MEMORIAS E IMPRESIONES DE UN VETERANO DE LA GUERRA. DE LA GUERRA DE LAS GALAXIAS.

Publicado en Gran Valparaíso.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, recuerdo que mi padre nos llevó a mi hermana y a mí al cine. Tengo la vaga impresión que era uno que quedaba en la calle Bandera de Santiago. Yo tenía siete años y fue la primera vez que "vi la luz". De ahí en adelante supe que existía la "Fuerza" y que tenía su lado oscuro del cual debíamos mantenernos alejados a través de la bondad, la nobleza y la templanza. Era el año 1978 y el filme se llamaba "La Guerra de las Galaxias". Gracias a esa obra maestra supe que había que perderle el miedo a los rivales superpoderosos y protegidos por armaduras, naves y Estrellas de la Muerte, pues un ser humano confiando simplemente en su intuición era capaz de hacer volar la mentada estación espacial y poner al malo de Darth Vader en órbita. La analogía era obvia con el Chile de ese entonces: un grupito de bandidos, malandrines y aprendices se enfrentaban contra el mayor poder del universo. Y la gracia es que, al menos en la película, ganaban.
Como en esos años no existían ni siquiera los video clubs, había que ver la película y aguantarse hasta la siguiente entrega de la serie, y eso fue tres años después. Ya era un niño algo más crecido y fue un emotivo reencuentro con esas letras azules que decían "A long time ago in a galaxy far, far away…" y luego esa enérgica entrada de la orquesta junto con el título "Star Wars: The Empire Strikes Back". Recuerdo bien que esa la fuimos a ver en patota con unos vecinos al cine Pedro de Valdivia, y como era rotativo, la vimos dos veces al hilo (era lo que se acostumbraba pues, como ya les dije, uno no sabía cuando iba a poder volver a encontrarse con la película). Allí mis creencias se reafirmaron y cuando Darth Vader le hace su famosa revelación a Luke, sentí que un abismo se abría a mis pies y que caía junto con el aspirante a Jedi por los laberintos de la ciudad en las nubes. Casi como que el viejo pesado de mi vecino me dijera que era mi padre. Para más angustia, "El Imperio Contraataca", deja toda la trama en suspenso. Y no era cosa de esperar hasta la otra semana como las series de TV, ni siquiera hasta el otro año como en "El Señor de los Anillos". No. Te esperai tres años de nuevo, cabro. Y tres años para un niño es una eternidad. Pero la paciencia una virtud es que de los Jedi aprender debemos.
Y regresaron los Jedi, en 1984 (la película fue estrenada en 1983 en Gringolandia, pero todos los filmes demoraban alrededor de un año en llegar a Chile). Yo, y casi toda mi generación, ya entrábamos en la adolescencia y se podría sospechar que nuestro proceso de maduración nos haría preocuparnos de la lucha contra la dictadura o conquistar féminas en lugar de ver películas de evasión gringas. Pero nada, nuevamente de cabeza al cine a ver cómo se resolvía la historia. Recuerdo aquella noche, saliendo de la sala, haber caminado con una enorme sensación de vacío. La historia de George Lucas había terminado bien, pero… ¿ahora qué? La vida no tenía sentido. Pero al menos teníamos una serie de frases memorables y una monumental obra que había formado nuestra visión de mundo. Todo se veía claramente: Las maniobras del Imperio por mantener el control de la Galaxia, y, lo que es peor, con el tiempo vimos a muchos amigos ser atrapados por el lado oscuro de la Fuerza.
Periódicamente nos juntábamos a ver y re-ver las películas de la trilogía con mis yuntas, para mantener viva la llama de la justicia en un mundo dominado por las fuerzas del mal. Vimos también a nuestro lado crecer a los nuevos padawans que recogieron el mítico legado de Sir Alec Guiness (Ben Kenobi) lo que nos hizo tener esperanzas en el futuro.
Casi diez años después, un oscuro día de invierno al ir a ver lo que resultó ser una pésima película del sobrevalorado Tim Burton, todo volvió de nuevo. Una sinopsis del re-lanzamiento de "La Guerra de las Galaxias". Recuerdo el público vitoreando y gritando al ver salir a los X-Fighters de una minúscula pantalla de TV e invadir todo el cuadro, y de nuevo Darth Vader echando la foca, Han Solo con su encantador cinismo y toda la pléyade de personajes, robots y creaturas de siempre. Me alegré mucho, y allí estuve para ver todas las películas de nuevo en copia cine, pantalla grande y "Special Edition". Era un lindo premio de consuelo para los jóvenes que habían tenido que quemarse los ojos viendo copias malas de la trilogía. Pero, la verdad, los arreglos hacían todo el producto más digerible y se perdía bastante del encanto primario. Los veteranos, los de las copias originales, estuvimos allí, observando pero no celebrando. Sabíamos que habíamos visto la luz primigenia.
Lo que también sabíamos era que la famosa historia de George Lucas era originalmente una saga de nueve capítulos, de los cuales se habían filmado los tres del medio. Y que el viejo George ahora atacaba con las tres partes iniciales. Nuevamente purificamos nuestros espíritus y acudimos en ayunas y abstinencia a ver lo que creíamos iba a ser la revelación, el origen de todo, casi como si Dios se nos apareciera y nos explicara el sentido de la vida. Pero, la verdad, "La Amenaza Fantasma" no pasó de ser una peliculita muy debilucha, con un par de escenas embutidas con las cuales se basarían unos juegos de video. Sólo se salvó la brillante actuación de Liam Neeson.
La cosa mejoró levemente con "El Ataque de los Clones", pero un Arturito volador y un Yoda acróbata me dejaron serias dudas acerca del efecto que estaban teniendo estos filmes sobre sus muy nobles predecesores. Ahora el público eran adolescentes como yo lo fui viendo "El Regreso del Jedi", pero con la diferencia que comían cabritas ruidosamente, conversaban a lo largo de toda la película y periódicamente se levantaban al baño. Aquello no era una experiencia mística ni para ellos ni para mí, por mucho que gritaran en algunos momentos cúlmines.
Finalmente el ciclo se cierra; al parecer de forma definitiva. "La Venganza del Sith" mantiene el alza en la calidad de la trilogía inicial, pero sin nunca alcanzar las cotas de perfección de su digna predecesora de los años ochenta.
Lo que es importante destacar es el cambio de visión por el que optó Lucas: Los capítulos filmados hace treinta años eran su visión personal del mundo y su lucha contra el sistema: Básicamente era la gesta de un director independiente que contra viento y marea logra sacar su obra adelante, pese a todos los resquemores de las grandes corporaciones. Eso es la trilogía original: Luke-Lucas contra Darth Vader-20th Century Fox. El realizador no hace ninguna referencia al conflicto comunismo-capitalismo que marcaba al mundo en esos años, y sólo en la escena final de la edición especial de "El Regreso del Jedi" se hace una vaga referencia a la caída del bloque socialista.
Pero las cosas no son las mismas. El pueblo norteamericano por primera vez no se ve enfrentado a un enemigo externo, como lo fue durante todo el Siglo XX (desde el Káiser Guillermo a Saddam Hussein, pasando por Hitler, Ho-Chi-Minh y Nikita Kruschov), sino que se tiene la sospecha que su propio presidente sería uno de los malos. Y eso está claramente retratado en el Episodio III. Cuando el senador Palpatine se hace del poder acusando un falso complot Jedi, el senado en masa lo apoya y vitorea, motivando quizá la línea más brillante de esta trilogía inicial, dicha por la Reina Amidala: "Así muere la libertad. Con una estruendosa ovación". Y toda la película está cruzada por el concepto "si no eres mi amigo, eres mi enemigo".
Una escena para recordar: El caballero Jedi Mace Windu acude a arrestar al Senador Palpatine al descubrir que está en el lado oscuro de la fuerza. Tienen una épica lucha con sables láser hasta que el senador pierde. Tirado en el suelo, con la punta de la espada frente a sus ojos, pone voz de abuelito y murmura: "soy viejo, soy débil". ¿Les recuerda a alguien?
En fin. Abandonamos el cine aquella lluviosa tarde sintiendo, pese a todas mis dudas respecto a esta nueva serie de filmes, el enorme vacío (como lo sentí dos décadas atrás) y la creciente nostalgia de saber que ahora sí, que el ciclo se había cerrado. Veintisiete años de mi vida se clausuraban y ahora nos enfrentábamos solitos al lado oscuro de la Fuerza, puesto que Lucas ha manifestado que no quiere filmar los tres capítulos restantes de la trilogía. Pero lo haga o no, ya logró su objetivo inicial. Hace treinta años el entonces joven director de cine se dijo "Los cuentos de hadas son importantes y una generación entera está creciendo sin ellos. Yo les voy a dar un cuento de hadas." Y lo hizo no sólo para los niños de los 70-80 sino para varias generaciones más. Y nos dio herramientas para forjar nuestra moral y luchar sin miedo contra los enemigos de la justicia y quienes rompen el equilibrio de la Fuerza.

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