No todo el mundo que ve cortometrajes deduce que detrás existe una motivación, algo personal para contar, una chorrada que desarrollar o la vivencia más romántica imaginada. Una historia que resulte divertida, o que por contra nos haga llorar en forma de drama moral y punzante crítica junto a un sangrante sarcasmo representa el cúlmen de una anunciación en imágenes. Así que si esto no lo vemos en los cortos, ¿qué leches vamos a averiguar en las películas de más de 90 minutos? ¿Cómo mostrar lo que queremos decir? ¿Hemos conseguido lo que queríamos proclamar con CREDITO CERO?

CREDITO CERO representa el sueño de muchos de nosotros: independizarnos de la casa de nuestros generosos padres, que nos aguantan más de un cuarto de siglo sin darse cuenta de que llevamos más de 7 años afeitándonos sobre su lavabo o llevando al novio a merendar algunos domingos. El niño se hace mayor y la huida no va a ser fácil porque todos queremos oro y medallas a la vez y desgraciadamente ya están repartidas.

Eduardo nunca a tenido un trabajo estable. Su economía viaja en tercera y casi siempre en un vagón de cola a punto de soltarse. ¿Por qué ha llegado a esa situación?

Su historia sigue un hilo común a lo que vemos en la sociedad actual: parados, trabajadores explotados, currantes eventuales, indigentes, inmigrantes, gente frustrada por el entorno, inquilinos ahogados en un mar de deudas, concursantes de concursos de tv locales, jóvenes en casas de alquiler apuntaladas,...

En dos palabras: Basura social. Un tipo de desperdicio que no se genera solo, que tiene aniquiladores que consumen y despojan restos en forma de ciudadanos con futuro incierto y sumidos en una injusticia desleal y traicionera.

Tanto tienes,
tanto vales.
Todos conocemos a estúpidos millonarios, ignorantes ricos, esperpentos acaudalados, parásitos economistas y herederos de sangre azul y titulos nobiliarios no merecedores de alabanza. Éstos mueven el mundo con un dedo mientras que los demás necesitamos la fuerza de grupo. Aunque digan que el dinero no dé la felicidad parece ser que ayuda a encontrarla.

Si no dispones de trabajo no ingresas dinero. Si no ingresas dinero tampoco puedes consumir. Y si no puedes ni ingresar ni consumir eres un ser evitable y prescindible. Ninguna caja de ahorros o banco confiará en ti para concederte un crédito salvo que tengas algo que darles a cambio como la casa de tus padres que, ignorantes e ingenuos, avalan tu proyecto de futuro. ¿Qué clase de futuro existe en un préstamo bancario de 25 años?

Así nuestro personaje "decide" vivir al día, trapicheando lo que puede en compra-venta, vendiendo información banal y sobreviviendo con la intención de esquivar parte de los vicios humanos para ahorrar unas pocas monedas a fuerza de voluntad. Cuando decide vivir solo, lo hace impulsado por un trabajo nocturno bien pagado. Pero a lo único que puede aspirar inicialmente es a una ruinosa casa en alquiler con lo justo para habitar ya que nadie le puede dar más. Todo lo que se puede imaginar se escapa de los planes a corto plazo y acaba irremediablemente en un pozo sin fondo.

Al escribir CREDITO CERO se intentó plasmar muchas de las injusticias sociales motivadas por el dinero, o mejor dicho, por la falta de dinero: La primera vivienda, la clase social, los vicios consumistas, las estafas, la avaricia,...Y por contra, la generosidad de los que desean amistad, los que anhelan compañía y rechazan la soledad a cambio de incluso toda su fortuna. Ya sabemos que cada vez hay menos dispuestos a ser los más ricos del cementerio.

"...yo que creía que tenía un gran empleo, que ganaría un dinero más que sufuciente para arreglar esa ruinosa casa, formar algún día una familia, ese tipo de cosas. Ahora que tengo un empleo me lo habrían concedido. Es que estamos en manos de unos pocos que nos manejan a su antojo. No entenderé nunca ese afán que tienen algunos de acumular dinero, y más dinero, y más dinero...Si yo tuviera todos los discos de música que he ansiado tener, que han pasado por mis manos y que nunca han sido míos, no sé, acabaría perdiendo el interés...¿Saben cuantos me quedan? Dos, simplemente dos, pero creo que ni los cambiaré ni los venderé nunca..."

CREDITO CERO © 2003

 

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