hebreo o «Schebinin». Parece ser que este tocado tiene su origen cuando el monarca español Felipe II se casa en terceras nupcias con la princesa francesa Isabel de Valois.

Dicha princesa encargó al escultor e imaginero de Baeza (Jaén), Gaspar Becerra, la reproducción en una imagen de vestir de una Soledad, según un cuadro que Dñª Isabel de Valois traía de Francia. Una vez concluida la talla, la ya reina de España encargó que la vistiera a la Camarera de la Reina, la Condesa viuda de Ureña, la cual le puso a la Virgen uno de sus mejores trajes de luto de su viudez.

 

Dibujos: Andrés Huete

De esta forma vestida, es como se puede ver a la Virgen de la Soledad según los grabados del pintor Lucas Valdés, y bajo este aspecto de austeridad y sentimiento de dolor y duelo, es como se ha representado durante muchos años a la Soledad de María en toda España, y aún en algunos puntos de nuestra península, se sigue este modelo de tocado, para vestir a la Señora con esta advocación.

A finales del s. XVII y principios del XVIII, se le añade a la vestimenta de la Virgen, el Manípulo o pañuelito de tejido fino, generalmente enriquecido con encajes,. en la mano derecha, y probablemente la idea surge de la iconografía bizantina, en la que a la Virgen María se le vestía como a una dama de alta alcurnia. A las demás dolorosas y Vírgenes de otras advocaciones de esta época, se les ponía un largo paño o toalla a imitación de la vestimenta cortesana de la época, como puede observarse en los retratos de la familia real y de las damas de la corte, aunque la cultura más popular vea en el pañuelito el sentido utilitario de enjugar las lágrimas. La toalla más corta y de tela más fina aparece en grabados de finales del s. XVIII.

Como ornamento, se le ponía un corazón de plata atravesado por una espada, que hacía referencia al Séptimo dolor de María, el de su tristísima Soledad durante los días que Jesucristo permaneció muerto y sepultado. Con el tiempo, la espada se acortó hasta que fue sustituida por una daga o puñal.

Foto: Jesús Ordoñez

En algunas ocasiones, a María Santísima de la Soledad, se le acompañaba de otros atributos de la Pasión de Jesús, tales como la Corona de Espinas, y/o los clavos de Jesús, preferentemente a los pies de la Imagen, o más rara vez, entre sus manos, aunque estos atributos pasionistas quedaron como atributos más propios de la iconografía de María en su Piedad o en sus Angustias, quedando como atributo más ligado a la Soledad la Cruz arbórea vacía de la que penden las sábanas utilizadas pal-a el descenso del Cuerpo muerto de Cristo, y a veces, apoyadas en el travesaño horizontal de la Cruz, las escaleras.

Según todo esto, vamos a analizar las semejanzas existentes con la iconografía tuccitana de la Soledad.

Nuestra Soledad, es una imagen de vestir, o de candelero o de devanadera. Tiene la cabeza mirando al frente, ligeramente girada hacia la izquierda, con la mirada ausente, como ensimismada; los ojos son de cristal con pestañas de pelo natural de tejón, y de ellos surgen lágrimas, cuatro hacia la mejilla izquierda y tres hacia la derecha.

La policromía es pálida y algo plana; la boca está entreabierta como exhalando un suspiro, es pequeña y tiene las arcadas dentarias talladas. Las manos están semi extendidas; en la derecha lleva el manípulo o pañuelito de encaje y en la izquierda porta una corona de espinas arbórea y un rosario. No lleva corona real en la Cabeza y en el pecheril de encaje blanco lleva un corazón de plata atravesado por una daga. Viste túnica de terciopelo negro, ceñida a la cintura por un cíngulo de oro. Sobre la cabeza, rostrillo de encaje blanco, manto de terciopelo negro y mantilla española negra.

Por tanto, existen muchas coincidencias entre la iconografía de la Soledad de María marteña y la clásica.

 

                                                           Andrés Huete Martos.

Artículo publicado en el Boletín "Soledad" nº 1, año 1.994  

¿Porqué Seráfica?

«Los nombres de las Cofradías no se borran jamás de la memoria. Son palabras floridas a las que dotara el genio de un pueblo de uná vida profunda. Nombres que por sí solos dicen lo que en vano pretendería describir un poema o un sermón.» 

(E. NoeI,76-77)

 

El título de una Cofradía constituye sus señas de identidad; el resumen de su historia como corporación. Nos relata en tan sólo unas palabras, los rasgos típicos de su celebración religiosa; su desarrollo histórico, sus orígenes. Y deben ser las Juntas de Gobierno las directamente encargadas de velar porque dichos rasgos, orígenes, desarrollos, no se pierdan por mera comodidad o ignorancia. Pues son estos detalles los que empiezan por dar identidad propia a cada Hermandad y al mismo tiempo la diferencia de las demás. Y, si todas las Cofradías deben tender a alcanzar las mismas metas (o parecidas al menos), no debemos olvidar que cada una tiene su propia historia, su origen específico y su desarrollo particular.

Está documentalmente demostrada la influencia que las órdenes religiosas han tenido en la fundación de algunas de nuestras Cofradías actuales y aunque hay Cofradías y Hermandades cuyo origen fue puramente gremial, existe también un buen número de ellas cuyo origen se debe al influjo o interés de una orden religiosa determinada.

Tal es el caso de la Orden Franciscana. Está claramente demostrado que esta orden, de alguna manera, ha influido en la fundación de dos Cofradías en las ciudades por las que se ha ido instalando. Nos referimos a la Cofradía de la Vera-Cruz y a la de la Soledad.

En el caso de la Cofradía de La Soledad, esta relación la podemos constatar en el artículo «La antigua Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad», de D. Manuel López Molina, donde podemos leer:

"... debo manifestar que la Cofradía de La Soledad, erigida en la iglesia del extinguido Convento de S. Francisco de esta ciudad, existía antes del año 1.587.. " (1)

y posteriormente, en la visita llevada a cabo a Martos en 1.766 por D. Plácido Francisco Sotelo, quien al inspeccionar el convento de San Francisco y su iglesia, revisó el libro de Memorias y Cofradías y vio un capítulo titulado «Cofradía de la Soledad» donde encontró:

"El Viernes Santo en la tarde, sermón y descendimiento y la Comunidad acompaña a la procesión llevando al Patriarca..." (2) de donde se desprende que nuestra Hermandad tenía su sede en el Convento de los Frailes Franciscanos que dependía de la Parroquia de Santa María de la Villa.

En la actualidad, la Cofradía ya no tiene la sede en dicho Convento. No sabemos con certeza el devenir que originó los distintos cambios de sede de esta Cofradía, pero lo que sí sabemos es que la relación con la Orden Franciscana no se ha perdido con el paso del tiempo y ello se demuestra por el alto porcentaje en que los Hermanos Franciscanos ofician los cultos, hora santa y procesión de la Cofradía actual, sin olvidar a otros sacerdotes de cuya labor estamos muy agradecidos.

Es por este motivo por el que hemos querido manifestar dicha colaboración en el nombre de la Cofradía y creemos haber escogido un término bastante significativo para ambas partes y que pone de manifiesto la relación entre ellas. Dicho término es SERAFICA. Suele darse este nombre a San Francisco de Asís y a su orden y se extiende su sentido al de humilde, austero. En Asamblea celebrada recientemente fue propuesto incorporar este al título de nuestra Hermandad y dicha propuesta fue aprobada por mayoría absoluta. Por tanto, a partir de ahora, el nombre exacto de ella es: «SERAFICA COFRADÍA DE MARÍA SANTÍSIMA DE LA SOLEDAD».

Pero este acuerdo no ha de quedarse sólo en eso, en incorporar una palabra sin más. Esta decisión ha de suponer un reto, un compromiso mayor aún. Un mayor esfuerzo de humildad. Una mayor conciencia de pobreza y austeridad. Un compartir entre los hermanos; un ayudar al pobre y desvalido; un trabajar al unísono para demostrar que desde una Cofradía, el respeto, el amor, la fe, la caridad, la convivencia y la armonía son posibles si todos los hermanos unidos nos esforzamos en la tarea.

LA JUNTA DIRECTIVA.

(1).- La antigua Cofradía de Nuestra Sra. de la Soledad. López Molina, M. SOLEDAD N0 O. Marzo 1.993. Pags. 10,11.

(2).- Ibidem.

Ir a página principal

© Seráfica Cofradía de María Santísima de la Soledad - Martos - Jaén - 2001

1