|
EXTRACCION DEL ORO
Según Estrabón,
los Artabros o Arotreas extraían el estaño y el oro que arrastraban
los arroyos y los ríos, valiéndose de cribas de cestería y
recipientes o bateas seguramente de madera. Antes de la conquista
romana sólo se explotaba el oro de los placeres fluviales, ya que
las joyas aparecen claramente asociadas a la periferia costera de
todo el noroeste, en relación con los cursos bajos de los ríos o
depresiones sedimentarias del interior, donde era fácil el BATEO en
los ríos. Los romanos, mucho más ambiciosos que los pueblos astures,
utilizaban el bateo como mera técnica de prospección, para
determinar la ubicación de los filones. Así, Plinio afirma que «los
que buscan el oro recogen antes que nada el SEGUTILIUM (nombre que
se daba al indicio o prueba de existencia de oro obtenido del bateo
de diferentes muestras).En otras ocasiones, la prospección se hacía
excavando trincheras o galerías subterráneas, caso de las minas de
Navelgas.
Descubiertos los
yacimientos comenzaba el complejo y laborioso proceso del trazado y
construcción de una red hidráulica de canales y depósitos por la
que, con el continuo discurrir del agua, se conseguía la
extracción, arrastre y lavado del mineral. Esta explotación se
hacía en varias fases que se iban superponiendo, quedando los
canales de las fases laboreo más bajos, cortados por los de las
etapas superiores.Hoy en día se pueden observar los argallos
(desprendimientos) producidos en las laderas de los montes por las
inyecciones de agua canalizada, que podían acabar destruyendo
completamente la montaña (ruina montium). Los canales y lavaderos
del mineral de Lavadoira y Santiago de Cerredo, las grandes
explotaciones de la «Sierra de l´ouro entre Navelgas y Naraval o
los canales y depósitos de la "Presa del Moro", dan fe de los
esfuerzos realizados para la obtención del preciado metal. |
|