Los tepes, una solución

El tepes es un trozo de hierba que ya ha sido plantado, desprendido del suelo y enrollado. Generalmente, tiene adherido un suelo de 2 centímetros.

Plantar el césped puede resultar un trabajo tedioso y, muy a menudo, nada agradecido. El hecho de que no arraigue bien o que aparezcan las molestas ‘calvas’, son inconvenientes que romperán la homogeneidad del tapiz que cubre el suelo. Una solución a su siembra en un jardín particular o en grandes superficies como campos de fútbol o los alrededores de piscinas son los tepes: planchas de césped crecido que se extraen de un terreno de cultivo.
Al obtenerlos directamente de estas superficies, se enrollan con unos 15 cm. de sustrato repleto de nutrientes, encargados de hacer que los tepes enraícen adecuadamente en el terreno, para luego colocarlos en la zona definitiva. Antes de decidir entre los dos sistemas, hemos de analizar con detenimiento las ventajas e inconvenientes de uno y otro.

Existen varios tipos de tepes y cada uno se adapta a unas condiciones del terreno

• Grama Bahiana: es un césped adecuado para lugares a media sombra o al sol. Puede plantarse sobre otros tipos de hierba.
• Gramillón de bañado o de campo: se adapta fácilmente a emplazamientos a pleno sol. Tiene bastante maleza, pero se puede mejorar con herbicidas. Dado que es barato en comparación con otros tipos, suele verse en grandes superficies de terreno.
• Gramillón cultivado: se puede adaptar a lugares a pleno sol. No tiene maleza porque se trata para evitarlo.
• Kikuyu: variedad sólo apta para colocarla al sol.
• Dichondra repens: aunque puede colocarse al sol, soporta muy bien la sombra, y crece mejor en climas templados, ya que en lugares fríos se seca en invierno. Tiene a su favor su poca necesidad de siega, ya que crece despacio.
• Bermuda: se extiende rápidamente y de cada nudo surge una nueva planta.


Cómo se colocan los tepes

Los tepes se compran enrollados o en planchas y, aunque existen empresas que los colocan, también podemos hacerlo nosotros mismos ya que sólo requiere un poco de paciencia. Debemos ubicarlos lo antes posible puesto que, si los tenemos almacenados durante un periodo muy largo, el césped se secará.
El primer paso es quitar las malas hierbas y las piedras del suelo donde los instalaremos. Es necesario labrar y abonar el suelo como si fuésemos a sembrar algo. Es conveniente extender una capa de tierra para que el suelo sea uniforme. A continuación, tenemos que nivelar el terreno con un rastrillo. Hay que asegurarse de que está suelto; si no, habrá que remover la tierra.
Los tepes se colocan como ladrillos o en tiras, intentando que queden lo menos separados posible; en caso contrario, se pueden rellenar las uniones con turba o arena. Finalmente, se debe apisonar el terreno con la parte plana de un rastrillo y ya podremos disfrutar de nuestra nueva ‘alfombra’. En unos quince o veinte días las planchas habrán arraigado, aunque depende de las condiciones del terreno y de su riego.



Cuidados importantes

Durante los primeros días tras colocar los tepes, hemos de regarlo a diario, pero fijándonos en que no provocamos acumulaciones de agua. Asimismo, debemos usar fertilizantes. Se puede aplicar urea o fosfato diamónico -100 gramos por metro cuadrado- cada dos meses desde la primavera hasta que acabe el otoño. En caso de que las hojas amarilleen, añadiremos sulfato ferroso -2 gramos por metro cuadrado- al agua de riego.
El césped se corta en primavera y verano al menos una vez a la semana, dejándolo a una altura de unos 2,5 cm.

Ventajas e inconvenientes frente al césped

Antes de optar por uno u otro procedimiento para cubrir nuestro jardín, hemos de ver cuáles son nuestras prioridades. La principal ventaja de los tepes es el ahorro de trabajo y tiempo que conllevan. Además, no es necesario esperar a una época determinada para disfrutarlo, ya que se puede colocar en cualquier estación, aunque es preferible en primavera o al principio del otoño.

Los tepes son especialmente útiles para reparar calvas, ya que lo hacen de forma inmediata, sin que tengamos que esperar a que las nuevas semillas crezcan. Por último, está el menor riesgo de contraer enfermedades, de que salgan malas hierbas y de que sea poco uniforme. En cuanto a sus inconvenientes, el principal es su coste, bastante más elevado que el que hay que pagar por obtener césped mediante semillas.
Dependiendo del presupuesto que tengamos y del tipo de terreno donde queramos colocarlos, resultan ser una solución que no podemos perder de vista y que constituyen una base muy apropiada para el diseño de un jardín, al que, cómo no, podemos añadir gran variedad de flores y arbustos.

 

 
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