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Fundación del Convento de Religiosas de Martos

la Iglesia del convento de Trinitarias en Martos

Os ofrecemos dos interesantes artículos publicados en el libro conmemorativo del IV Centenario de la Fundación del Convento de Religiosas Trinitarias en Martos. Para mas información sobre la Comunidad Trinitaria de Martos os recomendamos que visitéis su página web:

www.gratisweb.com/monjastrini

  

FUNDACION DEL CONVENTO DE RELIGIOSAS DE MARTOS

Fundación del Convento de Religiosas de la Celestial Orden de la Santísima Trinidad de la Primitiva Observancia de la Villa de Martos, hecha el año del Señor de 1.595.

 Es la Ilustre Villa de Martos, tan notoria como celebrada fortaleza antiquísima, admirada de los pueblos por su Peña Colonia de los Romanos como lo testifican tantas antiguas piedras. Presidio fortísimo de los moros y de los cristianos, población célebre que se compone en lo político de mucha nobleza, yen lo espiritual de grande cristiandad y devoción como lo testifican tres conventos, uno de religiosos del Seráfico San Francisco, dos de religiosas, uno de la misma Orden y otro el nuestro de la Stma. Trinidad de quien tratan. 

El Licenciado D. Martín Ximena en sus anales de el Reino de Jaén, en el año del Señor de 1.595, en el folio 499 donde dice: Dª Aldonza de Rivas fundó en Martos el Convento de Religiosas Trinitarias, quedó por religiosa y en él vivió y murió santamente.

 El M. de Torquemada en el folio 226 dice también lo mismo que Ximena en cuanto al año de la fundación, y consta también por los papeles que se guardan en el Archivo del Convento. Este autor, como propio, corrige el antecedente dicho error de Ximena, porque este convento era sujeto inmediato el R.P. Provincial y Rmo. definitorio que nombra Vicario que las gobierna Prelado a que dan la obediencia, y así están sujetas ala Orden en el estado y estilo dela observancia y no a particular Convento y más fuera de la Villa. 

Dibujo: Concepción Torés Blanca

El sitio del Convento es en lo alto de la calle de la Stma. Trinidad (hoy calle Real), está cerca de la Plaza y por dos puertas que tiene la Iglesia pasan las procesiones que celebran las religiosas desde su coro con himnos y cánticos, ya alegres ya lúgubres, como lo pide la circunstancia de Pasión o de otra festividad. No tiene Iglesia si no es de con su Altar Mayor en lo que permite aquella cortedad que se ve adornado de una figura que representa a la Stma. Trinidad y con una devotísima imagen de Ntr~ Sra. de Gracia, otra de 5. José y otras dos de nuestros Santísimos Patriarcas 5. Juan de Mata y S. Félix de Valois.

Siendo Provincial la primera vez el R.P. M. Fr. Antonio de Heredero se trató de hacer Iglesia y se compró un solar para poder hacer capacísima.

 El coro es capaz y espacioso y lo mejor que tiene es lo asistido de aquellas vírgenes que con las alabanzas de Dios lo tienen hecho coro de ...ngeles y día y noche no faltan alabanzas al Cordero Sacramentado. Tiene su órgano, libros de canturía y dos campanas. 

La fábrica del Convento es buena con su portería, puerta reglar y dos locutorios, uno bajo y otro alto. El dormitorio coge toda la latitud del Convento y es muy espacioso, cuyas ventanas caen a la Clausura, obra que hizo la Villa y ésta de muy segura fábrica y tiene su altar para alivio de las religiosas, el refectorio y de profundis son capaces y tiene celdas bastantes para las religiosas y las demás oficinas buenas y bien repartidas. Ha sido, es y será en adelante con la Gracia de Dios de la Religiosísima Observancia y el año de 1.682 habiéndose caído por la abundancia de las aguas las paredes de toda la cerca del Convento, aunque por dentro y fuera se puso cuidado no llevaran las religiosas un leve salto. 

                                                CRÓNICAS DE LA ORDEN DE MARTOS

(Artículo publicado en el libro conmemorativo del IV Cententario de la fundación del Convento de Religiosas Trinitarias de Martos)

 LA IGLESIA DEL CONVENTO DE TRINITARIAS EN MARTOS

 Sabido es que el espíritu de una época se traduce en todas sus manifestaciones estéticas, tanto artísticas como literarias. De tal forma, el acercamiento a la obra concreta que nos ocupa, difícilmente sería completo sin tener en cuenta todos los condicionamientos temporales que la han hecho posible. El punto de partida habría que situarlo en la violenta interrupción del idealismo renacentista que supuso la reforma protestante. Una revolución religiosa que rompe la unidad espiritual de Europa y desencadena por doquier guerras y calamidades. El catolicismo res­ponderá uniéndose en torno al movimiento de la Contrarreforma, una reacción cuyos más puros y significativos impulsos parten de España, país que se lanzará con todas sus fuerzas a reconstruir el orden destrozado y la unidad del mundo cristiano. De España salen las personalidades que encarnan el espíritu del movimiento: San Ignacio y su Compañía de Jesús y los místicos y reformadores de Ordenes religiosas. La propia monarquía española (el Rey Católico) pondrá la espada al servicio de estos fines. 

La identificación con el movimiento contrarreformista será tal que su ideología es la oficial de nuestro país. La vida cultural y artística de la nueva época estará dominada por la emoción religiosa de la Contrarreforma. 

En el terreno de la arquitectura, el panorama español de finales del siglo XVI y comienzos del siguiente estará dominado por dos referentes fundamentales: El Escorial y las construcciones de la nuevas Ordenes religiosas (Jesuitas y Carmelitas principalmente). Si la influencia escurialense domina sobre los edificios públicos y templos catedralicios, las Ordenes darán origen a unas tipologías específicas a las que se someterá el principal elemento de los numerosos conventos que se fundan en estos años: el templo. 

En el reino de Jaén, como en el resto del mundo católico, se producirá un dirigismo en el campo de la arquitectura religiosa como lo demuestra la creación del cargo de «Visitador de obras» (1.592), que generalmente será ocupado por el Maestro de obras de la Catedral, y que no es sino el intento de centralizar en la capital diocesana el control de toda la arquitectura sacra. 

Pero, ¿cuál es el esquema formal de estos nuevos templos? A pesar de las diferencias que se pueden presentar, podemos establecer una serie de características fundamentales. 

En las plantas dominan las rectangulares o «de cajón» y la de cruz latina, de una o tres naves con o sin capillas hornacinas. Si la primera es más frecuente en las Ordenes religiosas, la segunda lo es en los templos parroquiales. Generalmente estas iglesias, especialmente las de religiosas, llevan coro alto a los pies, sobre arco carpanel, y con celosía y a veces también, un coro bajo en un lateral del Presbiterio. 

Los alzados suelen ser muy simples. Los arcos de las capillas hornacinas van flanqueados por pilastras, generalmente de orden toscano, que sostienen un entablamento. En los templos de tres naves corre una galería por encima de las laterales que abre por lo general balcones o ventanas a la principal. Las ventanas al exterior para la iluminación del templo son escasas, concentrándose en el crucero y en el testero de los pies. 

Las naves suelen cubrirse con bóvedas de medio cañón con lunetos, reservándose la media naranja sobre pechinas para el crucero. Estas cúpulas no son visibles al exterior pues suelen estar cubiertas por un cuerpo prismático con un tejado a cuatro aguas. 

Gran variedad presentan lo templos en sus fachadas aunque en las conventuales suele dominar el modelo carmelitano (un rectángulo rematado por un frontón). En ellas solo se destaca la portada, normalmente muy sencilla, con pilastras o columnas toscanas y rematada con un nicho para la imagen titular o en su caso el escudo de la Orden. Sobre las portadas puede haber uno o varios ventanales correspondientes al coro alto. 

Foto: José M. López Bueno

Por último, las torres, casi siempre solo una, son elementos fundamentales en las iglesias parroquiales. Para los conventos, sin embargo, en aras de la austeridad, suelen ser sustituidas por espadañas. 

Por todo lo expuesto, es fácil apreciar como la iglesia que nos ocupa se ajusta a las características arquitectónicas de su época. Efectivamente, el templo del convento de las Trinitarias de Martos (fundación de 1.595) es una planta de salón en la que junto a la nave central, existen dos laterales ocupadas por capillas cuadradas que se comunican entre sí y con el crucero, cuyos brazos no rebasan la profundidad de aquellas. Una escalinata conduce al Presbiterio de testero plano. En su lado derecho una reja comunica con el coro bajo, y en simetría con éste, en el lado izquierdo nos encontramos un camarín de amplias dimensiones actualmente ocupado por la Virgen de la Cabeza. Un segundo camarín, de menor tamaño, se abre en el muro derecho del crucero (hoy dedicado a María Santísima de la Soledad). Abs pies del templo, sobre arco carpanel, se encuentra el coro alto, separado de la nave central por una celosía de madera, celosía que se continúa por todos los muros de la iglesia, cubriendo los ventanales que se abren en la galería que discurre sobre las capillas y un estrecho pasillo entre los muros del crucero y del presbiterio. 

En el alzado tenemos unos sólidos pilares entre los que se sitúan las capillas y los vanales de la galería. Estos pilares están marcados por pilastras que terminan en una gran cornisa. 

La nave central se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos, en tanto que las capillas lo hacen con bóveda de aristas, mientras que en el crucero nos encontramos con la consabida cúpula sobre pechinas. Tanto ésta como la bóveda de medio cañón presentan decoraciones pictóricas. 

La fachada es bastante simple. Destaca en ella la portada, un arco de medio punto entre pilastras toscanas. Sobre la cornisa un frontón partido en cuyo centro se encuentra el escudo de la Orden Trinitaria. Una escalinata salva el desnivel entre la portada y la calle. Sobre la portada tenemos un ventanal que corresponde al coro alto. Coronan todo el conjunto cinco ventanas de medio punto a cuya derecha y sobre una sexta ventana se levanta la espadaña. 

Cuenta la iglesia, por último, con una segunda portada de una extrema simpleza, a la izquierda del templo en la zona de los pies y que se abre al callejón que separa el convento del edificio del Ayuntamiento. 

Hasta aquí este somero análisis de la Iglesia de las Trinitarias, sólo nos queda lamentar la pérdida, en los tristes sucesos de la última guerra civil, de los bienes muebles que la adornaron y de los que prácticamente nada se conservó.

                                                                    Francisco Barranco

(Artículo publicado en el libro conmemorativo del IV Cententario de la fundación del Convento de Religiosas Trinitarias de Martos) 

BIBLIOGRAFIA 

LE FLEM, J.P. y otros. La Frustración de un imperio (1.476-1.7 14) H5 de España, Tomo V. Ed. Labor, Barcelona, 1.981.

GALERA ANDREU, A. Arquitectura de los siglos XVII y XVIII en Jaén. Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada, 1977.

KUBLER, G. La arquitectura española de los siglos XVII y XVIII. Ars Hispaniae, Tomo XIV, Madrid, 1.957

WEISBACH, W. El Barroco, arte de la Contrarreforma. Espasa Calpe, Madrid, 1.942.

Procedencia del Plano: GALERA ANDREU, A. Op. cit. p. 74

 

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© Seráfica Cofradía de María Santísima de la Soledad - Martos - Jaén - 2001

 

 

 

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