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Claves arqueoastronómicas del arte prehistórico y primitivo, reflejo de mitos, fundamento de religiones Mistéricas agrícolas / Otra regla de tres por Martín-Cano |
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Por Francisca Martín-Cano Abreu
La más arcaica forma de manifestación
artística antropomorfa realizada por la humanidad
prehistórica, de la que queda constancia, son las esculturas,
exclusivamente femeninas en el Paleolítico, llamadas "Venus",
datadas del año 45000 al 10000 adne, las posteriores
figurillas femeninas y antropozoomorfas del Neolítico datadas
del año 10000 al 2000 adne. Y a partir aproximadamente del
año 16000 adne hasta épocas históricas, nuestros
ancestros realizaron otras manifestaciones artísticas en
variados medios: bien pintura en paredes o techos de cuevas, o
grabados en paredes o suelo o en estelas de piedra, bien a la
intemperie o en cuevas, también hileras de piedras en el suelo
formando dibujos,... Con diferentes motivos, en agrupaciones
escénicas combinando animales, figuras antropozoomorfas,
humanos, de objetos, vegetales, motivos geométricos o
abstractos, o en representaciones aisladas,...
O sea que durante cerca de 42.000
años de la Prehistoria sólo había figuraciones
femeninas, algunas fálicas, además de representaciones
de animales, quiméricas, objetos, vegetales, abstractos,
geométricos, etc.
Y según teoría
generalmente aceptada las figuras femeninas "Venus" en esculturas y
relieves reflejan a la Diosa Suprema que ejercía la
soberanía en el panteón de la primera religión
matriarcal y después de las religiones agrícolas
mistéricas. En palabras de Campbell (1991, 242):
"la Diosa es la
única divinidad visualizada en aquel
entonces." Y de Van
Lysebeth (1990, 124):
"La Mujer ha sido la primera religión del hombre, y la primera
divinidad fue la diosa-madre." Es decir la exclusividad de figurillas femeninas
reflejan que durante toda la Edad de Piedra existía el
monoteísmo religioso.
Respecto a las imágenes de
animales también los eruditos piensan que se identifican con
la Divinidad. Lo corrobora Campbell (1991a, 342): "En el gran santuario de Lascaux,
lleno de cámaras -que se ha llamado «la Capilla Sixtina
del paleolítico»- se ha hecho manifiesta una experiencia
de la divinidad, no como en Chartes o en el Vaticano en figuraciones
humanas (antropomórficas), sino en animales
(teromórficas)."
Por lo que se deduce que las
representaciones de animales (teromórficas) representan a la
única Diosa adorada en principio. A propósito de ello
comenta Andrés Ortiz-Osés (1982, 32) de la Diosa Mari
(nombre de la Diosa Madre Naturaleza adorada por los vascos
arcaicos): "Barandarián llega a apuntar ciertas
correlaciones entre la Diosa y las figuraciones animales
rupestres."
Pero no sólo la Diosa
prehistórica se identifica con animales, sino también
con otros atributos. Y así lo confirma Jacques Pirenne (1982,
39): "Probablemente la
misma evolución se operó entre todos los pueblos, pues,
cosa curiosa, todos han dado a la diosa madre los mismos atributos
... ella es la vaca, la leona, la gata; es también la
vegetación y como tal venerada en forma de árbol al que
todas las religiones antiguas han conservado como «árbol
de vida»" Y
Laviosa (1977, 62): "Así la madre no sólo se identificaba
con el toro sagrado, con la serpiente, con las palomas, con los
pájaros, etc, cuyo aspecto tomaba, sino también con el
árbol, con las plantas, en las que está implicada la
divinidad."
O sea que los motivos de obras de arte
prehistóricas, de animales y de vegetales, además de
las figuras humanas femeninas representan a la Diosa.
Por otro lado los astrónomos
saben que los animales son representaciones de constelaciones desde
la Prehistoria. Declaran Menzel y Pasachoff (1990, 138):
"Textos cuneiformes y
artefactos procedentes de la civilización del valle del
Éufrates sugieren que el león, el toro y el
escorpión estaban ya asociados a constelaciones en el
año 4000 antes de Cristo."
Por lo que aplicando una sencilla
regla de tres: si las imágenes artísticas
prehistóricas de animales representan a la Diosa y
además representan constelaciones, entonces la Diosa,
representada en imágenes de animales se identifica con las
constelaciones animalísticas.
Y esta asociación entre los
motivos artísticos prehistóricos y las constelaciones
identificadas con la Diosa, es lo que supone un descubrimiento
trascendental del significado del arte de la Prehistoria.
Pero esta asociación es un
hecho conocido por ciertos pueblos primitivos habitantes de islas al
sur del Pacífico, que conservan memoria viva de tradiciones de
la Prehistoria. Por ejemplo algunos aborígenes australianos
saben que los motivos de sus obras de arte tienen un significado
astronómico. Así lo confirma Roslynn Haynes (1997, 73)
refiriéndose a una pintura del pueblo Yirrkala de una "escena
de caza" animalística Dibujo 1, en la que aparece un
tiburón persiguiendo a una raya: "A tribal bark painting representing
the Southern Cross and its Pointer Stars, Alpha and Beta Centauri.
This depiction from Yirrkala shows the stars of the Southern Cross (a
stingray) being chased by the Pointers (a shark)." (Siendo tanto la figura del
tiburón identificado con la constelación Centauro, como
la de la raya identificada con la constelación de la Cruz del
Sur, figuras animalísticas personificaciones de sus
Divinidades).
En otra pintura del pueblo Groote
Eylandt, Dibujo 2, aparece la figura que está siendo arponeada
como un pez con mamas [lo que muestra que no es un pez real (los
peces no son mamíferos), el pez tiene carácter
metafórico, es una Diosa], por figuras masculinas-estrellas de
constelación Centauro (Divinidad masculina).
Dibujo 1. Tiburón
(= metáfora de la constelación Centauro
(Divinidad) persiguiendo / cazando a raya (Divinidad) =
cons. Cruz del Sur, bajo de unos dibujos que representan
explícitamente las estrellas de las constelaciones
Centauro y Cruz del Sur |
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MI TEORÍA
La llave que me ha posibilitado resolver el enigma del
significado del arte prehistórico fue el realizar una
investigación interdisciplinar en trece campos durante siete
años. En mi investigación acumulé durante cinco
años gran cantidad de conocimientos en mitología de
muchas religiones agrícolas mistéricas y de dibujos de
manifestaciones artísticas de todo el mundo, además
hice estudios básicos de Astronomía y apliqué
mis conocimientos de Psicología para buscar las
metáforas implícitas en las obras de arte, ya que
tenía cierto entrenamiento en desentrañar
metáforas. Mi investigación culminó con el
descubrimiento de su significado astronómico el 24 de agosto
de 1997. Posteriormente me dediqué estos últimos
años a buscar la relación exacta de cada motivo
artístico con la constelación asociada y tanto de los
motivos en escenas complejas como en escenas simples, de ciertas
manifestaciones artísticas que para mí tenían un
carácter inteligible.
Y así basada en mis estudios he elaborado la
hipótesis que defiende, que algunas obras de arte realizadas
desde la Edad de Piedra hasta principios de los tiempos
históricos y algunas de las más arcaicas primitivas,
tienen un significado simbólico y astronómico: es decir
que los motivos de una escena simple o compleja o de una escultura,
reflejan constelaciones así como el fenómeno
coincidente con la precisa situación estelar que refleja.
Bien con una metáfora formal: el motivo
artístico es igual al dibujo que parecen formar las estrellas
reunidas en constelación. Por ejemplo un dibujo
geométrico de cruz representaría la constelación
Cruz del Norte (que también puede ser representada por un
cisne, ya que asimismo se llama Cisne).
O con metáfora mítica: un determinado
motivo puede aludir a una leyenda y estar asociada a la
constelación de manera más compleja. P. ej. el
jabalí que causa la muerte a un héroe o a una
heroína, al igual que el escorpión, se identifica con
la constelación Escorpio, cuya aparición coincide con
el ocaso de otra constelación con la que se identifica la
muerte del protagonista.
O con metáfora funcional: un determinado motivo
(por ejemplo, un can que devora a un ser vivo) puede reflejar
fenómenos (la canícula / el calor que devora la
vegetación) coincidentes con determinada posición de la
constelación (Can Mayor / Canícula en su levantamiento
heliaco) y asociado a un proceso de la agricultura (antes de que se
agoste los frutos con el calor, más vale que se recojan).
O con metáfora
semántica: un determinado motivo puede aludir a la
constelación epónima / bautizada igual. P. ej. un
motivo artístico de león se puede identificar con la
constelación Leo, diferentes objetos como un escudo, cuerno o
flecha representarían respectivamente las constelaciones
Escudo, Capricornio y Sagitta,...
Y además esos motivos, símbolos de
constelaciones, que se representan en escenas simples o complejas no
están distribuidos al azar, sino que tienen un sentido
sincrónico en el tiempo: es decir que los motivos de una
escena pertenecen a un momento congelado en el tiempo / a una
situación estelar determinada de un día determinado y
al fenómeno coincidente.
Según mis deducciones los motivos presentes en
las escenas que he sido capaz de descifrar, corresponden a las
constelaciones situadas encima del horizonte mirando al norte, bien
al atardecer o antes del amanecer de un día determinado, que
formaba un día de fiesta, de los 22 existentes y al
fenómeno coincidente cuando fue fijado hace 5.300 años
(estos eventos estelares fijados hace más de 5 milenios,
tienen un desfase de 75 días respecto a la fecha en que tienen
lugar los mismos hechos astronómicos hoy día). O bien
reflejan las constelaciones en sucesión de dos días de
fiesta consecutivos y los efectos de los fenómenos
coincidentes.
De manera que algunas obras de arte simbólicas de
la Prehistoria o de culturas primitivas, reflejarían con
diferentes tipos de metáforas, cualquiera de las situaciones
estelares de los 22 días de fiesta de hace 5.300 años,
los fenómenos coincidentes y concretizaría una etapa
del crecimiento de la vegetación. O las constelaciones de dos
días de fiesta consecutivos, los fenómenos coincidentes
y las consecuencias de los fenómenos.
Similar asociación entre situaciones estelares,
fenómenos y etapas del crecimiento de la vegetación
realizan ciertos aborígenes australianos, de los que he
hablado con anterioridad, que pertenecen a los pocos grupos de
pueblos del mundo que pueden enseñarnos algo de las
tradiciones de la Prehistoria y que las han mantenido hasta hoy
día.
Manifiesta Roslynn Haynes al respecto
en (1997, 72-73): "Rather, astronomical knowledge was used to make
predictive correlations with natural events important to the group's
survival (such as the availability of particular foods or changes in
weather conditions)." Y en (1997, 74), refiriéndose a diferentes
hechos astronómicos, tanto reapariciones matutinas /
levantamientos heliacos / ortos de constelaciones antes del
nacimiento del Sol u ortos u ocasos vespertinos de otras
constelaciones: "Like
many primitive cultures, the Aborigines saw the heliacal risings of
bright stars or constellations as indicators of seasonal events."...
"Arturus appearing in the dawn sky prompted the Aborigines of Arnhem
Land to begin harvesting spikerush for fish traps and
baskets." O sea que
la reaparición matutina / el levantamiento heliaco de la
estrella Arturo anuncia la recolección de un vegetal y de la
misma manera el ocaso o el orto crepuscular de otras estrellas o
constelaciones, anuncia otras etapas de la vegetación.
Y añade Haynes en (1997, 74):
"Without any
technological means of controlling their environment, the Australian
Aborigines depended completely on the cycles of the natural world for
survival. Not surprisingly, their interest in the stars was not in
extraordinary occurrences, such as supernovae or comets, but in
regular patterns. Aboriginal legends have "humanized" cosmic
phenomena by associating them with the behavior and motivation of the
tribal group."
De manera que las obras de arte de los
primitivos australianos, como las de nuestros ancestros de la
Prehistoria, reflejan MITOS ASOCIADOS A CONSTELACIONES, cuando
ocupaban determinada posición en diferentes fechas arcaicas.
Con ellas invocaban a la Diosa Madre Naturaleza (en la Prehistoria la
única que recibía culto, y a otras Divinidades en
diferente épocas y regiones, que se creían animaban las
diferentes constelaciones), cuya finalidad era controlar y asegurar
el alimento y por tanto la supervivencia, en función del
crecimiento de la vegetación a lo largo del año,
dependiente de los fenómenos cíclicos, en coincidencia
con las constelaciones cíclicas.
[Según mis investigaciones
nuestros ancestros de la Prehistoria y los habitantes de pueblos
primitivos, fueron grandes astrónomos y grandes observadores
de los fenómenos cíclicos, que llegaron a conclusiones
"científicas" explicados en términos religiosos, aunque
sus conocimientos, mantenidos en manos de iniciados de manera
secreta, desaparecieron tras los cambios producidos por las
invasiones violentas destructoras de muchas culturas de Europa, Asia,
América y Oceanía en época histórica.
Ampliamos en http://personales.com/espana/zaragoza/martincano/ca.9calendario.htm].
OBRAS DE ARTE
Para ilustrar mi hipótesis voy
a presentar varios dibujos de obras de arte arcaicas, en los que
analizaré los diferentes motivos que los forman. Todos
aseguran los hechos astronómicos correspondientes a la fecha
del atardecer del día de fiesta del 14 de febrero cuando fue
fijada tal asociación en el año 3300 adne, hoy tales
hechos tienen lugar el 1 de mayo y que ilustro en los Mapas 1 y 2. Lo
que muestra que cada artista podía elegir diferentes
constelaciones de cada situación estelar de cada día,
así como elegir diferentes motivos para reflejar cada
constelación con los que enviar su mensaje a la Diosa.
Ejemplo la pintura de yeguas
embarazadas y con flechas clavadas de Lascaux, Montignac, río
Vézère, Dordoña, este de Francia Dibujo 3,
datada del año 14000 adne. Las yeguas tienen flechas / saetas
clavadas asociadas al hecho de la aparición de la
constelación Flecha, coincidente con el ocaso de la
constelación Híadas "Las Lluviosas" al atardecer. La
primera tiene líneas paralelas como aguacero bajo línea
del horizonte pintado en su vientre, metáfora funcional de las
lluvias. Representan de forma metafórica la
constelación Híadas "Las Lluviosas" cuando se iba al
ocaso tras el ocaso del Sol y a partir de entonces permanecía
invisible varios meses / cuando se moría y al morir embarazada
rompía aguas y coincidentemente se producía las lluvias
que penetraban en el suelo y hacía crecer a la
vegetación.
Muestro en Mapa 1 el horizonte en el
momento en que la constelación Flecha inicia su
aparición crepuscular por el este, mientras que la cons.
Híadas va al ocaso / penetra en Tierra por oeste.
La escena solicita a la Diosa, bajo
cuyas múltiples máscaras animalísticas se
creía animaba las constelaciones, que enviase las lluvias
coincidentes con tal situación estelar en ese determinado
día del calendario prehistórico. Lluvias que al
penetrar en el suelo hacía a la vegetación
crecer.
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[Dado que he descubierto en octubre de
2002, que las fechas de los días de fiesta fue fijada en el
año 3300 adne, deduzco que la escena paleolítica que
refleja la constelación Híadas, yéndose al ocaso
al atardecer y propiciatoria de lluvia, sería realizada hace
unos 18.000 años. Y tal evento estelar tendría lugar
con fecha del 15 de agosto, al final del verano y antes del
otoño, también coincidente con las lluvias. O sea que
estaría separada seis meses con la fijada en la fecha del 14
de febrero de hace 5.300 años. Aunque sigo considerando que
tanto las realizadas en el Paleolítico como en el
Neolítico representan el 14 de febrero, porque me interesa
conservar las fechas cuando fueron fijadas hace 5.300 años.
Conocido el período de la precesión de 25.770
años, resultaba que el desfase para un período de unos
18.000 años es de 257 días (18.144 x 365 / 25.770 =
257) y para un período de 5.300 años es de 75
días ( 5.300 x 365 / 25.770 = 75)].
[Frente a la pregunta del por qué debían
preocuparse nuestros ancestros de la Edad del Hielo, hace 18.000
años, de que lloviese, si aún estaban en período
de glaciación, he de recordar que precisamente en este
período, tras la última glaciación hace unos
24.000 años, durante la transición climática,
mientras los glaciares van retrocediendo, en las tierras liberadas a
causa del deshielo, se empieza a repoblar con la flora de esa
época. Pero en los territorios liberados, aún falta
algunos milenios para que la estepa y la tundra sea colonizada por
árboles y se produzca la gran expansión de los bosques,
que posibilite el aumento de animales comestibles, en estas regiones
boscosas.
De forma que nuestros ancestros artistas al final del
período glacial (Solutrense), residentes en regiones en donde
aún impera un clima seco, "inventan" el arte parietal de las
cuevas maternales, a la vez que las prácticas religiosas
basadas en las más arcaicas mitologías, con las que
intentan convencer "mágicamente" a la Divinidad Maternal, para
que los proteja y alimente, como una Madre protege y alimenta a sus
hijos. Y para ello es primordial que envíe la lluvia necesaria
para que la hierba crezca, para que los animales herbívoros,
susceptibles de ser comidos, estén bien gordos y se
multipliquen, y para que haya suficientes vegetales, alimento
imprescindible para pueblos recolectores.
Y curiosamente en este período del
Paleolítico, piden que llueva al final del verano, cuando tras
el seco y caluroso verano, las lluvias antes del otoño van a
propiciar el resurgir de la vegetación [no como en
períodos posteriores con un clima más templado, que
necesitan que llueva tanto al final del invierno, para que estas
lluvias produzcan el resurgir de la vegetación en la
primavera, con la llegada del buen tiempo, y haya cosecha de la
primera época agrícola (frutas de verano). Como
también necesitan que llueva al final del verano, para que las
lluvias antes del otoño permitan el resurgir de la
vegetación y haya cosecha en la segunda época
agrícola (frutas de invierno)].
Y con igual significación mítica y
astronómica la plaqueta de hueso Dibujo 4 hallada en Isturitz,
Pirineos Atlánticos perteneciente al Magdaleniense medio
(15.000 años antes de nuestra era. Esta pintura así
como otras datadas por los historiadores de forma imprecisa en el
Auriñaciense o en el Magdaleniense, las dato alrededor del
año 16000 adne, ya que sólo entonces en el
Paleolítico fue coicidente el ocaso de las Híadas con
el tiempo de lluvias).
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Representa la misma metáfora la
pintura rupestre de yegua (= constelación Híadas ocaso)
con venablos / flechas y una jabalina clavados en el cuerpo (=
constelación Flecha orto) pintada en el gran parietal de la
Cueva de El Pindal, Pimiango, región de Pravía, Oviedo,
Asturias Dibujo 5.
El conjunto pictórico entero lo
forma además un jabalí (= constelación
Escorpio), siete dibujos abstractos que recuerdan figuras humanas (=
constelación Pléyadas, formada míticamente por
siete estrellas y personificadas por siete danzarinas), otros
animales (= constelación Hespéridas), puntos seriados
(= estrellas de la Vía Láctea que se halla cercana a
estas constelaciones).
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La escena solicita a la Diosa, bajo
cuyas múltiples máscaras animalísticas se
creía animaba las constelaciones, que enviase las lluvias
coincidentes con tal situación estelar. Lluvias que al
penetrar en el suelo hacía a la vegetación
crecer.
Una escena que ilustra el mismo mito y
la misma esperanza de su poder mágico para convencer a la
Divina Madre, es el de las yeguas embarazadas con jabalinas pintadas
en la Caverna de la Peña de San Román de Candamo,
Asturias Dibujo 6 datada en el Magdaleniense.
Aparecen dos yeguas embarazadas con
jabalinas / flechas clavadas (alude con metáfora formal a la
constelación Flecha, cuyas estrellas parecen dibujar una
flecha, en su reaparición crepuscular coincidente, como si
causara el ocaso de la constelación Híadas).
Están de espaldas a un jabalí (= constelación
Escorpio orto, con metáfora mítica que explicaré
más adelante) y además aparecen una cabeza de
équido y otra de bóvido (= Hespéridas y
Pléyadas).
En estos ejemplos se evidencia que han sido flechas /
dardos / arpones / venablos / jabalinas,... clavados en los animales
o figuras antropomorfas que les hieren, la causa de que las
constelaciones que representan, vayan al ocaso. Y así
había 1. muchas flechas en las yeguas embarazadas de Lascaux
que se desplazaban hacia la izquierda, 2. un arpón clavado en
las antropozoomorfas embarazadas de Isturitz que se caían en
vertical, 3. una gran jabalina en la yegua de la Cueva de El Pindal.
4. jabalinas clavadas en yeguas embarazadas de San Román de
Candamo.
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Tiene igual significación mítica la escena
pintada en el panel principal de la Cueva de Santimamiñe,
Basondo, Cortezubi, Guernica, Vizcaya Dibujo 7. Aparece 1: una yegua
embarazada desplazándose, 2: otros dos animales en
sucesión y 3: dos bisontes de espaldas entre sí,
cayéndose en vertical y otros bisontes aislados. El conjunto
es representación de igual hecho astronómico: asegura
el ocaso crepuscular / la muerte de las constelaciones Híadas,
Hespéridas y Pléyadas y el fenómeno
coincidente.
Igualmente tendría igual
significación astronómica la pintura paleolítica
de una yegua embarazada cayéndose en vertical, muy similar en
su caída a las bisontes del panel de Santimamiñe,
pintada en las paredes de la Cueva Paglicci de Italia, cerca de
Siena, Dibujo 8, datada entre los años 20000 al 15000 adne.
Aseguraría el ocaso crepuscular de la constelación
Híadas "Las Lluviosas" y el fenómeno coincidente de las
lluvias.
Dibujo 8. Pintura de yegua embarazada cayéndose en vertical (= cons. Híadas ocaso) de Cueva Paglicci de Italia |
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E Igual mito refleja la pintura de la
bóveda (imagen exacta del cielo) de la Cueva de Altamira,
Santillana del Mar, Santander Dibujo 10, datada en 18.000 años
de antigüedad. Están representados un rebaño de
animales: media docena de bisontes hembras erguidas y otra docena
más caídas como si hubiesen sido golpeadas o empujadas
(= constelación Pléyadas), una yegua embarazada (=
constelación Híadas) y varias ciervas (=
constelación Hespéridas). Y en posición
enfrentada a las bisontes y en actitud dinámica aparece el
jabalí con cuatro patas (= constelación
Escorpio).
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Dibujo 10. Pintura de yegua embarazada (=
cons. Híadas ocaso), jabalí (= cons. Escorpio
orto), bisontes caídos (= cons. Pléyadas
ocaso), ciervas (= cons. Hespéridas ocaso) del techo
de la Sala de los Policromos de la Cueva de Altamira,
Santander |
Y otro ejemplo lo muestra la figura embarazada ya
caída, grabada en la plaqueta de Laugería Baja, en Les
Eyzies-de-Tayac, Dordoña, en el oeste de Francia Dibujo 11
(llamada por Delporte Mujer del Reno). La figura embarazada
caída, ilustraría metafóricamente, como en los
casos anteriores, la metáfora de las lluvias, asociada al
hecho de que al dar a Luz produciría la rotura de las aguas, y
astronómicamente la muerte / ocaso de la constelación
Híadas y su desaparición coincidente con las lluvias
que penetran en el suelo.
En todos los dibujos de obras de arte
se ilustra el mismo mito y la misma esperanza de su poder
mágico para convencer a la Divina Madre que envíe la
lluvia, necesaria para el crecimiento de la vegetación.
Todas estas escenas artísticas
complejas con motivos: animalísticos, de objetos,
abstractos,... reflejan de forma metafórica la
situación estelar vespertina que tenían el 14 de
febrero de hace 5.300 años, hoy 1 de mayo, propiciatoria de
lluvias favorecedoras del crecimiento de la vegetación
(antes del nacimiento
de la agricultura).
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Una modificación significativa
presenta la pintura de la Cueva de los Moros de Cogull, Lleida Dibujo
12 datado en el V milenio adne. En este caso aparecen siete figuras
de danzantes femeninas desequilibradas pintadas en rojo y negro (=
constelación Pléyadas, formada míticamente por
siete estrellas y personificadas por siete danzarinas). Junto a ellas
aparece un ser humano itifálico a punto de caer (=
constelación Orión yéndose al ocaso / Paredro a
punto de morirse y resultar castrado). Esta constelación es
llamada Paredro por mí para la época arcaica, ya que el
cazador Orión no es más que el héroe que
encarnaba en Grecia, el paredro mortal de la Diosa Artemisa y cuyo
nombre fue dado a la constelación tras morir, (y
recibiría diferentes nombres de paredros en otras regiones).
En el panel aparecen además
vacas embarazadas con diferentes dibujos de lagunas, galones,...
pintados en su vientre, metáfora funcional de las lluvias,
asociadas a la constelación Híadas "Las Lluviosas"
cuando se iba al ocaso tras el ocaso del Sol y al morir embarazada
rompía aguas y coincidentemente se producía las lluvias
que penetraban en el suelo y hacía crecer a la
vegetación. Ciervas desplazándose (=
constelación Hespéridas) y en el ángulo superior
derecho otros animales, entre ellos un jabalí (no dibujado) (=
constelación Escorpio).

La figura itifálica a punto de
caer recuerda otras pinturas en la que aparece una figura similar ya
caída (por ejemplo Lascaux) junto a otros animales. Y asimismo
recuerda el mito de los paredros mortales (Divinidad inferior) de la
Gran Diosa de las religiones agrícolas mistéricas de
los panteones históricos que sufrían un accidente antes
de morir, debido a un jabalí o a un escorpión o a un
toro y terminaban castrados. Entre ellos: Adonis, Atis, Dumuzi,
Eshmund, Gugalanna, Osiris, Tammuz,... que protagonizan la historia
de la agricultura como paredros mortales (semilla) de la Diosa que
morían (semilla es enterrada y muere para germinar /
resucitar).
De estos seres mortales dice Shahrukh
Husain (1997, 79): "En
estos mitos agrícolas el hijo representa la semilla enterrada,
hasta que reaparece con la forma de planta que comienza a brotar. Las
plantas maduran hasta ser cosechadas y el ciclo entero vuelve a
representarse."
(De ahí la doble
consideración de la Diosa como Exterminadora y Salvadora. Se
creía que ejercía funciones exterminadoras porque era
causa de la muerte de su paredro / la semilla era enterada antes de
resucitar / germinar. Y ejercía funciones salvadoras porque
enviaba las lluvias que hacían a la semilla germinar / a su
paredro resucitar. La Diosa era tanto causa de la vida como de la
muerte en la Naturaleza / de la vida y la muerte de la
vegetación, personificaba por tanto la cons. Híadas
"Las Lluviosas" que cuando se iba al ocaso coincidía con las
lluvias germinadoras, como la cons. Flecha, causa de su
ocaso).
Respecto a la muerte del paredro de la
Diosa Artemisa el cazador Orión a manos de la misma como Diosa
exterminadora, es apropiado la reflexión de los
enciclopedistas del Espasa, Tomo 40 (1988, 476): "Los astrólogos alejandrinos
decían que Orión, estando de caza con Artemisa..."...
"y ésta lo castigó haciendo salir del suelo un
escorpión que le mordió y le causó la muerte.
Esta leyenda tiene estrecha relación con el hecho
astronómico de que, cuando el Sol entra en Escorpión,
va al ocaso la constelación de Orión." Asimismo Ridpath y Tirion (1986, 190)
aseguran: "En una
leyenda el jactancioso Orión es picado por un escorpión
que le produce la muerte, y ahora se sitúa en el firmamento de
modo que desaparece en tanto emerge la constelación
Scorpius."
Por lo que tanto el mito de
Orión y Artemisa como la figura de los otros héroes
itifálicos, que tras sufrir un accidente resultaban castrados
y terminaban por morir, reflejan la situación
astronómica del día de siembra de la semilla de la
primera época agrícola (paredro muere / cons.
Orión / Paredro se va al ocaso). Y correspondía a la
situación estelar del 14 de febrero de hace 5.300 años,
hoy tal hecho astronómico tiene lugar el 1 de mayo y que he
reflejado en el Mapa 2.
Asimismo el escorpión que manda
la Diosa Artemisa a Orión ejerce el mismo papel que el
jabalí que la Diosa de otros panteones enviaba para matar a su
respectivo paredro. Y por tanto el jabalí o el
escorpión que aparecen en pinturas paleolíticas, son
animales míticos asociados a la constelación Escorpio
(asimismo otros arácnidos dibujados a veces como
círculo con patas confundido con Sol es símbolo con
igual significación metafórica mítica o un
motivo de mano de dedos extendidos es metáfora formal que
refleja el dibujo que parecen dibujar las estrellas de esta
constelación).
Así que lo que diferencia esta
pintura simbólica de las anteriores, es que fue realizada
tras el descubrimiento
de la agricultura,
puesto que ya aparece el ser mortal (SEMILLA QUE MUERE) que protagoniza la religión
agrícola, que muere y es resucitado gracias al sacrificio de
la misma Gran Diosa Salvadora (Híadas "Lluviosas" que muere /
se va al ocaso), propiciatoria de las lluvias que harán
germinar a la semilla en vegetación, antes de la
primavera.
[Las obras de arte en las que aparecen
la figura humana mitológica: femenina o masculina
fálica, representada desplazándose a zancadas, o
cayéndose o muriendo a causa de flechas clavadas,
representante de la semilla que germina y protagonista de la historia
de la agricultura, son del período en que se ha descubierto la
agricultura. Por tanto son Neolíticas. Concretizan al paredro
de la Diosa Madre, que como semilla muere y resucita y que narra la
historia de la agricultura. Y que refleja la situación estelar
de la constelación Orión / Paredro yéndose al
ocaso.
Y aunque algunas de estas obras
neolíticas están datadas por los historiadores de
manera imprecisa, unas al Magdaleniense, otras alrededor del V
milenio adne y otras en el IV milenio adne, consideramos que por la
temática y símbolos, tuvieron que ser realizadas
después del IV milenio adne, por lo que la datación de
los historiadores no sería exacta. Más preciso
sería datarlas alrededor del año 3300 adne, justo en el
momento en que tal hecho astronómico tenía lugar: las
constelaciones Orión e Híadas "Las Lluviosas" se iban
al ocaso el 14 de febrero al atardecer y surgía la
constelación Flecha (hoy tal evento tiene lugar el 1 de mayo),
y era coincidente con el fenómeno de las lluvias,
propiciatorias de la germinación de las semilla].
CONCLUSIÓN
En paneles artísticos de la
Prehistoria y en los realizados tras el descubrimiento de la
agricultura, aparecen unos animales agonizantes de diversas especies,
bien solos o en manadas, bien embarazados con flechas, o con diversos
motivos que aluden a líquido en su vientre, que desde luego no
tendrían la finalidad de propiciar la caza.
Esa misma idea la expone Alexander
Marshack en relación a otras obras de arte de la Prehistoria,
según la cita de Richard E. Leakey en (1989, 183):
"El grabado me sugiere
una matanza, no para comer, sino como rito simbólico
relacionado con la llegada de la primavera." (...) No sé lo
que ocurría, pero lo que es seguro es que estos caballos no
estaban destinados a ser sacrificados para luego comerlos.
Había algo más. Algo que todavía no
comprendemos."
Y que yo interpreto
metafóricamente como rememoración del sacrificio
arquetípico de la Muerte de la Diosa, bajo cuyas
múltiples máscaras animalísticas se creía
animaba las constelaciones, y coincidente con el ocaso de una de
ellas, venían las lluvias. Por lo que se esperaba que el
mensaje artístico, le recordaría su obligación
de cumplir con su responsabilidad.
Y estaría en el origen de la
ceremonia en época paleolítica de lanzar jabalinas a
las representaciones artísticas de animales (con flechas
clavadas o agonizando) en la paredes de Santuarios, con igual fin de
propiciar a la Divina Madre a que enviara las lluvias. Y en la
ceremonia heredada por religiones Mistéricas de principios de
época histórica, en la que se inmolaba un animal
embarazado a espada (tauromaquia). Animal que en ambos casos,
representaba en la Tierra a la Diosa y que se sacrificaba para
asegurar mágicamente que la constelación asociada, se
fuese al ocaso / se muriera, coincidiendo con la venida de las
lluvias. Ceremonia además en la que se cantaban himnos
satíricos / versos mordaces (saetas, gefirismos, stenia /
estenias, lernaias, damios, dicterios "insultos", versos:
yámbicos, coliámbicos, sillos "heridas",
hilarodías, sátiras, carminas,... como palabras que
hieren como flechas), coincidiendo el orto el de la
constelación Flecha con el ocaso de la Híadas "Las
lluviosas" = muerte de animal a espada, propiciatorias de Fertilidad
de la Naturaleza (lluvias que haría a la vegetación
crecer).
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