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Los tepes, una solución
El tepes es un trozo de hierba
que ya ha sido plantado, desprendido del suelo y enrollado.
Generalmente, tiene adherido un suelo de 2 centímetros.
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Plantar el césped
puede resultar un trabajo tedioso y, muy a menudo, nada agradecido.
El hecho de que no arraigue bien o que aparezcan las molestas
calvas, son inconvenientes que romperán
la homogeneidad del tapiz que cubre el suelo. Una solución
a su siembra en un jardín particular o en grandes superficies
como campos de fútbol o los alrededores de piscinas
son los tepes: planchas de césped crecido que se extraen
de un terreno de cultivo.
Al obtenerlos directamente de estas superficies, se enrollan
con unos 15 cm. de sustrato repleto de nutrientes, encargados
de hacer que los tepes enraícen adecuadamente en el
terreno, para luego colocarlos en la zona definitiva. Antes
de decidir entre los dos sistemas, hemos de analizar con detenimiento
las ventajas e inconvenientes de uno y otro.
Existen varios tipos de tepes y cada
uno se adapta a unas condiciones del terreno
Grama Bahiana: es un césped adecuado
para lugares a media sombra o al sol. Puede plantarse sobre
otros tipos de hierba.
Gramillón de bañado o de campo: se adapta
fácilmente a emplazamientos a pleno sol. Tiene bastante
maleza, pero se puede mejorar con herbicidas. Dado que es
barato en comparación con otros tipos, suele verse
en grandes superficies de terreno.
Gramillón cultivado: se puede adaptar a lugares
a pleno sol. No tiene maleza porque se trata para evitarlo.
Kikuyu: variedad sólo apta para colocarla al
sol.
Dichondra repens: aunque puede colocarse al sol, soporta
muy bien la sombra, y crece mejor en climas templados, ya
que en lugares fríos se seca en invierno. Tiene a su
favor su poca necesidad de siega, ya que crece despacio.
Bermuda: se extiende rápidamente y de cada nudo
surge una nueva planta.
Cómo se colocan los tepes
Los tepes se compran enrollados o en planchas
y, aunque existen empresas que los colocan, también
podemos hacerlo nosotros mismos ya que sólo requiere
un poco de paciencia. Debemos ubicarlos lo antes posible puesto
que, si los tenemos almacenados durante un periodo muy largo,
el césped se secará.
El primer paso es quitar las malas hierbas y las piedras del
suelo donde los instalaremos. Es necesario labrar y abonar
el suelo como si fuésemos a sembrar algo. Es conveniente
extender una capa de tierra para que el suelo sea uniforme.
A continuación, tenemos que nivelar el terreno con
un rastrillo. Hay que asegurarse de que está suelto;
si no, habrá que remover la tierra.
Los tepes se colocan como ladrillos o en tiras, intentando
que queden lo menos separados posible; en caso contrario,
se pueden rellenar las uniones con turba o arena. Finalmente,
se debe apisonar el terreno con la parte plana de un rastrillo
y ya podremos disfrutar de nuestra nueva alfombra.
En unos quince o veinte días las planchas habrán
arraigado, aunque depende de las condiciones del terreno y
de su riego.
Cuidados importantes
Durante los primeros días tras colocar
los tepes, hemos de regarlo a diario, pero fijándonos
en que no provocamos acumulaciones de agua. Asimismo, debemos
usar fertilizantes. Se puede aplicar urea o fosfato diamónico
-100 gramos por metro cuadrado- cada dos meses desde la primavera
hasta que acabe el otoño. En caso de que las hojas
amarilleen, añadiremos sulfato ferroso -2 gramos por
metro cuadrado- al agua de riego.
El césped se corta en primavera y verano al menos una
vez a la semana, dejándolo a una altura de unos 2,5
cm.
Ventajas e inconvenientes frente al césped
Antes de optar por uno u otro procedimiento
para cubrir nuestro jardín, hemos de ver cuáles
son nuestras prioridades. La principal ventaja de los tepes
es el ahorro de trabajo y tiempo que conllevan. Además,
no es necesario esperar a una época determinada para
disfrutarlo, ya que se puede colocar en cualquier estación,
aunque es preferible en primavera o al principio del otoño.
Los tepes son especialmente útiles para
reparar calvas, ya que lo hacen de forma inmediata, sin que
tengamos que esperar a que las nuevas semillas crezcan. Por
último, está el menor riesgo de contraer enfermedades,
de que salgan malas hierbas y de que sea poco uniforme. En
cuanto a sus inconvenientes, el principal es su coste, bastante
más elevado que el que hay que pagar por obtener césped
mediante semillas.
Dependiendo del presupuesto que tengamos
y del tipo de terreno donde queramos colocarlos, resultan
ser una solución que no podemos perder de vista y que
constituyen una base muy apropiada para el diseño de
un jardín, al que, cómo no, podemos añadir
gran variedad de flores y arbustos.
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